Fernando Paz: todo un ejemplo

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Fernando Paz, uno de los mejores, más serios, brillantes e incisivos historiadores, articulistas y tertulianos de estos tiempos, ha sido linchado vilmente por el aparato de agit-prop frentepopulista ante la pasividad cobarde y cómplice de la «derecha» de siempre. Además, él y/o VOX decidieron cortar por lo sano y renunció a ser candidato por Albacete, lo que ya habían decidido que fuera.

Sobre el linchamiento poco vamos a decir porque es una prueba más de esa losa totalitaria que poco a poco sepulta a España desde hace ya casi medio siglo, cuya patita de lobo sangriento asoma ahora bajo una capa de cacareadas libertades y otras cosas más que hacen bueno aquello de que «dime de qué alardeas y te diré de qué careces». Sólo dejar constancia, aviso a navegantes derechosos y centristas, de que o se combate y termina con ese aparato de agit-prop y sus autores intelectuales y materiales o… que nadie lo dude: eso de que aquí no puede pasar no sólo no es cierto, sino que ya está pasando.

Sobre la repugnante y cobarde pasividad de peperos, ciudadanos y otras gentes de mal vivir, tampoco hay nada que decir, porque ya sabemos de qué pie cojean desde hace medio siglo; y hace mucho más. Sólo constatar que son peores que los frentepopulistas marxistas totalitarios, pues mientras éstos en realidad no engañan, o no mucho, ellos sí, van de lo que no son, alardean de lo que carecen y su nivel de corrupción moral y material es casi peor que el de aquellos. Nos producen más asco, mucho más.

Ahora, y es el objeto de este artículo, vamos a centrarnos en lo ocurrido en VOX, pues no cabe duda de que ha sido un revulsivo, un aldabonazo, que ha levantado considerables ampollas y no pocos mosqueos y desalientos.

Paz ha dicho que la decisión de renunciar a la candidatura ha sido de él, pero hay datos que apuntan a que no al cien por cien; como es lógico. Consta que tuvo apoyos muy importantes para evitar tal renuncia, y consta que tuvo quienes se decantaron desde el primer instante porque renunciara. Al final, entre unos y otros, sí que es verdad que lo que decidió la inclinación de la balanza fue la generosidad y el patriotismo del propio Fernando Paz. Por eso, y más en estos tiempos, a él nuestro reconocimiento y aplauso.

Mal ha hecho VOX en no defender a capa y espada a Paz, porque la razón absoluta estaba de su parte, porque todo lo dicho sobre él en esos pocos días tan intensos fue falso por completo, tergiversado y, por ello, burdas patrañas, mentiras y calumnias. Paz es un icono que ha dado tantos dolores de cabeza a la izquierda frentepopulista que el odio que le profesan desde hace mucho es visceral, casi demencial; algo muy propio del marxismo que sabe identificar rápidamente a sus más peligrosos enemigos y no duda en aprovechar la mínima oportunidad para exterminarlos, pues sabe que deshaciéndose de ellos los demás no tienen talla, no son tan peligrosos; la Historia está llena de ejemplos. De ahí la virulencia de los ataques coordinados contra Paz, de ahí que VOX tendría que haberle defendido con la misma tenacidad. Al no hacerlo ha creado un precedente, ha fortalecido a sus enemigos, ha mostrado flaqueza y todo sólo a cambio de cortar una polémica de las mil que se avecinan. En la vida, como en la guerra, hay una máxima que nunca puede vulnerarse: bajo presión nunca hay que ceder, jamás.

Dicho lo dicho, creemos que Paz sale reforzado, porque ha demostrado grandeza, falta de ambiciones políticas y materiales, y se consolida como uno de los puntales esenciales de VOX para evitar que derive en lo que muchos temen y para que su futuro sea el que todos quieren. VOX debe agradecer a Paz su gesto, su buen gesto, y tenerle cada día, a partir de ahora muchos más en cuenta, así como a sus consejos. Su carisma y capacidad de arrastre es vital para VOX.

Y para España, porque está también claro que Paz ha puesto a España por encima de todo, especialmente de él mismo, de su prestigio, de su nombre, de su verdad. Paz ha considerado que no era ni el momento ni la circunstancia de generar, ni siquiera en el seno de VOX, la más mínima polémica, la menor distorsión, porque Paz, como muchos, como todos los que le siguen y siguen a VOX, saben que en estos momentos VOX, aún con sus defectos, es esencial para España. Paz ha demostrado no estar infectado por el virus de los personalismos, afanes de protagonismo, partidismos, purismos, rencores, cainismo, envidias, etcétera y otros defectos tan españoles. Paz ha puesto, repetimos, a España por encima incluso de sí mismo, y eso, a fuer de que ya no se estila, es lo que denota su grandeza, su madera de hombre dispuesto al sacrificio por un ideal: España; y, por ella, en estos momentos tan críticos, por VOX, aún con sus defectos, repetimos y no nos cansaremos de hacerlo.

Por eso, los dispuestos a votar a Vox deben aparcar las connotaciones negativas del caso, que las hay, cerrar filas más aún y mirar al futuro que se ofrece duro, muy duro, pero que sin VOX ni siquiera existirá. Por eso, los dispuestos a votar a VOX deben, en honor a Fernando Paz, a su gesto, a su ejemplo, votar y llevar a votar a otros aún con más decisión y ahínco que antes; entre otras cosas para que el sacrificio de Paz no sea en balde. Porque VOX, aún con sus defectos, es la única y la última oportunidad de, cuando menos, dar la batalla tanto a frentepopulistas como a peperos y ciudadanos, entre todos los cuales no hay, en realidad, diferencia alguna: todos son el mal, el cáncer que corroe y destruye España desde hace medio siglo.

Por último: ya habrá tiempo, ya llegará el momento, con elegancia, sin rencor, pero con firmeza, de ¿pasar factura a algunos… de fuera y de dentro de Vox…? NO, de hacer justicia.

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