Gral. Juan Yagüe Martínez del Campo: indigno hijo de un gran padre

Gral. Juan Yagüe Blanco

El Gral. Juan Yagüe Blanco, del que poco hay que decir porque es figura suficientemente conocida y protagonista destacado hasta su muerte de la mejor y más reciente historia de España, tuvo por hijos a María Eugenia, Blanca, Gloria, Juan y Paloma Yagüe Martínez del Campo; por cierto que cuando su esposa enviudó en 1952, y a pesar de que su marido había ostentado la máxima dignidad durante la etapa de gobierno del Caudillo, tuvo que ir a ver a Franco para rogarle una mejora en la pensión porque no le llegaba para la crianza de la prole. Y es que entonces la honradez y austeridad prevalecía sobre el chupe y la mangancia plaga bíblica desde cuando menos 1975.

Como sabemos, las infames, inconstitucionales y totalitarias leyes de la desMemoria antiHistórica y antiDemocrática, tardía venganza de resentidos fracasados, se ha cebado con sus falacias, mentiras como catedrales y mísera revancha con el Gral. Yagüe, así como con todos los que protagonizaron el Alzamiento contra el gobierno ilegal, ilegítimo, revolucionario y sovietizante del Frente Popular; el Alzamiento no fue contra la II República, sino en su defensa.

Mª Eugenia Yagüe

Pues bien, por desgracia se da el caso de que de los hijos del Gral. Yagüe, sólo uno, María Eugenia, viene luchando denodadamente por la verdad sobre su padre, por su memoria, honor y dignidad, llegando incluso a crear una pequeña Fundación con la que hace lo posible y lo imposible por tan leal como justa causa.

Lo penoso, vergonzoso e indignante, es que los otros hijos hacen lo contrario. No sólo callan, otorgando con ello a las invectivas socialistas y comunistas contra su padre, sino que han llegado incluso a tirar públicamente contra su hermana. De ellos se podría decir aquello de «cría cuervos que te sacarán los ojos». En tal reprobable actitud tiene mucho que ver al menos en dos de las hijas el hecho de que están casadas con sendos Generales y ya se sabe que todo el que llega a tal grado en las FFAA lo hace sólo después de haberse bajado los pantalones y hasta los calzoncillos. Y es que se nos viene también a la memoria aquello de dicen de que «dime con quién te acuestas y te diré cómo eres». Así se explica que «con la que está cayendo», ¿verdad?, dichas hijas y sus respectivos maridos, o sea, los yernos del extinto Gral. Yagüe, vengan actuando como lo hacen, hundiéndose en el lodo de la indignidad, el deshonor, la infamia y deslealtad a su padre y suegro respectivamente.

Pero de entre toda esa pocilga moral en la que se refocilan esos malos hijos, el peor con diferencia es el varón, el hoy retirado Tte. Gral. Juan Yagüe Martínez del Campo; al cual conocimos cuando era Comandante obteniendo de él una impresión tan penosa, pobre y descastada que ya hacía ver que apuntaba malas maneras.

El caso es que de repente, sin que nadie se lo pidiera, es decir, de motu proprio, sin venir a cuento, sin necesidad alguna, sino todo lo contrario, este General, que lo es sólo de grado, no ha tenido mejor cosa que hacer que coger de su casa seis enseñas de otras tantas unidades del Ejército Popular, o sea, del ejército del Frente Popular, que no de la República o en todo caso de la III República Popular socialista y soviética que dominó media España de 1936 a 1939,  y donarlas al museo del Ejército. Se trata del guion de la Brigada Mixta 122 y de los banderines de los batallones 465, 485, 487 y 488 de dicha unidad, los cuales conservó su padre como trofeo porque fueron de las muchas que él y los suyos derrotaron.

Juan Yagüe Martínez del Campo

Así, su hijo, el Gral. Yagüe Martínez del Campo, cuando el nuevo Frente Popular se ceba con su padre de forma no sólo falsa, sino inmisericorde, les da una baza nada desdeñable para pasear y reverenciar las enseñas de sus enemigos justo cuando se dedican a quitar y quemar las de su padre. ¿Y por qué ahora? Porque este mal hijo es lo que es. Que bien hubiera hecho quemado esas enseñas o guardándolas para siempre. Pero no, ha tenido que cometer un nuevo acto deleznable más. Para más inri lo ha hecho cuando la nueva e infame ley ha despojado a su padre del título de marqués de San Leonardo de Yagüe que le concedió a su padre Franco a título póstumo como último homenaje a quien tanto hizo y dio por España.

