Hechos de la Real Armada

Hechos de la Real Armada

Todo el siglo XVIII y principios del XIX fue una época de continuas guerras y crisis entre España y Gran Bretaña. La Real Armada desempeñó un papel fundamental. Dispuso de buques de excelentes características, aunque se perdieron más navíos de línea que los que hundieron o capturaron. Pero en bastantes casos, las derrotas tácticas fueron victorias estratégicas y en todos abundaron los actos de valor.

En este artículo contamos brevemente cinco casos, algunos poco conocidos y otros que por fortuna empiezan a serlo.

  • El navío Real Felipe

  • El navío Glorioso

  • El mayor desastre logístico de la historia de la Royal Navy

  • Una derrota de Nelson cerca de Cartagena

  • La fragata Nuestra Señora de las Mercedes

El navío Real Felipe

La ciudad de Santander está situada a orillas del mar Cantábrico. Tiene una gran bahía, al fondo de la cual estuvo el Real Astillero de Guarnizo, en el que se construyeron muchos de los mejores barcos de la marina de los Borbones. Cesó su actividad, avanzado el siglo XVIII, tras la entrada en servicio de los arsenales de Ferrol, Cádiz y Cartagena.

En Guarnizo se construyó el Real Felipe, el primer navío de primera clase hecho en España en el siglo XVIII, capaz de llevar hasta 114 cañones en tres puentes. Fue el único de estas características construido según el sistema Gaztañeta, con planos atribuidos a Ciprián Autrán. Fue también el único de su clase construido en el astillero cántabro y se le conocía como El orgullo de Guarnizo.

El Real Felipe llevaba ese nombre en honor de Felipe V, primer rey de España de la dinastía Borbón. Se puso en grada en 1731 y se botó en 1732. La batería baja llevaba 30 cañones de bronce de 36 libras. Los cañones de hierro de las restantes baterías se fundieron en la muy cercana fábrica de La Cavada.

El navío resultó rápido y marinero con buena mar, pero presentó bastantes problemas con mala mar, debido a una construcción de calidad inferior a la del diseño.

El Real Felipe deja por la popa la bahía de Santander y la isla de Mouro. © Carlos Parrilla Penagos

La mayor parte de la actividad del Real Felipe tuvo lugar en el Mediterráneo durante la llamada Guerra de la Oreja de Jenkins (o Guerra del Asiento) que enfrentó a Gran Bretaña y España a partir de 1739. Desde 1742, la guerra continuó dentro del conflicto europeo conocido como Guerra de Sucesión de Austria.

A finales de febrero de 1742, una escuadra franco-española, cuyo navío más poderoso era el Real Felipe, llegó a Tolón. Allí fueron bloqueados casi de inmediato por la flota británica.

Juan José Navarro

Casi dos años después, el 19 de febrero de 1744, esta escuadra se hizo a la mar, navegando hacia el sur. Simultáneamente lo hacía la británica desde sus fondeaderos en las cercanas islas Hyères.

Claude-Élisée de Court

El jefe de la escuadra francesa era el anciano, pero enérgico almirante Claude-Élisée de Court, que mantenía bastantes discrepancias con el jefe de la escuadra española, el almirante Juan José Navarro, muy prestigioso por sus trabajos técnicos y científicos. El jefe de la escuadra británica era el veterano almirante Thomas Mathews.

El 22 de febrero, ambas flotas se enfrentaron en la batalla de Cabo Sicié (o batalla de Tolón).

La línea de batalla franco-española la componían 9 navíos franceses en la vanguardia, 6 franceses y 3 españoles en el centro, y 9 españoles en la retaguardia, en total 23 navíos.

La línea de batalla británica constaba de una vanguardia con 9 navíos, un centro con 10 y una retaguardia con 13, en total 32 navíos.

Francia no estaba aun técnicamente en guerra con Gran Bretaña por lo que sus barcos tenían orden de no disparar salvo que los británicos lo hicieran primero.

La línea británica navegaba en paralelo y algo retrasada respecto a la franco-española. Además, la retaguardia británica se quedó muy rezagada.

Mathews decidió dar la orden de atacar al ver que la retaguardia española navegaba con algún desorden, que 5 navíos se rezagaban y que el Real Felipe, buque insignia de Navarro, se quedaba con el apoyo próximo de sólo 2 navíos.

