En recuerdo de Francisco Franco, tras la profanación de sus restos

La Productora Milicia Agnus Dei Prod me realizó una entrevista, cuyo vídeo titulado: “EN MEMORIA DEL CAUDILLO: A LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA”, se publicó en esta revista digital el pasado 2 de octubre, en el que resalta la figura de Francisco Franco, el hombre que dio los 24 quilates al servicio de la Patria.

Continuando en el tema, hoy, cuando salgan a la luz estas líneas, los antipatria ya habrán profanado la tumba de Francisco Franco y levantado la losa de 1500 kilos que la cubre en Cuelgamuros; pero no moverán ni un solo dedo, estoy seguro de ello, para levantar esa otra losa, más pesada y gruesa de calumnias, de odios, de rencores, de perjuicios y culpables ignorancias. La Memoria Histórica siempre la escriben los derrotados. Una vez más, y en nuestro caso, España es diferente. La de los 40 años de desarrollo, paz y bienestar, la están rescribiendo como si de una utopía cuentista se tratara, los que, en infinidad de hechos de la Cruzada, huían corriendo delante de bandera que hoy han prohibido poner sobre el ataúd del hombre que ha sido santuario de justicia y salvaguarda de nuestra paz. Sí, me estoy refiriendo a los resentidos perdedores frentepopulistas, que no han digerido su derrota, los forjadores de la nueva leyenda negra. Al fenecido régimen de Franco, a su figura, obra y recuerdo, se le niega ahora el pan, la sal y la legitimidad de origen y de ejercicio. Y esto no sólo por parte de los rojos, los derrotados, sino también por los que, en su día, se apuntaron a las adhesiones inquebrantables: militares, eclesiásticos y políticos.

No quiero extenderme ahora con disquisiciones sobre los Oppas, condes Julianes y Bellidos Dolfos, creo que ya se han ensuciado bastantes folios para justificar lo injustificable: el odio a Francisco Franco; por ello, y para aclarar el odio de los sin Dios y los sin Patria transcribo unos párrafos preñados de verdades, que hoy, espero, tanto  avergonzarán ¿o no…? a los estultos diputados del parlamento democrático, leed y oído al parche: “Verdaderamente en nuestra Patria comenzó a amanecer cuando se rompieron las cadenas del Marxismo, de la Masonería y del Liberalismo. Tres mafias que jamás perdonarán la Victoria de Franco.”

En estos momentos de tragedia nacional, yo no sé qué admirar más en la España actual, si la ignorancia de los gobernantes o el conformismo pasivo de los gobernados. Tampoco sé qué me sorprende más, si la legislación vigente que late siempre atacando a la familia, su continuidad y la patria potestad o la pusilanimidad y egoísmo de los infanticidas o esta generación plagada de actividad rendida a la omisión y a la inoperancia. Puesto que, los que hemos sobrevivido a Francisco Franco y a  aquella época histórica, no acertamos a explicarnos a nosotros mismos, cómo la Jerarquía aclamaba entonces el pensamiento católico del Jefe del Estado Español, y como tras estos años de traiciones, cobardías, infidelidades, deslealtades y poca vergüenzas, esos mismos malnacidos que entonces aclamaron y vitorearon al Caudillo de España, vueltas las tornas políticas, despotrican conforme a su vulnerable condición de Judas Iscariotes, renegados y apóstatas del credo y fe que dicen profesar, callando apunta Isaías, cual perros mudos que ven el peligro y no lo advierten; tal y como ha ocurrido ante la  magna profanación de los restos del hombre que impidiendo la implantación de un Gulag ibérico les salvo la vida, ayudo al clero y a las órdenes religiosas, reconstruyó las Iglesias y los Monasterios, entregó a la juventud española a su enseñanza, facilitando la labor pastoral hasta límites insospechados, etc.;  y al que gracias a él hoy pueden decirse Obispos y Príncipes de la Iglesia.

