¡Habemus novo dictator cubano! Miguel Díaz-Canel

Cuba sigue sin ser libre desde hace ya… ni se sabe, porque hemos perdido la cuenta; no en balde las dictaduras marxistas-leninistas se prolongan en el tiempo mil veces más que las «fascistas». Cosas que tiene la vida.

Raúl Castro con Díaz-Canel

Raúl Castro (89 años de edad), sucesor de su hermano Fidel, y tan criminal como él, ha cedido el «trono», el mando de la tiranía que aherroja Cuba, a Miguel Díaz-Canel Bermúdez, clásico producto de la meritocracia comunista cubana, igual a la de cualquier otro país sometido a tal tipo de dictadura, y fiel resultado del lavado de cerebro marxista-leninista de siempre, al tiempo que emanación perfecta de la nomenclatura comunista que somete a Cuba desde hace… ni se sabe.

De esta forma, vemos cómo aquellos que llegaron con la boca babeando «libertad» y prometiendo todo, largando al corrupto Somoza con viento fresco, una vez instalados en el poder se sentaron en él y siguen sin levantarse, habiendo creado un gulag en el Caribe cuya corrupción y tiranía ha dejado a la de Somoza a la altura de la zapatilla, dejando en evidencia que el marxismo-leninismo, o sea, el socialismo o comunismo, que son primos hermanos –oído PSOE y Podemos en lo que nos afecta–, no es si no un sistema y una máquina destinada sólo a tomar el poder para… beneficiarse de él unos pocos a costa de someter a esclavitud a todos los demás, o sea, a la inmensa mayoría y ello para… siempre; a no ser que, como ocurrió en España en los años 30 del siglo pasado, se les saque con agua caliente.

Con la designación de Miguel Díaz-Canel –que desde 2018 venía ejerciendo como Presidente de Cuba, bien que a la sombra de Raúl Castro– a la jefatura del Partido Comunista de Cuba, y con ello el máximo liderazgo del país, la saga «monárquica hereditaria» comunista se prolonga en el tiempo; bien que Díaz-Canel ha dicho que seguirá consultando a Castro las «decisiones estratégica» que se deban adoptar en el día a día. Y es que los tiranos comunistas nunca descansan hasta que lo hacen «en paz», y los demás más aún, de una puñetera vez. Con lo dicho y con el perfil de Miguel Díaz-Canel, salvo un milagro, Cuba seguirá sin ser libre, a excepción de cuando en los bares del mundo se pida un «cubalibre».

Miguel Díaz-Canel Bermñudez nació en Villa Clara en 1960 (tiene por tanto 60 años). Divorciado y vuelto a casar. Ocupó varios cargos en la Unión de Jóvenes Comunistas. Posteriormente fue primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) en Villa Clara (1994-2003) y Holguín (2003-2009). En 1991 fue nombrado miembro del Comité Central de PCC y en 1997 llegó al Buró Político. Elegido candidato in péctore a la jefatura del Estado, a modo de prueba, adiestramiento y de “campaña electoral” ocupó los cargos de ministro de Educación Superior (2009-2012) y vicepresidente del Consejo de Ministros (2012-2013). En Febrero de 2013 comenzó a desempeñar el cargo de primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, una posición que venía ocupando Raúl Castro desde la muerte de Fidel. En Abril de 2018 Miguel Díaz-Canel fue nombrado presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

Enternecedora reunión de sanguinarios tiranos bananeros

Aunque en teoría el Parlamento y su Consejo de Estado tienen como misión contrastar, controlar e impulsar los quehaceres del presidente, en realidad, y tratándose de una dictadura comunista, dichos estamentos son meros tramitadores de las decisiones que adopta quien ostenta el «poder real” que, tras Fidel, ha venido siendo Raúl Castro, y que a partir de ahora será Miguel Díaz-Canel; aunque Castro seguirá hasta su muerte siendo sombra muy alargada. Así es el marxismo, sea socialista o comunista. No se olvide que como Fidel y Raúl, ahora Miguel Díaz-Canel, desde su nueva y máxima posición, tiene potestad, por ejemplo, para dictar leyes, interpretar a su capricho o interés las que hay e, incluso, dictar instrucciones a los jueces en el ejercicio de su funciones.