La vanguardia británica se enfrentó al centro franco-español, mientras que el centro británico lo hacía con la retaguardia española. Fue en esta última donde tuvo lugar el grueso del combate. El Real Felipe se llevó la peor parte quedando completamente desmantelado, no sin causar antes graves daños a los navíos británicos Namur, buque insignia de Mathews, y Marlborough.

El cuadro representa la batalla de Cabo Sicié en el momento en el que el HMS Namur (90 cañones), buque insignia del almirante Mathews, tiene que retirarse machacado por el fuego del Real Felipe (110 cañones), buque insignia del almirante Navarro. © Carlos Parrilla Penagos

Tras varias horas de cañoneo, los españoles habían rechazado dos ataques, pero se encontraban en una difícil situación. De Court inició por fin una maniobra con la vanguardia, amenazando con envolver a los británicos. Estos, también muy castigados, tuvieron que retirarse a media tarde para reorganizarse.

De Court propuso a Navarro atacar a los ingleses, pero el estado de los navíos españoles les hizo desistir de la idea.

Al amanecer del 23, la escuadra franco-española comenzó a navegar hacia el oeste. Lo hizo con desorden y perseguida por la escuadra británica con la que mantuvieron algunos enfrentamientos menores. Al día siguiente, Mathews ordenó la retirada a la base de Mahón, en la isla de Menorca, por entonces en manos inglesas. Allí repararía sus barcos y reanudaría su misión de vigilar las costas italianas.

Thomas Mathews.

Los barcos de la escuadra aliada llegaron a diversos puertos españoles, la mayoría al de Cartagena.

El Real Felipe fue el protagonista principal de la batalla de Cabo Sicié, tras la que quedó tan dañado que tuvo que ser remolcado hasta el arsenal de Cartagena para no navegar nunca más. Fue desguazado en 1750, 18 años después de su botadura.

El resultado de la batalla y las actuaciones de los contendientes fueron y siguen siendo muy discutidos. Desde el punto de vista táctico la batalla quedó en tablas. Pero lo cierto es que la escuadra combinada logró romper el bloqueo al que estaba sometida en Tolón, resistió el ataque de la escuadra británica y recuperó durante unos meses el dominio del Mediterráneo occidental.

En Inglaterra tuvieron lugar varios consejos de guerra que terminaron con un veredicto, en el que Mathews fue declarado culpable de diversos cargos y expulsado de la marina.

En España, la batalla se consideró un triunfo y Navarro fue nombrado Marqués de la Victoria.

De Court fue relevado del mando a su llegada a Cartagena, tras ser acusado por varios capitanes españoles de un supuesto abandono por parte de los navíos franceses.

España no dispuso de más navíos de línea de primera clase hasta bastantes años después, cuando se decidió construir en el astillero de La Habana el Santísima Trinidad, que se botó en 1769.

Vista del Real Felipe por su costado de estribor navegando por la bahía de Santander entre la ciudad y el arenal de El Puntal. © Carlos Parrilla Penagos
Bibliografía
Historia de la Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y de Aragón. Cesáreo Fernández Duro.
El buque en la Armada Española. Enrique Manera Reguera (director). Editorial Silex. Bilbao 1981
España y el mar en el siglo de Carlos III. Vicente Palacio Atard (coordinador). Marinvest, S.A.  Madrid 1989
Victorias por mar de los españoles. Agustín Ramón Rodríguez González. Grafite Ediciones. Madrid 2006
22 derrotas navales británicas. Víctor San Juan. Ediciones Navalmil. Madrid 2014
Todo a babor. La batalla de Cabo Sicié (Tolón), 1744

El navío Glorioso

El navío de 70 cañones San Ignacio de Loyola, alias Glorioso, fue construido en el astillero de La Habana y entregado a la Real Armada a principios de 1741. Era un buque de excelente diseño, construido con maderas tropicales de gran calidad.

Don Pedro Messía de la Zerda

España e Inglaterra estaban en guerra desde 1739, en la denominada Guerra del Asiento, enfrentamiento que continuó en la Guerra de Sucesión de Austria, hasta 1748.

