¿Europa? ¿Para qué? O, al menos, esta Europa

De nuevo vemos lo qué podemos esperar de Europa o… al menos de esta Europa.

Por si no hubiera suficientes pruebas del odio que desde siempre nos tienen muchos de los países europeos, que no perdonan lo que fuimos, entre otras cosas los creadores de la propia Europa cuando ellos no eran más que en esencia tribus bárbaras, aquí tenemos otro ejemplo más, así como de la porquería de política exterior que venimos realizando desde hace décadas y de lo ineptos y caraduras que son nuestros diplomáticos.

Boriss Cilevics

Resulta que la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa ha avalado una resolución presentada por el diputado Boriss Cilevics, socialista –cómo no– letón –¿dónde está eso?–, en la que se invita al Gobierno español a reformar los delitos de sedición y de rebelión, se propone el indulto de los presos secesionistas catalanes e incluso se pide ir más allá y retirar la solicitud de extradición contra Puigdemont, de tal forma que con dicha resolución. La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa se apunta así a la tesis secesionista de que sus líderes fueron condenados por ejercer su libertad de expresión.

Contra tamaña villanía y agresión de parte, cómo no, de un socialista –ojo al dato porque aquí ha sido el PSOE, no Sánchez, quien ha indultado a los secesionistas–, al menos la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha tenido el gesto –no sabemos de ningún otro de parte de nadie– de emitir una nota de queja acusando además al Consejo de Europa de injerencia en la justicia española.

Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa

En un acuerdo aprobado por unanimidad por dicha Comisión Permanente, el CGPJ «deplora» que en el seno del Consejo de Europa, que teóricamente «tiene como objetivo declarado, entre otros, la defensa, protección y promoción del Estado de Derecho», se haya aprobado un informe que incluya recomendaciones dirigidas a los jueces españoles para que tomen decisiones en un determinado sentido en relación con la persecución de delitos, «obviando los principios de legalidad, separación de poderes, independencia judicial e igualdad en la aplicación de la ley».

En su escrito, la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial pone de manifiesto que, aunque el órgano europeo reconoce que España «es una democracia viva, con una cultura de debate público libre y abierto y donde la mera expresión de opiniones independentistas no es motivo de persecución penal. Asimismo, se señala que la Asamblea respeta plenamente el orden constitucional de España», que al mismo  tiempo y en abierta contradicción –zanahoria y palo– diga que «Sin embargo, varios políticos catalanes de alto nivel fueron procesados y finalmente condenados a largas penas de prisión por sedición y otros delitos, entre otras cosas, por declaraciones realizadas en el ejercicio de sus mandatos políticos, en apoyo del referéndum inconstitucional sobre la independencia de Cataluña de octubre de 2017”.

Por ello, el órgano de gobierno de los jueces españoles recuerda que los procesados fueron condenados después de «un juicio público y con todas las garantías procesales por delitos de sedición y de malversación de caudales públicos», en aplicación del Código Penal aprobado en 1995 conocido como “Código Penal de la democracia”.

Subraya que «las condenas en ningún caso se impusieron por la expresión de opiniones», tal y como señaló el Tribunal Supremo en su sentencia.

El CGPJ recuerda que el tribunal dejó claro que “no se castiga por difundir opiniones o doctrinas contrarias al actual estatus constitucional (…) tampoco por propugnar una superación del marco político vigente (…) la libertad de los acusados, en este punto, permanece incólume (…) las mismas ideas que han defendido los acusados les han permitido concurrir a elecciones legislativas (…) esas ideas secesionistas son las que siguen dando vida al Gobierno autonómico de Cataluña (…) su legitimidad no se cuestiona».

Dicho esto, el tribunal del famoso juicio explicó con toda claridad que «Lo que es objeto de reproche penal -y así lo hemos declarado probado- es haber pulverizado el pacto constitucional, y hacerlo mediante la aprobación de leyes en abierta y contumaz desatención a los requerimientos del Tribunal Constitucional. Lo que se sanciona, en fin, no es opinar o defender una opción rupturista, sino definir una legalidad paralela de corte constituyente y movilizar a una multitud de ciudadanos para oponerse a la ejecución de las decisiones legítimas de la autoridad judicial, celebrando un referéndum declarado ilegal por el Tribunal Constitucional y el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, cuyo resultado era la condición necesaria para la entrada vigor de la ley de transitoriedad, que implicaba la definitiva ruptura con la estructura del Estado”.

Por todo lo cual, más las pruebas de los hechos más que evidentes, el CGPJ reafirma en su queja que «los políticos secesionistas catalanes condenados en modo alguno lo han sido por sus ideas políticas ni por la libre expresión de las mismas (…) Tampoco por el legítimo ejercicio del derecho de reunión y manifestación en apoyo de sus creencias y convicciones».

Por último, el CGPJ expone que en el apartado 9.8 de la resolución europea se señala que “la Asamblea respeta la independencia de los tribunales españoles para resolver los recursos pendientes, respetando también el derecho a recurrir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos en su momento”, añadiendo en el apartado 10.3.7 que sus recomendaciones deben aplicarse “de acuerdo con los principios del Estado de Derecho definidos por el Consejo de Europa, prestando la debida atención al principio de igualdad de todos los ciudadanos ante la ley”, lo que evidentemente no hace realmente saltándose a la torera la propia esencia de dicha Asamblea europea, así como que «también en abierta contradicción» con estos enunciados, en el apartado 10.3 de la resolución se invita a las autoridades españolas a que, entre otras cosas, dejen sin efecto los procedimientos penales de extradición que se siguen contra los políticos catalanes que viven en el extranjero, así como que se abandonen también el resto de los procedimientos penales que se siguen a funcionarios de menor rango implicados en el referéndum ilegal. O sea la leche.

La injerencia en la justicia española por parte de la Asamblea europea es evidente. La total falta de respeto a nuestra soberanía e independencia es total, también a nuestro ordenamiento constitucional. Ergo… ¿a qué esperamos para hacerles la peseta a estos «europeos» de mi… ércoles?

PD.- ¿Y a qué esperamos para ilegalizar a todo aquel partido que no jure y defienda sin tapujos, zarandajas o eufemismos la unidad de España… PSOE incluido?


3 respuestas a «¿Europa? ¿Para qué? O, al menos, esta Europa»

  1. Estos países que son tan magnánimos con los separatistas catalanes son los que tuvieron a Rudolf Hess solo en la prisión de Spandau toda su vida, sin perdón posible, al que no pudieron justificar su asesinato, como a otros muchos porque voló a Escocia en 1941 y se lanzó en paracaidas para buscar la paz con Gran Bretaña, y como estaba prisionero desde entonces no le pudieron endosar ningún crimen, ni real ni inventado. Estos son los que violaban y asesinaban a navajazos hasta a las auxiliares administrativas del régimen fascista de Mussolini. En la «educada» Holanda los fusilamientos eran un espectáculo en las plazas públicas, no sólo fusilaron a su lider Anton Mussert sino a simples simpatizantes o a muchachas que su delito había sido irde de campamento al campo en lugar de estar poniendo bombas en las vías del tren. Lo mismo ocurrió en Noruega asesinando a V. Quislin , a sus seguidores y a meros simpatizantes, en Bélgica donde no pudieron pillar a su líder León Degrelle y encarcelaron a sus padres y hermano con prácticas penales más propais de la Edad Media, en Francia donde los linchamientos y asesinatos en plena calle estuvieron a la orden del día. El poeta Robert Brasillac, pagó con su vida el atrevimiento de haber logrado hacer llegar a la opiniión pública francesa el asedio al Alcázar de Toledo o las fotografás de la terrible destrucción de los templos y del arte religioso en España en manos de las hordas rojas o el holocausto de sacerdotes y religiosas. De este modo se cometió en toda Europa y de una manera más solapada también en los EEUU y otros países de América una auténtica limpieza étnica donde los vencidos o meros simpatizantes de los vencidos carecían de ningún derecho y podían ser asesinados y de hecho lo eran con total impunidad. Todavía en 1976 el heroico J. Peiper, que había estado en España dentro de la legación que visitó el Alcazar de Toledo después de su liberación, fue asesinado en su casa de Francia por un comando comunista cuando el tendero donde compró unas herramientas lo reconoció al firmarle la factura y lo delató a los pistoleros que asaltaron su casa de noche y la incendiaron. Lo que queda de Europa es lo que han dejado despues de esta «limpieza étnica» de la que no se hacen películas.
    Se ha aceptado el discurso de los vencedores como un dogma que no admite prueba en contrario, y esto lo han aceptado incluso los que se ven perjudicados por este discurso de diseño.