¡Qué valentía y que arrojo demuéstralos cobardes siempre con los muertos! Mientras Franco vivió. y sobre todo en sus últimos años, cuando estaba aquejado de la enfermedad de Parkinson y con muchos achaques, incluso en su agonía, los enemigos de España no pudieron nada, ni los conspiradores políticos desde la izquierda comunista hasta la monarquía liberal, ni el terrorismo ni las huelgas artificiales, siempre fracasaron. Pero el 20 de noviembre de 1.975, los mismos que él había encumbrado a la categoría de caballeros, se comportaron como lo que eran, verdaderos mendigos de la Patria, traidores a todos sus juramentos y destruyeron el Régimen Nacional para someternos a la democracia masónica y mundialista, que amén de privar a Dios de su soberanía, nos han devuelto a nosotros lo que Franco nos había quitado: el comunismo, la miseria, el paro y la condición indigente a la que estamos abocados por la asfixia de impuestos y prohibiciones. Y es que, a los españoles, cuando murió Franco, nos pasó lo que decía Ganivet: “que, por no ceder ante los lobos, nos entregarán a los cerdos”.

Y aquel mismo día, 20 de noviembre de 1975, los autodefinidos intelectuales de izquierdas, los genios amordazados por la dictadura, se miraron las manos y hallaron que las tenían vacías. Y es que los antifranquistas llevan desde el primero de abril de 1939 inventándose un Franco falso, y han acabado por creer sus invenciones. Pero, bien saben, los que mienten distorsionando la realidad de forma convulsiva, que lo hacen por odio y para protegerse de sus errores.

Quiero terminar este laudo al Caudillo, recordando, porque fui testigo, que pocas semanas antes de su muerte, aunque estaba viejo, cercado y traicionado, pues sólo le era fiel el pueblo. Se asomó por última vez a la Plaza de Oriente donde miles de gargantas, convertidas en el clamor de España, enronquecían, Dios y la Historia son testigos, pero también la conspiración en las sombras, de que Franco elevó las manos entrecruzadas, en postrer abrazo al pueblo que tanto amó y al que sabía no volvería a ver.

¡Ah!, un último apunte a resaltar para cuantos brinden por la consumación de la profanación  perpetrada por el líder “chusquero” en funciones:  recordarles que no presuman tanto de demócratas, ya que tanto en la objetiva Historia como en subjetiva Memoria Histórica, no se conoce un solo demócrata en el mundo entero que esté dispuesto, individualmente, a ofrecer su vida en holocausto a la Democracia parlamentaria, ahora bien, perjurar, chaquetear, consensuar, dialogar, abusar, prevaricar, falsificar, sobornar,  estafar, malversar  e incluso profanar y vender a su padre con tal de sentarse en la poltrona, cualquiera de ellos sería capaces hasta de copular con el diablo. Y aunque hoy se les inyecten sus ojos draculinos de algazara triunfante por su consumada  profanación contra los restos del hombre que hizo posible el futuro de la Patria, no deben olvidar que los tendrán siempre plenos de ira, porque a pesar de esta profanación maligna, en el futuro, algún día, cuando de nuevo vuelva a reír la primavera y el cielo este sembrado de luceros, todos esos que hoy se autodefinen como antifranquistas tendrán que gritar también como Juliano el Apóstata: ¡Venciste Galileo!


2 respuestas a «En recuerdo de Francisco Franco, tras la profanación de sus restos»

  1. Si una auténtica basura humana y política ha conseguido culminar semejante «hazaña»…
    !Qué habría que decir del país sobre el que gobierna!

    TODOS los estamentos han quedado retratados, y NINGUNO ha salido bien en la foto.

    Salvando las debidas distancias, y atendiendo a la profunda fe católica de nuestro hermano Francisco Franco Bahamonde, podemos decir que lo han dejado casi tan solo y abandonado como hicieron con Nuestro Señor Jesucristo el día de su crucifixión.

    Creo, sinceramente, que este asunto se les ha ido de las manos a los profanadores y a sus diversos colaboradores; y terminará, más pronto que tarde, volviéndose contra ellos mismos. Ruego a Dios que así sea, por el bien de España.

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