Errores doctrinales

Ver un cambio de doctrina o herejía en el documento Amoris Laetitia o en cualquier documento Oficial del Magisterio (Acta Sedis) tiene explicación y raíz en dos errores teológicos fundamentales.
–1. La Libre Interpretación estilo Lutero.
–2.  Negar indirectamente y sin darse cuenta de la indefectibilidad de la Iglesia.
La libre interpretación estilo Lutero es leer los documentos del Magisterio y darle un interpretación privada basada en la opinión personal  y no en la interpretación que le da el Magisterio. Este error lo siguen no solo los que ven ¨herejía¨ en Amoris Laetitia, sino especialmente los Lefevristas que ven supuestas y falsas ¨herejías¨ por aquí y por allá, en los documentos del Segundo Concilio Vaticano, y en casi todos los documentos Magisteriales de los últimos 50 años, en las encíclicas de San Juan Pablo II, en el Catecismo, etc., etc. La raíz de este error Neo Luterano de Libre Interpretación es poner la opinión e interpretación personal privada de los Documentos por encima de la interpretación del Magisterio.
—Cardenal Ratzinger (carta al arzobispo Lefebvre, 28 julio 1987): “Divinamente instituida, la Iglesia tiene la promesa de asistencia de Cristo hasta el final de los tiempos. …Dándole su interpretación PERSONAL a los textos del Magisterio estaría usted cayendo en el MISMO LIBERALISMO que pretende combatir. . . Asegurado en la promesa de Cristo, el Papa NUNCA será capaz de oponerse a la Santa Tradición ni al magisterio autentico.”
—-Cardenal Muller, Prefecto Congregación de la Doctrina de la Fe (2013):  “Los que consideran el último Concilio como una ruptura en la Tradición de la Iglesia aplican una interpretación HERÉTICA de aquel gran evento eclesial. Este ERROR doctrinal no es una característica exclusiva de innovadores modernistas, pues lo cometen incluso los sectores neo-tradicionalistas que piensan que el Vaticano II ha dado la espalda a la “Iglesia de siempre”…hay una interpretación HERETICA que se opone a la interpretación correcta esta es la hermenéutica de la ruptura, tanto en la facción progresista como en la facción tradicionalista. ”.
—La Religión Demostrada: “Nadie es libre para explicar a su manera la Sagrada Escritura y la TRADICIÓN; debemos someternos a la Iglesia DOCENTE, establecida para decirnos lo que debemos creer y lo que debemos obrar….Por ese motivo el Gobernador Supremo de la Iglesia y los obispos EN COMUNIÓN con el son los UNICOS interpretes legítimos e infalibles de las Escrituras y de la TRADICIÓN, la única regla de la fe y de la moral.” (La Religión Demostrada, Pág. 449, P.A Hillaire, edición Mons. Agustín Piaggo, 1944, Barcelona, Nihil Obstat, Imprimatur.)
 —Cardenal Ratzinger (Carta a Lefebvre, 1983): “…habla usted de «afirmaciones o expresiones del Concilio que son contrarias al Magisterio oficial de la Iglesia». Además usted enumera tres textos conciliares “incompatibles”, a su modo de ver, con el Magisterio pasado, añadiendo incluso «etc.»… No puede afirmar la incompatibilidad de los textos conciliares – que son textos Magisteriales – con el Magisterio pasado y la Tradición. Le es posible decir que personalmente, no ve esta compatibilidad, y en consecuencia puede pedir a la Sede Apostólica explicaciones. Pero si afirma la imposibilidad de tales explicaciones, se OPONE PROFUNDAMENTE a estructura FUNDAMENTAL de la FE católica. Sólo es auténtica y tiene autoridad la interpretación del Magisterio, que es el intérprete de sus propios textos: ya que los textos conciliares no son los escritos de tal o cual experto; son documentos del Magisterio.” (Cardenal José Ratzinger, 1983)
Y el segundo y profundísimo error es que los que ven supuestos errores en los documentos Oficiales del Magisterio es que los que hacen esto sin darse cuenta e indirectamente están negando la Indefectibilidad de la Iglesia, o sea, indirectamente están diciendo que la Iglesia puede fallar, que la Iglesia comete errores en sus documentos oficiales, lo cual va contra la divina promesa  ¨ESTOY CON VOSOTROS TODOS LOS DIAS HASTA EL FIN DEL MUNDO¨
El Dogma de la Indefectibilidad es la garantía Divina de que la Iglesia no fallará jamás, esto es, que a pesar de los errores y pecados de los miembros individuales de la Iglesia, incluso a pesar de todos los Papas pecadores, cobardes, negligentes de la historia, a pesar de que grandes segmentos de la Iglesia caigan en el error como el Arrianismo, o a pesar de que miles de curas y obispos sean pedófilos, la Iglesia siempre existirá, no podrá ser destruida, siempre será un organismo jerárquico, y en sus documentos oficiales dirigidos a toda la Iglesia universal, será infalible por siempre.
La Indefectibilidad de la Iglesia esta garantizada por la asistencia Divina todos los días hasta el Fin del Mundo y por la divina promesa de que Las Puertas del Infierno NO prevalecerán sobre ella.
–San Francisco De Sales:  «…decir que la Iglesia erra no es menos que decir que Dios erra, o lo mismo que decir que El quiere que nosotros erremos, lo cual es una gran blasfemia» (La controversia Catolica, pag 70)
–León XIII (1896): «Si el Magisterio viviente pudiera de alguna forma equivocarse seguiría una evidente contradicción, pues entonces Dios sería el autor del error. «Señor, si estamos en el error, vos mismo nos habéis engañado» . (Satis Cognitum)
