El aborto, genocidio real y crímen de lesa Humanidad (I)

Dentro de nuestro empeño por colaborar y sensibilizar a la sociedad de la necesidad de acabar con la terrible lacra, con ese verdadero genocidio que es el aborto, ofrecemos a nuestros lectores…

Dentro de nuestro empeño por colaborar y sensibilizar a la sociedad de la necesidad de acabar con la terrible lacra, con ese verdadero genocidio que es el aborto, ofrecemos a nuestros lectores –en dos partes, una hoy Miércoles 22 de Noviembre y otra mañana Jueves 23–, en rigurosa exclusiva, una interesantísima entrevista que ha tenido la amabilidad de concedernos Dn. Jorge Benito, Presidente y fundador del Centro para la Reforma Bioética de España, reconocida autoridad dentro del activismo anti-abortista no sólo de España, sino también de Europa, sobresaliente por su seriedad y conocimientos científicos en la materia, quien lleva casi dos décadas dedicado plenamente a tan meritoria y difícil labor como es la de salvar las vidas de los seres humanos más indefensos que existen, es decir, los nonatos. Creemos esencial su lectura y más aún la divulgación en sus respectivos entornos familiares, profesionales y de amistades de esta entrevistas; muchas gracias a Dn. Jorge Benito y a ustedes, amables lectores, si así lo hacen.

 

¿Cuáles son las razones que conducen a una mujer a abortar? 

 

   Las razones que conducen a una mujer a abortar son generalmente el desconocimiento del valor inmenso de la vida humana unida a una situación de crisis o dificultad en la vida causada por un conflicto entre su embarazo y otros intereses y/o necesidades. La falta de valores humanos y espirituales sólidos, de amor y apoyo familiar son desencadenantes y agravantes que aumentan enormemente las probabilidades de que la mujer busque un aborto en caso de dificultad o incluso contrariedad. 

 

   Por otro lado hay casos de mujeres sumidas en enormes dificultades que son capaces de luchar para llevar adelante a sus hijos no nacidos y en cambio hay otros casos de mujeres que se hunden y optan por el aborto ante la menor dificultad. Todo depende del tipo de persona, de su entereza moral y espiritual y también del entorno que le rodea y el tipo de crisis o contrariedad a la que se enfrenta con su embarazo, pero en todos los casos el amor, la verdad y la ayuda sincera y comprometida

 

¿Cree que el aborto es algo positivo para alguien? 

 

   Absolutamente para nadie, aunque haya quienes se lucren desmedidamente con ello y/o quieran creer que sí lo es y que incluso proclamen con entusiasmo que “el aborto es sagrado”. De hecho, el aborto ni es positivo para nadie ni es una “interrupción voluntaria del embarazo”. No es una “interrupción” porque una interrupción supone en términos generales la parada de un proceso que posteriormente podría retomarse. Y tampoco es del todo voluntaria desde el momento en que la madre que se somete a ello viene en muchos de los casos engañada, presionada y con falta de ayuda real del el entorno que le rodea. Hablar del aborto en términos de “interrupción voluntaria del embarazo” sería como hablar del suicidio por ahorcamiento en términos de “interrupción voluntaria de la respiración”.

 

   Los términos utilizados en torno al aborto son meras perversiones del lenguaje dirigidas a engañar y confundir a la sociedad, haciendo pasar lo que es un acto terrible, que viola el derecho fundamental a la vida humana, por algo beneficioso o incluso un derecho humano.

 

Campaña de sensibilización contra el aborto del Centro de Bioética de España; hay que dar la cara, hay que movilizarse.

¿Cree que haya alguien que desee sinceramente abortar o es el aborto visto como la última solución? 

 

   La continua acción que durante años ha cometido la corrupta clase política y sus medios afines con el rodillo, la manipulación, la deformación y ocultamiento de las verdades que liberan al ser humano y que le proporcionan valores sólidos, ha propiciado que en una sociedad de la información saturada de recursos, paradójicamente hayamos acabado sabiendo cada vez menos de lo esencial. En ese sentido nos han abocado a que una mayoría de la población haya acabado percibiendo el aborto como en general el menor de dos males; como un mal meramente abstracto o subjetivo cuya justificación y decisión debería ser dejada a la opinión de cada cual. 