El 28 de mayo de 1747, el Glorioso al mando del capitán Don Pedro Messía de la Zerda partió en solitario de Veracruz hacia la península Ibérica con un cargamento cuyo valor declarado superaba los 4,5 millones de pesos, la mayor parte reales de a 8.

Los ingleses, alertados por su espionaje, intentaron por todos los medios apoderarse del cargamento.

En la madrugada del 25 de julio, un convoy británico compuesto por 13 mercantes y 4 buques de guerra de escolta avistó al Glorioso. La escolta le persiguió durante 40 horas y por fin, en la noche del 26 al 27 de julio sostuvieron un combate a unos 200 km al norte de la isla de Flores, en las Azores. El navío español se enfrentó al navío de línea HMS Warwick (60 cañones), a la fragata HMS Lark (40 cañones) y al paquebote Montagu (16 cañones), desarbolando a los dos primeros y continuando su viaje con algunos daños propios en casco y aparejo.

Unos días después, el 14 de agosto, los ingleses volvieron a localizar y atacar al Glorioso, esta vez cerca del cabo Finisterre. En este segundo combate participaron el navío de línea HMS Oxford (50 cañones), la fragata HMS Shoreham (24 cañones) y la balandra HMS Falcon (14 cañones). Fue un combate táctico, con muchas maniobras y pocas andanadas, en el que la audacia del capitán Messía de la Zerda logró que los ingleses, tras sufrir algunos daños menores, terminaran rehuyendo el combate.

El capitán español llevó a su navío a la cercana ría de Corcubión donde llegó el 16 de agosto. Consiguió desembarcar su valiosísima carga y trasladarla al interior, lejos del alcance de los ingleses. La vital misión del Glorioso se había completado con éxito.

Durante dos meses el navío permaneció en Corcubión, haciendo reparaciones con los repuestos que le enviaron desde el arsenal de La Graña. Por desgracia no recibió las municiones que también solicitó. El 11 de octubre partió por fin hacia Ferrol, pero un fuerte vendaval le obligó a cambiar el rumbo y el capitán Messía de la Zerda decidió dirigirse a Cádiz, navegando lejos de las costas de Portugal para evitar encuentros con barcos ingleses.

Pero menos de una semana después, al amanecer del 17 de octubre, no lejos del cabo San Vicente, los vigías del Glorioso avistaron en el horizonte 10 buques, dos de los cuales, las fragatas corsarias King George (32 cañones) y Prince Frederick (aprox. 26 cañones), se dirigieron hacia el navío español con el que se enfrentaron al anochecer. La primera de las fragatas quedó totalmente desarbolada. El Glorioso rompió el contacto y siguió navegando hacia el sur perseguido por otros buques británicos.

El HMS Darmouth (50 cañones) consiguió alcanzar al Glorioso y al mediodía del 18 de octubre ambos barcos se enzarzaron en un duelo artillero de 3 horas. El inglés fue desarbolado y además la santabárbara alcanzada por un cañonazo. El navío británico estalló, muriendo en la explosión la mayoría de sus más de 300 tripulantes.

Los ingleses no cejaron en la persecución del Glorioso y hacia la media noche, el navío de línea HMS Russell (92 cañones) y las fragatas corsarias Prince Frederick (aprox. 26 cañones) y Prince George (aprox. 20 cañones) alcanzaron al navío español.

Se produjo entonces el último y definitivo duelo artillero con el Glorioso. Fue un combate nocturno que duró 9 horas, en el que el HMS Russell llevó el peso del ataque inglés resultando muy dañado y corriendo peligro de hundirse.

Pero el Glorioso, ya casi completamente desmantelado, se quedó sin munición. Ante la imposibilidad de continuar la defensa, el capitán Messía de la Zerda decidió rendir su barco al HMS Russell.

El Glorioso se había enfrentado en solitario en 5 combates a un total de 4 navíos de línea, 6 fragatas y 2 bergantines. Hundió al navío HMS Darmouth y desarboló o causó graves daños a los navíos HMS Warwick y HMS Russell, y a las fragatas HMS Lark y King George.

Los españoles tuvieron en total 43 muertos, pero causaron a los ingleses 433.