Todo cuadra. Con hijos como estos, muy distintos a los de los otros que vuelven por sus fueros reivindicando a su padres y abuelos a pesar de lo que hicieron, no es de extrañar que hayamos llegado donde estamos y peor que vamos a estar.


6 respuestas a «Gral. Juan Yagüe Martínez del Campo: indigno hijo de un gran padre»

  1. Como siempre, todos van por la pasta, con lo sencillo, que es , pero vamos, los peperos, que son los franquistas y los demás son cuentos, sólo les interesa el dinero, al igual de los pelipes gonzales ,
    La guerra civil y sus horrores previos son los que son, otra cosa es el régimen , que no es lo mismo, aunque todos se empeñen .
    Los mismos peperos franquistas se autocondenaron, por que ellos fueron el régimen, base del horror actual, ( constitución ) que no es, porque , no separa poderes, no representa a los electores.
    SON HECHOS

    1. Efectivamente. Vaya hijo. Si el Gral. Yagüe padre levantara la cabeza lo corría a tortas.
      Ese ha sido uno de los problemas, que los hijos de aquellos se han dedicado a vivir y además a escupir sobre la tumba de sus padres y abuelos a los que les deben todo, no sólo la vida.
      En cambio, los hijos de los rojos han hecho lo contrario: aún sin razones, sino todo lo contrario, y a las pruebas históricas me remito, no han dejado de reivindicarlos hasta ponerlos hoy en un pedestal.
      Este Yagüe es sin duda un indigno hijo, cobarde y traidor.