 

   Quienes desean sinceramente que se aborte son precisamente los colectivos de la industria del aborto y sus cómplices. En ello les va su negocio y fuente de ingresos. Y por eso se afanan tanto en convencer a las pobres chicas que acuden con dudas a sus centros abortistas. Además hay también otros colectivos como grupos satanistas – lamentablemente en auge – que hacen del aborto y el sacrificio de niños una importante ceremonia y esto es muy poco conocido por el gran público.

 

¿Cree que la opinión de la mujer embarazada debe ser tomada en cuenta? 

 

Las opiniones deben ser escuchadas. 

 

   Cuando en el caso que nos ocupa, una mujer embarazada opina que lo mejor es abortar, es muy importante que sea escuchada y conocer los verdaderos motivos que la han llevado a pensar que ello es la única salida que tiene, para así poder ayudarla en donde antes no había hallado el apoyo que necesitaba ella y/o su pareja para no pensar en el aborto como una solución.

 

   Los médicos tienen en ese sentido una responsabilidad enorme y a veces incluso unas simples palabras o gestos de apoyo en momentos críticos pueden salvar vidas. Lo mismo que malos consejos en esos momentos pueden llevar al desastre. Los empleados de centros de aborto lo saben muy bien, así que cuando una mujer llega con dudas al centro abortista, usan de toda la retórica y marketing posible para convencer a la mujer de que lo mejor es abortar.

 

   Lamentablemente no todos los profesionales sanitarios dan buenos conejos ante un caso de embarazo con dificultades y son pocas las mujeres capaces de armarse de valor para desoír dichos malos consejos en su situación de crisis. Hay muchos casos en que algún médico ha aconsejado mal o incluso presionado a alguna madre hacia el aborto debido a supuestos problemas con el embarazo que realmente no existían, algunos de los cuales pueden encontrarse documentados en la red. Unas veces puede ser por incompetencia personal y profesional del médico, otras por tener algún tipo de trato con algún centro abortista y otras simplemente por miedo a fuertes denuncias de los padres ante el hecho de que su hijo nazca con problemas y no les hayan ofrecido la “opción” del aborto.

 

¿Cree que para prevenir los abortos sirve que sea un delito? 

 

   Rotundamente. Nos guste o no, la percepción que tienen una gran parte de personas sobre lo ético, admisible e incluso bueno, es aquello que es legal. Si algo es legal, entonces es entendido por muchas personas como éticamente aceptable. Por ejemplo, hoy en día a nadie le cabe la menor duda de que la trata y tráfico de esclavos es algo reprobable y debe ser perseguido por la ley, pero si en siglos pasados esto no hubiera sido finalmente abolido, la legalidad haría que la esclavitud continuase campando a sus anchas y seguiría siendo visto como algo forzosamente necesario o en el mejor de los casos como el menor de dos males.

 

¿Cuáles cree que son las mejores maneras para prevenir los abortos? 

 

   Creemos que son necesarias tres cosas: primero recuperar la conciencia social sobre que el aborto provocado – al igual que otros males como la esclavitud – es un crimen; un acto de profunda crueldad y violencia al punto de que se haga impensable. En este sentido son los medios de comunicación de masas y el sistema educativo quienes más podrían hacer, pero lamentablemente en el momento actual éstos se inclinan más a ocultar la verdad del aborto a la sociedad al tiempo que justifican como respetables algunas conductas de riesgo que llevan al aborto y promover en muchos casos una falsa educación sexual que adoctrina más en la promiscuidad y el “sexo libre” que en la responsabilidad y el respeto sexual a la mujer. Segundo establecer leyes que determinen una abolición efectiva del aborto y Tercero proporcionar recursos sanitarios y servicios sociales efectivos que ofrezcan soluciones a las madres embarazadas en crisis y/o en riesgo de exclusión social de modo que quien esté en una dificultad real ante un embarazo tenga una atención y una ayuda real y efectiva.

