Gibraltar: una nueva oportunidad que ni pintada… perdida

Estamos en plenas negociaciones con el Reino Unido sobre Gibraltar. O sea, con un Reino Unido que ya no forma parte de la Unión Europea en la cual se refugió durante las últimas décadas para enmarronar tan dilatado como secular marrón. Por cierto que con ello la citada UE nos ha mostrado su verdadera cara amparando dicho enmarañamiento y actuando en nuestra contra, algo que sigue haciendo como pueden comprobar en la imagen siguiente; aviso a navegantes, si es que aún hay todavía que darlos para que sepamos lo que es la UE.

El desGobierno español ha tolerado y ocultado esta nota conjunta en la que se dice “Todas las partes están tranquilas porque el acuerdo está cada vez más cerca y trabajarán estrecha y rápidamente en los aspectos pendientes para llegar a un acuerdo global UE-Reino Unido… La reunión reafirmó su compromiso común, incluido un acuerdo entre la UE-Reino Unido para aportar confianza, seguridad jurídica y estabilidad.” (“All sides are reassured that the agreement is getting closer and will work closely and rapidly on outstanding areas towards an overall EU-UK agreement… The meeting reafirmed their shared comminmet ti cloncuding an ue-uk agrement to bring confidence legal certainting and stability”). Es decir, que la UE sigue metiendo la zarpa, y nosotros permitiéndolo, cuando Gibraltar es desde 1704 un asunto exclusivamente bilateral entre España y el Reino Unido y mucho más ahora que está fuera de la UE. ¡¡Joder!!

Que el Reino Unido con el brexit se haya quedado sin el paraguas europeo quiere decir que a los efectos para nuestras relaciones bilaterales con él debemos ponerle al mismo nivel que Nigeria, Zambia, Kazajistán, Pakistán, Tailandia o Vietnam o, mejor aún, más abajo por la existencia, precisamente, de Gibraltar.

Y es que Gibraltar es una puñetera colonia británica en nuestro suelo, un trozo de nuestra patria okupado por los puñeteros ingleses, etnia bárbara de ladrones impenitentes, país que lleva siglos –y más recientemente décadas– vulnerando el derecho internacional y actuando al margen de las normas más básicas de la civilización.

Pues bien, a pesar de ello, los distintos desgobiernos españoles de todo color han dejado de reclamar la salida de los ingleses de Gibraltar; que conste que no existen los “llanitos”, no, son ingleses, joder, los que hay allí. Y, pero aún, para la práctica totalidad de los españoles, Gibraltar, además de sonarles a chino, han llegado a asumir su existencia en manos inglesas como si fuera un hecho casi legítimo de su parte.

Los «negociadores». De izquierda a derecha, Picardo (Gibraltar), Cameron (Reino Unido), Sefcovic (UE) y Albares (supuestamente España).

Ahora, están a punto de cerrarse unas negociaciones que nunca debieron abrirse o, mejor decir, debieron abrirse teniendo una única sesión en la que los representantes españoles debieron ser muy concisos, concretos, breves y, al tiempo, completos en su exposición, que debió consistir en decir a la parte contraria lo que sigue:

1º.- Que salga de la sala ese polizón en ella presente de nombre Picardo; porque tiene narices que se haya permitido que semejante elemento forme parte de la delegación británica.

2º.- Que el Reino Unido, sometiéndose por fin a la apabullante cantidad de resoluciones y al derecho internacional de toda clase y condición que la obligan, fije en el plazo de 48 horas una fecha concreta, para antes de las 00,00 horas del 31 de Diciembre de este año 2024, para desalojar Gibraltar.

3º.- Que, de no hacerlo así, sin excusa posible de ningún tipo, pasado un minuto de tal plazo España procederá a cerrar con carácter definitivo (per secula seculorum) la “verja”.

4º.- Que, de entrada, se ha establecido un “cordón sanitario” naval en torno a Gibraltar para impedir que los submarinos nucleares británicos entren en su puerto.

Tras de lo cual, la delegación española debió haberse levantado.

El asunto de los submarinos nucleares que recalan en Gibraltar es, además, tema de enorme importancia porque sistemáticamente están poniendo en riesgo la vida de nuestros compatriotas de aquella zona, toda vez que no sabemos si ustedes son conscientes de lo siguiente:

  • La mitad de los submarinos nucleares ingleses están obsoletos, debiendo haberse retirado del servicio y desguazado hace mucho, lo que no se hace por razones obvias.
  • Lo anterior, unido a los enormes costes de su mantenimiento, así como el de los más modernos, hace que dicho mantenimiento sea extremadamente deficitario, lo que se traduce en una gran cantidad de averías, no pocas de ellas extremadamente peligrosas; un ejemplo muy reciente ha sido cuando se intentó solucionar con pegamento, sí, como lo leen, con simple y vulgar pegamento, el problema de uno de ellos con los pernos de unas piezas que afectaban al sistema de refrigeración de su reactor nuclear, de forma que al hacer las pruebas en el mar, los pernos en cuestión saltaron por los aires con el consiguiente riesgo, lo que ha provocado un gran escándalo en el país, y varias reuniones a cara de perro entre la Marina y la empresa concesionaria del mantenimiento y culpable de semejante negligencia criminal.
  • Submarino nuclear inglés reparándose en Gibraltar

