He aquí la Iglesia, que vive actualmente su Pasión

Según información del periodista argentino Nicolás Morás, en carta personal enviada a él mismo nada menos que por monseñor Carlo Maria Viganò[1] este, a la sazón exnuncio del Vaticano en USA, ya reconocería que Jorge Mario Bergoglio es un «hereje, usurpador del trono de Pedro». Viganò se atreve a llamarlo «un anticristo»; no dice el Anticristo, no, a tanto no llega, pero sí que lo califica de «un anticristo».

Esto es lo que sostiene en su canal de Youtube el joven periodista argentino Nicolás Morás. Sin embargo, el también comunicador Vicente Montesinos, director de la plataforma de evangelización Adoración y Liberación, asegura que la filtración del argentino Morás sobre esa supuesta carta escrita de puño y letra por el mismísimo monseñor Viganò es totalmente infundada y falsa; el propio Viganó, siempre según Montesinos, habría desmentido la veracidad de lo que sostiene Morás.

Comoquiera que sea, por razones que ignoramos -al menos quien estas líneas escribe las ignora- lo cierto es que monseñor Carlo María Viganò sigue aceptando que Bergoglio es Francisco, con lo cual sigue sin confesar que el Papa es Benedicto XVI. Para todo lo cual me fundamento en canales como Arturo, Periodista Católico, en sacerdotes como el italiano Don Minutella, o aun en canales también de Youtube como Radio Rosa Mística Colombia. Con lo cual lo que seguimos teniendo es que Viganò al parecer sigue sin reconocer que el Papa continúa siendo Benedicto XVI, de suerte que Bergoglio no habría de ser comprendido sino como un falso papa, antipapa, hereje, usurpador del Trono de Pedro.

Mayor confusión doctrinal, litúrgica, disciplinar y pastoral no cabe en la Iglesia de nuestro tiempo histórico, cuya crisis actual es probablemente más sangrante y grave que la sufrida en los primeros siglos del cristianismo, la llamada crisis arriana, a cuyo frente se situó un gigante de la fe, uno de esos hombres proverbiales, santos y sabios, que el cielo manda a la tierra una vez cada 50 o 100 años (nos referimos a san Atanasio, Doctor y Padre de la Iglesia).

Así, con trazos gruesos podríamos detectar que por una parte porfían en sus extremismos, intolerancias, fanatismos, rigorismos y herejías los sedevacantistas, que se han situado voluntariamente fuera de la comunión con la Sede de Pedro. A mi juicio, a estos dizque católicos, ni caso, por muchos que sigan siendo los anatemas e insultos que se empeñen en prodigar contra los católicos que sí aceptamos el Concilio Vaticano II y la consiguiente legitimidad de sus papas, se entiende que hasta Benedicto XVI. Los sedevacantistas deben ser un grupo de fanáticos con una comprensión de la dinámica de la Tradición completamente averiada y contraria al sentir de la Iglesia.

Luego estarían los lefebvrianos, más numerosos y organizados que los sedevacantistas. Estos en general son bergoglianos, esto es, aceptan a Bergoglio como Francisco, como papa legítimo, en buena medida porque el aceptarlo les da una coartada para seguir disparando contra el Vaticano II, que a lo que parece nunca jamás aceptarán, no en balde haciéndolo culpable del desastre actual de la Iglesia. Estos tradicionalistas no en plena comunión con la Santa Sede están aglutinados en torno a la obra y herencia espiritual de monseñor Lefebvre.

En tercer lugar tendríamos a los tradicionalistas que, en muchos casos habiendo comenzado en las filas del lefebvrismo, han acabado viniendo a la plena comunión con Roma, aceptando al menos de boquilla o de boca para afuera el Concilio, por más que entre ellos aún haya más o menos simpatizantes de la causa de Lefebvre. En esta sensibilidad eclesial me parece que sigue habiendo una mayoría de católicos «oficialistas» que aceptan que Jorge Mario Bergoglio es Francisco (esto es, el Papa reinante actualmente en la Iglesia). Con todo, no me extrañaría particularmente llegar a la comprensión de que en este grupo hay cada vez más católicos convencidos de que el Papa sigue siendo Benedicto XVI.

