Expediciones españolas a las Grandes Llanuras

Las Grandes Llanuras de Norteamérica y las principales naciones indias que las habitaban. Fuente: https://geografia.laguia2000.com

Los soldados de cuera, la caballería española que defendió la frontera norte del virreinato de Nueva España, no solo luchó contra apaches, comanches, utes, taovayas, caddos, tarahumaras, seris, pimas, yaquis y más tribus. También vigilaron la presencia y las posibles amenazas a los dominios españoles de otras potencias europeas. Esto dio lugar a una serie de expediciones militares que partiendo de Santa Fe (Nuevo México) recorrieron las Grandes Llanuras[1].

Las Grandes Llanuras (en inglés, the Great Plains o the Plains) es el nombre que se da en Estados Unidos a una amplia región situada al este de las Montañas Rocosas y al oeste del río Misisipi. Ocupan unos 2.800.000 km2 y cubren la totalidad de los estados de Kansas, Nebraska, Dakota del Norte y Dakota del Sur y partes de Texas, Nuevo México, Oklahoma, Colorado, Wyoming, Montana, Missouri, Iowa y Minnesota. Se prolongan por el sur de Canadá y el norte de México.

Se distinguen por un paisaje en buena parte cubierto de praderas, estepas y pastizales, que en el pasado albergaban grandes manadas de cíbolos (nombre dado por los españoles al bisonte americano). De estos animales, que fueron casi exterminados en la segunda mitad del siglo XIX, dependía la vida de tribus indias como los sioux, pies negros, cheyennes, arapahoes y comanches, entre otros.

LA EXPEDICIÓN DE JUAN DE URIBARRI

En 1706, Juan de Uribarri, militar y explorador criollo, condujo una expedición a la zona conocida como el Cuartelejo, situada entre el este de Colorado y el oeste de Kansas. Este nombre venía del asentamiento más al norte conocido de los indios pueblo. También habitaban la región, apaches[2].   El objetivo era encontrar, en su caso rescatar, y escoltar a un grupo de pueblo que años atrás había huido de sus tierras pero que, maltratados por los apaches, habían hecho llegar a los españoles el mensaje de que deseaban regresar al sur.

Pero había más objetivos. Uno era comprobar si los franceses se movían por la región. Se sabía que se estaban expandiendo desde el actual Canadá hacia el sur, siguiendo el curso del Misisipi, lo que constituía un motivo de preocupación en Santa Fe. Esta preocupación era mayor si cabe porque René Robert Cavelier, Sieur de La Salle ya había intentado establecer una colonia en la costa de Texas en 1685, pero que fracasó.

Mapa fluvial de los Estados Unidos. Los ríos, incluso los más pequeños, podían servir de fronteras naturales y dar lugar tanto a conflictos como a su resolución. Fuente: Internet

No menos importancia tenía evaluar la amenaza que suponían los utes y sobre todo los comanches, una tribu que había aparecido hacía no muchos años por las Grandes Llanuras. Eran guerreros, cazadores y pastores nómadas y pronto se convirtieron en el grupo dominante en aquellas regiones gracias a su rápida y eficaz adopción del caballo.

Acompañaban a Uribarri, Jean L’Archevêque (Juan de Archebeque), un francés naturalizado español y superviviente de la fallida colonia fundada por La Salle, y José Naranjo, un lobo[3] que iba al mando del contingente de indios pueblo que formaban parte de la expedición.

La presencia de L’Archevêque indica que eran conscientes de la posibilidad de encontrar franceses[4]. José Naranjo, por su parte, parece que ya conocía las zonas por las que irían, muy alejadas de cualquier asentamiento español, pero por las que se movían algunos hispanos, sobre todo ciboleros. Estos cazaban los cíbolos para obtener carne y pieles y en general lo hacían con lanza. Al igual que los indios, consideraban emocionante la persecución y muerte del animal. Para evitar conflictos con los indígenas solían recurrir al trueque, suministrando provisiones y baratijas a cambio de que les dejaran cazar un número determinado de animales.