  2. Nada que añadir y nada que quitar a lo expuesto por Bernal Díaz del Castillo sobre el Teniente General Juan Yagüe Martínez del Campo.
    En condiciones normales, nada tendría de extraño que ochenta y tres años después de haber terminado una guerra, los guiones y banderines de las unidades que se enfrentaron en combate se custodiaran en un museo militar. Pero desde luego no es el caso ahora, cuando el infame Gobierno del nuevo Frente Popular ha iniciado de nuevo la guerra, con la pretensión de primero ganarla, y luego vengar su derrota. Sin admitir que, tras buscar la guerra, la perdieron por su incompetencia y sobre todo por sus infamias.
    En estas condiciones resulta inaudita la donación de los elementos históricos que ha hecho el general Yagüe. Cuando ese Gobierno, al que hace entrega de los guiones y banderines ganados en combate por su padre -no por él- acaba de despojarle del título nobiliario de Marqués de San Leonardo de Yagüe que por sus méritos le concedió Franco a su padre. Título por el mismo heredado y que a la vista de su incalificable y mezquina entrega, ha demostrado sobradamente no ser digno de ostentar.
    Su hermana mayor, María Eugenia, es la única de la familia que está defendiendo la memoria de su padre. Aún a pesar de ser mujer, no estar obligada por el honor militar… y no ostentar el título nobiliario que recientemente le han quitado a su hermano. Por tales razones, con motivo de haber escrito una carta a la entonces Ministro de Defensa Carmen Chacón, le alabé su valentía y gallarda actitud en otra carta. (COPIO SU TEXTO AL FINAL DE ESTE COMENTARIO).
    Ni sus hermanas -ni sus maridos ambos generales- han sido capaces de salir en defensa del padre y suegro respectivamente. Ellas obligadas por herencia de sangre, y ellos por el honor y dignidad militar a lo que estaban obligados. En cuanto al único militar, heredero del título nobiliario y que además ha llegado a lo más alto del escalafón, su bochornosa sumisión al enemigo es una muestra de indignidad difícilmente superable.
    Y digo bien enemigo, pues el nuevo Frente Popular, heredero de aquel que combatió y venció su padre, es el que ahora pretende deshonrarlo cubriendo de estiércol su figura histórica. Humillando así a un hijo que no solamente no sale en defensa de la memoria de su progenitor, sino que se arrastra a los pies de quienes lo humillan.
    Comentaba María Eugenia: ya me lo decía mi madre; hija, tendrás que ser tu quien defienda la memoria de tu padre porque tu hermano no lo hará. No cabe duda que la madre conocía bien al hijo. Fue precisamente María Eugenia quien pidió a Togores que en su libro YAGÜE, la foto central de doble página, fuera la de su madre recibiendo el pésame de Franco. En la que tras ella aparece el teniente Juan Yagüe con uniforme de teniente y llevando el cordón de la Victoria.
    Se podrían contar muchos hitos de su trayectoria vital, en los que se hace patente una incomprensible mansedumbre ante los ataques a la memoria de su padre y a la España que él contribuyó a forjar. Siendo general jefe de la BRILAT en Figueirido, hizo quitar con cajas destempladas de una de las “casetas” montadas con motivo de la Patrona de Infantería, una pequeña bandera con el Águila de San Juan que se había puesto de adorno. Cuando por no haberse publicado aún las infames “leyes de memoria” no podía escudarse en que era “por imperativo legal”
    También hizo sustituir el cuadro de su padre, que se encontraba en el Tercio Gran Capitán 1º de la Legión en Melilla junto al de los otros coroneles que mandaron la unidad. El motivo de pedir la sustitución fue porque en la foto su padre, por su propio deseo, figuraba con camisa azul. Y lo inmediato es pensar: Si su padre quiso figurar en la galería de antiguos coroneles que mandaron el Primer Tercio de la Legión con camisa azul quién es el hijo para torcer la voluntad de su difunto padre? Y aquí también es preciso decir que al pedir la sustitución con anterioridad a la promulgación de las abyectas leyes de memoria anti-histórica y memoria anti-democrática no podía aducir que quería con ello quería evitar que un mando del Tercio se retirara el retrato de su padre.
    Cuando destrozaron en San Leonardo de Yagüe, el monumento que por suscripción popular le habían erigido sus paisanos, agradeciendo lo mucho que había hecho por el pueblo, un particular de Melilla se encargó de recuperar el grupo escultórico que había sido vandalizado. Para que tras restaurarlo formara parte de una colección de elementos históricos que conserva en un pequeño museo privado. A la inauguración invitó al general Juan Yagüe y a su hermana María Eugenia. Ni que decir tiene que fue la hija, pero no el general. Tampoco abrió la boca cuando se quitó el nombre de su padre a la Residencia Militar de Burgos, a la Ciudad Deportiva situada en frente y al Hospital General Yagüe de la ciudad. Grandes obras realizadas gracias a su impulso.
    Finalmente decir que, si bien estas actitudes pudieron estar motivadas por su deseo de llegar a lo más alto del generalato -sabiendo que las miserias de la política ha contaminado los escalafones- el que ahora, siendo ya teniente general retirado, haya entregado a un museo en manos del enemigo, los trofeos ganados por su padre -no otra cosa que enemigo puede llamarse a quienes tienen el designio de profanar la tumba del General Moscardó y de otros defensores que descansan en el lugar de su gesta- no puede tener otro calificativo que de cobardía y traición.
    Los huesos de un invicto y verdadero general, Juan Yagüe Blanco, se habrán removido en su sepulcro.
    TEXTO ÍNTEGRO DE LA CARTA CITADA MÁS ARRIBA:

    Estimada y respetada señora:
    Comienzo con un saludo cordial y respetuoso. Mi presentación queda reflejada en el encabezamiento de esta carta, por lo que voy directamente al motivo de ella.

    Su admirable carta a la Ministra de Defensa Carmen Chacón, está circulando profusamente por internet; de hecho, y a pesar de su reciente fecha, 1º de abril, ya la he recibido cuatro o cinco veces de otros tantos compañeros, y a su vez la he difundido a todos mis amigos, civiles y militares.

    Es una carta valiente, oportuna y correcta, además de muy necesaria; y por ello permítame que le felicite efusivamente.
    Tal vez algunos compañeros puedan encontrarla excesivamente suave, pero debe tenerse en cuenta -y se lo he hecho notar a quienes así me lo han manifestado- que como bien dice Vd. cumple a rajatabla con la educación y cortesía que ha recibido desde la cuna, porque es una señora: calidad que no puede ni quiere obviar, aunque no lo sea la destinataria, quien públicamente se solidarizó con quien había injuriado gravemente, y también de forma pública, a España, y lo había hecho además con expresiones tales que sólo pueden encontrar disculpa en una miliciana de la UGT, nunca en una señora.

    Es una vergüenza que el Ejército, desde el alfa al omega del escalafón, haya consentido la inaudita afrenta de tener por ministra de defensa a tal persona, cuando el artículo tres de las Reales Ordenanzas le asigna como MISIÓN “la defensa militar de España” de esa misma España que para el Presidente de la Nación “es un concepto discutible y discutido” y que para su Ministra de defensa es disculpable insultar.