 

¿Piensa que sería buena la opción el aborto en un caso de violación? 

 

   El aborto no es bueno ni si quiera en el caso de una violación. Añadir más violencia a una situación de violencia anterior sólo empeora la situación y la injusticia cometida. Precisamente son muchos violadores y abusadores sexuales los que presionan a la mujer incluso amenazándolas con violencia para abortar y verse así libres de aquellas responsabilidades que les incriminan. El aborto en el fondo legitima la violencia contra la mujer respaldando que abusadores y violadores sepan que pueden verse libres de una parte de las consecuencias de los actos que cometieron. Por otro lado, el aborto no borra la violación del pasado y viene a agravar el trauma de la misma con otro trauma añadido: el del síndrome post-aborto. Muchas personas, incluso célebres, han sido concebidas en un acto que no fue de amor pleno; en un acto que incluso pudo llegar a la agresión sexual, pero ello no justifica la tortura y muerte contra un bebé indefenso. Por otro lado no es menos cierto que si bien el embarazo que sigue a una violación es muy excepcional, el argumento del aborto por causa de la violación es uno de los argumentos a menudo esgrimidos con exigencia por parte de los partidarios del aborto en países donde desean hacerlo legal. La solución al embarazo tras una violación no es el aborto, sino la atención a la mujer y en el peor de los casos recurrir a servicios de adopción que permitan que el bebé sea acogido en una familia deseosa de volcar su amor.

 

¿Socialmente qué impacto tiene el aborto? 

 

   El aborto legal tiene un impacto muy negativo en todas las sociedades y comunidades humanas, fundamentalmente porque es un acto de extrema violencia cometido contra un ser humano inocente e indefenso al que el instinto humano natural grabado en nuestro corazón llama especialmente a cuidar y proteger y como consecuencia porque produce unas heridas morales y espirituales durísimas y muy difíciles de borrar. Además, muchos de los que se hacen cómplices de la perversidad del aborto tratan de negar la maldad del mismo intentando auto-convencerse de que lo que hacen está bien para así procurar sentirse mejor y quitar hierro al asunto. Y en ese sentido tratan también de arrastrar a los demás intentando cumplir aquello que dice ese conocido refrán castellano sobre “mal de muchos, consuelo de tontos”.

 

   Una sociedad que abre las puertas al aborto, en el fondo abre la puerta a su propia autodestrucción, pues eliminando tan brutalmente el derecho a la vida de aquellos de los que se tiene el mayor deber moral de cuidar y proteger y que han de formar parte del tejido social y de ser partícipes del propio Estado de derecho, provoca que el resto de derechos y fundamentos de la sociedad, incluida la propia democracia se conviertan en una mera pantomima a merced de intereses perversos. Además se destruye gran parte la confianza sincera entre personas reduciéndola en muchos casos a un mero falso trato diplomático: si el aborto es matar niños y hay quien lo ve con buenos ojos, a la hora de tratar con esas personas ¿qué persona que conoce la realidad del aborto puede sentirse a gusto y en confianza? La misma Madre Teresa de Calcuta dijo al recibir el premio Nobel de la Paz en 1979: “Si aceptamos que una madre pueda suprimir al fruto de su seno, ¿Qué nos queda? El aborto es el principio que pone en peligro la paz en el mundo”.

 

   Con el tiempo, las sociedades que conviven con el aborto, acaban acostumbrándose a ello y corrompiéndose cada vez más, como si no pasara nada. Después de todo, los diferentes gobiernos cómplices de uno u otro color, se cuidan mucho de que la realidad del aborto sea ocultada a la inmensa mayoría de la población. Es decir, ellos y sus medios afines se encargan de administrar la anestesia social necesaria para que todo parezca normal y el aborto no sea visto como un mal de enormes proporciones. Como dice el conocido refrán: “ojos que no ven, corazón que no siente”.

 

  Esta legalidad y aparente normalidad facilita posteriores pasos en la ampliación de poderes y derechos al perverso negocio del aborto y como consecuencia que dicho negocio del aborto acabe teniendo cada vez más influencia y envenene todos los estamentos y órdenes de la sociedad: la Administración, la Educación, la Investigación, productos de consumo, etc. hasta el punto de llegar a límites que antes de la legalización del aborto parecían impensables y de ser conocidos en ese entonces hubieran causado un enorme espanto y reacción social: por ejemplo, que las menores puedan abortar sin que sus padres puedan hacer nada en contra, que se trate blindar el negocio al aborto por encima de cualquier decisión democrática, que hoy en día algunas de las vacunas que antiguamente se elaboraban en base a cultivos de células de pollo o levadura, se elaboran en base a líneas celulares de bebés abortados, que algunos potenciadores del sabor o productos de belleza también se elaboren en base a restos de bebés abortados, que se haya cedido a la investigación con bebés humanos no nacidos, que incluso algunos hospitales de ciertos países hayan usado restos de bebés abortados como combustible para la calefacción, o que en Alemania, país que sin ir más lejos trata de avergonzarse tanto del nazismo, se hayan llegado a utilizar cadáveres de bebés abortados como material orgánico para la composición de un granulado destinado a asfaltar las calles, etc.

 

Campaña de sensibilización contra el aborto del Centro de Bioética de España; de día, de noche, con frío o con calor, merece la pena.

¿Se puede mirar al aborto desde distintos puntos de vista como religioso, social, etc. o sólo hay una forma? 

 

   El aborto es algo que ataña por completo al ser humano y por lo tanto a todas sus dimensiones: social, religiosa, biológica, ética, legal… Obviar cualquiera de estos puntos de vista sólo lleva a tener una visión parcial y distorsionada del asunto.

 

   Las leyes que permiten el aborto suponen, de hecho, un nuevo paradigma antropológico en el que al igual que ocurrió con otros genocidios e injusticias del pasado, se niega la humanidad de un grupo de personas para así poder eliminarlos o someterlos a capricho.

 

   Para empezar, la Ciencia enseña que la vida comienza en la concepción. Si esta verdad es afirmada también por la religión, no deja ello de ser una verdad estrictamente científica, para transformarse en una enseñanza religiosa opinable. Quien niega que la vida se inicie en la concepción no se las tendrá que ver sólo con la Religión sino además con la Ciencia. Negar esta certeza de  la  Biología  no  es  expresión  de  falta  de  fe,  sino bien de recurso a la mentira o bien de una  carencia  de  elementales conocimientos de Genética humana; aún más: de simple cultura general.

 

   Pero yendo a un punto de vista religioso son la Iglesia Católica y otros grupos de Fe quienes más habían venido denunciando la perversidad del aborto, aunque últimamente sus prédicas contra ello parece que se han ido apagado. Es tal la gravedad del aborto procurado, que la propia doctrina de la Iglesia Católica en su canon 1398 avisa de que quien participa en un aborto provocado incurre en una excomunión automática. La absolución del pecado de aborto sólo puede ser administrada por un sacerdote especial denominado penitenciario.

 

   Por otra parte, los mismos partidarios del aborto que tratan de excluir y ridiculizar las declaraciones de la Iglesia argumentando ser declaraciones religiosas meramente opinables y acusando a los pro-vida como unos extremistas, alienados o fanáticos religiosos, nada dicen sobre los grupos paganos y satanistas que pretenden consagrar el aborto en una esfera religiosa. Amazon.com vende un libro devocional de la autora Ginette Paris titulado El sacramento del Aborto, de publicaciones Spring. En la página 107 Paris dice “El aborto es un sacrificio a Artemisa. El aborto como un sacramento por el regalo de la vida para permanecer pura”. En la página 56 Paris dice “No es inmoral escoger el aborto; es simplemente otro tipo de moralidad, pagana. Es hora de dejar de ser defensivo ante ello, y momento para apuntar con el dedo acusador al otro bando y denunciar su propia postura inmoral”. En la página 92 ella dice “Nuestra cultura necesita nuevos rituales también como leyes para restaurar el aborto en su dimensión sagrada, que es a su vez profunda y necesaria”. La “Descripción de la Editorial del Libro” de Amazon dice:  “Desde su publicación original, el libro ha sido ampliamente usado en centros abortistas de Canadá y Francia e incluso ha sido dado por algunos médicos a todas y cada una de las mujeres que han abortado ….”. A ello se añade que, en varias ocasiones y distintos lugares algunos partidarios del aborto han coreado cánticos de alabanza a Satanás en público así como varios adeptos de sectas y templos satánicos han escenificado acciones de protesta tratando de interrumpir jornadas pro-vida mediante escenificaciones de simbología satánica.

