Gral. Francisco Savalls, héroe de las tres primeras guerras carlistas

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Eduardo Casanovas, nacido en Barcelona en 1970, y carlista y estudioso apasionado del carlismo nos habla de Francisco Savalls y Massot, heroico militar de las tres primeras guerras carlista, un catalán muy español.

Gral. Savalls y Massot

-Háblenos de la importancia militar de su figura.

Con Savalls encontramos imagen del perfil típico del carlista catalán, reflejado en él podremos entender como fueron las guerras para los carlistas en Cataluña, como lucharon y a que se enfrentaron. Fue voluntario con 18 años y luchó en la guerra de los siete años (primera guerra carlista) donde alcanzó el grado de capitán por méritos de guerra, en esa misma guerra murió su padre que era un jefe carlista, poco a poco en infinidad de escaramuzas y encuentros fue curtiendo un carácter duro y desarrollo una innata habilidad para la guerra de guerrillas, estilo de lucha que usaron generalmente encuadrados en partidas, al finalizar esta guerra se exilió a Francia.

Lo volvemos a encontrar en 1848 de nuevo España en la Guerra del Matiner (segunda guerra carlista). En el inicio de la misma se encuadró en distintas partidas gerundenses, más adelante con la vuelta de Ramón Cabrera a Cataluña para liderar a las tropas lo tenemos luchando junto a Estartús mandando ya una partida, un sin fin de escaramuzas y varias victorias hasta obtener el mando del batallón de voluntarios de Hostalrich…Al fin de esta guerra viene de nuevo el exilio y su incorporación a los ejércitos pontificios donde fue capitán de Zuavos. En 1872 regresa a España y ya lo tenemos al mando de una partida en la tercera guerra carlista. Entre 1872 a 1876 alcanzara sus éxitos más notables, de nuevo infinidad de luchas, demostrando una audacia sorprendente, el conocimiento del terreno y una rapidez de movimientos que literalmente desespera a las tropas liberales, el general liberal Nouvilas dijo de él: “Savalls en Gerona, con solo 400 hombres es completamente árbitro y cobra contribuciones hasta en pueblos donde jamás la facción había entrado”.

Organizó a sus tropas y llego a estar perseguido por 5 brigadas a la vez que no consiguieron derrotarle. En 1873 ya tenía en pie de guerra 4 batallones 1 escuadrón y 2 compañías escogidas.

-¿En qué otras batallas participó?

La toma de Ripoll, la batalla de Vidrà, la toma de Olot, Capdevanol, Sant Quirçe de Besora, la batalla de Alpens, donde destrozo la división del Brigadier Cabrinety, fueron un no parar. También tomó Granollers a solo 30Km de Barcelona. En 1874 destrozó la división de Nouvilas tomando 2300 prisioneros, puso sitio a Puigcerda, destrozó la División de Moya en Castello d’Ampuries. En 1875 ya es el General en Jefe del ejército carlista en Cataluña, y llegan más batallas y victorias. Llegó a tomar Molins de Rey al lado mismo de Barcelona. Su carácter que tanto le ayudaba en su estilo de combate le puso en problemas con Alfonso Carlos, hermano de Carlos VII, a quien Savalls ninguenaba. El gran incremento de tropas liberales se fue notando y la suerte se giró para la causa carlista. Hacia el fin de la contienda tomo la decisión de no socorrer la sitiada Seu d’Urgell, que cayó. Fue llamado por Carlos VII al norte y se le formó consejo de guerra, saliendo absuelto. El propio fiscal dijo: “A Savalls se le puede titular de díscolo, de indisciplinado, de sanguinario, de cualquier cosa menos de traidor” Al fin de la contienda llega de nuevo el exilio…

Los liberales emitieron una orden con la amenaza de vender todas las propiedades de las familias catalanas que tuviesen algún miembro luchando con los carlistas, con ello pretendían frenar el flujo de voluntarios.

Para contrarrestarlo Savalls dictó la orden que vemos. En ella se advierte que cualquier persona que participe en la venta de propiedades de carlistas o saque dineros por la misma será pasado por las armas. Firmada en Santa Coloma de Queralt el 31 de Junio de 1875, esta que vemos es la que se envío al Gobierno Militar de Tarragona. Así era Savalls.

¿Podría hablarnos del entrañable patriotismo hispánico de los carlistas catalanes de aquellas guerras?

Los acontecimientos y el contexto actual quizás nos hacen ver como más valioso ese sentimiento patriótico, pero siendo empáticos con los carlistas de ese tiempo sería un sentimiento muy normal para ellos, su sentimiento de lealtad y adhesión por su patria era absoluto. En los carlistas catalanes encontramos aunadas y en natural armonía tanto el arraigo a su tierra como a su patria.

Fíjese usted que a lo largo de las guerras carlistas no encontrara ninguna motivación territorial en su movimiento, la integridad de la nación y su sentimiento de pertenencia eran incuestionables para ellos.

¿Es un presidente de la Generalidad no reconocido?

Pues de algún modo es cierto, aunque en mi opinión deberíamos matizar la pregunta y la respuesta, para ser más exactos sería, ¿es un presidente de la Diputación del General no reconocido?, ya que la Generalidad de Cataluña como se entiende hoy es una institución que emana de la segunda república.

