Filtros en internet contra la inmundicia y la perversión

Si los gobiernos no lo hacen, deben ser los ciudadanos responsables los que pongan filtros a los contenidos perniciosos. Los padres de familia tienen especialmente una gran responsabilidad, pero cualquier persona debe hacerlo igualmente. La libertad de información es en sí perversa porque difunde tanto lo bueno y virtuoso como lo malo y lo viciado.

Internet es un medio donde fluye continuamente una cantidad ingente de información (que frecuentemente provoca adicción en mayor o menor grado). Como dije en otro artículo, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra virtual. Internet es una gigantesca base de datos para consultar en un momento dado un tema que nos interesa. Pero debemos preguntarnos: ¿Necesita el hombre realmente estar informado a cada hora y en cualquier lugar y a cualquier precio?

Es evidente que NO. El uso desordenado de Internet nos puede alejar de Dios por varios motivos: desde la pérdida de tiempo a la vanidad sin contar todo tipo de inmoralidades y perversiones que mancillan gravemente el alma. En la mayoría de países de Occidente los gobiernos saben el mal que hace a la ciudadanía determinados temas y vídeos (pederastia, pornografía, violencia, drogas, etc…) y sin embargo no bloquean con filtros de contenidos y bloqueadores las páginas perniciosas como sucede en países del Este como Rusia, Hungría o Polonia, por ejemplo.

Si los gobiernos no lo hacen, deben ser los ciudadanos responsables los que pongan filtros a los contenidos perniciosos. Los padres de familia tienen especialmente una gran responsabilidad, pero cualquier persona debe hacerlo igualmente. La libertad de información es en sí perversa porque difunde tanto lo bueno y virtuoso como lo malo y lo viciado.

Es una gran hipocresía querer combatir realmente la pederastia, la violencia, las drogas… y permitir que se difundan por internet estos contenidos para luego encarcelar al reo y ruin. Se fomenta la difusión del vicio y la adicción a contenidos perversos con la excusa de una falsa libertad.

Los filtros de contenidos o bloqueadores de contenidos en internet son un producto que responde a la necesidad que tienen las personas de efectuar un uso racional, moral y efectivo de la red para evitar enviciar a las personas. Las compañías telefónicas disponen de estos filtros de bloqueo a muy bajo coste al mes (algunos 5 euros al mes). Se trata de proteger a tu familia de esta perversión moral en tu casa (y no sólo a los niños sino a los mayores).

El servicio permite la definición de diferentes filtros que inhabilitan el acceso a webs relacionadas con temas que no queremos. Estas restricciones se efectúan definiendo perfiles, tales como: selección de categorías, bloqueos por tipos de ficheros, obtención de informes de la utilización de la navegación por Internet etc…

Recordemos el gran acto de hipocresía de los famosos «rombos» de las películas en televisión que había antiguamente en España cuando todo acto pecaminoso es perjudicial tanto para el niño como para el adulto. Como dijimos anteriormente hay naciones que tienen buscadores que no permiten la entrada de temas prohibidos y pornográficos, pederastia, etc…España no los tiene, pero depende de nosotros tenerlos individualmente y aconsejar a todo nuestro entorno que lo pongan.

Existe una gran hipocresía al querer siempre decir que estos temas impíos y degenerados pudren el alma de los niños sin atender a que el veneno mata el alma a todas las edades. Debería haber movilizaciones masivas en las calles contra todas estas perversiones morales de Internet y la televisión.

Desde el punto de vista moral: ese relativismo que dice que lo que es malo objetivamente puede ser bueno subjetivamente y viceversa ¿No es perverso? ¿No es delirante? ¿Ya no existe la noción el bien ni el mal?

No sólo los contenidos en internet han de ser regulados según el recto orden sino la educación de los jóvenes y mayores ha de ser conforme a las leyes divinas que se encuentran en los 10 Mandamientos de la Ley de Dios. La música moderna, el teatro moderno, el cine, la televisión, la prensa, la radio, las revistas, Internet… difunden veneno por todas partes ¿Somos conscientes de la repercusión en nuestra alma de esas dosis letales?

¿Necesita realmente la población española esta vorágine continua de información o es algo superfluo y realmente nocivo en sus contenidos? ¿Forma parte del plan demoníaco del «marxismo cultural»? ¿No es Internet un medio de espionaje de los gobiernos y el uso del móvil un control del usuario de registro de llamadas, conversaciones?

Les animo a bloquear todos los contenidos que moralmente son viciosos, ofenden a Dios y por contra, hacen juego al mismo Satanás. Sólo la reforma de las costumbres en orden a la santidad y la Voluntad de Dios reformará España y las naciones: no la economía, ni la producción, ni el lujo, ni siquiera el bienestar y el progreso, ni Internet.


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