La expedición recorrió amplias zonas de las Grandes Llanuras y se mejoraron las relaciones de los españoles con los apaches que habitaban allí y con los indios pueblo. Todos tenían que enfrentarse a las incursiones comanches. También confirmaron la presencia de franceses, si bien indirectamente, por testimonios de apaches.

Uribarri escribió un diario, que se conserva y que es un importante documento para conocer la historia de la exploración española de aquellas regiones.

Este oficial es además considerado el fundador de Alburquerque (hoy Albuquerque) por el informe que realizó para el gobernador de Nuevo México Francisco Cuervo y Valdés, que le había ordenado buscar la ubicación más adecuada para un nuevo asentamiento.

LA EXPEDICIÓN DE ANTONIO VALVERDE

Diego de Vargas

Antonio Valverde y Cosío (o Cossío) fue un destacado militar y empresario. En 1693 se unió a Diego de Vargas, reconquistador de Nuevo México, de quién fue secretario. Participó en numerosos combates y ocupó el cargo de gobernador interino de aquella provincia en 1716 y en 1718-1721.

Cíbolos (bisontes americanos). Fuente: https://geografia.laguia2000.com/

Entre 1717 y 1720 tuvo lugar en Europa la llamada guerra de la Cuádruple Alianza, que enfrentó a la España de Felipe V, primer rey de la nueva dinastía Borbón, con una coalición formada por el Imperio Austríaco, Francia, Inglaterra y Saboya. Este conflicto tuvo su eco en América porque agravó la preocupación en Nuevo México por la posible aparición de franceses.

En septiembre de 1719, Valverde condujo una expedición en persecución de utes y comanches que asolaban con sus incursiones los asentamientos españoles y de indios amigos, pueblo y apaches jicarilla.

Al llegar al río Arkansas, apaches de El Cuartelejo, aliados de los españoles, informaron de que los franceses habían establecido varios asentamientos en territorio pawnee. al oeste del río Misuri. También dijeron que estaban armando a los nativos para luchar contra los españoles.​

Valverde no encontró a los indios que buscaba, pero con la información recogida decidió regresar a Santa Fe. Una vez allí, envió un informe al virrey explicando que los galos se estaban preparando para entrar en Nuevo México y que estaban sobornando a las tribus nativas con regalos, incluidas armas de fuego.

Baltasar de Zúñiga Guzmán

El virrey Baltasar de Zúñiga Guzmán Sotomayor y Mendoza, marqués de Valero (1716-1722) le ordenó establecer una misión y un presidio en El Cuartelejo, para evitar la expansión francesa en la zona. Valverde discrepaba de aquel asentamiento por su lejanía. En la práctica resultaría imposible apoyarlo desde Santa Fe, sobre todo de las incursiones de los indios de las Grandes Llanuras. Valverde sugirió al virrey que la tierra de los jicarilla, a solo 40 millas de Santa Fe y con campos cultivados, sería una mejor opción, pero su consejo fue ignorado.

LA EXPEDICIÓN DE PEDRO DE VILLASUR

Ciboleros. Ilustración de Scott Dawson. Fuente: http://scottdawsonillustration.com/

En junio de 1720, Valverde envió a su segundo, el teniente de gobernador Pedro de Villasur, al frente de una nueva expedición, no muy grande pero sí bien equipada, de la que formaban parte los experimentados Jean L’Archevêque y José Naranjo y Francisco Sistaca, un pawnee bautizado que iba como intérprete.

El objetivo era investigar y valorar la presencia gala y establecer el presidio ordenado por el virrey. Salieron de Santa Fe y avanzaron en dirección nordeste, atravesando Colorado y Kansas hasta llegar a Nebraska, en el centro geográfico de los Estados Unidos. Contactaron con los indios pawnee, llamados pananas por los españoles, con los que confirmaron que los franceses comerciaban por aquellas tierras. También perdieron a Francisco Sistaca (no se sabe si desertó o si fue retenido o asesinado por su antigua tribu). Decidieron iniciar el regreso y dirigirse hacia El Cuartelejo. Acamparon junto a la orilla sur del río Platte del Norte[5] y allí, en un ataque por sorpresa al amanecer, fueron masacrados por los pawnee, que disponían de abundantes armas de fuego.