En Julio de 1872 Carlos VII restaura los fueros a Cataluña, Aragón y Valencia. Hemos de recordar que estos habían sido abolidos por Felipe V en sus célebres decretos de Nueva Planta, en 1707 para Aragón y Valencia y en 1716 para Cataluña.

Más adelante en Julio de 1874 por decreto establece una Diputación de Guerra en Cataluña, formada por 16 miembros nombrados por el Rey y cuya presidencia recaía en el general en jefe de los ejércitos carlistas en Cataluña.

Por tanto en ese momento le correspondió la presidencia al General Tristany y posteriormente ese honor paso a Francisco Savalls, que serían los presidentes números 122, 123 y último de la Diputación del General si se les reconociese ese título.

Esa Diputación de guerra se instaló de inicio en el pueblo de Sant Juan de les Abadesses, trasladándose después a Vidrà y finalmente a la Seu d’Urgell.

Al finalizar la guerra en 1876 quedo de nuevo abolida. Hoy en día juntan las dos instituciones en una y enumeran a los presidentes de ambas en un mismo listado. En esencia no debería de ser así, la primera era estamental, tenía su “brazo¨ eclesiástico, era este quien ostentaba siempre la presidencia y la segunda es de origen republicano y claramente laica.

-¿Por qué grandes figuras militares y políticas como Savalls o Cabrera están olvidadas por la Cataluña oficial de hoy?

Lamentablemente es así, incluso podríamos aplicar el dicho “ Nadie es profeta en su tierra”. La Cataluña oficial de hoy en día se mueve con unos referentes y unos principios que están alejados de los del carlismo y naturalmente de todos los que estas figuras como las que usted menciona tenían.

Estos personajes representan principios e ideales que chocan con el relato que la Cataluña oficial quiere que la gente haga suyo. Son figuras ilustres de nuestra historia, pero esas figuras son antagónicas al laicismo actual, al republicanismo, al derecho positivo sin más y al nacionalismo secesionista, conceptos que el liberalismo siempre ampara. A Francesc Savalls o Ramón Cabrera, entre otros muchos nombres ilustres, ¡no conviene, no pueden ensalzarlos! Su origen, su vida, su compromiso y ejemplo bastan para hacer añicos la fábula histórica en la que el nacionalismo secesionista se sustenta.

¿Cómo era el concepto de la Cataluña católica, hispánica y foral de los carlistas catalanes?

Digamos que ese concepto se basa en algo tan sencillo como en lo que es la Cataluña de siempre, activa y participativa en la historia de España.

La Cataluña comprometida con su fe, en la reconquista, la del compromiso de Caspe. Después con la unificación de los reinos, la del respeto por sus leyes y costumbres.

Una Cataluña católica, monárquica, foral, que se rige por el derecho natural y el consuetudinario y que siendo catalanes de “soca-rel” (pura cepa) defienden la unidad territorial de su patria.

Gente de su tierra que se rebelan cuando consideran que se deslegitima su monarquía. Recordemos que los liberales en un homenaje al absurdo se buscaron y trajeron un rey desde Italia, Amadeo de Saboya. En un período en donde en toda Europa las revoluciones están al orden del día, estos catalanes se erigen en defensores de los principios más tradicionales de su tierra y de su nación.

Rafael Tristany

-Tristany, fue el otro gran caudillo carlista catalán de la última guerra carlista.

Sin duda, D. Rafael Tristany, Conde de Avinyó y Marqués de Tristany, alcanzó el rango de Capitan General de los ejércitos carlistas en Cataluña. Al igual que nuestro protagonista también participo en las 3 guerras y también entre ellas marchó a Italia, en su caso a combatir a los garibaldinos.

La suya es también una vida de servicio y lealtad a la causa carlista, su hoja de servicio es interminable, con un perfil y formas más ¨militar¨ por decirlo con suavidad que Savalls, militar respetado por sus hombres e incluso por sus enemigos. Hemos de tener en cuenta que el apellido Tristany es quizás uno de los más respetados por el carlismo en Cataluña. El suyo es el apellido de toda una saga de carlistas, Miguel Benet (su tío) José Miguel (su hermano), Antonio, Francisco… todos ellos Tristany, todos lucharon por la Santa tradición en las diferentes guerras.

Al finalizar la guerra se exilió a Francia hasta su fallecimiento en 1899. En 1913 sus restos fueron repatriados desde Lourdes a su pueblo natal, Ardévol (Lérida). Su traslado fue en olor de multitud y el recorrido por Cataluña fue acompañado por miles de carlistas.

¿Cree usted que aquellos valerosos voluntarios catalanes entenderían la Cataluña actual y dictadura del independentismo en los antiguos feudos catalanes?

Naturalmente aquellos hombres no la entenderían ni la compartirían. Tristemente hoy en día esas zonas del interior de Cataluña, en donde el carlismo tuvo fuerte arraigo han pasado a ser zonas de fuerte implantación nacionalista. A lo largo del siglo XX el carlismo en Cataluña se fue diluyendo e incluso descendientes de carlistas mutaron las convicciones de sus antepasados para abrazar las del nacionalismo secesionista. Un claro ejemplo sería el de un conocido cantautor cuyo bisabuelo Joaquín luchó bravamente junto a nuestro protagonista durante toda la tercera guerra y siempre sirvió con lealtad a la causa tradicionalista hasta su fallecimiento. Seguramente el bueno de Don Joaquín se quedaría tieso como una estaca si levantase la cabeza. 

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