    Dada la peligrosidad de las reparaciones, el Reino Unido, desde hace mucho, ha optado por realizar la mayoría de ellas fuera de su territorio nacional, donde, además, las normas técnicas y de seguridad son muy estrictas encareciendo su realización, de aquí que las hagan preferentemente en Gibraltar, enyre otras cosas por aquello de que lo que no quieren para ellos, o sea, una posible explosión y consiguiente escape radiactivo, lo quieren para otros, en este caso nosotros; desde hace ya casi 20 años la media de “visitas” de submarinos nucleares británico a Gibraltar son de unas 100 al año, aprovechando no sólo para reparar averías, sino también para reabastecerse de misiles, combustible –llaman a Gibraltar “la gasolinera”– y vituallas varias.

  • Para más inri, Gibraltar no posee condiciones ni técnicas ni de seguridad para llevar a cabo reparaciones en los submarinos nucleares, lo que los británicos soslayan habiendo dado tal calificación de manera fraudulenta a dicho puerto, hecho que en la actualidad es motivo de una reclamación de la UE para que devuelvan dicha calificación a nivel “Z” con el que se les impediría llevar a cabo tales reparaciones; reclamación que Londres se pasa por el arco como es su costumbre en todo lo que no le conviene.
  • Debido a ese tránsito de submarinos nucleares, España está obligada, al igual que con aquellas zonas en las que hay una central nuclear, a tener elaborado, informado a los potenciales afectados –sólo en la zona del Campo de Gibraltar habitan unas 250.000 personas, pero un escape radiactivo por acción del viento podría llegar a Ceuta, Málaga y tal vez Sevilla (el HMS Tireless vertió hace unos 20 años 200 litros de agua contaminada radiactivamente en Gibraltar que terminaron en nuestras costas)– y ensayado un Plan de Emergencia Nuclear que… no existe porque ninguno de los desgobiernos que hemos tenido hasta ahora se ha preocupado, como tampoco nuestro “flamante” Consejo de Seguridad Nuclear, de elaborarlo.

Y, por si fuera poco, sepan que también son los submarinos nucleares norteamericanos los que recalan en Gibraltar, a pesar de tener muy cerca Rota, en una prueba más de lo que somos para nuestros «aliados» yanquis, pues saben perfectamente lo que es Gibraltar y lo que entrar allí significa para nosotros… o debería significar.

El problema, como casi siempre, es que las manos en las que estamos, ahora y antes de ahora, son… antiespañolas, hayan sido los Rajoy, Aznar, González o Rodríguez Zapatero, que actuaron, sin duda, en contra de nuestros intereses, imagínense Feijóo o para qué hablar de los que van a firmar en esta ocasión, el dictador Sánchez y Albares, que, además, muy posiblemente van incluso a escatimar al Parlamento la obligada formalidad de pasar el acuerdo, que lo será internacional, por su tamiz, aunque bien es verdad que debió a su mayoría antiespañola para nada iba a servir.

Así pues, España, una vez más, perderá una nueva y gran oportunidad de luchar por la devolución de una parte de nuestro territorio nacional, hecho que sólo se conseguirá apretando las clavijas a los okupas todo lo que se pueda y en todos los aspectos que son, créannos, muchos, más de los que se puedan imaginar. Claro, que para ello hace falta patriotismo, agallas, honor y dignidad, valores todos ellos que hace mucho que en España… no existen.


3 respuestas a «Gibraltar: una nueva oportunidad que ni pintada… perdida»

  1. Si en más de 300 años no hemos podido recuperarlo hemos hecho méritos para no recuperarlo nunca. Por otro lado en Expaña no creo que haya más interesados en este asunto que seguidores del basket 3 femenino que por cierto estar en las Olimpiadas de 2024. Estos politicastros en lugar de recuperar Gibraltar son capaces de entregar toda la provincia de Cádiz, entrega firmada por el coleccionista de chapas británicas.

  2. ¿Oportunidad?, más bien el teatrillo de costumbre para con los que merecen ser engañados. De los cuatro de la foto, es difícil saber cual es el que odia más a España; yo apuesto por Albares. Claro que, lo mismo da, porque es el que menos pinta, con diferencia. Así se las ponían a Fernando VII( el difamado, que diría del Pino ); cualquier nueva desgracia que se les ocurra para la zona, colará. Con lo fácil que sería cerrar toda comunicación ‘a cal y canto’; y se terminó la broma.

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