Cayeron Pedro de Villasur, Jean L’Archevêque, José Naranjo, el franciscano fray Juan Mínguez, otros 29 españoles y 11 indios pueblo. En una carta al virrey, Valverde decía que hubo 45 muertos (se supone que incluido Sistaca) que vendieron caras sus vidas causando un gran número de bajas a los atacantes. Otros 14 españoles y 49 indios pueblo sobrevivieron y lograron llegar a Santa Fe. Los exploradores apaches que también iban con ellos no sufrieron daños.

Itinerario aproximado de la expedición Villasur. Fuente: http://nebraskastudies.org

El cabo Felipe Tamariz, uno de los supervivientes, escribió un diario que permite conocer la ruta aproximada que siguieron desde Santa Fe a Nebraska.

Lo ocurrido en esta batalla es muy conocido gracias a una pintura policromada sobre piel de cíbolo que la representa con bastante detalle. A esta pintura se la conoce como Segesser II[6].

El o los anónimos autores parece que se basaron en el testimonio de supervivientes del combate. Aun siendo una representación muy precisa, contiene algunos aspectos discutibles. Por ejemplo, se sabe que los españoles fueron atacados por pawnee equipados con armas de fuego francesas, pero ningún superviviente pudo afirmar categóricamente que entre los atacantes hubiera comerciantes, tramperos y mucho menos soldados franceses, que sin embargo sí aparecen dibujados.

Algunos historiadores especulan con que las pinturas pudieron haber sido un encargo de Antonio Valverde y Cosío, que fue quién envió a Pedro de Villasur al frente de la expedición. Como era de esperar, el fracaso dio lugar a críticas a la actuación del gobernador. La representación manipulada de los hechos acaecidos junto al río Platte del Norte pudo ser una forma de preparar su defensa frente a las acusaciones. De hecho, Valverde fue procesado y multado varios años después.

La guarnición de Santa Fe era de unos 100 soldados. Al perder alrededor de 30 en el desastre de Villasur, la creación de un presidio y una misión en El Cuartelejo resultaba imposible. Con esta expedición acabó la presencia militar ocasional de los españoles en las Grandes Llanuras, que no volvió a producirse hasta muchos años después.

Aunque España fue derrotada en la guerra de la Cuádruple Alianza, los resultados en el virreinato de Nueva España fueron positivos. Siempre pensando en frenar la amenaza francesa, se ocuparon y colonizaron Nuevo Santander, actual estado mexicano de Tamaulipas, y el sur de Texas. En 1718 se fundaron la misión de San Antonio Valero y el presidio de San Antonio de Bexar y en 1721 se estableció el presidio de Nuestra Señora del Pilar de los Adaes, al este de la nueva provincia, muy cerca de la Luisiana francesa. Los Adaes fue la capital de Texas entre 1729 y 1770.

Los franceses no volvieron a amenazar seriamente el dominio español de Nuevo México tras el tratado que Francia y España firmaron en 1721. Lo que sí hubo fue algún comercio de contrabando porque los galos ofrecían productos más baratos que los que llegaban de México.

LAS EXPEDICIONES DE PEDRO VIAL

Parte central de la pintura Segesser II en la que se ve al grueso de las fuerzas de Villasur agrupados y resistiendo a los numerosos atacantes que les rodean.

A partir de la segunda mitad del siglo XVIII, se produjeron grandes cambios de fronteras en el norte del virreinato de Nueva España que reavivaron el interés español por las Grandes Llanuras.

En el tratado de París de 1763, que puso fin a la guerra de los Siete Años (1756-1763), Francia cedió la Luisiana a España como compensación por la pérdida de la Florida[7]. Ahora España tendría sus fronteras con los ingleses y no con los franceses.

En 1783 se firmó otro tratado en París, esta vez entre Gran Bretaña, los Estados Unidos, Francia y España, en el que la primera reconocía la independencia de los segundos y España recuperaba la Florida. El tratado no tenía en cuenta las reclamaciones territoriales españolas por derecho de conquista en la orilla oriental del Misisipi, ni el derecho de navegación exclusiva por este río. Ahora España compartiría una inmensa y mal definida frontera con los norteamericanos y no con los ingleses.

La joven nación comenzó enseguida su expansión hacia el oeste, lo que dio lugar a conflictos territoriales. En 1795, tras años de estériles negociaciones, en el tratado de San Lorenzo de El Escorial se acordó la frontera entre Estados Unidos y la provincia española de la Luisiana. España cedió gran parte de lo ganado durante la guerra de las Trece Colonias y se permitió la libre navegación por el Misisipi a estadounidenses y españoles.

En 1800, en el tratado de San Ildefonso, España cedió Luisiana a la Francia de Napoleón, quién en 1803 se la vendió a los norteamericanos. España y Estados Unidos seguían compartiendo frontera, pero ahora mucho más al oeste.

Pedro o Pierre Vial fue un aventurero de origen francés, explorador, intérprete, guía y negociador al servicio de España[8]. Desempeñó un importante papel entre 1779, en que se tienen las primeras noticias de él, y 1814, año en el que fallece.

Vial había vivido varios años con los taovaya, una tribu del grupo wichita, y hablaba su lengua. En ella se comunicaba con los comanches, pues muchos también la conocían. Su primer gran servicio fue la mediación para lograr un acuerdo de paz entre los comanches, debilitados a causa de la viruela, y el gobernador de Texas Domingo Cabello, que se firmó en 1785 en San Antonio[9].

Gracias a esa paz, Vial pudo buscar y encontrar en 1787 una ruta desde San Antonio (Texas) a Santa Fe que atravesaba las Grandes Llanuras y que permitió el anhelado contacto directo entre ambas provincias.

En 1788, abrió otra ruta directa, esta vez entre Santa Fe y Natchitoches, en el actual estado de Luisiana.

En 1792, volvió a cruzar las Grandes Llanuras para abrir la ruta entre Santa Fe y San Luis (Misuri) que se conocería como Camino de Santa Fe y que hoy está declarada National Historic Trail. En el viaje de regreso estuvo con los indios pawnee, los que habían derrotado a Villasur.

En 1795, se le encargó que lograra la paz entre pawnee y comanches, lo que consiguió.

Soldado de cuera. Los cuera eran la espina dorsal de la defensa del norte de Nueva España. Ilustración cortesía de Fernando Criado.

En 1803, tras la compra de Luisiana por los Estados Unidos, el presidente Thomas Jefferson encargó una expedición hacia el oeste. Su objetivo principal era explorar y cartografiar el territorio recién adquirido, abrir una ruta hasta el Pacífico y establecer la presencia estadounidense en la mitad occidental del continente, antes de que otras naciones europeas la reclamaran. Conocida como la expedición de Lewis y Clark, se desarrolló entre 1804 y 1806.

El problema que se planteaba era que iban a atravesar zonas que España consideraba de su dominio por lo que se la intentó interceptar, tanto a la ida como a su vuelta. Pedro Vial participó en calidad de guía en tres expediciones que, dotadas con buen número de soldados e indios auxiliares, partieron de Santa Fe con el propósito citado.

La primera, en 1804, llegó hasta Nebraska donde los pawnee les informaron que Lewis y Clark ya habían pasado por allí, tras lo que decidieron regresar.

La segunda, en 1805, pretendía buscar alianzas con las tribus de las Llanuras que permitieran impedir el regreso de los exploradores americanos. En Colorado, la columna fue atacada por un numeroso grupo de indios bien armados y con caballos, que Vial no pudo o no quiso identificar. Tras este combate volvieron a Santa Fe.

La tercera, en 1806, más numerosa que las anteriores, quería asegurar los acuerdos con las tribus de las Llanuras para abortar los esfuerzos estadounidenses. Por razones poco claras, se produjeron muchas deserciones y estaban de vuelta en Santa Fe apenas siete semanas después de su partida.

Vial fue un hombre de frontera y un explorador extraordinario. Convivió con los indios durante años y se cree que realizó más viajes que los documentados. Casi hasta su fallecimiento, continuó trabajando como intérprete y guía en Nuevo México.

LA EXPEDICIÓN DE FACUNDO MELGARES

Facundo Melgares

Facundo Melgares fue un militar y explorador, último gobernador español y primero mexicano de Nuevo México.

El tratado de Adams-Onís delimitaba las fronteras entre el virreinato de Nueva España y los Estados Unidos en 1819.

En 1806, siendo teniente, dirigió una expedición cuyo primer objetivo era detener a Lewis y Clark, el cuarto intento tras los tres fracasos de Pedro Vial. También debía explorar los cursos de los ríos Rojo y Arkansas, al que se creía afluente del Misuri, para ver la mejor forma de resistir el asentamiento americano junto al río Rojo. Por último, intentaría negociar un tratado con los pawnee para que impidieran las incursiones estadounidenses.

Melgares no logró encontrar a Lewis y Clark, pero sí detener en Colorado y llevar a Santa Fe al entonces teniente Zebulon Pike y a sus compañeros. Este había sido enviado por el gobernador estadounidense de Luisiana a explorar el oeste de las Grandes Llanuras y las Montañas Rocosas. También debían buscar las fuentes de los ríos Arkansas y Rojo y seguir el curso de este último hasta su desembocadura en el Misisipi. Pero su objetivo más importante era determinar los presidios (fuertes) y posiciones españolas en lo que ahora son los estados de Colorado, Kansas, Nuevo México y Texas. La compra de la Luisiana había dejado grandes áreas en disputa entre España y Estados Unidos y Pike debía valorar los recursos de los españoles para defender sus intereses en caso de conflicto.

La expedición de Facundo Melgares fue la más numerosa que España envió a aquellos territorios. Entre soldados de cuera, milicias e indios iban unos 600 hombres con una caballada de más de 2000 animales. Pero también fue la última importante.

Los movimientos independentistas novohispanos a partir de 1810, la insurgencia tejano-norteamericana, que dio lugar en 1813 a la efímera primera república de Texas, la continua entrada de colonos anglosajones en territorios españoles y las expediciones filibusteras americanas en Texas, impidieron que los recursos militares fueran para las Grandes Llanuras. El gran problema para el virreinato de Nueva España seguía siendo la presión estadounidense en la frontera norte, en las conocidas como Provincias Internas.

El tratado de Adams-Onís[10], firmado en 1819 y ratificado en 1821, estableció las nuevas fronteras entre Norteamérica y España. En vísperas de la independencia de México, todavía una gran parte de lo que hoy son los Estados Unidos se reconocía como territorio español.

Publicado originalmente en la revista Hasta el Tuétano Nº 12 y galardonado con el premio de la Asociación Española de Militares Escritores (AEME) 2022.