 

En 1 Corintios 10:19-20, Pablo dice “¿Quiero decir entonces… que un ídolo es cualquier cosa?  No, pero los sacrificios de los paganos se ofrecen a los demonios, no a Dios, y no quiero que seáis partícipes con los demonios”.

 

En cuanto al aborto visto desde un punto de vista social, vale lo dicho en preguntas anteriores.

 

¿Lo consideraría una opción en caso de haber riesgos en el embarazo para la madre y/o el bebé? 

 

    Los casos de auténtico riesgo: casos de riesgo de muerte, son muy excepcionales, con una incidencia estadística de décimas o centésimas del porcentaje de abortos. Por lo tanto establecer una norma general basándose en casos extremadamente excepcionales es gravemente incorrecto. La realidad más bien inclina a decir todo lo contrario: hay muchas más ocasiones de peligro de muerte para una madre como consecuencia de un aborto provocado que como consecuencia de su embarazo.

 

   En los poquísimos casos en los que hay una colisión real entre el embarazo y la vida de la madre porque por ejemplo la madre está enferma y necesita recibir un tratamiento que puede ser nocivo para el bebé, lo éticamente correcto es administrar el tratamiento necesario a la madre intentando minimizar los riesgos para el bebé, pero no recurrir al aborto. Si el tratamiento provoca finalmente la muerte y el aborto del bebé, siempre será un aborto indirecto, no directamente querido ni procurado.

 

   Por otro lado, cuando se produce un embarazo ectópico en una de las trompas de Falopio, que realmente amenaza la vida de la madre y hace completamente imposible la vida del bebé, existe la posibilidad de extirpar la trompa. Como consecuencia el bebé morirá – ya que de momento no existe la ciencia para poder reimplantarlo -, pero se trata de un aborto indirecto: El bebé no muere por haber utilizado medios ni procedimientos directos para matarlo ni de querer su muerte, sino que muere indirectamente como consecuencia de la extirpación de una parte del cuerpo de la mujer que es necesario extirpar para salvar su vida. Estas particularidades son en general desconocidas por el gran público y dicho desconocimiento es a menudo aprovechado por los partidarios del negocio del aborto para plantear una supuesta necesidad del aborto libre en base a mentiras y afirmaciones exageradas.

 

   Decir que se ha de legalizar el aborto por los casos de riesgos del embarazo para la vida de la madre y/o el bebé, sería similar a pedir que se legalice el asesinato con la excusa de que se permita la legítima defensa (legítima defensa que ya se permite con leyes que penalizan el asesinato).

 

   En general, en los países donde el aborto no es legal y disponen de recursos sanitarios suficientes, existen protocolos médicos de actuación para los casos donde existen riesgos reales y graves. Por tanto, argumentar que el aborto a petición es necesario para solucionar dichos casos de riesgo para el embarazo y/o la madre es un error, una trampa, una mentira y una monumental estafa.

 

Campaña de sensibilización contra el aborto del Centro de Bioética de España; a tiempo y a destiempo, con oportunidad o sin ella.

¿Qué siente el bebé cuando se le mata con el aborto? 

 

Varios estudios científicos indican que el bebé siente el dolor con mayor intensidad incluso que los adultos debido a que no tiene suficientemente desarrollados mecanismos de inhibición del dolor que tienen los adultos, por lo tanto pueden imaginarse espantosa la tortura a que es sometido un bebé cuando lo arrancan y despedazan con violencia desde el seno materno durante el aborto.

 

¿Qué consecuencias posteriores acarrea el aborto? 

 

Acarrea consecuencias físicas y psicológicas muy graves conocidas generalmente como síndrome POST-ABORTO. Éstas pueden consultarse en diversas webs dedicadas a la investigación y a la difusión pro-vida. Como ejemplo les dejo lo publicado por  No Más Silencio (Para este enlace ver el tercer Post más abajo).  En este sentido existen proyectos e iniciativas dirigidas a ayudar a superar las profundas heridas del trauma post-aborto. Una de ellas es http://www.proyecto-raquel.com/

Parte 1 de 2.


3 thoughts on “El aborto, genocidio real y crímen de lesa Humanidad (I)”

  1. Puntualizar que respecto a lo comentado sobre la absolución del pecado de aborto, en los tiempos presentes cualquier sacerdote ya puede administrar la absolución del pecado de aborto y no sólo el penitenciario. Lo del penitenciario se refiere pues, a tiempos pasados.

    Por otra parte, respecto al impacto del aborto a petición en la sociedad y otros ámbitos, cabe añadir el enorme impacto que éste tiene también a nivel fiscal debido a la desorbitada cantidad de dinero que el Estado destina a financiar el aborto no sólo dentro de España, sino incluso fuera de nuestras fronteras gastando, en lo que llevamos de aborto, millones de euros en ello, mientras para colmo hay personas que pasan hambre y penurias.
    Por ello, así como – con razón o sin ella – existe un movimiento que trata de apoyar la objeción de conciencia fiscal frente al gasto militar, con razón más que evidente debería haber un movimiento y una reacción social fuerte que exigiera el cumplimiento de los derechos de objeción de conciencia fiscal frente al horrible crimen del aborto de modo que se facilitara al contribuyente el deducir una parte del IRPF para que no sea destinada a gastos de abortos. Pero todo lo que la Agencia Tributaria hace habitualmente a este respecto es poner trabas e impedimentos: una vez legalizado el aborto, no lo paga quien lo quiere, sino que se impone, se fuerza y se obliga radicalmente a la sociedad en su conjunto a financiarlo vía impuestos.

    El aborto procurado llega al punto de imponer un escenario donde los propios médicos y facultativos son presionados para que participen en abortos y se ven sin ayudas y sin una salida aparente si se niegan a participar en ellos. Algunos tratan de recurrir a la objeción de conciencia, a la que supuestamente tienen derecho, pero que en muchos casos se les niega. Quien desee conocer buenas recomendaciones sobre objeción de conciencia médica, recomendamos leer los consejos que damos en nuestra web en: http://www.abortono.org/objetores

  2. Que el negocio del aborto además encubre a delincuentes, traficantes de órganos y a quienes cometen violencia, abuso y explotación salvaje contra la mujer es un hecho claro y demostrable. Es posible encontrar múltiples noticias sobre ello en la red aunque por lo general los principales medios tratan de ocultarlo y por supuesto a los políticos y a las feministas actuales no les interesa ni mencionarlo.
    El reciente, sonado y espantoso escándalo descubierto en Estados Unidos con la Planned Parenthood durante el mandato de Obama, sólo se ha sabido en España por algunos medios digitales. En nuestra web pueden acceder a los vídeos que David Daleiden y su equipo pro-vida captaron con cámara oculta sobre lo que confiesan responsables de centros abortistas transigiendo con el tráfico ilegal de órganos:
    http://www.abortono.org/node/39
    Y mucho más recientemente lo publicado por un medio de España sobre cómo estos centros abortistas facilitan la labor a mafias de prostitución y explotación de mujeres:
    http://www.elmundo.es/madrid/2017/11/17/5a0deb8e22601d86158b46b2.html
    Aunque si lo que desea el lector es ver hasta qué punto el negocio del aborto ha abierto la puerta a una experimentación auténticamente aberrante – y desconocida para el gran público -, que rivaliza con las más espantosas historias que se hayan podido escuchar sobre experimentos no éticos. puede leer el siguiente documento:
    http://aebioetica.org/revistas/2012/23/79/695.pdf

    La parte 2 de la entrevista continúa en este enlace:
    //xn--elespaoldigital-3qb.com/entrevista-jorge-benito-abortos-2-de-2/

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