Felicitando la Navidad a un amigo sacerdote

El clero actual adolece, en mucha medida, de falta de formación, y en mucha más de ninguna gana por conseguirla, de ahí tanto desafuero, tanta falsedad, tanta oveja dispersa. Debemos ejercer sin desmayo nuestro derecho y cumplir con nuestra obligación de corregir a nuestros hermanos sacerdotes siempre que vemos que desbarran.

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Querido amigo,

Ignoro en qué parroquia andas últimamente, pero bueno, dado que vuestra vida conlleva ese sacrificio de no tener mucho equipaje ni tampoco casa, sino que, por el contrario, siempre “ligeros de equipaje”, como decía nuestro poeta Machado, no puedo menos que felicitarte sinceramente ante esta navidad del presente año 2018 que se nos va.

Un año que finaliza con las convulsiones propias del tiempo que nos toca vivir; un año donde podríamos afirmar aquello que suele escucharse en las salas de lo penal contencioso, cuando el abogado de turno se limita a decir, «está visto para sentencia»; o en todo caso, “aquí ya no hay más tela que cortar”.

Recordarás que, desde mediados del pasado año 2017, venía advirtiendo que, hacia finales de este semestre del 2018, se vería con mucha claridad en qué dirección iban a desarrollarse, no solo los acontecimientos del año 2019, sino también los años posteriores. Los signos existentes ya a mediados del 2017, eran demasiado claros y evidentes, (al menos desde mi óptica personal), por aquello de que el cumplimiento exacto de algunos hechos históricos acontecidos en este año que finaliza, ya no permitía ninguna posibilidad de prórroga histórica; y esto lo digo, no solo desde un punto de vista político y económico, sino también desde un enfoque estrictamente religioso, en cuanto que, al presente, ya no hay ninguna posibilidad de otra prórroga.

Hemos hablado y discutido a lo largo del presente año 2018 que, el poder político y económico a nivel mundial, no solo está en manos de una mafia muy poderosa de naturaleza sionista-satánica, sino que también, han conseguido secuestrar a la propia Iglesia católica, poniendo en la «cabeza» de la misma, una pieza de ajedrez que no deja de ser un simple «peón» de las piezas negras.

Si al menos fuera un «alfil» o una «torre» o quizá la «dama» del ajedrez, podría darse la posibilidad de cierta esperanza, pero no es así; se trata de un simple «peón» de este poder satanista que ha contaminado por completo la vida interior de la Iglesia. Por esto mismo, admiro tu optimismo en cuanto que piensas que todo esto es transitorio. No te ofendas si te digo que esa opinión refleja la característica del interior de la vida religiosa entre los que sois consagrados, en cuanto que, por lo general, “no os enteráis de nada”.

Como sabes, siempre has tenido que enfrentarte a la cruda realidad de lo que te expongo, y siempre dándote datos y nombres, negándote a veces, a aceptar la realidad de los hechos; y en no pocas ocasiones te he respondido que no hay ninguna posibilidad de esperanza, en cuanto que, quien sujeta las riendas de la Iglesia, no es un galgo de raza, sino un podenco común escapado de un corral de ovejas asilvestradas.

Solo nos queda que este personaje amoralmente incalificable, procedente del oscuro mundo jesuítico argentino formado en el marxismo, acabe dando un golpe definitivo a la Iglesia. Será pronto, muy pronto. Sin ninguna duda, será este 2019 que se nos viene encima. Solo pido a Dios que los que estáis consagrados como sacerdotes, vuestro sufrimiento os sea más leve y llevadero; y os será más leve y llevadero en la medida que seáis conscientes de lo que está sucediendo. Aunque no tengo ninguna duda que la gran mayoría seguirán ciegamente al Falso Pastor.

Sabes bien que, no pocos amigos, incluidos sacerdotes de muchos años de amistad, se fueron alejando por decirles la verdad de lo que estaba sucediendo. En estos momentos, esas mismas personas están muy desorientadas ante lo que está aconteciendo y como bien sabes, la desorientación siempre surge cuando las decisiones que se toman, están equivocadas.

Ser profeta en el desierto no sirve de mucho, pero al menos, fortalece la soledad de quien se enfrenta a los rigores del calor y a la aridez del desierto; es la soledad de los anacoretas que viven en los espacios desolados, en cuyas cuevas, va germinando la profecía de lo que está por llegar, advirtiendo a los demás que las tormentas de arena llegarán cuando los ojos estén más ofuscados por la confusión. Confundidos por la tormenta de arena y la luz opacada del sol, la gran mayoría se perderán mientras buscan un falso refugio entre las dunas movedizas del desierto.

Aun así, mi más sincera felicitación en esta navidad del 2018 que, a manera de presentimiento, anuncia un tiempo nuevo por llegar, a medio camino entre la purificación de la gran Apostasía que ya estamos viviendo y la esperanza de las viejas promesas, no solo anunciadas, sino también profetizadas.

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