En cuarto lugar contamos con los modernistas, también llamados progres, progreeclesiales, secularistas, liberales, o incluso progresaurios. Son la izquierda pseudocatólica antimagisterio o Magisterio* paralelo. Son la izquierda pseudocatólica en la que no faltan voceros que siguen prefiriendo alinearse con la mugre asquerosa de Podemos, con los separatismos criminales o con la PSOE que es solo corrupción y mera corrupción, al precio de echar pestes contra VOX. Son la izquierda pseudocatólica en la que prácticamente todos sus miembros o cuadros son voceros del globalismo y de la invasión migratoria. Ni que decir que estos siguen siendo entusiastas bergoglianos, y así lo ponen de manifiesto en sus atrios, redes y demás espacios y plataformas. Entre estos además hay tipos de un narcisismo en verdad enfermizo, patológico, insoportable; individuos que se sienten y creen el ombligo del mundo, en su soberbia, petulancia y vanidad, en su descarado afán de protagonismo, desde el que desprecian a los demás, sintiéndose superiores tras una máscara de solo aparente humildad y solidaridad y bla bla bla con los pobres. Pasteleo: son pequeñoburgueses; son la vanidad personificada, y su afán de protagonismo llega a las estrellas. Se creen que se lo merecen todo y que los demás deben aplaudir invariable y en todo momento sus ocurrencias orales o escritas.

Por último, en quinto lugar estarían todos los que, tan pecadores y falibles como los adscritos a los cuatro sectores o sensibilidades eclesiales anteriores, reconocen que el Papa sigue siendo Benedicto XVI. Aceptan el Concilio Vaticano II, aceptan a los papas de este Concilio. Ni que reconocer habría que con este sector o grupo es con el que me identifico plenamente. De manera que lamento que algunas personas que me lean, y así lleguen a conocer mi posición eclesiológica actual -que por otra parte es la de siempre, cum Petro et sub Petro-, puedan sentirse desilusionadas con mi ubicación eclesial, si es que de mí esperaban otra clase de lealtad.  Comoquiera que sea, cum Petro et sub Petro (en la persona de Benedicto XVI) es como deseo vivir mi fe católica, apostólica y romana, con esperanza y caridad sobre el muy proceloso vaivén de estos tiempos de apostasía máxima que, sin duda, parecen los tiempos últimos, apocalípticos, preparusiacos.

Postdata. Ya fuera de los límites visibles de la Iglesia, también habría que considerar a todos los que, siendo legión desperdigada por la vieja piel de toro llamada España, viven al margen, a menudo totalmente, del sentir de la Iglesia. Serían todos esos hijos e hijas alejados a los que la propia Iglesia, siempre madre y maestra, considera sujetos para la nueva evangelización. Personas, personajes y personajillos que, en vez de construir el Reinado Social de Cristo, o lo que es lo mismo, el Reino de Dios y su justicia (la Ciudad de Dios agustiniana), construyen la Ciudad Secular, el antirreino de Dios. Son los Pedro Sánchez de turno que por trepar, enriquecerse y sentir la erótica del poder están dispuestos a lo que sea, incluso a prometer el llamado bono joven o bono cultural de 400 euros a los jóvenes a las puertas de cumplir los 18 años, en un descarado intento de comprarles el voto, su primer voto, su estreno democrático. Son los Antonio Miguel Carmona de turno y su fraudulenta ética socialista, que se diluye como un azucarillo en el café cuando alguna puerta giratoria y eléctrica asoma con sus muy tentadoras antenas. Son el Pablo Iglesias, el Errejón, el Kichi, la Teresa Rodríguez, el Gabriel Rufián, la CUP, el Alberto Rodríguez y la Colau de turno que, de no ser por la politiquería a la que han llegado, casi siempre con malas artes, con el propósito principal de trincar, no serían como mucho sino vocales de una asociación de vecinos. Son las Irene Montero de turno que, carentes de cualquier argumento que merezca tal nombre, no condenan las agresiones sexuales a mujeres cuando estas no son progres, podemitas y sí más bien parecen ser simpatizantes de lo que ellas mismas llaman «extrema derecha fascista» (en descarada referencia a Vox), y además son cometidas por manadas de ilegales, casi siempre magrebíes. En tales casos, a estas bocaburro (la expresión la tomo prestada del léxico insobornable del comunicador tinerfeño Pepe López) lo que les da es por criticar el fascismo y la extrema derecha (en descarada referencia a Vox) que amenaza la democracia en España, que amenaza las libertades constitucionales… cuando en verdad los únicos que amenazan la libertad, la justicia social y los valores constitucionales y democráticos son los filoetarras, los separatistas catalanes y los podemitas con sus ya 15 cargos públicos, que se dice pronto, imputados por lo social, lo civil y lo penal.