    Por otra parte no podemos pedir que nos respeten como nación en el exterior si no nos respetamos nosotros mismos como españoles. Todas las instituciones y poderes del Estado, todas sin excepción, han desertado del servicio a España. Por desertar ha desertado el propio Tribunal Supremo que condenó a los golpistas per los condenó con una sentencia light que era un apaño y una burla a la verdadera Justicia, y al principio desaparecido en España de «Recta Administración de Justicia». Por desertar desertó el Gobierno y el Estado cuando toleró el Referendum y el golpe de Estado, mientras alojaba a las Fuerzas del orden de la forma más precaria posible, y lo siguió tolerando después al negarse a desactivarlo verdaderamente. Y luego asesinaron presuntamente al Fiscal General del Estado sr. Maza y al Fiscal Jefe del TSJ de Cataluña Sr. Romero de Tejada con apenas una semana de diferencia, y el Gobierno se apresuró a incinerar los cadáveres para que nunca se pudiera hacer una autopsia que depejara toda posibilidad de duda sobre sus muertes. Y por desertar ha desertado hasta el propio Rey firmando los indultos. Cuando un país no tiene un pueblo sino un populacho corrompido y sumido en la degeneración, la estupidez y el caos que son capaces de elevar a personajes como Zapatero o Pedro Sánchez a la categorías de Presidentes del Gobierno, cuando posee unas FFAA que dicen que la Armada está para ayudar a los cayucos que Mohamed VI lanza sobre España como armas arrojadizas. y cuando tiene un rey que es otro Fernando VII «El Deseado», pero que no por deseado es menos inepto y menos indigno, pues tenemos como resultado el resultado que vemos en Europa. No tenemos más que lo que merecemos como pueblo. Cuando somos basura, te tratan como basura. Los medios de comunicación , sobre todo los aparentemente más «moderados» son los peores y los que más responsabilidad tienen, pero mientras les otorguen premios y reconocimiento en lugar de señalarlos como los verdaderos enemigos de la Nación no avanzaremos.

    Una última cosa, el pasado 2 de abril 2021 esta página publicaba el extraordinario artículo de «Toribio» titulado «EL DIARIO DE ALHUCEMAS … DE FRANCO». En él se relata cómo en el desembarco fue herido de muerte el Comandante Borrás que una bala le secciona la médula espinal. Sus hombres lo auxilian y a ver él el semblante de ellos los anima diciendo que lo peor que le puede pasar es que se muera y que precisamente a eso ha venido él a ese lugar a morir por España. Viendo que la muerte le llega pide que saquen de sus cosas una bandera de España que lleva, para que lo entierren envuelto en ella. Comparese esa actitud «no pasa nada, lo peor que puede pasarme es que me muera y precisamente yo he venido a morir por España si fuera preciso», con la del Rey Felipe VI de no comprometerse lo más mínimo y firmar los indultos sin rechistar. Los que uno lo dan todo en el servicio a España, mientras los que deberían ser ejemplo no dan nada. Los que sed ponen a blanquear la conducta indigna y miserable del Rey, -Macarena Olona incluida-, antes de defender lo indefendible, que piensen en el testimonio heroico del Comandante Borrás y que tomándolo como modelo que se compare y contraste el comportamiento borbónico de Felipe VI. En España necesitamos Reyes como Carlos V, no como Fernando VII o Campechano I, no caigamos en el cuento del traje invisible del emperador y aplaudamos cuando lo que procede no es aplaudir sino silbar y tirar tomates.

  2. Es una Europa del pecado y de la corrupción, de la promoción de la homosexualidad, del lesbianismo, de la destrucción de la familia, etc.
    EN DEFINITIVA, ES UNA EUROPA DEL PECADO, totalmente alejada de nuestras raíces cristianas.
    ¡Y como decía San Juan Pablo II, EUROPA O SERÁ CATÓLICA, O NO SERÁ!
    Y va a ser que no será nada… Nada de provecho o utilidad social, quiero decir.

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