El maltrecho Glorioso y su tripulación fueron llevados a Lisboa, donde llegaron el 31 de octubre. Allí los tripulantes fueron entregados al embajador español y liberados.

Pedro Messía de la Zerda, que había sido ascendido a jefe de escuadra mientras se encontraba en Corcubión, llegaría a alcanzar el grado de teniente general de la Real Armada y a ser virrey de Nueva Granada.

El San Ignacio de Loyola, alias Glorioso, fue reparado en Lisboa y llevado con tripulación inglesa a Portsmouth, donde permaneció atracado más de un año. Fue subastado, pero no volvió a navegar. Se le desguazó y las valiosas maderas con las que estaba construido se cree que fueron utilizadas para hacer muebles de lujo. 

Nota: Agradecemos al comandante D. Agustín Pacheco Fernández, autor del libro El «Glorioso», la revisión de este artículo.
El Glorioso fondeado en Cádiz (1746). © Carlos Parrilla Penagos
Honor a su nombre. Último combate del Glorioso. © Carlos Parrilla Penagos

Retrato del virrey de Nueva Granada Pedro Messía de la Zerda, por Joaquín Gutiérrez. Museo de Arte Colonial, Bogotá.

El «Glorioso», libro del comandante Agustín Pacheco Fernández

El mayor desastre logístico de la historia de la Royal Navy

Luis de Córdova y Córdova

En 1780, España y Francia luchaban contra Inglaterra en la guerra de las Trece Colonias. El espionaje español en Gran Bretaña avisó al conde de Aranda, embajador de España en París, de la próxima partida de un doble convoy de suministros con una reducida escolta. En las Azores los dos convoyes se separarían: uno se dirigiría al Caribe y el otro a la India. Aranda avisó al gobierno de Madrid, donde el secretario de estado conde de Floridablanca ordenó a una poderosa escuadra que se encontraba vigilando el estrecho de Gibraltar que fuera a interceptar al convoy británico. La escuadra la componían 27 navíos de línea españoles y 9 franceses, más varias fragatas y otras unidades menores. La mandaba el veterano marino español Luis de Córdova y Córdova.

El convoy había salido de Porsmouth el 29 de julio. En la madrugada del 9 de agosto de 1780, la escuadra hispanofrancesa, maniobrando con gran habilidad, consiguió acercarse e interceptarlo a la altura del cabo Santa María, al norte de las Azores. La escolta, formada por el navío de línea Ramillies de 74 cañones y dos fragatas de 32, se dio a la fuga. Córdova ordenó caza general y 52 de los 58 barcos mercantes del convoy fueron apresados y llevados a Cádiz, sin que la flota inglesa pudiera impedirlo.

El botín que cayó en manos españolas fue enorme: cientos de cañones, 80.000 mosquetes, pólvora, equipamiento para varios regimientos, provisiones, un millón de libras en oro y lingotes… Entre tripulantes, pasajeros y soldados de las compañías reales de las Indias Orientales y Occidentales se hicieron cerca de 3.000 prisioneros. Cuando la noticia del desastre llegó a Londres, la bolsa sufrió una estrepitosa caída dificultado la financiación de las guerras que el imperio británico sostenía en ultramar. La mayoría de los barcos capturados se vendieron a particulares y varias fragatas fueron incorporadas a la Real Armada.

En 1781, Córdova capturó otro convoy inglés de 24 velas (barcos), esta vez en el Canal de la Mancha, cerca de las islas Sorlingas (en inglés, Isles of Scilly).

Relación de embarcaciones y tripulaciones capturadas. Escrito a bordo del navío La Santísima Trinidad. 17 de agosto de 1780.

El think tank The Legacy ha realizado el siguiente vídeo (4’45”) sobre el almirante Luis de Córdova y Córdova y el mayor desastre logístico de la historia de la Royal Navy.

Bibliografía
Historia de la Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y de Aragón. Cesáreo Fernández Duro. Tomo 7, capítulos 14 y 16.
Diccionario Biográfico electrónico de la Real Academia de la Historia. Biografía de Luis de Córdova y Córdova.
Todo a babor. El apresamiento de medio centenar de buques por la escuadra de Luis de Córdova.
Corso y flotas de Indias. Los convoyes ingleses apresados en 1780 y 1795. Marina Alfonso Mola, en Actas IX Jornadas de Andalucía y América. Pags. 197-223.
Caza general. Cuadro rememorando la captura del doble convoy. © Carlos Parrilla Penagos

Una derrota de Nelson cerca de Cartagena

El 19 de diciembre de 1796 tuvo lugar cerca de Cartagena un combate naval en el que se enfrentaron las fragatas españolas Santa Sabina (40 cañones) y Matilde (34 cañones) con las fragatas británicas HMS Minerve (42 cañones) y HMS Blanche (32 cañones).

Horatio Nelson
Jacobo Stuart

El escuadrón español lo mandaba Jacobo Stuart, miembro de la casa de los duques de Berwick, que posteriormente se convertirían en los duques de Alba (ver La batalla de Almansa). El escuadrón británico estaba bajo el mando del comodoro Horatio Nelson.

Hacia la medianoche, la Minerve, buque insignia de Nelson, se enfrentó en un duro combate a la Santa Sabina, buque insignia de Stuart.

Mientras tanto, siguiendo instrucciones de Nelson, la Blanche se dedicó a perseguir a la Matilde, manteniéndola alejada del combate.

Tras tres horas de cañoneo, Nelson consiguió apresar a la Santa Sabina, a la que transbordó una dotación de presa de 2 oficiales y otros 40 marinos. Jacobo Stuart había sido herido y le transbordaron a la Minerve, donde fue atendido y quedó prisionero. Nelson siempre mostró su admiración por el valeroso comportamiento de Stuart.

Inesperadamente, hacia las 4 de la madrugada, la Matilde, tras zafarse de la Blanche, se incorporó al combate atacando a la Minerve. Nelson ordenó cortar los cables con que remolcaban a la Santa Sabina y respondió al fuego de la Matilde que, tras media hora de cañoneo, se estaba llevando la peor parte.

Pero la duración de estos enfrentamientos fue suficiente para dar tiempo a que salieran de Cartagena el navío Príncipe de Asturias (112 cañones) y las fragatas Ceres (40 cañones) y Perla (34 cañones).

La Blanche logró reunirse con la Minerve. Aun así, Nelson con sus dos fragatas, una de ellas muy castigada, no tenía ninguna posibilidad. Dio orden de huir, abandonando a la Santa Sabina, con su dotación británica de presa a bordo, y que fue represada por los españoles. En aquella época, los prisioneros eran tratados con caballerosidad por ambos bandos, al menos los jefes y oficiales.

Las fragatas españolas Ceres y Perla, a las que la Matilde se unió más tarde, persiguieron durante un día a las fragatas británicas. A pesar de los daños sufridos, la Minerve consiguió llegar a Porto-Ferrajo, en la isla de Elba, el 27 de diciembre. El 30 lo logró la Blanche.

A finales de enero de 1797, los españoles trasladaron a la dotación británica de presa de la Santa Sabina a Gibraltar para realizar el intercambio de prisioneros.

La Santa Sabina fue reparada completamente y estuvo en servicio muchos años en la Armada Española. En fecha tan tardía como 1823, se la renombró Constitución y, en compañía de la fragata Ceres, derrotó a un escuadrón inglés al servicio de los insurgentes americanos. En esta acción, capturaron dos corbetas y pusieron en fuga a los restantes barcos británicos (un bergantín, una goleta y dos transportes).

La batalla cerca de Cartagena no fue la única derrota de Nelson frente a los españoles. La siguiente sería en Tenerife en julio de 1797. Allí perdió, aparte de muchos hombres, su brazo derecho. Pero de eso ya hablaremos otro día.

La fragata Santa Sabina combatiendo contra la Minerve. © Carlos Parrilla Penagos
Bibliografía
Historia de la Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y de Aragón. Cesáreo Fernández Duro
Victorias por mar de los españoles. Agustín Ramón Rodríguez González. Grafite Ediciones. Madrid 2006
22 derrotas navales británicas. Víctor San Juan. Ediciones Navalmil. Madrid 2014
Enlaces relacionados
Una modesta victoria contra Nelson en un combate naval (todoababor.es)
Action of 19 December 1796 (Wikipedia en inglés)
Horatio Nelson, 1st Viscount Nelson (Wikipedia en inglés)
Horatio Nelson (Wikipedia en español)

La fragata Nuestra Señora de las Mercedes

Un convoy de cuatro fragatas del que formaba parte la Mercedes venía del puerto peruano de El Callao. Transportaba una gran cantidad de plata y oro, en monedas y lingotes. Parte propiedad de la Corona y parte de españoles que regresaban a la metrópoli.

El 5 de octubre de 1804, a la altura del cabo Santa María, no lejos de la costa portuguesa, el convoy fue interceptado por otras cuatro fragatas británicas. Se inició un breve combate en el que estalló la santabárbara de la Mercedes. Perecieron 249 de sus tripulantes y pasajeros, sobreviviendo sólo 50. Las otras tres fragatas españolas, con menos cañones y de menor calibre que las inglesas, tardaron poco en rendirse o ser capturadas.

En aquel momento el Reino Unido estaba en guerra con la Francia de Napoleón, pero en paz con España. La acción fue técnicamente un acto de piratería y como tal la criticó la propia prensa británica. Tras muchas disputas legales, el gobierno inglés asumió pagar los sueldos de los marinos apresados (no así el de los muertos).

Esta agresión tuvo consecuencias políticas y fue una de las causas que condujeron a una nueva alianza entre Francia y España. El 14 de diciembre de 1804 España declaró la guerra a Inglaterra, lo que a la postre condujo a la batalla de Trafalgar en 1805.

Resulta muy recomendable leer y comparar las dos versiones de la batalla del Cabo de Santa María que dan las ediciones española e inglesa de la Wikipedia (enlaces al final del texto).

Más de dos siglos después del hundimiento, en 2007, la empresa multinacional cazatesoros Odyssey anunció haber dado con los restos de la Mercedes y recuperado cerca de 600.000 monedas de oro y plata.

España sostuvo un largo pleito con Odyssey en el que, de acuerdo con la legislación internacional vigente, nuestro país reclamaba la entrega de lo recuperado. Finalmente, la resolución fue favorable para España y el tesoro de la Mercedes tuvo como destino final el Museo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQVA) de Cartagena.

El último combate de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes. © Carlos Parrilla Penagos
Enlaces relacionados
Museo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQVA) Colección Nuestra Señora de las Mercedes
Batalla del Cabo de Santa María (1804) (Wikipedia en español)
Battle of Cape Santa María. Action of 5 October 1804 (Wikipedia en inglés)

Para haciendariquelmeblog


6 respuestas a «Hechos de la Real Armada»

  1. Historia llena de gloria, valor y entrega
    Lo malo es que la armada española pereció en TrAfalgar a manos de Carlos IV el cretino y su odioso y mas nacido valido Godoy
    Y desde entonces, 1805, no ha levantado cabeza.
    Bien es cierto que las faltas que desde ese triste combate hasta la actualidad padece la Armada es por culpa de los politicos que durante dos siglos, la han destruido a conciencia.
    De manera que para que España y por supuesto sus ejércitos y su armada vuelvan a ser grandes…hay que echar a los políticos
    A TODOS.
    y CAMBIAR EL SISTEMA POLITICO

  2. Buenos días.
    Intentos hubo. El plan de modernización de Alfonso XIII algo hizo… Y el Generalísimo Franco también proyectó plans que por desgracia, se quedaron en poca cosa. En el s. XXI nuestra Armada, que ya no se llama Armada Española, se ha quedado en cipaya de 2ª clase.

  3. «Larga Trinquete en Nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo….»
    Así iniciaban su singladura, al separarse del muelle, las naves de la católica España.

  4. Pa mí que, además de felicitar al autor, hay que poner en sitio a Córdova, que debía ser buen marino y mejor masón (seguramente iniciado en Brest). Todo su saber y poder ni impidió que se suministrara a Gibraltar con auténtica saña, pero él… a por uvas.
    Y, encima, tiene buena fama.
    Raro o peor

    1. ¿Cual de los dos Generales Cordova?
      Porque hubo dos, el que gano la batalla en 1780 al ingles en el Cabo de San Vicente, llamado Luis Cordova Cordova y el que perdió el combate en el Cabo de San Vicente en 1897 llamado José Cordova Ramos

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