Y no lo perdamos de vista ni un segundo: en Canarias hay un llamado “pacto de las flores”, que ponderan sus adalides como pacto de progreso y de cambio para Canarias. Se trata de un pacto de gobernabilidad firmado por PSOE, Nueva Canarias, Sí Podemos y Agrupación Socialista Gomera, partido este último del gran cacique Casimiro Curbelo, quien resulta que tiene la llave de la gobernabilidad en Canarias. En fin, todo esto en vísperas del Día del Pilar y de la Hispanidad, de modo que ¡viva la madre del Señor, quien es el camino, la verdad y la vida, el Hijo del Dios vivo, la segunda persona de la Santísima Trinidad, que es el Dios Uno y Trino! Y viva la Hispanidad frente a la mezquina y fraudulenta Leyenda Negra en la que creen personajes como Andrés Manuel López Obrador (AMLO para los amigos), actual presidente de mi admirado México, ¡y el mismísimo Jorge Mario Bergoglio parece creer también, madre mía!

[1]     No hace ninguna falta reconocer que monseñor Carlo María Viganò sabe mucha más teología que yo y que probablemente sea mucho mejor católico que quien estas líneas escribe. Y tan amigos. No me gustan sus formas que me parecen conservadoras, ni que al parecer haya que preferir llamarlo “excelencia, eminencia”, pues considero que lo más evangélico es lo que reivindicaban los obispos que tras finalizar el Concilio Vaticano II firmaron el llamado Pacto de las Catacumbas (entre estos estaba el famoso Dom Hélder Cámara). A saber: “Como obispos nos comprometemos a llevar un estilo de vida sencillo, modesto, alejado de las formas de poder. Un modus vivendi y modus credendi que no aparezcan como distantes, imperiales, principescos, clericales, clasistas. Nos comprometemos a vivir sencillamente en medio de la comunidad del Pueblo Creyente”. Esto un obispo como nuestro estimado Ramón Echarren se lo tomó en serio de manera que a todos decía que lo tutearan, por más que luego fumara en toda tu cara cigarrillos muy caros, incluso aunque te molestara el humo, o se alineara claramente con la socialdemocracia. Tampoco estoy reivindicando el tuteo generalizado a los eclesiásticos, menos a los obispos y cardenales, solo que considero que llamar monseñor a un obispo ya es suficientemente respetuoso, o llamarlo don. Fulano o Mengano No más. El 99,5% de mis alumnos me tutea, todo el mundo me tutea, casi todo el mundo. Y siempre he imaginado que si yo fuera o hubiera sido cura, me seguiría gustando que me tutearan y que nada me impediría o habría impedido entrar a una cafetería a tomarme un café o una cerveza, de cuando en cuando, ni habría dejado o dejaría de seguir las músicas y el cine que me interesan y gustan. Pero a lo que íbamos: no comparto su rechazo del Vaticano II y de la reforma litúrgica resultante de este (es la postura teológica y eclesiológica de D. Carlo María Viganò), pero sí que me convencen sus críticas permanentes a la deriva de la Iglesia actual sumida en la apostasía, el caos doctrinal. Y su permanente crítica a la doctrina católica adulterada de Jorge Mario Bergoglio. No obstante, ¿cuántos obispos valientes como Viganò hay actualmente en la Iglesia? Escuchas y lees a este o a aquel o a aquel otro, y todos coinciden en cerrar filas en torno a quien es, para Viganò, el máximo responsable actual del extravío de la Iglesia. Y lo que es aún peor: si te alineas con alguien como monseñor Viganò, por más que no del todo por su filolefebvrismo pero sí que al menos en su encendida crítica al desastre de esta jerarquía que parece servir no a Cristo y su Iglesia sino al Nuevo Orden Mundial, entonces barruntas lo peor, porque temes que desde la propia Iglesia te vayan a desacreditar, a desautorizar.