¿Y Cuba? Pues bajo esta tiranía que ya apesta por lo duradera y dura, sigue inmersa en la miseria, a pesar de que se han introducido algunas reformas en los últimos tiempos como ha sido el reconocimiento de la propiedad privada, en un intento «a la china» de, manteniendo el régimen político dictatorial comunista, impulsar la liberación de la economía y la libre competencia; pero claro, Cuba no es China ni siquiera en la forma de los ojos de sus ciudadanos.

En cuestiones económicas, esenciales siempre, pero más en la deprimida Cuba, los retos a los que se enfrenta Díaz-Canel siguen siendo los de casi siempre desde hace… ni se sabe: la unificación monetaria y cambiaria, ya que siguen coexistiendo dos monedas diferentes en circulación, el peso convertible o CUC (anclado al valor del dólar norteamericano con tipo de cambio 1:1) y el peso cubano (CUP) lo que provoca grandes distorsiones en las mediciones macroeconómicas e impide que los análisis realizados a las empresas muestren la realidad económica de las compañías; el perfeccionamiento y mayor impulso al sector privado, algo que ya se venía haciendo, porque no les quedaba otra a estos comunistazos, pero que aún está lejos de ser una realidad suficiente y más aún eficaz; responder a los niveles de deuda de sus empresas con el exterior para asegurar la confianza del inversor extranjero y procurar que la inversión siga creciendo, pues no en balde Cuba depende por completo de las importaciones sobre todo de petróleo, alimentos y bienes de primera necesidad a niveles difíciles de soportar por las exportaciones, las principales de las cuales –el níquel y el azúcar– dependen de los precios internacionales de dichos productos; el asfixiante déficit comercial que merma constante y peligrosamente su disponibilidad de divisas; y al ya casi eterno embargo comercial  norteamericano que tiene a Cuba apeada de la mayoría de las organizaciones internacionales de crédito.

Y aquí con el tirano que faltaba en la anterior foto de familia

Pero junto a lo anterior, el reto más importante para Díaz-Canel seguirá siendo cómo impulsar la inversión extranjera para poder mejorar la capacidad productiva del país, ya que hasta la fecha los niveles de inversión logrados no son suficientes para asegurar el crecimiento de la economía. Para lograr este objetivo deberá mejorar sustancialmente la eficacia de la administración pública eliminando la enorme y enrevesada burocracia propia de todo régimen socialista o comunista, como es el caso, así como la mayúscula corrupción que genera debido a sus absurdos postulados tanto políticos como económico-financieros. No en balde, el marxismo-leninismo es la ideología y régimen político más fracasado de la historia de la Humanidad, promotor de miseria sin límite, al tiempo que fuente de ríos de sangre para sostenerse.

PD.- Como todo buen miembro de cualquier nomenclatura comunista, a Díaz-Canel se le ha visto usando un reloj marca TAG Heuer último modelo con un valor aproximado de unos 1,700€, además de cobrar «mordidas» ​de empresas extranjeras mientras era primer secretario del PCC de las provincias de Villa Clara y Holguín. Como ven, lo de Pablo Iglesias con su casoplón y otras «menudencias» le viene de… su fe marxista-leninista que… imprime carácter.​


Una respuesta a «¡Habemus novo dictator cubano! Miguel Díaz-Canel»

  1. Los Castro, unos caras y asesinos.
    Y todavía se sigue pasteleando con esa tiranía que no cesa. Vergüenza de los gobiernos y partidos que se dicen democráticos que así lo hacen, entre ellos los «democráticos» Sánchez, Iglesias, PSOE, Podemos y demás gentes de mal vivir.
    Buen artículo que nos pone al día de lo que pasa por aquel «paraíso» socialista, en el que una minoría vive a cuerpo de… rey chupando la sangre a la mayoría que no se atreve ni a respirar.
    Viva Cuba Libre

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