Gonzalo Díaz: «Testimonio de un golpista»

Gonzalo Díaz Gonzaléz fue uno de los guardias civiles que acompañó a Tejero el 23 F. Quedó inmortalizado en una de las fotografías más famosas de ese evento histórico. Su rostro joven, con barba y gafas de sol, portando una metralleta corta, le convierten en un icono gráfico de ese día. El Correo de Madrid le entrevista en exclusiva. Nos cuenta con breves, pero sustanciosas, palabras cómo vivió ese histórico día y cómo le marcó la vida el 23 F.

¿Qué supone para usted haber sido testigo y partícipe del 23 F?

El haber sido testigo y partícipe en el 23 F, supuso un antes y un después, abandonar la vida en una ciudad bonita como era Madrid en aquella época para cambiarla por destinos rurales sin apenas comodidades como fueron los puestos de Mondéjar y Zaorejas en la provincia de Guadalajara y el de Villalba en la provincia de Lugo. También supuso la pérdida de la gratificación de Tráfico y sufrir una transformación personal en todos los órdenes.

¿Usted sabía perfectamente a que iba y lo que se estaba dirimiendo?

Sencillamente no sabía nada de todo lo que ocurrió. Sí sabía que era un movimiento contrario a las leyes de entonces; pero aún así había que hacer algo. Supongo que la inmensa mayoría de la tropa por no decir su totalidad no sabía donde íbamos.

¿Por qué motivos, según usted, era justificado el golpe de estado? 

Había una clara y real situación de inseguridad por los continuos ataques terroristas que justificaban sobradamente una actuación como la llevada a cabo ante la ineficacia de los políticos. Ocurría algo parecido al estado actual de la situación de España, eso sí, con otros matices.

Usted se reivindica como golpista…

Efectivamente, en mi libro «Testimonio de un Golpista» me reivindico como golpista. Hice mas de lo que se me pedía dentro del Congreso. Y con ese título inauguré el género testifical.

¿Sintió miedo en algún momento?

Ninguno, en ningún momento, estaba como pez en el agua.

¿Qué es lo que mas recuerda en las cerca de 18 horas dentro del Congreso?

Quizás sea la estancia inicial en el hemiciclo después de una ráfaga de 17 disparos con toda la bancada del gobierno delante de mi metralleta, mi actuación personal contra el Señor Fraga Iribarne, el destrozo de las cámaras de televisión, todo el recorrido por la calle Serrano cuando nos dirigíamos al Congreso, la arenga por parte del Jefe del Subsector de Tráfico de Madrid antes de iniciar el recorrido. Normalmente lo recuerdo bien todo, salvo el orden de algunos acontecimientos.

¿Fue un alivio quedar libre a los dos meses o hubiese estado dispuesto a seguir en la cárcel?

Efectivamente que fue un alivio volver a caminar por la calle libremente. Yo no había orquestado aquella situación o sea que no tenía que estar dispuesto a seguir en la cárcel. Yo cumplía órdenes y aunque me hubiera extralimitado en mi actuación, estaba exento de responsabilidad en virtud de un papel firmado por ambas partes, gobierno y Tejero que eximía de responsabilidad de oficiales para abajo. Nosotros no fuimos detenidos, aquello fue una capitulación, salimos armados y así permanecimos algún día más en Valdemoro.

¿Lo volvería a hacer? 

Es muy difícil contestar a esa pregunta. Las circunstancias han cambiado, los actores activos y pasivos o están muertos o son muy mayores. Pero eso sí, si los políticos no salvan a España, alguien tendrá que salir a la calle a poner orden y reconducir esta situación actual que nos conduce al precipicio.

¿Cambió radicalmente su vida?

Efectivamente mi vida cambió por completo, empezando con un peregrinar por sucesivos destinos forzosos, que de no ser por esto, hubiese tenido una vida apacible en Madrid.

¿Cómo fue su posterior trato con el teniente coronel Tejero?

No tuve trato, salvo una visita que le hice cuando salí del calabozo en el castillo de La Palma en El Ferrol. Le envié un ejemplar dedicado de mi libro testimonio y recibí una carta dándome las gracias por el envío y una breve llamada telefónica en el mismo sentido.

Compartir

One thought on “Gonzalo Díaz: «Testimonio de un golpista»”

Deja un comentario

Su dirección de correo nunca será publicada. Si la indica, podremos contestarle en privado en caso de considerarlo oportuno.*