[1] Los españoles ya habían estado en el sur de las Grandes Llanuras en los siglos XVI y XVII. Álvar Núñez Cabeza de Vaca fue el primero en hablar de las vacas jorobadas (bisontes) y Francisco Vázquez de Coronado el primer europeo en explorar aquellas tierras. Por el testimonio del indio Jusepe Gutiérrez, único superviviente de la expedición ilegal (sin capitulaciones) del capitán Francisco Leyba de Bonilla y de Antonio Gutiérrez de Umaña, se sabe que las recorrieron hacia 1594. Juan de Oñate lo hizo a principios del siglo XVII, nada más establecerse en Nuevo México.
[2] En la bibliografía se les suele describir como apaches de las llanuras o llaneros por ser allí donde habitaban. Los llaneros no eran uno de los grupos étnicos apaches y, por la ubicación de El Cuartelejo, bien podría tratarse de apaches jicarilla o incluso de apaches kiowa.
[3] Lobo: En la América colonial, nacido de indio y negra, o de negro e india. Fuente: DLE 23.5 (https://dle.rae.es/). José Naranjo era hijo de padre negro y una india hopi.
[4] En 1713 se presentaría en Santa Fe el militar, comerciante y explorador de la Luisiana francesa Louis Antoine Juchereau de Saint-Denis, más conocido como Saint-Denis (1676-1744). A pesar de ser acusado de violar las restricciones comerciales vigentes y llevado a Ciudad de México, se casó con una española y desempeñó un papel relevante en la expansión de España por Texas. Sin embargo, siempre estuvo bajo la sospecha de ser un agente de Francia.
[5] El río Platte del Norte (en inglés: North Platte River) es un río del Medio Oeste de los Estados Unidos, una de las dos fuentes del río Platte, a su vez afluente del río Misuri. Discurre por la vertiente oriental de las Montañas Rocosas y la parte central de las Grandes Llanuras.
[6] Segesser I, II y III eran tres grandes pinturas que llegaron a manos del jesuita Philipp Anton Segesser von Brunegg, misionero en la Pimería Alta, a través de los Anza, una familia prominente en asuntos civiles y militares de Nuevo México y Sonora. En 1758, el padre Segesser envió tres “pieles coloreadas” a su hermano en Suiza. No hay consenso sobre qué es lo que representa la pintura Segesser I, mientras que la Segesser II describe la expedición Villasur. Se ha perdido todo rastro e información de la Segesser III. Solo se sabe que los tres lienzos llegaron a España. Tras diversos avatares, el estado de Nuevo México compró las pinturas en 1988. En la actualidad están expuestas en el Palacio de los Gobernadores, en Santa Fe.
[7] El territorio que los españoles llamaban Florida, los británicos lo dividieron en Florida Oriental, que coincidía aproximadamente con el actual estado de Florida y tenía la capital en San Agustín, y Florida Occidental, que ocupaba el sur de los actuales estados de Alabama y Misisipi y su capital era Pensacola (en español, Panzacola).
[8] Pedro Vial es considerado de alguna manera como el continuador de la labor de Athanase o Atanasio de Mézières (1719-1779), militar y explorador francés al servicio de España tras la cesión de Luisiana por Francia en 1763. Su conocimiento de varias lenguas y dialectos indígenas y de la región del río Rojo, junto a sus habilidades diplomáticas, le permitieron negociar acuerdos comerciales y de paz con numerosas tribus que habitaban en Oklahoma, Kansas y Texas. Cuando falleció había sido ascendido a coronel y nombrado gobernador de Texas, puesto que no llegó a ocupar.
[9] En 1779, el gobernador de Nuevo México Juan Bautista de Anza infringió una decisiva derrota a los comanches en la que murieron sus principales jefes, incluido Cuerno Verde, el más prestigioso de todos. No fue hasta 1786 cuando Anza logró un tratado de paz con todas las parcialidades de la tribu. Los tratados de Cabello y Anza fueron en general respetados hasta el final de la dominación española y sirvieron para fomentar el comercio de los comancheros.
[10] El tratado Adams-Onís lleva ese nombre por los representantes de cada país que llevaron las negociaciones, el secretario de estado John Quincy Adams y Luis de Onís, representante de Fernando VII.

Una respuesta a «Expediciones españolas a las Grandes Llanuras»

  1. Está claro que el «amigo» americano nació de la Pérfida Albión para terminar su trabajo y crecer a nuestra costa, cosa que hizo también en el 98 y hace ahora por medio de Marruecos en nuestro Sur
    peninsular.
    O ellos, o nosotros

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