El feminismo: la letal mutación del marxismo

Nuestra democracia se autodestruye porque ha abusado del derecho de igualdad y del derecho de libertad, porque ha enseñado al ciudadano a considerar la impertinencia como un derecho, el no respeto de las leyes como libertad, la imprudencia en las palabras como igualdad y la anarquía como felicidad” (Sócrates, 400 años a. C.)

Para comprender las bases teóricas del hembrismo que promueve el marxismo político y cultural (por el cual ha convertido su maliciosa y fracasada lucha de clases en lucha de géneros), hay que leer, si es que son capaces –al menos no dejen de recorrer algunos de sus planteamientos–, el «Manifiesto SCUM»(Society for Cutting Up Men) «Capa de suciedad» o «Sociedad para la eliminación de los Hombres»–, piedra filosofal del actual feminismo por el que al hombre se le debe considerar como un criminal genético. Lo dicho no es broma, ni tiene gracia, ni debe tomarse como algo sin importancia, la propia comunista Manuela Carmena ya lo reivindicó explícitamente “La violencia está en el código genético de los hombres”.

El actual hembrismo que promueve el marxismo, sea socialista o comunista –que no ha muerto, sino que ha mutado–, se construye sobre ese documento que poco a poco y a trozos va tomando cuerpo en varias leyes en Europa y más aún en España: la presunción de inocencia masculina demolida y los hombres, tras una fecunda y satisfactoria cópula, criminalizados. Olvídense del afecto, el cariño o de la galantería, el natural cortejo de cualquier especie, o el amor verdadero y más aún la fidelidad para toda la vida, todo ello va a ser, ya lo está siendo, prohibido “Hay que acabar con el estereotipo del amor romántico: es machismo encubierto” (Carmen Calvo).

Asimismo, conviene también conocer a la autora de tal manifiesto, para saber la raíz sobre la que se sustenta:

Valérie Jean Solanas (Nueva Jersey, 9 de abril de 1936 – San Francisco, 26 de abril de 1988).

Su padre abusó sexualmente de ella cuando era niña. A los 15 años y embarazada, huyó de lo que ni el trabajador social más desquiciado podría calificar como “hogar familiar”, y empezó a vivir en la calle, mendigando, abusando de las drogas y ejerciendo la prostitución. Bajo esas circunstancias nació su hijo David, a quien entregó en adopción. Pese a todo, logró licenciarse por la universidad de Maryland y empezó un postgrado en psicología en la Universidad de Minnesota, postgrado que no llegó a terminar.

Uno de los episodios más destacados de su biografía es el referido a su conflictiva relación con Andy Warhol. En 1967, Solanas le entregó a Warhol un guión de película titulado Up your ass sobre una prostituta y mendiga que odiaba a los hombres (evidentemente basado en ella misma). En principio Warhol aceptó producir la película, pero el manuscrito se le perdió y nunca regresó a Solanas. Valérie empezó entonces a llamar por teléfono a Warhol insistentemente, exigiéndole la devolución del borrador. Cuando Warhol admitió que lo había perdido, ella comenzó a exigirle dinero como compensación, a lo que el artista se negó. Solanas, enfurecida, empezó a asediarle hasta el acoso.

El 3 de Junio de 1968, Solanas acudió a The Factory –el estudio de arte de Warhol– encontrándose con él en el ascensor. Warhol notó algo raro en Valerie: llevaba maquillaje, cosa que nunca hacía. Salieron del ascensor, entraron en la oficina, sonó el teléfono y Warhol contestó; en el lugar se encontraban también Mario Amaya, crítico de arte, y Fred Hughes, encargado de The Factory. Después de varios minutos de conversación, Warhol dejó el teléfono; entonces Valerie sacó un revólver y disparó dos veces sin acertarle. Warhol se tiró al suelo e intentó protegerse bajo un escritorio, pero un tercer disparó le atravesó el pecho. Valerie disparó entonces contra Mario Amaya rozándole la cadera e intentó disparar a Fred Hughes, sin conseguirlo. Amaya sufrió sólo heridas menores, y fue dado de alta ese mismo día. Por la tarde, Valerie se entregaba a la policía. Argumentó que Warhol estaba planeando robar su trabajo y que controlaba demasiado su vida.

En la vista judicial dijo que ella se representaría a sí misma y que no se arrepentía de nada. El juez ordenó que la trasladaran al Hospital Psiquiátrico de Bellevue. A finales de Junio Solanas fue acusada de intento de homicidio, asalto y tenencia ilícita de armas. Dos meses más tarde fue declarada inhabilitada legalmente y enviada al Hospital Ward Island. En Junio de 1969, tras declarase culpable, Valerie fue sentenciada a tres años de prisión, el año que pasó en el hospital psiquiátrico fue tenido en cuenta.

Valerie fue puesta en libertad en Septiembre de 1971 y arrestada de nuevo en Noviembre del mismo año por enviar cartas amenazadoras a varias personas, entre las que se encontraba de nuevo, Andy Warhol. En 1973 entró y salió de hospitales psiquiátricos varias veces y en 1975 estuvo nuevamente ocho meses en el hospital South Florida.

El 26 de Abril de 1988, Valerie Solanas falleció de bronconeumonía a la edad de 52 años, sola y sin dinero en un asilo benéfico en San Francisco.

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One thought on “El feminismo: la letal mutación del marxismo”

  1. Sí, el feminismo radical o «de género» es como una caricatura grotesca del marxismo en la que el explotador es el hombre y la explotada es la mujer.
    Alrededor de 1990, llevamos a una feminista de muy buena fe, pero MUY adoctrinada por las radicales a la sede de un partido comunista extraparlamentario. Y esta feminista expuso allí su doctrina sin cortarse ni un pelo, como un lorito repetidor. Las mujeres de ese Partido se partían de risa, al oír esa transformación de su doctrina.
    Y llamaban a las demás diciendo: «¡CHICAS, CHICAS, VENID! ¡MIRAD QUÉ DICE ESTA! ¡¡¡QUE EL ENEMIGO PRINCIPAL ES EL HOMBRE!!!
    Y como no podían mantenerse de pie de risa, se titaban de bruces sobre las mesas de su Sede mientras esta adoctrinada feminista ingenua repetía fielmente lo que ya había dicho.
    El problema del feminismo «de género» o «FEMINAZISMO» es que nadie se lo toma en serio.
    Ni la Justicia se lo toma en serio, y les permite ilegalidades como echar de las manifestaciones las pancartas que no les gustan o, incluso, romperlas. Sabotear actos que no les interesan o donde actúa alguien acusado de «machista», incluso con lanzamiento de botellas, intimidar con encapuchadas en perfectas formaciones «militares», en filas y columnas, etc.
    Y, claro está, publicar SCUM, que promueve el asesinato encubierto de todos los hombres.
    A nadie importa que todo esto se subvencione con dinero público. A nadie se le ocurre que invertir dinero público para fomentar el odio y el asesinato de todos los hombres pueda ser malversación de fondos públicos.
    ¡NO! No debe serlo, pues parece que el Estado piensa que un mundo sin hombres sería maravilloso y divertido…
    En fin…

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