Esperanza Casteleiro: el CNI también al servicio de la dictadura socialista

Esperanza Casteleiro

Margarita Robles renovó como directora del CNI a Esperanza Casteleiro a la que había nombrado cuando la anterior legislatura agonizaba con el fin de impedir que el Centro cumpliera con su misión de trabajar contra los enemigos internos de España, en este caso los secesionistas catalanes a los cuales espió, como debe ser, Paz Esteban, la anterior directora, hasta que fue cesada a petición de… tales traidores. ¿Y por qué nombró a Casteleiro y ahora la ha renovado?

Esperanza Casteleiro, que entró de joven en el CESID/CNI, ha colado, con la ayuda de los medios al servicio del sistema, que es una experta en Inteligencia, de carrera sobresaliente y de eficacia acreditada. Pues bien, nada más lejos de la realidad

Alonso Manglano

Casteleiro ingresó en el CESID en 1983 cuando el Gral. Emilio Alonso Manglano se apuntó al incipiente pero prometedor carro feminista que prometía buenos beneficios ya entonces. Hija de un Coronel del Ejército del Aire, es licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación por la UCM, nido de siempre de sociatas recalcitrantes, ideología a la que Casteleiro se apuntó con entusiasmo, de la que nunca ha renegado y a la que siempre ha servido.

Santiago Bastos

Al ingresar en el CESID, fue destinada a la División de Inteligencia Interior que por entonces mandaba el Gral. Santiago Bastos, dedicada a perseguir con saña a supuestos «fascistas» y a pretendidos «involucionistas», labor muy lucrativa tras el por entonces reciente 23-F; y eso a pesar de que las piezas «cazadas» eran más que artificiales, pero que al PSOE en el Gobierno le ha interesaba crear y mantener cual leyenda urbana para justificarse. Dada la afinidad ideológica entre Bastos y Casteleiro, en unos meses ésta fue designada su secretaría general.

Pero que como lo de cazar «fachas» e «involucionistas» se vio con el tiempo que era un montaje –y que con ETA ya se había decidido por parte de unos y otros negociar y rendirse a ella–, nada más entrar Aznar en el Gobierno, Casteleiro se agenció en 1997 un lugar en el soleado y lejano Brasil para hacerse invisible, descansar, tostarse, cobrar y… esperar a que cambiaran los vientos; de paso enchufó a su marido en un organismo internacional de los de por allí, que ya sabemos que dos sueldos son mejor que uno.

Dezcallar

Tras cuatro años allí, regresó justo cuando Jorge Dezcallar se hizo cargo del CNI, quien, con el despiste y estulticia pepera que fueron su seña de indentidad, no tuvo otra ocurrencia mejor que designarla en 2002 directora de Recursos Humanos del CNI, poniendo en este como en otros casos la zorra (con perdón) a guardar las gallinas. Cargo gris, burocrático y anodino, pero que permitió a Casteleiro obtener una visión de conjunto del personal del Centro, de sus tendencias, ambiciones y debilidades, así como hacer favores y pasar por alto errores según le conviniera… a ella y a los suyos.

La estrepitosa caída de Aznar fue la oportunidad de Casteleiro, porque de nuevo los suyos volvieron al poder y ella, siempre tan fiel al partido, no fue olvidada, máxime cuando su currículum a pesar de no ser ni mucho menos nada especial, podía venderse bien, lo que sumado al hecho de ser mujer –la vía vaginal es la reina de los ascensos–, la catapultó en 2004, nada más sentarse Rodríguez Zapatero en la poltrona, al cargo de Secretaria General del CNI, es decir, a número dos del Centro. ¿Méritos? Su ideología y lealtad por encima de todo al partido.

Alberto Saiz

De 2004 a 2008, Casteleiro ejerció de número dos siendo director Alberto Saiz, cuyos modos, usos y costumbres, patinazos, broncas y mucho más, fueron siempre secundados por Esperanza que nunca ni dijo nada ni lo impidió; y es que si el partido siempre el partido, la poltrona es también siempre la poltrona.

En 2008, cuando ya el CNI era una bomba en explosión retardada, Casteleiro, viendo las orejas al lobo, se buscó un segundo apaño en… La Habana, el paraíso socialista/castrista… ¡¡Qué mejor lugar para alguien como ella!!

Pero esta vez el «paraíso» socialista cubano se le atragantó, ya que llegó en Otoño de 2008 y salió pitando con lo puesto en Mayo de 2009, apenas pasados seis meses… de playa y hotel, porque no se había enterado que en Cuba estaban en medio de una brutal lucha por el poder que se saldó, entre otros daños, con la detención de un empresario cubano/español, la eliminación de los supuestos «aperturistas» y… la de Casteleiro cuyo despiste era monumental.

Tras el fiasco, desde 2009 hasta el 2014, Esperanza navegó en varios cometidos por el CNI cual boxeador zumbado, viendo peligrar su carrera, pero más aún sus ambiciones, siendo la principal la de ser… la primera mujer directora del CNI.

Sanz Roldán

En 2014, cuando se creó el tan pomposo como inútil Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado, en el cual estaban representados CNI, FFAA, Policía, Guardia Civil, Vigilancia Aduanera e Instituciones Penitenciarias, presuntamente para lograr la tan necesaria como imposible coordinación contra tal amenaza, Sanz Roldán, nuevo director del Centro y bufón predilecto del emérito a la fuga, colocó a Casteleiro en el puesto de represente del CNI en dicho organismo, cargo poco activo, nada conflictivo y muy burocrático, quitándosela de en medio sin herir ni sus susceptibilidades, ni las del PSOE, ni las del PP, jugando así a todas las cartas posibles. Y es que Sanz Roldán fue desde Teniente así, por eso llegó a donde llegó.

Con la también estrepitosa caída de Rajoy, y la vuelta del PSOE a la Moncloa, esta vez como vemos para quedarse siempre, el partido acudió a Casteleiro, y Margarita Robles, que esperaba ser vicepresidenta, le prometió la dirección del CNI. La cosa se truncó cuando se metió por medio Carmen Calvo, y Sánchez incumplió, como siempre, sus promesas, y aunque Robles se hizo con el CNI y pudo nombrar a su primera directora mujer, Paz Esteban, con gran cabreo de Esperanza Casteleiro, compensó a ésta con la Secretaría de Estado de Defensa –¡ahí es nada!–, poltrona que le venía más que grande, pero con la que Robles se aseguraba una mano derecha leal y dócil a su persona.

Cuando los secesionistas catalanes prorrumpieron en gritos porque el CNI les espiaba, destapando lo que debió ser secreto pero que alguien logró que no lo fuera, llegó el momento de Castaleiro, y Robles la nombró, por fin, directora del CNI, zanjando el asunto impidiendo que el CNI cumpla su misión de combatir a los enemigos interiores de España, algo que como vemos no interesa, sino todo lo contrario.

Así pues, y frente a la leyenda urbana, la propaganda, y demás, la verdad es que la única virtud de Esperanza Casteleiro para haber sido designada en su día y ahora confirmada en su puesto es sólo su fidelidad al PSOE, a su ideología y a la necesidad e interés que tiene el dictador Sánchez y la dictadura socialista de controlar y poner a su servicio, también, al CNI, como ha hecho con el resto de instituciones de toda clase y condición.

Por eso, cuando ahora el PSOE ha permitido el acceso a la Comisión de Secretos Oficiales de los sediciosos de todo color, tampoc importa mucho porque estando Casteleiro al frente del CNI todo estaba…


5 respuestas a «Esperanza Casteleiro: el CNI también al servicio de la dictadura socialista»

  1. La corrupción en la Fuerzas Armadas y el CNI no tiene que envidiar a la de los políticos. No me extraña que no supieran donde estaban las urnas del famoso «referendum»

  2. El CNI lo dirige el Mossad desde el 78, nos vienen expoliando desde esa fecha, consulten el tema expropiación de recursos del Sahara, Ceuta, Melilla, Canarias, secesionismo, etc. El banco central de Marruecos es propiedad de los Rothschild, a ver si despertamos de una vez.

    Saludos cordiales

  3. Si es amiga de Margarita Robles, la «mofletes», me temo lo peor…
    Dicen que si la Robles sse muerde, se envenena, y no me extrañaría nada.
    No solo es mala; es peor.
    Yo, si fuera Sánchez, no me fiaría nada de ella, en absoluto.
    Claro que a veces a los enemigos y adversarios, es preferible tenerles cerca, y tal eso es lo que piense «el gran timonel»…

  4. Obedientes marionetas/esbirros, (que ni siquiera saben a quien sirven la mayoría, se creen o no, lo que les cuentan, si es que les cuentan alguna mentira, y a fastidiar sin preguntar) contra los españoles. Los amos están haciendo purga selectiva de personas y propiedades con su vil colaboración, que pasará a mayores en algún momento dado.

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