Es muy importante ver que la Indefectibilidad perpetua de la Iglesia es siempre constante, todos los días hasta el fin del mundo, y no solo en algunas épocas o solo en algunos de los documentos oficiales del Magisterio, o solo si el Papa es docto y bueno, o solo si hay suerte y tenemos un buen Magisterio o buen Papa en determinado momento. La Indefectibilidad de la Iglesia es siempre constante, independientemente si el Papa es bueno o malo, santo o negligente criminal como Honorio, y por lo tanto la Iglesia en sus documentos Oficiales del Magisterio es infalible por siempre. Palabras claves son ¨SIEMPRE¨ y ¨NUNCA¨.  Estas palabras demuestras que la Indefectibilidad es constante, en el 100% del tiempo.
— Enciclopedia Católica (1907, Nihil Obstat, Imprimatur): «La Iglesia no puede experimentar NUNCA un cambio constitucional que la haga, como organismo social, algo distinto de lo que originalmente era. NUNCA puede corromperse en fe o moral; ni puede perder NUNCA la jerarquía apostólica, ni los sacramentos a través de los cuales Cristo comunica la gracia a los hombres. . . El don de indefectibilidad claramente no garantiza a cada parte de la Iglesia contra la herejía o la apostasía. La promesa se hizo al organismo en su conjunto. Las Iglesias individuales pueden corromper su moral, caer en la herejía, incluso apostatar. Sólo a una Iglesia particular se le garantiza la indefectibilidad, a saber, a la sede de Roma. A Pedro, y en él a TODOS sus sucesores en el cargo de supremo pastor, Cristo encargó la tarea de confirmar a sus hermanos en la Fe (Lucas, 22, 32); y así, en la Iglesia Romana, como dice Cipriano, “la infidelidad no consigue penetrar” [Ep. lv(lix), ad Cornelium]. Los diversos colectivos que han abandonado la Iglesia naturalmente niegan su indefectibilidad.»
-–Primer Concilio Vaticano, Constitución dogmática Pastor Aeternus (18 de julio de 1870): ¨ . . . ellos sabían muy bien que esta Sede de San Pedro SIEMPRE PERMANECE LIBRE DE ERROR ALGUNO según la divina promesa de nuestro Señor y Salvador al príncipe de sus discípulos: «Yo he rogado por ti para que tu fe no falle; y cuando hayas regresado fortalece a tus hermanos». Este carisma de una verdadera y NUNCA deficiente fe fue por lo tanto divinamente conferida a Pedro y sus sucesores en esta cátedra, de manera que puedan desplegar su elevado oficio para la salvación de todos, y de manera que todo el rebaño de Cristo pueda ser alejado por ellos del venenoso alimento del error y pueda ser alimentado con el sustento de la doctrina celestial.¨
–Catecismo de Baltimore (1891): «La Indefectibilidad significa que la Iglesia NUNCA podrá cambiar la doctrina que Nuestro Señor enseño, y que NUNCA dejara de existir. Cuando decimos que la Iglesia es infalible queremos decir que no puede enseñar error mientras exista; pero cuando decimos que es indefectible, significa que durara para SIEMPRE y que será infalible por SIEMPRE, y que también que SIEMPRE será la misma que Nuestro Señor fundo.» (Catecismo de Baltimore, Rev. Padre Thomas L. Kinkead, Nihil Obstat: D. J. McMahon, Censor Librorum, Imprimatur: *Michael Augustine Arzobispo de Nueva York, septiembre, 1891)
—Papa Leon XIII (SATIS COGNITUM): «Y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella». «¿Qué es decir contra ella? ¿Es contra la piedra sobre la que Jesucristo edificó su Iglesia? ¿Es contra la Iglesia? La frase resulta ambigua. ¿Será para significar que la piedra y la Iglesia no son sino una misma cosa? Sí; eso es, a lo que creo, la verdad; pues las puertas del infierno no prevalecerán ni contra la piedra sobre la que Jesucristo fundó la Iglesia, ni contra la Iglesia misma». He aquí el alcance de esta divina palabra: La Iglesia apoyada en Pedro, cualquiera que sea la habilidad que desplieguen sus enemigos, no podrá sucumbir JAMAS ni desfallecer en lo más mínimo.  Si Dios ha confiado su Iglesia a Pedro, ha sido con el fin de que ese sostén invisible la conserve SIEMPRE en TODA su integridad.
Igualmente la Indefectibilidad de la Iglesia NO depende de la habilidad o inteligencia o valentía o atributos personales humanos del Papa. El Papa puede ser un gran pecador como Vigilio o puede ser un negligente criminal como Honorio  o puede ser cobarde, etc, etc. La Indefectibilidad NO depende de los atributos humanos del Papa en su persona. La Indefectibilidad es Divina, es el elemento Divino que es infinitamente mas fuerte que cualquier debilidad humana que puede tener el Papa en su persona. No es contingente en tener un sabio y santo Papa. Esta garantizada por la Promesa Divina de Cristo.
–CATECISMO DE BALTIMORE (1891): “El Papa puede ser un hombre muy malo si quiere serlo y recibir el castigo de Dios por sus pecados. Por lo tanto hay que recordar esto: así sea el Papa un hombre bueno o malo en su vida privada, es SIEMPRE dirá la verdad cuando hable ex cátedra, porque el ESPIRITU SANTO lo protege y NUNCA permitirá que caiga en el error o falsedad cuando enseña Fe y Moral».  (Catecismo de Baltimore, Rev. Padre Thomas L. Kinkead, Nihil Obstat: D. J. McMahon, Censor Librorum, Imprimatur: *Michael Augustine Arzobispo de Nueva York, septiembre, 1891)

–Cardenal Ratzinger  (2004): “Cristo ora de manera especial “por ti”, por la fe de Pedro, y sobre esta oración está basada la misión “confirma a tus hermanos”. De ahí que la fe de Pedro no venga de sus propias fuerzas, sino que la indefectibilidad de la fe de Pedro está basada en la oración de Jesús, el Hijo de Dios: “He rogado por ti, para que tu fe no desfallezca”. Esta oración de Jesús es el fundamento seguro de la función de Pedro por todos los siglos. En un tiempo en que vemos como Satanás “criba como el trigo” a los discípulos de Cristo, la fe imperturbable de los Papas ha sido visiblemente la roca sobre la cual se asienta la Iglesia».

–Papa Pablo VI (octubre 11 1976, carta al arzobispo Lefebvre) «Nada de lo decretado en ese Concilio, como en las reformas que Nos hemos decidido llevar a cabo, se opone a lo que la Tradición Bi milenaria de la Iglesia  considera fundamental e inmutable. De todo esto somos Nosotros garantes, en virtud, NO DE NUESTRAS CUALIDADES PERSONALES, sino por la tarea que el Señor nos ha confiado como sucesor legítimo de Pedro y de la asistencia especial que nos ha prometido, como a Pedro: “He rogado por ti con el fin de que tu fe no desfallezca” (Lc 22,32). Con Nosotros es garante de esto el episcopado universal.
E igualmente es un error muy grave decir que la Iglesia es solo infalible una vez cada 200 años cuando se define un nuevo dogma ósea en su Magisterio Extraordinario. Eso es un gran error. La Iglesia es infalible tanto en en su Magisterio Extraordinario como en su Magisterio Ordinario. Esto es que no se necesita que se defina ningún nuevo dogma. Basta que el documento sea un documento Oficial del Magisterio (Acta Sedis) dirigido a toda la Iglesia Universal y firmado u autorizado por el Papa en su calidad de Papa (no de teólogo privado) para que ese documento sea infalible, ósea que no contenga o este libre de error doctrinal (Cristo era Ángel), o error Moral (el aborto no es pecado), etc., etc.  Negar el Magisterio Ordinario infalible es un grave error teológico
–Infalibilidad del Papa (Curso Superior de Religion, Dr. Rev Padre Rafael Faria, Nihil Obstat, Imprimatur, 1956):  «El Papa es infalible cuando habla EX CATEDRA, y eso sucede cuando: a) enseña una cosa referente al dogma o moral cristianos; b) que se dirige a la Iglesia universal; c) que habla en su calidad de Maestro supremo de la cristiandad. Si falta una de estas condiciones, el Papa no es infalible. Así, no es infalible cuando trata de ciencias, o cosas que no se refieren a la fe o cuando se dirige a personas particulares.»
–Catecismo de Baltimore (1891): «Para que el Papa sea infalible se requiere 3 cosas:  El Papa debe hablar como cabeza de la Iglesia, no como persona privada; lo que el Papa diga deber dirigido a toda la Iglesia, esto es todos lo fieles y no meramente a esta o aquella persona o país en particular; debe hablar de asuntos referentes a la Fe o la Moral, esto es que el Santo Padre le diga a todos los fieles que deben creer ciertas cosas como parte de su Fe. El no puede equivocarse en estas cosas. Pero hay que recordar no es infalible sino solo en fe y moral; esto es en lo que hay que creer o hacer para salvar nuestras almas. Si el Santo Padre escribe un libro de astronomía, matemáticas, gramática el puede equivocarse como cualquier otro hombre porque el Espíritu Santo no fue prometido para guiarlo en esas cosas.» (Catecismo de Baltimore, Rev. Padre Thomas L. Kinkead, Nihil Obstat: D. J. McMahon, Censor Librorum, Imprimatur: *Michael Augustine Arzobispo de Nueva York, septiembre, 1891)
–Michael Davies (1994): «Dios nunca permitiría a un Papa aprobar un rito litúrgico que contenga algo herético».
–Obispo Fernando Ocariz (2012): “TODA expresión de Magisterio auténtico HAY QUE RECIBIRLA COMO LO QUE VERDADERAMENTE ES: una enseñanza dada por los Pastores que, en la sucesión apostólica, hablan con el “carisma de la VERDAD” (Dei Verbum, n. 8), “revestidos de la AUTORIDAD de Cristo” (Lumen gentium, n. 25), “a la luz del Espíritu Santo” (ibid.). Este carisma, AUTORIDAD y LUZ, CIERTAMENTE estuvieron presentes en el Concilio Vaticano II; negar esto a todo el episcopado cum Petro y sub Petro, reunido para enseñar a la Iglesia universal, sería NEGAR algo de la ESENCIA MISMA de la Iglesia (cfr. Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración Mysterium Ecclesiae, 24-VI-1973, nn. 2-5).
—Primer Concilio Vaticano: «Por tanto, deben ser creídas con fe divina y católica todas aquellas cosas que están contenidas en la Palabra de Dios, escrita o transmitida, y que son propuestas por la Iglesia para ser creídas como materia divinamente revelada, sea por JUICIO SOLEMNE o por su magisterio ordinario y universal.» (Constitución Dogmática “Dei Filius” – D . 3011)
–Catecismo de la Iglesia: 892  «La asistencia DIVINA es TAMBIEN concedida a los sucesores de los apóstoles, cuando enseñan en comunión con el sucesor de Pedro, aunque, SIN llegar a una definición infalible y SIN pronunciarse de una «manera definitiva», proponen, en el ejercicio del magisterio ordinario, una enseñanza que conduce a una mejor inteligencia de la Revelación en materia de fe y de costumbres».
–Constitución Dogmática «LUMEN GENTIUM»: «Aunque cada uno de los prelados por sí no posea la prerrogativa de la infalibilidad, sin embargo, si todos ellos, aun estando dispersos por el mundo, pero manteniendo el vínculo de comunión entre sí y con el Sucesor de Pedro, convienen en un mismo parecer como maestros auténticos que exponen como definitiva una doctrina en las cosas de fe y de costumbres, en ese caso anuncian infaliblemente la doctrina de Cristo».
–Cardenal Ratzinger (Carta a Lefebvre, enero 20, 1986): «… NO puede cuestionar la autentica Doctrina del Segundo Concilio Vaticano, que son textos DEL MAGISTERIO y tienen la MAS ALTA AUTORIDAD DOCTRINAL¨
–Cardenal Ratzinger, Congregación para la Doctrina de la FE, (1988): «En consecuencia, cuando sobre una doctrina NO existe un juicio en la forma solemne de una definición, pero pertenece al patrimonio del depositum fidei y es enseñada por el Magisterio ordinario y universal —que incluye necesariamente el del Papa—, esa doctrina debe ser entendida como propuesta infaliblemente.»
Así podemos ver que es un gran error teológico el proclamar que cualquier documento oficial del Magisterio (Acta Sedis) contenga error doctrinal o moral. No solo se basa en la falsa Libre Interpretación personal pero también niega la doctrina de la Indefectibilidad.
—Cardenal Rouco Varela: «La doctrina sobre el matrimonio y la familia ha permanecido inalterable». Un más que nutrido número de asistentes se han dado cita en el salón de actos del Palacio Episcopal, para la conferencia con la que el cardenal y arzobispo emérito de Madrid, Antonio María Rouco Varela, ha abierto la Semana de la Familia. La misma ha realizado un recorrido por este ámbito, desde la doctrina postconciliar hasta la encíclica Amoris Laetitia del Papa Francisco. “Es urgente hablar sobre la familia, tras los dos sínodos realizados bajo el pontificado del Papa Francisco”, ha comenzado. La enseñanza del Concilio Vaticano II ha sido el eje vertebrador de su intervención. “La doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia proviene de la Revelación”, ha explicado, subrayando los textos de San Mateo y la Carta a los Efesios. A partir de esos dos pasajes arranca todo lo que la Iglesia ha transmitido. “Lo ha hecho durante 2.000 años y en momentos muy difíciles, como en el contexto que se produce con Martín Lutero; o movimientos filosóficos como la Ilustración”, ha enfatizado. “Nunca hubo una ruptura en la evolución de esa doctrina”, ha continuado el arzobispo emérito de Madrid.  La parte final ha abordado las distintas situaciones postconciliares, haciendo hincapié en la Humanae Vitae de Pablo VI; para llegar a la labor pastoral realizada por Juan Pablo II, que ha conducido a la tarea que ahora ejerce el Papa Francisco y que no cambia en nada todo el desarrollo anterior, sino que lo complementa. (AQUÍ ENLACE)
—-Cardenal Müller: «Amoris Laetitia es clara en su doctrina y coherente con la Tradición». Las contundentes declaraciones del cardenal Gerhard Müller, Prefecto de la Fe, al canal televisivo Tgcom24, ofrecen un punto de luz y serenidad en medio de la agria polémica en torno a algunos puntos de la Exhortación Amoris Laetitia. Para Müller no tiene sentido que alguien plantee una especie de “corrección” al Papa, dado que la doctrina de Amoris Laetitia es plenamente coherente con la Tradición y no contiene nada que plantee un peligro para la fe. (AQUÍ ENLACE)
—Buttiglione insiste, y argumenta, que Amoris laetitia “no cambia nada en la teología del matrimonio”. Y apunta afirmaciones como la que sigue -aunque por razón de espacio la saque del contexto de la línea argumental-: “Lo que cambia es que “los divorciados que se han vuelto a casar son admitidos, no a la comunión, pero sí a la confesión (…) una novedad que, ciertamente, no es teológica, sino disciplinar. Se puede estar de acuerdo con ella o no; se puede considerar esta  innovación oportuna o inoportuna, pero no se puede ver en ella una herejía porque no altera nada de la teología del matrimonio ni de la teología del sacramento”.  (AQUÍ ENLACE)

10 respuestas a «Errores doctrinales»

  1. Roni, los lefevristas (yo no lo soy, pero les respeto y agradezco cada vez más a Mons. Lefebre su valentía en cuanto a la defensa de la misa tridentina) no son comparables en ningún sentido con los herejes protestantes… no te dejes engañar. No son herejes, ni tampoco cismáticos. No es suficiente con frases de una discusión epistolar en los revueltos y turbulentos años del postconcilio, aunque sean frases relevantes no aportan toda la luz necesaria. A día de hoy los de Lefebre están totalmente dentro de la Iglesia católica (si es que alguna vez la SSPX estuvo fuera), y las excomuniones dadas por Juan Pablo II a los obispos ordenados por Lefebre están totalmente levantadas. No eran excomuniones por defender una herejía, sino por desobediencia al no pedir permiso para ordenar obispos (antes del CVII este permiso por escrito no era necesario). A día de hoy su situación sigue siendo «irregular», pero son Obispos válidos y legítimos de la Iglesia Católica, y sus sacerdotes también son y siempre han sido plenamente católicos (el mismo Papa Francisco les legitimó no hace mucho tiempo estableciendo que sus confesiones, matrimonios, etc son ahora totalmente legítimos, aunque válidos lo fueran también antes).

    No son lo mismo los Lefebristas que los sedevacantistas (los Lefebristas aceptan la valided de los Papas postconciliares, aunque denuncian posibles errores -según ellos- y ambigüedades y una falsa interpretación posterior de esas ambigüedades del Concilio, como por ejemplo el concepto de «libertad religiosa» en lugar del anteriormente usado durante siglos de «tolerancia religiosa». El falso ecumenismo y el falso diálogo inter religioso son frutos funestos de esta errónea interpretación de la libertad religiosa, que pone a todas las religiones al mismo nivel que la Católica). El concilio no fue un texto único y sólido, sino cientos de textos con diferentes autores.

    Un concilio puede contener ambigüedades, sobre todo cuando no es dogmático sino sólo pastoral, como el Vaticano segundo… esa es al menos la opinión del obispo Schneider (que el CVII contiene algunas ambigüedades que han llevado a errores doctrinales de interpretación que conviene matizar y modificar en un concilio posterior), y Schneider no es Lefrevista en ningún caso, sino un obispo católico muy respetado actualmente en la Iglesia.

    Herejía es ir en contra de los Dogmas perpétuos de la Iglesia, y Lefebre no puso en duda NINGÚN Dogma.

    El Conciliio Vaticano II fue un concilio estrictamente pastoral, no dogmático (así lo estableció Juan XXIII). Sus frutos son horribles, terribles, espeluznantes. Nadie lo puede negar. Se puede matizar que más que el concilio propiamente dicho fue el espíritu postconciliar que siguió al propio CVII (como dijo Benedicto XVI hablando precisamente del tema), pero tampoco se pueden separar totalmente ambos hechos, no son lo mismo pero están interrelacionados.

    El Concilio Vaticano II es válido y legítimo, y no contiene herejías… pero sí hay en él ambigüedades muy peligrosas que han sido usadas torticeramente con mucho éxito, y han hecho un daño incalculable a la Iglesia. El CVII produjo cientos de textos de temas muy diversos y con autores muy distintos… el Papa Pablo VI tuvo que corregir de su puño y letra un gran número de estos textos conciliares… pero tristemente el espíritu con que fueron escritos seguía allí, y aunque ya no tenía las herejías pudieron ser usados por muchos para una interpretación errónea. Es lo que Benedicto XVI llama el «espíritu postconcliar», y a él le achaca numerosos males.

    El conflicto con Lefebre fue muy doloroso, y lo sigue siendo, pero no nos hagamos los tontos… los frutos postconcilares son terribles, la situación es grave y la crisis de la Iglesia desde que acabó el CVII es posiblemente la peor de su historia.

    Como dijo Shneider hace un tiempo: «la Iglesia se ha ‘protestantizado’ desde el Concilio Vaticano II y una mayoría de católicos ha abandonado la fe», y «Con el concilio, los obispos se volcaron en cuestiones mundanas para las que no tienen especial competencia. Este énfasis en lo asistencial y político lo describe Schneider como una “traición al Evangelio”. Para mí lo más grave es, en efecto, la interpretación del concepto de «libertad religiosa», que relativiza el único camino de salvación que es la Iglesia católica… único.

    1. Desgraciadamente los errores doctrinales de Lefebvre y sus seguidores son enormes y terribles. Niegan la Indefectibilidad de la Iglesia, caen en la libre interpretación luterana o una nueva versión de ella, desprecian el mandato del Primer Concilio Vaticano de Pastor Aeternus y se niegan a obedecer al Papa y al legitimo Magisterio. Todos estos terrible errores doctrinales han causado heridas gravísimas y dolor en San Pablo VI, San Juan Pablo II y Benedicto XVI. LA rebeldía y el cisma nunca puede justificarse. Los errores doctrinales terribles de los Lefebvristas nunca pueden justificarse:

      —Que 3 de los documentos del Concilio tienen Errores doctrinales

      — Que el Magisterio Ordinario Infalible no existe

      –Que las canonizaciones de los últimos Papas son inválidos (no aceptan que Juan Pablo II sea santo por ejemplo) lo cual es una gran blasfemia

      —Que no hay obligación de obedecer al Papa (al cual reconocen pero no obedecen, con cien infracciones gravísimas del derecho canónico)

      –Que el Espiritu Santo estaba de Vacaciones en el Segundo Concilio Vaticano

      —Que el catecismo actual tiene errores

      —Que el mandato de Pastor Aeternus es contingente: solo hay que obedecer al Papa si yo creo en mi juicio personal que el Papa es bueno y ¨tradicional¨ y si no no hay que obedecerlo

      —Que la enseñanza oficial del Magisterio en sus documentos oficiales contiene ¨errores¨ doctrinales que ¨contradicen¨ el Magisterio oficial

      Por eso hay decenas de declaraciones de los Papas, de los Cardenales condenando los ERRORES DOCTRINALES de los Lefebvristas. El Cardenal Ratzinger le dijo a Lefebvre que SE APARTABA GRAVEMENTE DE LA BASE FUNDAMENTAL DE LA FE CATOLICA, siendo diplomático. El Cardenal Mueller lo dijo sin diplomacia: Su interpretación del Concilio es HERETICA. Punto.

      El Cardenal Ratzinger le dijo a Lefebvre que dándole su interpretación personal a los documentos caía en el MISMO LIBERALISMO que suspuestamente pretendía combatir

      El Papa Benedicto XVI en un acto de caridad levanto la JUSTA y MERECIDISIMA excomunión a los obispos Lefebvristas para facilitar el dialogo. Pero Lefebvre murió excomulgado y sigue exomulgado.

      Y el Sede encubierto Williamson ha vuelto a ser Excomulgado otra vez por otra vez consagrar obispos SIN el permiso de la Santa Sede.

      El gran problema en el que muchísimos con buenas intenciones caen es este: puesto que los Lefebvsitas defenden la misa Tridentina, y puesto que combaten la masoneria y el socialismo, el liberalismo, y puesto que se ven muy bien rezando con mucha devoción, etc, etc, muchos caen en la SIMPATIA AUTOMATICA hacia el Lefebvrismo, muchos se dejan llevar por la aparaciencias externas y terminan defendiendo lo INDEFENDIBLE, defendiendo el Cisma de Lefebrve con TODOS SUS TERRIBLE ERRORES DOCTRINALES.

      Hay muchísimas y buenísimas y santas obras que explican los TERRIBLE ERRORES doctinales de Lefebre y sus segudores. La mejor de todas es TRADICION Y MAGISTERIO VIVO DE LA IGLESIA de Su Exelecnia Don Fernando Areas Rifan . En esta obra Maestra el Obispo Rifan explica uno por uno todos los terribles Errores Doctrinales del Lefebvrismo http://www.gratisdate.org/archivos/pdf/54.pdf

      –Papa Benedicto XVI (febrero 2009): Levantar la excomunión a los obispos ordenados en 1988 por monseñor Marcel Lefevre, ha sido, un acto de MISERICORDIA paterna, en cumplimiento del servicio a la unidad propio del ministerio del Sucesor de Pedro, y espero un empeño por parte de estos obispos para llegar a la plena comunión. ..El motivo de este acto de misericordia paterna ha sido que repetidamente estos Prelados me han manifestado su vivo sufrimiento por la situación en la que se encontraban. Este acto NO supone aún la reintegración a la comunión plena y espero que a este gesto mío siga el solícito empeño por su parte de llevar a cabo ulteriores pasos, entre ellos el VERDADERO reconocimiento del MAGISTERIO y de la autoridad del Papa y del CONCILIO VATICANO II.

      ——Papa San Pio X: “No permitáis el ser engañados por las declaraciones de aquellos que persistentemente claman el estar con la Iglesia, amar la Iglesia, luchar para que los fieles no abandonen la Iglesia….pero juzgadlos por sus obras. Si ellos desprecian a los pastores de la Iglesia y aun al Papa, si estos intentan por todos los medios evadir la autoridad con el propósito de eludir sus directrices y juicios….entonces ¿A cual Iglesia le hablan esos hombres? Ciertamente NO a la establecida en los fundamentos de los apóstoles y los profetas, de la cual Cristo mismo es la Piedra angular”(Papa San Pió X, 10 de mayo de 1909)

      1. No Ron, no estoy de acuerdo en el fondo de tus palabras, que obviamente se basan en hechos y declaraciones verdaderas, pero tienen una actitud de condena total a Lefevbre y a todos sus seguidores que no comparto. Además ignoras la situación actual de la Iglesia (que en cierto sentido le da la razón a Lefevbre en muchas de las cosas que criticó, en casi todas, aunque eso no legitime su desobediencia) y también en los frutos del Concilio Vaticano II, que siendo válido fue seguido por un «espíritu postconciliar» que ha dado unos frutos espantosos…

        No estamos hablando de un arrogante fariseo que quería seguir llevando bonete, sino de un hombre de Dios muy inteligente y además humilde (y con increíble formación teológica) que se dio cuenta de qué iba el post-concilio y de la errónea deriva de la Iglesia. Tomó la decisión final de desobedecer y ordenar obispos, ya que Juan Pablo II no contestaba a sus cartas (todo ello mucho después de la etapa de Pablo VI)… se equivocó al desobedecer, y aceptó ser excomulgado, teniendo una fe fortísima en la potestad del Papa y por lo tanto sufriendo mucho. Una decisión brutal y durísima para un hombre de fe y un católico integral. No minusvaloremos ese sacrificio, aún reconociendo que su desobediencia fue una transgresión muy grave. No somos robots para obedecer como máquinas aceptando todo sin ningún dilema interior. Hay que comprender bien qué sucedió esos años antes de juzgar los comportamientos, aunque no los compartamos.

        Claro, estoy de acuerdo en que la decisión de Lefevbre de desobedecer al Papa es errónea, por supuesto. En eso estamos de acuerdo. Pero ante la constatación de una conspiración dentro de la Iglesia es humano reaccionar vehementemente, pudiendo equivocarte. Creo que es lo que le pasó a Lefevbre. No somos robots que obedecen con un mando a distancia… San Pedro le dijo al Sanedrín que hay que obedecer a Dios antes que a los hombres, y en ese dilema tienes que optar según te demanda tu conciecia en muchas ocasiones. Te puedes equivocar, claro. Puedes tener razón pero optar por un camino dudoso y equivocado. De eso estamos hablando.

        No era ningún tonto, sino todo lo contrario… se daba cuenta de lo que estaba pasando y de los frutos que daría todo. Optó por enfrentarse frontalmente a los «cambios». En concreto a aquéllos que le parecían un auténtico error doctrinal. Le costó muchísimo. No se oponía a todo, estas son palabras de Lefevbre a Pablo VI en una audiencia que le concedió en esos años: «No estoy en contra del Concilio, sino en contra de algunas de sus actas.» Son matices (importantes) en los que Lefevbre es el que está dentro de la doctrina milenaria de la Iglesia y los detalles que él critica los que están fuera del magisterio de siempre (por mala interpretación ó por ambigüedades)… eso no es un cisma ni una herejía, sino un caso de desobediencia ante unos cambios que han dado unos frutos muy amargos.

        En peligro de muerte cualquier sacerdote puede levantar la excomunión si el excomulgado se arrepiente. Es posible que fuera así con Lefevbre. También es posible que una excomunión en la que haya temas de conciencia personales que obliguen a esa persona de manera sincera, puede tener sificientes eximentes sobrenaturales. Sólo Dios lo sabe. No soy lefevbrista ni estoy de acuerdo en su desobediencia final (ordenando obispos sin permiso del Papa), pero valoro la coherencia, la fe y la valentía de Mons. Lefevbre (sin justificar su desobediencia) y espero con anhelo que en no mucho tiempo puedan formalizar y regularizar su situación con la Santa Sede y ser totalmente regulares y legítimos. Por ahora siguen las negociaciones y ya se ha avanzado mucho (el papa Francisco ya ha regularizado las confesiones y los matrimonios de todos los sacerdotes de la SSPX, además de haberse levantado las excomuniones con Benedicto XVI).

      2. …además valoro muchísimo el que hoy en día podamos todos tener la Misa tridentina totalmente aceptada en la Iglesia. Es un tesoro increíble que hemos podido recuperar. Fue una decisión de Benedicto XVI que yo agradezco de corazón. Gracias a Dios.

      3. Finalmente creo que uno de los puntos principales de crítica de Mons. Lefevbre, la «libertad religiosa», es clave en la situación de crisis actual de la Iglesia. No es negar la tolerancia religiosa, ó la libertad individual para seguir ésta ó aquélla religión sin ser molestados, SINO en la errónea INTERPRETACIÓN de la libertad religiosa de una forma en la que se obvia que la Iglesia Católica es la única vía de salvación posible, y que el resto de religiones son falsas y erróneas (aunque contengan parcialmente partes de la ley natural). Poner al mismo nivel el Catolicismo y el resto de religiones neutraliza en gran parte el celo por la salvación de las almas y hace parecer innecesaria la Evangelización. Creo que este principio ha sido malinterpretado por muchos a raíz del postconcilio, y en eso pienso que sería muy beneficioso llegar a puntos de acuerdo con la SSPX.

  2. O sea que la Virgen María cuando habla de la Iglesia tomada por estos Judas demoledores (los del Concilio II) estaba también equivocada. Vendría a ser un contrasentido las aprobaciones por la propia Iglesia de las apariciones y mensajes de La Salette, la Señora del Buen Suceso o de Fátima – en referencia al tercer secreto que se publicó tarde y mal- en que se hacía referencia a esta posterior Iglesia en decadencia. Esta deriva de la Iglesia Conciliar a nivel doctrinal y de obra es contradictoria con la de antaño. La Pachamana –culto a una divinidad demoniaca en el propio Vaticano-, la no celebración de Misas por una inexistente pandemia, retirar el Agua Bendita por hidrogel, etc. Hace pensar, no en una deriva, sino en una casi extinción total de la Iglesia.

    1. Lo que sucede es que La Salette es una aparacion oficial y aprobada por el Magisterio PERO eso de que ¨Roma perdera la Fe¨ no es parte de la aparicion oficial y aprobada pero de un libro privado escrito muchisimo despues que nunca fue aprobado por el Magisterio. Ademas aseguraba que el Gran Monarca Frances que restauraria la Cristiandad naceria a finales del siglo XIX por lo que ahora tendria mas de 130 años de edad. REGLA DE ORO: Ninguna Aparicion o Revelacion Privada nunca jamas puede ir en contra de un Dogma de la Iglesia. La INDEFECTIBILIDAD de la Iglesia es un Dogma. Gracias

  3. He leído una tercera parte del libro que recomienda Roni Aledo («Tradicion y Magisterio vivo de la Iglesia», del obispo brasileño Fernando Areas Rifan). Interesante, ciertamente.