5 respuestas a «He aquí la Iglesia, que vive actualmente su Pasión»

  1. No voy a dar lecciones a nadie y menos decir sobre lo que debe creer o no.
    Para mí, un supuesto Papa que ocupe la Silla de Pedro y que se desde su privilegiado puesto se dedique a destrozar la Iglesia, representa como mínimo un enemigo interno y, de hecho, el más peligroso. Pero lo más determinante es que es enemigo de N. S. JESUCRISTO y del mensaje de Su Palabra. Un autentico traidor, peor que Judas Iscariote.
    Nunca fui un católico ejemplar, más bien uno de tantos que pasa desapercibido entre el montón. Sin embargo, ya en época de Wojtyla, me llamaba la atención aquello de los encuentros de Asís de la oración por la paz. Como no soy, ni era, un teólogo pues como que no me involucré en saber más sobre el tema; pero, con este mismo Wojtyla y años más tarde, me empecé a cuestionarme diversas verdades por mí aprendidas de pequeño. Por ejemplo; que existe el infierno, pero está vacío. Otras cuestiones como ver una foto a Wojtyla besar el Corán o estar sentado en una silla con una cruz invertida en el respaldo (de aquella pensaba era un fotomontaje con intención de crear polémica, tergiversar, ridiculizar, etc.) En aquel entonces, para mí Wojtyla era el Papa Juan Pablo II. Y claro, viene la educación de los hijos, empecé -ayudado, cómo no, por internet- a buscar todo lo relativo a la Religión Católica (dogmas, Papas,…) y empecé a constatar diversas cosas que no encajaban, y mucho, dentro de la Iglesia. Por ejemplo, empecé a enterarme de la vida disoluta, criminal y nociva de Montini y sus padres. De la animadversión -por no decir odio enfermizo- a Franco, llegando a casi excomulgar -vía Tarancón- (aquello se paró, porque posiblemente habría contramedidas que afectarían gravemente a la pésima reputación de este personaje llamado Montini; es decir, al último de los defensores de la civilización cristiana y benefactor de la misma, es el mayor enemigo de este supuesto Papa. Otras perlas, la promoción -por Montini- de la escoria humana dentro del Clero.
    Pero que esta promoción y encubrimiento fue posteriormente asumida por Wojtyla y Ratzinger.
    El arzobispo Viganò en su carta que dejaba a Bergoglio como embustero, por el tema del cardenal Theodore McCarrick, dijo:
    … Para disipar las sospechas que han sido insinuadas en algunos artículos recientes, diré inmediatamente que los Nuncios Apostólicos en los Estados Unidos Gabriel Montalvo y Pietro Sambi, ambos fallecidos recientemente, informaron inmediatamente a la Santa Sede en cuanto tuvieron conocimiento de los comportamientos gravemente inmorales del arzobispo McCarrick con seminaristas y sacerdotes. Es más. La carta del padre Boniface Ramsey, O.P. del 22 de noviembre de 2000, según cuanto escribió el Nuncio Pietro Sambi, la escribió por petición del llorado Nuncio Montalvo. En la misma, el padre Ramsey, que había sido profesor en el seminario diocesano de Newark desde finales de los años 80 hasta 1996, afirma que era un secreto a voces en el seminario que el arzobispo “shared his bed with seminarians” [«compartía su cama con seminaristas»], e invitaba a cinco cada vez para que pasaran con él el fin de semana en su casa de la playa. Y añadía que conocía a un cierto número de seminaristas, algunos de los cuales fueron ordenados en la archidiócesis de Newark, que habían sido invitados a susodicha casa y habían compartido cama con el arzobispo. Mientras permanecí en el cargo que entonces desempeñaba, no tuve conocimiento de que la Santa Sede hubiera tomado medida alguna al respecto tras la denuncia del Nuncio Montalvo a finales del 2000, cuando el cardenal Angelo Sodano era Secretario de Estado. Asimismo, el Nuncio Sambi transmitió al cardenal Secretario de Estado Tarcisio Bertone un memorándum de acusación contra McCarrick presentado por el sacerdote Gregory Littleton de la diócesis de Charlotte, reducido al estado laico por violación de menores, junto a dos documentos del mismo Littleton en los que relataba su triste historia como víctima de abusos sexuales perpetrados por el entonces arzobispo de Newark y por varios sacerdotes y seminaristas. El Nuncio añadía que Littleton, a partir de junio de 2006, había enviado este memorándum a una veintena de personas entre autoridades judiciales civiles y eclesiásticas, policías y abogados y que era muy probable, entonces, que la noticia se hiciera pública. Pedía, por consiguiente, una rápida intervención de la Santa Sede…
    Es decir, aquello ya venía de hace mucho. Aún recuerdo la ASQUEROSA foto de Wojtyla con el violador de menores Marcial Maciel.
    Con todo lo anterior, quiero llegar a decir la existencia de una organización dentro de la Iglesia que su plan es demolerla y que no tiene nada que ver con El Evangelio.
    Sí Bergoglio está donde está, es porque lo promocionaron a pesar de su mala prensa pública.
    No se entiende -por lo menos, por mí- que alguien no considere a Bergoglio Papa y sí a Ratzinger. ¿Cómo puede colar que un Papa deje su puesto ante problemas -según él, por el bien de la Iglesia-? ¿Qué clase de ejemplo es?
    Y todo ello en una conjunción global que hace coincidir a todos los gobiernos y las principales creencias. No hace falta ser muy listo para percatarse de un montaje en toda regla contra DIOS, la humanidad y su creación.
    Por otra parte, decir dos palabritas con respecto a la disidencia, las reacciones u oposiciones que puedan surgir.
    Por ejemplo, el mismo Viganò escribió una carta a Trump deseándole suerte por su victoria. Personalmente para mí, Viganò escribió esa carta con buenas intenciones pero no acertó, por ser Trump uno de ellos con el objetivo de reconducir la disidencia o malestar con objeto de dividirlo y apagarlo.
    Así pues, Sr. Luis Alberto Henríquez Lorenzo, como comprenderá que lo que Vd. afirma:
    … Así, con trazos gruesos podríamos detectar que por una parte porfían en sus extremismos, intolerancias, fanatismos, rigorismos y herejías los sedevacantistas, que se han situado voluntariamente fuera de la comunión con la Sede de Pedro…
    es, más bien, los que consideramos que la Sede de Pedro está vacante, por que están fuera de la comunión con N. S. JESUCRISTO y el EVANGELIO los anteriores usurpadores nombrados.
    La FE no es incompatible con la razón, pero si es incompatible con la irracionalidad.
    Me quedo con mis extremismos, intolerancias, fanatismos, rigorismos y herejías que coincidan con la Tradición de la iglesia desde su origen hasta Pío XII. A los de ahora no los reconozco como pastores, los reconozco por seguidores de la Serpiente antigua.

    1. El problema del estatus de la sede papal es endiablado, y en el fondo el juridicismo prensado de la Iglesia latina lo vuelve cuasi-insoluble. Grandes intelectos anti-Vaticano II han dicho que sí y que no está vacante. En realidad, de alguna manera a estas alturas casi se diría que el asunto carece ya de importancia. Su postura es sumamente adecuada: «Me quedo con mis extremismos, intolerancias, fanatismos, rigorismos y herejías que coincidan con la Tradición de la iglesia desde su origen hasta Pío XII». Si la sede no está vacante, al menos es repugnante, y no la necesitamos para nada: tenemos un depósito incontrastable de la fe probado por la decantación de los siglos.
      El mismo título ‘vicario de Cristo’, en su literalidad formal, tampoco tiene por qué significar gran cosa. Durante siglos no existió; y durante siglos, lo utilizó hasta el tato en la Iglesia, y poco menos que cualquiera podía presentarse así. Sólo en la última fase del medievo se reservó para el Papa. Y no puede negarse que sirvió como parihuela de cierta papolatría andante que se volvió insoportable ya a finales del XIX: es cosa reciente también la hiperactividad papal, su omnipresencia. A un católico del siglo VIII el Papa ni le iba ni le venía, ni tenía noción palpable de tal cosa.
      En cualquier caso, como bien dice, el problema no es este Papa. «Esta promoción y encubrimiento fue posteriormente asumida por Wojtyla y Ratzinger». La metástasis no vuelve buena la fase previa del cáncerodos los papas posconciliares son un desastre gubernativo que renunció a la represión del mal, unos alucinados doctrinales y unos cipayos full-time, cuando menos involuntarios, de Sión. Sión manda.
      Por eso sorprende esa ingente cantidad de adoradores de Ratzinger que pululan por ahí y lo consideran esperanza de restauración y auténtico Papa. Ratzinger, siendo indiscutiblemente el mejor, fue en cierto sentido el más patético: Hamlet del baúl de los recuerdos de la irrenunciable y fracasada Karina de su juventud: el sacrosanto Concilio-arlequín, nuevo Eón tolai, a cuya estéril tematización recapitulatoria estuvo espectralmente consagrado todo su pontificado en cuadratura del círculo. Ratzinger es un americanista de libro: un liberal puro y simple. Lo de Cristo-Rey no va con él: «Cristo ni es ni puede ser el Rey de la sociedad», le espetaba a Lefebvre. En los ochenta ponderaba aún elogiosamente el irreversible carácter de Anti-syllabus de Gaudium et Spes. Ratzinger es aquel joven perito conciliar que le escribió al cegato Arzobispo de Colonia la declaración que supuso la demolición temática del Concilio previsto por los esquemas de Ottaviani: o sea Ratzinger fue el diseñador del golpe de estado procedimental que subvirtió el Concilio. Su colega progre de Lubac exultaba así al rememorarlo en 1965: «No es exagerado decir que aquel día al Santo Oficio de siempre, tal como se conocía en aquel momento, lo destruyó Ratzinger en colaboración con su arzobispo». Hossanah.
      Ratzinger, como Inquisidor general de Juan Pablo II, se limitó a aplicar la indulgente política de aquel Papa: que lejos de ser un restaurador de nada, simplemente optó, entre las dos vías posibles de Revolución prescritas por el Concilio, por la liberal, reprimiendo la socialista y su Teología de la Liberación. Fuera de esto, tanto Ratzinger como Juan Pablo II se embaularon todo lo demás, la casa entera del modernismo rampante en la Iglesia, y entre festivales de sonrojante ecumenismo y huidas hacia delante de sombrerito JMJ se embarcaron en una alucinatoria cruzada geopolítico-moral por redefinir el fundamento normativo de la democracia -esa cerda cuyo único fundamento real es justamente… el voluntarismo. Pero la democracia es lo que ella dice que es, y no lo que el espejismo juanpablista predicaba: la ‘verdadera’ democracia era un sistema político basado en la ley natural, decía (risas enlatadas). Las Logias aún no han podido superar la comicidad de la fórmula.
      Ratzinger jamás abjuró de sus desviaciones progresistas. Es más, jamás ha perdido ocasión de reafirmarlas, y de subrayar la continuidad esencial de su pensamiento teológico: simplemente, según él, el resto de progres de la época siguió abundando aún más, mientras él quedó congelado en su progresismo de partida. Ratzinger tragó con todo lo imaginable: el evolucionismo; la disolvente crítica literaria de las formas que ve ‘interpolaciones’ por todos lados de las Escrituras, la ‘Redención como reparación a Dios por el pecado’ como desfasada opinión medieval que no se sostiene ante la superior perspectiva moral del hombre moderno; el filo-luteranismo hermenéutico del énfasis paulino en la sola fides; la exoneración del cargo de deicida al pueblo judío: et cetera ad nauseam.
      Nadie puede negar al arlequín Bergoglio que él saca las consecuencias del Concilio mucho mejor que los saltimbanquis que le precedieron. En cierto orden rebuscado de las cosas, Bergoglio es una bendición: el Gran Clarificador. El gran Papa-frita, Papa-natas, Barba-Papa. Un saludo.

      1. La esencia del cristianismo es amar a DIOS sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. N.S. JESUCRISTO no podía NEGAR su calidad de Rey ante Pilatos. Es Rey del Reino de DIOS. Si no está escrito nuestro nombre en el Libro de la Vida ya no pertenecemos a su Reino, perteneceríamos a Satanás.
        El que no reconoce a CRISTO como Rey, es alguien que pertenece a Satanás y que pertenece a este mundo.
        Pertenecer al mundo de N. S. JESUCRISTO es la única manera de pertenecer a DIOS. Estos últimos supuestos representantes de CRISTO han trabajado para disolver la Palabra de DIOS, para disolver el Reino de DIOS, para destruir la Iglesia, para hacer a CRISTO uno más de tantos, es decir, para anularlo. Han estado –y siguen- actuando para demoler la Iglesia, para sacar a DIOS de nuestro corazón y reemplazarlo por nosotros mismos, por una esperanza de vida con bienestar, con comodidades, con satisfacciones, sin incertidumbres y, al final, la sociedad en general se ha convertido en esclava de unos sádicos impostores que nos están llevando a la ruina moral, económica y, especialmente, a la perdición de la VIDA ETERNA.
        Estamos en medio de una gigantesca persecución, ni tan siquiera se respeta la Ley Natural y mucho menos la Ley de DIOS.
        Estos últimos supuestos Papas han actuado como una organización criminal infiltrada dentro la iglesia para destruirla, aparentan ser Papas distintos pero todos han seguido la misma hoja de ruta. Todos los que promocionaron y protegieron a Bergoglio y demás esbirros de Satanás, son los predecesores. Bergoglio, Ratzinger, Wojtyla, Montini y Roncalli pertenecen o pertenecieron a la misma organización criminal satánica. Luciani no debía de pertenecer a ese grupo por lo que se lo sacaron del medio. Esta misma organización es la que dirige a los distintos gobiernos del mundo y cuya finalidad última es imponernos al representante de Satanás. Lo de la señal en la frente o en la mano ya estamos empezando a “olerlo” y huele a azufre.
        Quiero aprovechar para recordar que esta gran persecución – in crescendo- a la que estamos siendo sometidos y que nos está causando un gran sufrimiento, que incluso nos pueda costar la vida, será gratificada eternamente por DIOS. Arrepentirnos de nuestros pecados, poner todas nuestras esperanzas en N.S. JESUCRISTO y pedir la intercesión a N. Sra. Stma. Virgen María es el camino seguro de acceder a la VIDA. Reconocer a nuestros enemigos es el primer paso para defendernos y saber exactamente dónde estamos.
        Un cordial saludo.

Deja una respuesta

Su dirección de correo nunca será publicada. Si la indica, podremos contestarle en privado en caso de considerarlo oportuno.*

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad