Estirpe maldita, raza de traidores y cáncer de España

No vamos a extendernos mucho porque está todo dicho; por lo menos por nuestra parte y desde hace tiempo (ayer mismo por poner un ejemplo nuestro amigo B. Díaz del Castillo no pudo ser más oportuno VER AQUÍ). Juan Carlos I se va de España como lo hizo su abuelo y antes lo hicieron sus antepasados Carlos IV y Fernando VII; y no les quepa la menor duda de que también lo hará Felipe VI. Estos borbones siempre han sido así de inútiles, corruptos y cobardes; además de especialmente desagradecidos con quienes más les han favorecido.

Alfonso XIII dijo que se iba para que por él no se derramara ni una gota de sangre, sabiendo que con su cobarde huida la sangre iba a derramarse a raudales. Juan Carlos I, en un comunicado que demuestra hasta la saciedad su miseria, dice que se va  –en realidad ya se había ido cuando lo anunció– por la publicación de algunos hechos pasados de su vida privada y haciendo su mejor servicio a España ¡Cuánta indecencia! Un rey, un jefe de Estado, un presidente de Gobierno, un ministro, un obispo, un General, un juez, etc., mientras ejercen sus respectivos cargos, que son únicamente obligaciones, responsabilidades y deberes, NO TIENEN VIDA PRIVADA. Hasta en lo mínimo y en este instante Juan Carlos I demuestra quién es realmente.

Los borbones destruyeron el imperio y Juan Carlos I, a falta de imperio, ha destruido España. Para ellos su visión de España ha sido siempre la de un cortijo privado, la de su chiringuito, que podían vender, como lo hizo materialmente Fernando VII a Napoleón, o expoliar, como lo ha hecho Juan Carlos I sin mover un músculo; quien tiene además la desfachatez final de irse en vez de la mínima dignidad de quedarse a dar la cara, ponerse en regla con el fisco y, por ello, con los españoles; lo cual, como se ve, es mucho pedir a un Borbón. Da así aún más la razón a los podemitas cuando piden que se le impida salir de España pues tiene graves delitos fiscales a los que responder ¿Se dejaría marchar a uno de nosotros por muchos menos? Lo que no saben los comunistas es que, cual Borbón, cuando ha dicho que se va es porque ya se ha ido. Juan Carlos I ha hecho un Puigdemónt poniéndose a la altura de tan repugnante personaje; peor imposible o… más Borbón que cualquiera de los borbones anteriores, que ya es decir.

Juan Carlos I nos importa un bledo porque hace mucho que sabíamos quién era: un traidor patológico que a todo y a todos traicionó y siempre; incluso a los idiotas que le han querido defender hasta ayer, que son a los que más ha traicionado.

Lo que nos preocupa, lo que nos agobia, lo que nos duele, ya no es ni siquiera que se vaya de rositas, sino que deja España a los pies de lo peor de sus hijos, es decir, de la sempiterna anti-España que hoy brinda y aplaude con las orejas la inminente caída de la monarquía, fase dos –la primera fue la demonización del Caudillo y de su etapa de gobierno– de la imposición de la IV República (la Tercera fue la que sembró el terror durante tres años en la zona roja entre 1936 y 1939). Y es que la república que se nos viene encima será revolucionaria, bolivariana, podemítica, marxista, totalitaria, de taifas, etc., incluido el cambio de enseña e himno para más joder. Estamos desde hace mucho, desde que vimos que la monarquía había traicionado a España, por su conversión en república presidencialista, sin autonomías y con los símbolos actuales, porque la roja y gualda no es monárquica, ni el himno, antigua marcha real, tampoco, sino de España.

España, que es lo que importa, no el régimen –los regímenes, cualquiera de ellos, no son ni buenos ni malos, ni solución ni problema por ellos mismos, sino según quien los ejerza, quien los lleve a la práctica– se va a hundir aún más en la nefasta repetición de los peor de su historia de la cual, una vez más, no hemos aprendido. Esta vez no habrá alzamientos ni confrontación fratricida porque no se dan las condiciones, sino algo peor: una esperpéntica mezcla de anarquía y totalitarismo, de brutal corrupción, injusticias, imperio de la impunidad, degeneración moral y autodestrucción que acabará con España de lo cual se aprovecharán todos, empezando por el moro que ya hace tiempo que otea el horizonte y afila los dientes. Y ello será posible porque no hay ni un dirigente, ni un partido político, ni una institución  –comenzando por las FF. AA., el colectivo que más ha traicionado sus funciones después de la Corona, junto con la Iglesia– capaz, y ello porque todas están tocadas por el mismo mal que aqueja al pueblo español de estos tiempos: su decadencia y degeneración hasta límites nunca antes vislumbrados.

Medio siglo ya, cincuenta años de lo peor de nuestra historia, la protagonizada por Juan Carlos I, avalan lo que decimos.

¿Y el hijo no sabía nada?


2 respuestas a «Estirpe maldita, raza de traidores y cáncer de España»

  1. Con España, a muchísimos les va a pasar lo mismo que a los «católicos» con la Iglesia:
    No se van a enterar de que lo está sucediendo hasta que la vean desaparecer bajo sus pies. ¡Y eso que viene de lejos!

    ¿Se refiere este artículo al mismo personaje de quien hablan casi todos los medios de comunicación con interminables ditirambos?

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