Entrevistamos a Manuel Hidalgo: sobre el pasado, el presente y el futuro del nacional-sindicalismo

Manuel Hidalgo

Manuel Hidalgo (Madrid, 1971). Afincado en Zaragoza desde los seis años de edad, es un activista nacional-sindicalista que milita actualmente en La Falange de Aragón y que se define como “eterno Falangista en prácticas”. Ha desarrollado una intensa actividad pedagógica en los últimos años contra el adoctrinamiento que las fuerzas de la Anti-España arrojan contra nuestra Patria. Intervino en la coordinación del extinto movimiento Patriotas de Aragón y sus mesas de memoria histórica. Fue una de las personalidades invitadas al programa radiofónico “Bala-Rasa” (La Tribuna Radio) para analizar la profanación de la tumba de Franco. 

¿Qué significa para ti el nacionalsindicalismo? ¿Dónde se puede encontrar en la España de hoy? 

El nacional-sindicalismo es la manera de conseguir el auténtico significado para mí de Patria (que siempre sería el medio y jamás el fin) para velar por el bienestar, derechos y libertades de todos los trabajadores, haciendo así una Nación fuerte entre todos ellos sin ninguna división artificial de derechas o izquierdas, siendo el trabajador, individuo portador de esos valores eternos como la honradez, valentía, constancia, solidaridad, palabra de honor y defensa a ultranza de la familia.

En la España de hoy se puede encontrar en el seguro de desempleo, en la prestación por desempleo, en la baja por enfermedad, en la pensión por jubilación, en la enseñanza gratuita, en nuestra bendita universal Seguridad Social y en todas aquellas personas que no se identifican ni con las izquierdas ni con las derechas, que desean una patria justa y libre de pensamiento.

Desde hace décadas desarrollas una intensa pedagogía basada en el activismo, a través de mesas informativas, colocación de carteles, etc. ¿Qué objetivos y metas tiene esta labor?

Mis objetivos son variados, uno de ellos y de los más importantes, es intentar hacer pensar a las personas en si esa Constitución del 78 fue realmente y como se les ha adoctrinado desde pequeñitos, el mejor sistema para nuestra Patria. También, que se pregunten si verdaderamente se sienten representados por los partidos políticos del sistema e intentar hacerles ver que eso de las izquierdas y las derechas no es más que un invento cuyo principal objetivo es mantener a los españoles en una eterna división.

¿Cómo suele reaccionar la gente “de a pie” ante el ideario falangista? 

Suelen reaccionar con incredulidad, la mayor parte de la gente se les ha explicado que La Falange, más o menos, era un grupo de asesinos  ultraderechistas y que prácticamente se comían a los niños crudos. Cuando les dices que los falangistas somos republicanos, anticapitalistas y que nuestro principal objetivo es la Justicia Social a través de colectividades y verdaderos sindicatos que defiendan a ultranza al trabajador nacional o inmigrante, blanco o negro, heterosexual o no sin ningún tipo de distinción, su cara de asombro es mayúscula.

Cuando les explicas que el Falangista luchó en la Guerra Civil para defender al trabajador explotado por el cacique que vivía a sus anchas en esa idílica segunda república donde la gran mayoría de los hijos de los obreros sufrían de raquitismo por no poder llevarse el pan a la boca, luchó para sacar al labrador de la miseria  y no caer en las garras de ese comunismo totalitario en el cual todos los trabajadores, sin importar su valía o esfuerzo, formarían parte de un satélite de la antigua Unión Soviética que garantizaría su esclavitud de por vida.

¿Son vigentes todavía los presupuestos doctrinales de la Falange tal y como los fijaron José Antonio et alii?

Creo que la doctrina de José Antonio está cada día más vigente, en resumen, en su doctrina figuran como valores fundamentales el individuo, la familia y el municipio. Valores naturales a los que todos pertenecemos cuando nacemos. La división antinatural que nos siguen ofreciendo los partidos políticos, al igual que en los años treinta, es la misma que no nos permite a los españoles alcanzar objetivos comunes.

La cristiandad como modelo social, por supuesto separando Iglesia y Estado, pero manteniendo esos valores que a lo largo de los siglos nos han permitido convivir: no robarás, no matarás, honrarás a tu familia… Sin que eso quiera decir que la sociedad tenga que ser religiosa, un falangista puede ser perfectamente ateo o creyente, pero esos dictámenes cristianos pero sobre todo éticos que a lo largo de los siglos han demostrado ser válidos para la buena organización de una sociedad, fomentarlos sin otro objetivo que el bienestar y la convivencia de todos los españoles.

¿Se puede ser falangista y franquista al mismo tiempo? ¿Por qué se dan tantas luchas intestinas entre los falangistas en este aspecto controversial?

Mi resumen personal es que el anterior jefe del Estado simplemente no era nacional-sindicalista. Por otra parte gracias o a pesar de Franco, durante su mandato, el nacional-sindicalismo logró algunos de los objetivos de justicia social pero ni muchísimo menos todos. Por lo que siempre decimos que nuestra revolución está pendiente, pero cada falangista y como nuestra doctrina dice, es un individuo con sus propios pensamientos y sus reflexiones y con esa inquietud de preguntarse todo sobre todas las cosas, por lo que podrás hallar una respuesta diferente casi por cada uno de nosotros. Porque nuestra gran diferencia es que no permitimos que los demás piensen por nosotros y así hallamos nuestras propias conclusiones sin caer en la doctrina del rebaño y eso sí, siempre mantenernos unidos en un objetivo común por la Patria, el pan y la justicia  sin importarnos si nuestro camarada es franquista o seguidor de Pepe Botella, del Barcelona o del Madrid, de fútbol o de natación sincronizada.

¿Qué opinión te merece la reciente –y al decir de juristas autorizados, inconstitucional– Ley de Memoria Democrática?

La considero una veda abierta para toda aquella opinión que difiera de los dictámenes del globalismo mundial, para todo aquel que no comparta las ideas del pensamiento único, la castración intelectual de aquellos que pretendan enarbolar la bandera de su identidad española, europea o cristiana. La amputación total del derecho de expresión individual o colectivo, recordemos que si esa ley sale adelante, cualquier Ayuntamiento podrá sancionar con multas de más cien mil euros a cualquiera que considere haga apología del franquismo sin tener que pasar por ningún tipo de tribunal y así conseguir que todo aquel que no piense como ellos tenga miedo a alzar su voz.

Se dice que en los tiempos de Franco nadie podía decir que tenía pensamientos de izquierdas y ésa es una de las razones por las cuales la gente con esas ideas odiaba a todos aquellos que estaban más o menos cerca de ese Régimen. ¿Qué es lo que ocurrirá cuando no se permita expresar lo que se piensa? Quizás caigan en el mismo odio por lo que esta ley está muy lejos de conciliar la paz social entre todos los españoles y generará una vuelta a la división civil. Hemos aprendido poco.

Esta ley parte desde una gran mentira. Al parecer en esa guerra sólo hubo víctimas de un bando, por lo visto ellos debían disparar con amor y balas de esponja. Se diferencia a la mitad de los españoles como buenos y a la otra como malos, entre verdugos y víctimas cuando la reflexión a mi modo de ver, es que todos los españoles fueron víctimas del odio y cada uno de ellos luchó por lo que consideraba ser libre.

¿Qué les dirías a las nuevas generaciones –adoctrinadas en el odio a España– sobre los valores que la doctrina falangista promueve?

Precisamente que nuestra lucha jamás fue ni será por odio sino por amor a todos y cada uno de los españoles con independencia de su pensamiento. Que amar a España es eso, amar a todos y cada uno de los españoles y luchar para que el trabajador tenga una existencia digna y no caiga en la esclavitud del capitalismo ni del comunismo. Que nadie tenga el derecho de ser más que nadie por haber nacido en diferente cuna y que todos tengamos una justa recompensa por nuestro esfuerzo de cada día y la solidaridad anónima con el desfavorecido sin esperar recompensa alguna a cambio. La lucha diaria para que todo español tenga un trabajo digno, una vivienda y pueda disfrutar de su familia.

Finalmente, ¿podrías recomendarnos un libro, una película y una canción con las que te sientas identificado?

Sí, por supuesto. La película La paz empieza nunca de León Klimovsky, el libro Línea de Fuego de Arturo Pérez Reverte o cualquiera de los libros de Rafael García Serrano, y por último la canción Libertad sin ira de Jarcha.

Gracias por atendernos. 


2 respuestas a «Entrevistamos a Manuel Hidalgo: sobre el pasado, el presente y el futuro del nacional-sindicalismo»

  1. Opino como Ramiro; excelente entrevista.
    Oportunas preguntas y certeras respuestas.
    Sólo quiero poner de manifiesto que la acción política del Régimen de Franco materializó muchas de las propuestas de Manuel Hidalgo.
    ¿No hizo más o se quedó a medias?
    Claro. No olvidemos que ganó la Guerra de Liberación Nacional… pero perdió la Segunda Guerra Mundial y en ese contexto su trayectoria política tuvo que capear el temporal de ese “globalismo” que impone la representación de la voluntad popular en la ficción de los partidos políticos en vez de en los órganos representativos naturales: Familia, municipio y sindicato.
    La razón es que al poder en la sombra le resulta mucho más fácil controlar las sociedades a través de los partidos que actuando sobre sus órganos naturales.
    Dicho esto, completamente de acuerdo con los planteamientos del entrevistado.

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