¿Golpe de Estado o Estado de derecho?

El constitucionalismo chorlito pretende que el doctor Sánchez se dispone a perpetrar un golpe de Estado, por imponer mediante un subterfugio legal sus candidatos al Tribunal Constitucional. Pero lo cierto es que el doctor Sánchez no hace sino aplicar el «Estado de derecho» establecido por el Régimen del 78, que se preocupó «ab initio» de que las leyes (así como su interpretación) estuviesen siempre al albur de «la fuerza que está detrás del poder político», tal como proclamó Gregorio Peces-Barba, sin duda el más astuto de los padrecitos de la Constitución. Y esa  «fuerza que está detrás del poder político» es siempre la socialdemocracia (con independencia de que la derecha ocupe coyunturalmente el Gobierno), consagrada por la Constitución en su primer artículo como ideología oficial del Estado.

El Régimen del 78 instituyó cínicamente un «Estado de derecho» que no significa que el poder político esté sometido a un sistema de leyes, sino todo lo contrario. «Estado de derecho» significa que el poder político dispone de una capacidad omnímoda para aprobar y reformar leyes a su conveniencia. «Estado de derecho» significa que el poder político es limitado jurídicamente, que puede hacer y deshacer a su antojo, convirtiéndose en una fábrica de leyes estajanovistas de leyes cambiantes. «Estado de derecho» significa, en fin, que el poder político se convierte en creador caprichoso de la justicia, mediante un puro ejercicio de la fuerza (disfrazada de mayoría parlamentaria), según el célebre verso de Juvenal: «Hoc volo, sic iubeo, sit pro ratione voluntas». Que traduzco, pues el Régimen del 78 expulsó el latín de las escuelas: «Así lo quiero, así lo mando, sirva mi voluntad de razón».

Por supuesto, el Régimen del 78 se aseguró también de que estas leyes creadas caprichosamente por el poder político no pudieran ser controladas por la jurisdicción ordinaria, a la que sustrajo la potestad de examinar y aplicar en sus sentencias la nulidad de las leyes que invocan los litigantes. Y creó «ad hoc» dos órganos (el Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Constitucional) que impiden el control efectivo de las leyes, pues su composición se determina según los intereses de la fuerza (socialdemócrata) que tiene el poder político, que puede cambiar los criterios a placer, haciendo uso de esas leyes cambiantes propias del «Estado de derecho».

El Régimen del 78 instauró, en fin, la forma más monstruosa de tiranía, que es según Platón la de quien «esclaviza las leyes», sometiéndolas al albur de demagogos que las reforman y reinterpretan cuando les conviene o conviene a los que les sostienen. Hoy rebajan la mayoría para elegir magistrados, en plena sintonía con el mandato constitucional; y, del mismo modo, mañana podrían elegirlos a dedo, o encargar su elección a las petardas de «Sálvame deluxe», o a los zopencos de «Gran Hermano», y seguirían cumpliendo el mandato constitucional. No es un golpe de Estado, panolis, , es el «Estado de derecho» consagrado por el Régimen del 78.

Para ABC


7 respuestas a «¿Golpe de Estado o Estado de derecho?»

  1. Un inteligente escrito que describe en forma magistral lo que esta sucediendo en España y el porque.
    España tiene en su interior un virus que la ha matado, de llama Constitucion

  2. Tal cual. El que no lo vea es porque no quiere. Recordemos si no a la escoria socialista ya en los 80′, con total desfachatez y recochineo, proclamando la muerte de Montesquieu, declarando que no nos iba a reconocer ni nuestra madre, robando por todos sitios, colocando familiares y amiguetes a dedo y por docenas, etc. Era cuestión de tiempo, y cuando la fruta está madura cae por su propio peso.
    R.I.P. España.

  3. «El “Enemigo Exterior” es también el “Enemigo Interior” porque el Enemigo es Uno, es El Uno y sus representantes, es decir, el Enemigo carece de nacionalidad o, más bien, es “internacional”. El Enemigo desconoce el principio del cerco y no respeta fronteras de ninguna especie, pues todo el mundo es para él su campus belli. Y en ese campo de guerra universal, donde intenta imponer su voluntad, están incluidas las Naciones y los pueblos, las ciudades y los claustros, las Culturas que dan sentido al hombre, y el fértil campo de su Alma. Se comprende, entonces, que el principio del Cerco es un concepto más extenso que lo sugerido a primera vista y que solo su exacta definición y aplicación permiten descubrir al Enemigo».

    Saludos cordiales

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