    ¿Qué de extraño puede tener, que tales personas ofendan también la memoria de su padre y la de otros héroes de la historia militar de España?

    La infame ley 52/2007, que como bien dice a la ministra en su carta, es sectaria y cainita, ha enterrado definitivamente la pretendida reconciliación de los españoles.
    El sectarismo de su partido político, su voluntad de excluir y sojuzgar a quienes no sigan sumisamente sus postulados, hizo inviable la segunda república y ahora ha malogrado la transición; porque la nefanda ley 52/2007 es ya un hecho irreversible y porque como bien sabe Vd., la destinataria de su carta y el gobierno del que forma parte, no tendrán en cuenta sus atinadas razones y desoirán sus acertados consejos.

    En el año 2008, siendo coronel en activo, jefe del Campo de Maniobras y Tiro de Parga y comandante Militar de La Coruña y Lugo, sufrí un arresto de treinta días y fui cesado en el destino y cargo por exponer, en informe reservado y por conducto reglamentario a mis superiores, los peligros y consecuencias que tendría la ley 52/2007.

    Hoy me congratula ver que Vd. hace lo propio con la Ministra de Defensa, defendiendo la dignidad de su apellido y la memoria de su padre…. Y lo hace aún a pesar de no ser quien ostenta el título con el que se premió los grandes servicios que prestó a España el Teniente General D. Juan Yagüe Blanco

    Su admirable carta, la gallardía de su actitud -honra merece quien a los suyos parece- me ha traído a la memoria un emotivo poema que me enseñó mi padre, relativo a la gesta de Zaragoza durante la Guerra de la Independencia… y que tan a propósito viene a cuento de su carta y las circunstancias que la rodean:

    Dice así:

    Roto el débil paredón
    se abalanzan a la brecha
    más no hay quien prenda la mecha
    del mortífero cañón…
    en aquella confusión
    Corre una mujer, se inclina
    Y el duro bronce fulmina
    Sin que la muerte le asombre
    Que aquí, cuando falta un hombre
    Siempre sobra una heroína

    Reciba con todo mi afecto y admiración un cordial y respetuoso saludo.

  3. «están casadas con sendos Generales y ya se sabe que todo el que llega a tal grado en las FFAA lo hace sólo después de haberse bajado los pantalones y hasta los calzoncillos. »

    NO
    Si lo hacen los que pretenden ascender hasta el empleo de Teniente General o general de Ejercito, el resto, generales de brigada, suelen ser profesionales con una hoja de servicios impecables llenas de cursos de mando y de especialización, mando en Combate en unidades de vanguardia, lo cual no es óbice para que ellos, los que han servido con entusiasmo y dedicación a la Patria, sepan que de general de brigada no pasan.
    Saben, como el resto de mandos que ven destrozada su carrera por motivos al margen de los intereses del Ejercito de España y que no pasaran de Coronel, que ser un buen militar preparado, inteligente y valeroso no sirve para ascender a los empleos superiores, pero desengáñense, eso ha sido así siempre.
    Y tras esta premisa solo decir que los hijos de militar. en muchos casos, han sido chatarra, gente invalidada por el magnifico ejemplo de sus padres, a los que en ningún caso van a llegar a la suela del zapato, cosa que les hace torcerse.
    No conozco a este «dechado de virtudes» que en ningún caso se parece, por ejemplo, al recientemente fallecido teniente general Muñoz Grandes Galilea, y mucho menos a su padre, no se cuales son sus distinciones militares ni lo que opinan de el sus compañeros,pero si se, ajustado a su trayectoria militar, que estoy francamente encantado en NO conocerlo.
    Porque he conocido algunos parecidos a el, con un comportamiento parecido y no los saludo ni cuando me cruzo con ellos

    1. Joder, o sea, que hasta Brigada son magníficos, y cuando les hacen de División se transforman. Vaya argumento, vaya pena de cabecita.
      No, hombre, no, lo son desde Teniente. Nadie llega a Comandante si no ha pasado por el aro, porque ahora todos los empleos lo son por designación.
      Su comentario sin argumentos ni datos intentando defender lo indefendible huele que apesta.
      Se dedican a hacer carrera, a cobrar y a pasar.
      Son unos cobardes de tomo y lomo.
      ¿Y España?
      ¿Prestigio en qué y por qué?

Deja una respuesta

Su dirección de correo nunca será publicada. Si la indica, podremos contestarle en privado en caso de considerarlo oportuno.*

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad