Ernesto Lluch: entre el genocidio y la traición

Se cumplen años del asesinato por ETA de Ernesto Lluch, quien fuera destacado marxista al que hoy prácticamente de forma unánime se rinde un inmerecido homenaje, toda vez que los hechos más destacados de su vida pública, al contrario de lo que la «historia oficial» pretende, no son en absoluto ejemplares, sino todo lo contrario.

Dos son los ejes que marcaron su actividad política y pública, siempre en la línea del marxismo (socialista) que profesó: a) como ministro de Sanidad fue autor de la primera ley de despenalización del aborto y b) su obsesión por no combatir el terrorismo, sino «dialogar», o sea, «negociar», es decir, claudicar ante él.

¿Cómo se puede festejar a quien sentó las bases para el mayor genocidio que contempla la Humanidad en toda su historia? ¿Cómo se puede recordar a alguien que puso la primera piedra del asesinato de los seres humanos más indefensos, los nasciturus? Una sociedad como la nuestra, que hace lo dicho, está no sólo enferma de gravedad, sino en fase terminal irreversible, completamente destruida en sus más fundamentales esencias y su fin, antes o después, será de traca y bien merecido.

Con Lluch, y por su mano, se comenzó a matar bebés por tres casos: riesgo grave para la salud física o mental de la mujer embarazada (supuesto terapéutico), violación (supuesto criminológico) y malformaciones o taras, físicas o psíquicas, en el feto (supuesto eugenésico) ¡Qué barbaridad! Pero eso era sólo el principio, porque bien sabía Lluch que hacer tragar a la sociedad española de 1985, que aún conservaba ciertos pilares, un sapo tan grande, debía hacerse poco a poco. Por eso fue un hipócrita para con los suyos cuando se ausentó de la votación de su propia ley y un hipócrita para con todos cuando afirmó que su departamento, el Ministerio de Sanidad, vigilaría y controlaría con rigor todos los casos de aborto que se presentasen, subrayando: «España no será un coladero de permisión para las prácticas abortistas». Ya lo hemos comprobado. También los cientos de miles de niños asesinados desde 1985 hasta hoy porque sí, con cualquier excusa… y la cuenta sigue.

Ernesto Lluch se las dio de «hombre dialogante» intentando, decía y dicen, incluso el diálogo con ETA, o sea, con terroristas sañudos, con asesinos despiadados. Pero o mentía también descaradamente como con el aborto, o era un ingenuo (la ingenuidad en dirigentes de cualquier clase es pecado mortal) o era idiota o… formaba parte del plan para «lavar la cara» a ETA que no es nuevo, sino ya de entonces, plan que hoy, tras haber «dialogado» con dicha banda todos los gobiernos independientemente de su color, o sea, de haber negociado y claudicado –lo del «diálogo» y las «tomas de temperatura» son vulgares y criminales eufemismos para embaucar idiotas–, vemos que va viento en popa y a toda vela, máxime cuanto ETA ha vencido y hace justo alarde de ello, domina las instituciones de Vascongadas e, incluso ahora casi las de la propia España, que quiere destruir, de la mano de la anti-España que encarnan los Sánchez y los Iglesias, o sea, el PSOE y los comunistas, es decir, el nuevo Frente Popular idéntico al antiguo.

Y es que con terroristas no se «dialoga», no se «negocia», ni se les «toma la temperatura», porque hacerlo es traición. Con terroristas, sea cual sea su pelaje, lo que se debe hacer siempre es combatirlos, aceptar su reto, su declaración de guerra y darles la batalla sin cuartel hasta derrotarlos totalmente y rendirlos sin condiciones. Cualquier otra actitud, incluida la del «diálogo», es cobardía y traición y camino para la victoria de… ellos como se ha demostrado. La propia ETA, asesinando precisamente al «dialogante» Lluch, lo dejó bien claro: o la victoria o la muerte… de los demás.

No, nosotros no homenajeamos a Ernesto Lluch, ni hablar, porque para nosotros no sólo no se lo merece, sino que lo que habría que hacer es ponerle como paradigma de mal ejemplo a no seguir jamás.


Deja una respuesta

Su dirección de correo nunca será publicada. Si la indica, podremos contestarle en privado en caso de considerarlo oportuno.*

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad