España motor de cultura en América

Cristián Rodrigo Iturralde

Cristián Rodrigo Iturralde (Buenos Aires, Argentina, 4 de junio de 1979) es un historiador revisionista y ensayista de tendencia patriota, católica e hispanista. Sus temas de interés son variados, destacándose especialmente sus trabajos sobre Historia de España y la Iglesia Católica y los estudios sobre el peronismo y el ¨marxismo cultural¨.

Entre otras distinciones cabe destacar que es Miembro Académico de Número del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas (Secretaría de Cultura de la Nación, Argentina, 2017); Miembro Académico de Número del Instituto Histórico Santiago de Liniers (Argentina, 2016); contando con un Reconocimiento por la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG: México, 2015) y otro del Estado de Querétaro, México, por labor intelectual (2019). En 2016, la Biblioteca del Congreso de los EE. UU. adquirió e incorporó las obras del autor a su catalogo (Library of Congress). Miembro de la Comisión Internacional de Hispanistas.

Ha sido ponente en el Curso de Historia de España organizado por la Asociación Enraizados en Cristo y en la Sociedad, presentando el tema sobre el fin de la barbarie y comienzo de una civilización católica en América.

 

En esta entrevista profundiza sobre el mencionado tema.

¿Cuántas universidades fundó España en América?

Llegó a fundar más de 30 universidades, 33 para ser más preciso, algunas de las cuales siguen y han seguido funcionando de forma ininterrumpida hasta el día de hoy, como la Pontificia Universidad de Córdoba, en Argentina, entre otras. Sumado a esto debemos añadir una importante cantidad de escuelas superiores, como el Colegio Mayor de San Bartolomé, Bogotá, Colombia, en 1604, aún en funcionamiento. El de la educación es tal vez la confirmación más plena de que España vino a construir y no en campaña de expoliación, como dice la leyenda negra. La campaña de rapiña siempre ha sido históricamente propia de las potencias sajonas. Fue la mejor España la que vino a América, la del Siglo de Oro, la que fundió con su cultura al resto de Europa. Para el momento que Inglaterra creó la primera universidad al norte del continente (Harvard, 1636), España había fundado ya 15.

¿Cuántas ciudades fundó?

En solo un siglo, en el XVI, fundó cerca de 700 ciudades, cada una con su plaza mayor, escuelas, iglesia, cárcel, hospital, mercados, fuentes, caminos, alcantarillados, etc. Mientras los ingleses se dedicaban tan solo a «construir» caminos que favorecieran la logística para extraer los recursos, transportarlos al puerto y llevarlos a la Metrópoli, España se dedicó a desarrollar y mejorar las condiciones de vida en cada lugar del continente.

¿En qué se plasmó la protección a los indios?

Indudablemente, las intenciones y voluntad verdaderamente cristiana de España se manifiestan claramente en el trato hacia los indios. Recordemos que el Papa había concedido las tierras a España con la condición excluyente de evangelizar el territorio, es decir, que la prioridad y el objeto de la intervención en el continente era primeramente religioso y no económico o geopolítico (como en el caso sajón y protestante).

En relación al trato hacia los indios no hay más que consultar las legislaciones indianas al respecto y la expresa voluntad de la Reina Isabel la Católica desde el día 1 (recordar por caso su dura intimación a Colón cuando éste trae en uno de sus viajes a un par de indios encadenados). El de España es un caso único en la historia, donde los «conquistados» tuvieron desde el primer momento los mismos o más derechos que los propios «conquistadores», si bien creo que es más preciso hablar de «liberación» y no tanto de conquista, pues así lo entendieron los propios indígenas.

Universidad San Marcos, en Lima

¿Cuál fue el papel de la aristocracia indígena?

Depende. La aristocracia indígena de pueblos dominantes como los aztecas o incas no querían perder su posición de privilegio, lograda a costa de explotar inhumanamente al resto de los pueblos indígenas sometidos a ellos. La aristocracia de los pueblos sometidos a las grandes potencias indígenas se alió inmediatamente a España, pues, naturalmente, deseaban liberarse del yugo bestial de sus dominadores. España logra vencer gracias al apoyo incondicional de cientos de pueblos indígenas, pues no olvidemos que los europeos llegan con no más de 400 hombres en una región habitada por varios millones de aztecas. Por eso es importante ser preciso en este punto y hablar de una «conquista» indígena-española y no solo española. Los indios fueron en este sentido, al menos cuantitativamente, más conquistadores que los propios españoles. Y esta alianza perduró durante toda la estancia española, no se trató solo de una alianza circunstancial. Vieron claramente los indios todos los beneficios materiales como espirituales que se seguían de esta nueva alianza.

¿Los indígenas aceptaron en su mayor parte la soberanía española voluntariamente?

Sí, totalmente. La mayor parte del territorio fue ganado en base a acciones diplomáticas y no en base a enfrentamientos. Entendieron claramente los beneficios de todo orden que les suponía esta alianza, fundiéndose poco después en una sola raza: la mestiza. Recordemos que con España los indios comienzan a tener derechos y aspiraciones que no podían tener durante la regencia de los grandes imperios indígenas y que jamás hubieran podido tener bajo el dominio británico, quienes consideraban al indígena una raza inferior y hasta maldita, que había que perseguir y, en ocasiones, exterminar.

Un dato interesante e inobjetable en relación con la pregunta inicial es que no hubo ningún levantamiento de importancia de pueblos indígenas durante la regencia española en América. Incluso aquí, en América, como consigna el propio Alexander Von Humboldt, los salarios percibidos por los indígenas en el continente eran ampliamente superiores al recibido por los europeos en mismo momento histórico. Los levantamientos o problemas con los pueblos indígenas comienzan justamente a partir de la conformación de las independencias americanas.

Real y Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino en Santo Domingo, la primera universidad de América

¿Era inevitable la aparición de los movimientos separatistas con Bolívar y San Martín?

En mi opinión, no. Pues no hubo ningún motivo atendible para aspirar a la disgregación de la patria, que en aquel entonces era España. No éramos colonia sino parte integrante del Imperio español, y esto no es un dato menor. Otrosí, no existía en el continente americano ninguna situación asfixiante que ameritase tal rompimiento por parte de los americanos. Naturalmente, como en toda la historia, todos los pueblos han tenido, en algún momento u otro, gobiernos mejores que otros, algunos buenos, otros malos, pero a ningún patriota bien nacido se le hubiera ocurrido separarse de su patria ¡y menos aún hacerle la guerra a aquella patria que había jurado defender en las buenas y en las malas!

Los movimientos independentistas fueron una traición a la patria, porque en aquel momento, no lo olvidemos, España era nuestra patria. De manera tal que tanto San Martín como el resto de los mal llamados «libertadores» (me pregunto: ¿libertadores de qué?) fueron lisa y llanamente traidores, nos guste o no. Algunos de modo activo y consciente (como Bolívar) y otros siendo ingenuos y/o funcionales (caso San Martín). Concedo que los borbones y Fernando VII fueron pésimos administradores con graves errores (caso la expulsión de los jesuitas), pero no puedo concebir que la respuesta a un mal gobierno sea el rompimiento con la patria. Llámenlo como quieran, utilicen los eufemismos que quieran, pero las independencias americanas y los supuestos «próceres libertadores» fueron procesos orquestados por la corona británica, llevados a cabo por malvados o idiotas útiles americanos.

¿El papel de Inglaterra fue esencial para que perdiéramos el Imperio?

Indudablemente. La balcanización del continente y el dividir para reinar siempre fue la estrategia aplicada por los británicos en toda su historia. No pudieron conquistar el continente a la fuerza (recordemos las invasiones inglesas de 1806 y 1807, entre otras), entonces optaron por otro camino: conquistar a través de traidores hispanoamericanos, que llevaran la guerra contra España bajo el disfraz de una emancipación querida por los americanos. Solo Inglaterra se benefició: geopolíticamente pero también económicamente. Apenas consumadas las independencias, Inglaterra y sus agentes locales se encargaron de endeudar a las nuevas naciones, condicionándolas económicamente desde el primer momento. Habría que consultar por caso los empréstitos adquiridos a tasa vil, que aun hoy muchas naciones se encuentran pagando.

Real y Pontificia Universidad de Méjico

¿España participó en el tráfico de esclavos?

En absoluto. En el caso de los indígenas, estaba prohibido esclavizarlos y existían severos castigos para aquellos españoles que procuraran hacerlo. En América, la esclavitud había sido ya prohibida por las Leyes de Burgos de 1512, y la ley declaraba que todos los súbditos eran ciudadanos libres. El tráfico de esclavos fue una actividad mayormente regenteada por holandeses, ingleses, portugueses y franceses, protestantes y judíos, como reconoce el propio Cecil Roth, historiador judío de fuste. Curiosamente, quien abogó por la esclavitud de negros en Hispanoamérica fue el falsario Bartolomé de las Casas, tan celebrado por todo el espectro antiespañol y anticatólico.

¿Fueron masones al servicio de Inglaterra esos líderes de la independencia americana?

A ciencia cierta se sabe que sí lo fue Simón Bolivar, pero no puede asegurarse lo mismo de San Martín o de Agustín Iturbide, por ejemplo. Si bien podríamos establecer que, por norma, los libertadores fueron funcionales a los intereses británicos en el continente, no todos se manejaron del mismo modo ni tuvieron las mismas convicciones.

Por ejemplo, nos consta de la religiosidad de San Martín y de Iturbide, al menos, en cuanto a sus manifestaciones externas. Si esta religiosidad era sincera o no, solo Dios lo sabe. Si bien es claro que las independencias americanas fueron influidas y suscitadas en gran medida por la masonería (la inglesa, especialmente), que tenía como enemigos a España y la Iglesia Católica, no podemos estar seguros de que todos los separatistas hubieran tenido consciencia clara de ello. Haciendo el cuento corto, masones o no masones, los independentistas fueron al menos una de dos cosas: traidores o ingenuos.


3 respuestas a «España motor de cultura en América»

  1. ¿San Martín era masón? Absolutamente todos los indicios a él referidos, desde sus “amistades” inglesas en España, sus círculos de influencia, sus viajes a Inglaterra para recibir instrucciones y toda su etapa posterior así lo confirman.

    Vamos a ver: Si piensa como masón, actúa como masón, sigue planes masónicos, actúa en connivencia con países “enemigos” y masónicos, odia a España como un masón, etc. etc. entonces…..¡SERA MASÓN! ¿Qué hay de discutible en ello?

    A mí saber que esta gentuza ha existido me repugna ¡y encima tienen estatuas en España! Por cierto: ¿A qué viene el que haya estatuas de San Martin hasta en USA?

    Estos hechos ponen seriamente en duda la concepción de sociedades como “naciones” y todo el entramado patriótico que lo acompaña; más bien parece que todo es un verdadero timo, que no existen ni han existido nunca naciones, países, o como se les quiera llamar y que solamente existen intereses de élites que hacen con la plebe lo que les da la auténtica gana. Hoy hacen que te inmoles por esa “idea” y mañana se alían con tus verdugos y se mofan de tu vida y sacrificio, escupiendo sobre tu tumba, y todo el “pueblo” del momento tan contento y esperando a que les toque el turno.

    Lo que sucedió en ese tiempo es verdaderamente repugnante, atacando a España (¡a ellos mismos!) en los peores momentos de la defensa contra fuerzas extranjeras en nuestro territorio, equivalente a asesinar a tu madre cuando está más enferma para que no pueda ni defenderse.

    Esta gente no tiene perdón y sinceramente no creo que pueda existir ninguna hispanidad ni verdadera amistad con “países” cuya existencia se fundamente en la traición y no digo odio (¿de qué?) sino verdadera locura ya enquistada y no tratable.

    Lo ocurrido a España es una verdadera lección histórica: No cedas, no transijas, no regales, no trabajes para otros, no les trates como iguales y mucho menos como superiores, no les enseñes, no les apoyes, no hagas nada por ellos. SOLO MIRA POR TUS PROPIOS INTERESES. Esa parece ser la verdadera lección de la historia y por la que te respetarán e incluso te admirarán. Lo opuesto solo parecerá estupidez y debilidad.

  2. Los masones se ponen entre si medio callejero, y me quedo muy corto; pues las formas y los honores grandilocuentes les privan. Les faltan monumentos para tantos y no faltan aeropuertos de nombres extra largos, que nadie pronuncia al fin sino como antaño, solo les delatan al recordar sus obras. A decir verdad, es como mantener una estatua de Bolívar en un importante parque o la de algún dictador comunista en alguna que otra plaza, y que nadie haya, ni siquiera, planteado su voladura. Da una idea de que tipo de «democracia» masónica venimos padeciendo y a donde nos va llevando desde hace siglos.
    Que difícil sería conseguir gobernarnos de una vez, sin la asfixiante interferencia de estos ancestrales traidores (a sus convecinos) que nos rodean por doquier: Una utopía. Cuando se les ataca un mínimo a pesar de los medios vendidos, solo se escucha el silencio en tanto no se calmen las aguas. En todo caso, si no existieran (los de siempre), volverían a inventarlos, junto con sus protestantismos y demás patrañas.

  3. Don Javier, amigo, un excelente artículo, de los que da gusto leer…
    Hace años estuve en la Argentina, como Profesor Invitado en la Universidad Nacional de ROSARIO, la segunda ciudad argentina (aunque los de Córdoba dicen que es la tercera, que la segunda son ellos…), y me senti como en casa, en la Madre Patria.
    ¡Que pena que, al igual que sucede en la España actual, el gobierno esté lleno de ladrones, empezando por la todavía vicepresidenta!
    Y mi elogio también al ilustre profesor argentino.
    ¡Gracias, amigo!

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