    Sin embargo, me causa sorpresa que el obispo «brasileiro» tenga voz interlocutora a lo largo y ancho de toda su obra al también obispo brasileño, ya fallecido, Castro de Meyer Causa una cierta perplejidad que para defender la fidelidad al Magisterio se apoye en un obispo lefebvrista o lefebvriano, excomulgado por la Iglesia juntamente con Marcel Lefebvre, por participar con este en las tan conocidas como traídas consagraciones episcopales de los cuatro obispos famosos sacerdotes en la órbita del tradicionalismo extremo.

    Veamos. Uno escucha y lee a un obispo como Carlo María Viganó, tan seguido en esta benemérita página, y la conclusión lógica, consecuente, necesaria, me parece que es esta. A saber: monseñor Viganò desea ser fiel a la Sagrada Escritura, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia.

    Ojo: al escribir Magisterio me he cuidado en efecto de no apellidar este con el apelativo de vivo*, porque en efecto Viganò se separa del pensamiento de Jorge Mario Bergoglio (se supone que garante hoy por hoy de ese Magisterio vivo de la Iglesia), devenido en papa Francisco hace ya 8 años. Pero es que cualquiera, sin tener que ser teólogo, ni especialmente desobediente a la jerarquía, ni tradicionalista siquiera al uso, ni pretencioso por ambicionar «dar lecciones teológicas a la jerarquía», se da perfecta cuenta de que Jorge Mario Bergoglio, o sea, Francisco, lleva 8 tortuosos y muy largos años ofreciéndonos a los católicos una doctrina aguada, descafeinada, mundanizada, protestantizante, descatolizada.

    Y esta es la piedra angular del escándalo. Ciertamente, que esa teología que nos viene ofreciendo contenga herejías formales o solo materiales o viceversa, no me compete a mí establecerlo, que para esto doctores ha de tener la Santa Madre Iglesia pero… Pero a la vista está que un señor que confiesa a un interlocutor ateo como Eugenio Escalfari confidencias como «yo creo que al final nadie se condenará, nos salvaremos todos» (esto sí es herejía; se llama apocatástasis, principalmente impulsada por el muy erudito Orígenes), o «la Virgen María a los pies de la cruz fue tentada a dudar de la voluntad del Padre», o «las mujeres católicas no han de parir como conejas», o «a mí no me importa que a un chico se lo eduque como católico, judío, mahometano, cristiano ortodoxo…, porque a mí lo que me importa es que ese chico vaya a la escuela y tenga comida, casa…», o «tú, obispo amigo anglicano Parker, no necesitas pasarte a la Iglesia católica, aunque este sea tu deseo, tú estate en la Comunión Anglicana, tú persevera, que Dios te quiere ahí», o «el Islam es una religión pacífica de paz» (cuando año tras año miles de cristianos son martirizados por los , seguidores de Alá en África, Asia, Próximo Oriente» , incluso Europa), o «recibir a personnas homosexuales activas y no ofrecerles la luz del Evangelio para que abandonen su modo de vida intrínsecamente pecaminoso», o «ustedes, gobernantes de Europa, deben poner en primer lugar la acogida al inmigrante [sarraceno en un 99 por ciento], aun al precio de la seguridad de sus países», o…

    La lista es interminable. Por ello me parece que uno, desde la inevitable modestia de su ser católico que no quiere dar lecciones de catolicidad o de santidad a nadie, muchos menos al Papa y a los obispos en comunión con él, solo que tampoco está dispuesto a aceptar que le den gato por liebre, esto es, doctrina católica adulterada en vez de la auténtica.

    Así lo veo yo al menos.

    1. Hola. Si ciertamente el mentor del Obispo Rifan siguio a Lefebvre y fue excomulgado ciertamente. Pero su sucesor vio el Error en que estaban. No algo simplemente disciplinar pero doctrinal. Apartarse del Dogma Catolico (la Iglesia que falla, el Magisterio Ordinario iinfalible no existe, la nueva version de la Lbre interpretacion Neo Luterana, los documentos oficiales del Magisterio tienen errores que contradicen a documentos pasados, al Papa se le puede desobedecer si uno cree que es un mal Papa, etc, etc, etc). Por eso bajo el liderato del gran Cardenal Castrillon Hoyos, volvieron a la Iglesia y San Juan Pablo II los recibio con los brazos abiertos. Don Ferdando cita a Castro Mayer en escritos doctrinales donde ciertamente tiene razon y ciertamente con cierta doctrina catolica. El mismo Lefebvre antes de los 70s y su Suspecion A Divinis por San Pablo VI tambien gozaba de plena y doctrina catolica. A Dios gracias que los curas de Campos volvieron al seno de la Iglesia. Esperemos algun dia que los Lfebvristas sigan por ese camino y se integren en la Iglesia. Una vez desterrados sus errrores Doctrinales y una vez que acepten plenaente el Dogma de la Indefetibilidad, creo en mi opinion pueden ser una fuerza muy positiva y fuerte para luchar contra el modernismo, el liberalilsmo, la masoneria, etc, etc.

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