Homenaje sectario de Defensa al Col. Herrera Linares

Robles

Qué pena, de verdad. Margarita Robles y su cuadrilla de féminas, nada femeninas por tan feministas y marxistas-leninistas como ella, es decir, tan cerriles, ignorantes e ideológicamente sectarias que copan los más importante cargos de Defensa, han vuelto a quedar en evidencia. Y qué fácil les hubiera resultado hacerlo bien por una vez en la vida y aunque no sirviera de precedente; pero ya se sabe que el marxismo-leninismo imprime carácter y un hedor tan nauseabundo que no se quita ni con lejía. Asimismo, hasta que nivel de bajeza, estupidez, villanía, cobardía y sumisión han llegado los militares, sobre todos los mandos superiores. Todos, aquéllas y éstos, han perdido una gran oportunidad de hacerlo bien. Y es que son, todos, una birria, un bodrio, una caca pinchada en un palo, tanto por seres inhumanos, como profesionalmente.

El caso es que para homenajear al que fuera Coronel Emilio Herrera Linares, no se les ha ocurrido otra cosa que hacerlo a costa de condenar al ostracismo a los insignes pilotos, laureados de San Fernando, los primeros de la historia de la Aviación Española, Cap. Manuel Barreiro Álvarez y del Tte. Julio Ríos Angüeso.

Defensa ha publicado una biografía de Col. Herrera Linares, personaje particular donde los haya, tan gran científico, como diminuto patriota.

Col. Herrera Linares

El Col. Herrera era descendiente de Juan de Herrera, el arquitecto de El Escorial. Ingresó en 1896 en la Academia Militar de Ingenieros de Guadalajara. Junto con Kindelán, fue pionero de la aerostática. Destinado en 1903, siendo Teniente, a la Escuela Práctica de Aerostación, enseguida participó en ascensiones científicas (observación de un eclipse solar en Burgos en 1905), así como deportivas (competición Gordon Bennet y el Gran Prix de París en 1006). En 1909 formó parte de la primera expedición aerostática militar española, que se llevó a cabo en Melilla en apoyo de las tropas de tierra. Mandó la Sección de Globos Aerostáticos durante aquella campaña militar. Elaboró el primer plano del Protectorado a base de fotografías aéreas tomadas desde sus aerostatos. Fue, también junto con Kindelán, el primero en obtener el título de piloto de avión y de dirigibles. En 1914, junto con el Cap. José Ortiz Echagüe, fueron los primeros en atravesar volando el estrecho de Gibraltar, siendo nombrado por ello gentilhombre de cámara de Alfonso XIII. En 1915 fue comisionado a Estados Unidos para comprar los primeros aparatos Curtis-Jenny. Organizó la primera escuela de pilotos de hidroaviones. Participó en la Primera Guerra Mundial como observador militar en distintos frentes. De 1918 a 1920 fue segundo comandante, junto con Ortiz de Echagüe, de la empresa alemana Zeppelin en la la primera línea regular transoceánica del mundo pilotando el mayor modelo de dirigible de entonces, el Graf Zeppelin LZ 127, llegando a volar más de dos millones de kilómetros, consiguiendo el record de circunnavegar por primera vez el planeta. Durante la década de los años veinte colaboró con Juan de la Cierva en su invención del autogiro y participó en la construcción y diseño del Laboratorio Aerodinámico de Cuatro Vientos, inaugurado en 1921 dotado de uno de los túneles de viento más grande y modernos del momento, embrión del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) creado durante la etapa de gobierno del Generalísimo. Estuvo en asiduo contacto con Albert Einstein. Fue creador y primer director de la Escuela Superior de Aerotecnia; hoy de Ingenieros Aeronáuticos.

Monárquico hasta 1931, acompañó a Alfonso XIII a París cuando el rey abandonó España, bien que allí le confesó su nueva tendencia republicana, pidiéndole permiso para abandonar la que hasta entonces había sido su lealtad y su filiación política; gesto que Alfonso XIII comprendió y aceptó.

En 1932, Herrera Linares representó a España en la Conferencia de Desarme de la Sociedad de Naciones. En 1933 ingresó en la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, al tiempo que patentaba una regla de cálculo para la resolución de problemas aerodinámicos.

La «escafandra estratonáutica» de Herrera en el momento de empezar a vestirla

En 1935, y a pesar de su ya para entonces, como hemos visto, increíble carrera como ingeniero aeronáutico, realizó dos invenciones por las que se le conoce a nivel general, sobre todo por una de ellas: un globo que podía alcanzar los 26.000 metros de altitud –para entonces todo un alarde– y el diseño de la que bautizó como «escafandra estratonáutica», una escafandra autónoma para los tripulantes de globos a gran altitud, precursora de lo que hoy se conoce como «traje espacial», que ya entonces equipó con micrófono, sistema de respiración «antivapor», termómetro, barómetro y varias herramientas para medir y recoger muestras: «Tras ser nombrado miembro de la Academia de Ciencias y bajo los auspicios de esta institución y de la Sociedad Geográfica, presenté un proyecto de ascensión estratosférica en un globo de 37.000 metros cúbicos, con barquilla abierta, en el que debía ascender a 26 kilómetros de altitud protegido por una escafandra del espacio, cuya descripción fue publicada en la revista Ciencia Aeronáutica, de Caracas».

La «escafandra estratonáutica» de Herrera una vez vestida

Por desgracia, Herrera Linares, cuya confusión en materia política fue siempre diametralmente opuesta a su clarividencia científica, para cuando estalló la guerra ya había derivado del republicanismo al frentepopulismo, por lo que se mantuvo fiel al Frente Popular; o sea, precisamente a quienes habían destruido la República en la que había creído, transformando su media España en una bárbara tiranía soviética sometida a los dictados de Moscú. Hablar, como se dice en la biografía de Defensa, de fidelidad a la República es imposible, pues al menos aquella Segunda ya no existía; en todo caso habría que decir fiel a una Tercera República socialista y soviética. Hablar de su firme catolicismo es también imposible, pues ningún católico de verdad podía colaborar con el régimen más perseguidor de la Iglesia desde los tiempos de Diocleciano y Nerón. Hablar de los sentimientos democráticos de Herrera es un chiste a no ser por su ceguera ante el totalitarismo sovietizante del PSOE y del PCE. En fin, alabar a Herrera Linares por lo dicho sólo es posible para justificar un homenaje merecido sólo por su capacidad técnica y científica, pero nunca por su declarado sectarismo ideológico marxista-leninista; para qué decir de utilizarle para humillar a otros, como en breve veremos.

Ascendido a General por el Frente Popular, durante la guerra no combatió, ocupando diversos cargos de naturaleza técnica. Al termino de la contienda, marchó a Chile y Perú, comenzando una interesante labor siempre íntimamente relacionada con sus conocimientos técnicos y científicos.

Dado su enorme prestigio, durante la II Guerra Mundial los alemanes –a través del Gral. Von Faupel, director entre 1938 y 1945 del Instituto Ibero-Americano germano–, le ofrecieron trabajar en el Laboratorio de Vibraciones de Berlín, propuesta que Herrera rechazó, bien que reconoció que la tentación fue grande, toda vez que el proyecto le sedujo enormemente.

En ningún momento abandonó sus inquietudes aeronáuticas y científica. Patentó un sistema de doble proyección geográfica y un flexicalculador para resolver funciones matemáticas e integrales elípticas. En 1945 intentó, sin éxito, por impedirlo los norteamericanos, publicar un artículo sobre el uso de la bomba atómica días antes del ataque sobre Hiroshima; conocía el proyecto Manhattan. Propuso al Ministerio del Aire francés el lanzamiento de un satélite artificial aprovechando uno de los cohetes V-2 que Francia requisó tras la rendición de Alemania.

Nunca abjuró de su militancia frentepopulista. Por ejemplo, consultor de la UNESCO durante varios años para asuntos relacionados con los avances en materia de física nuclear, dimitió cuando España ingresó en la ONU en 1955. Formó parte de varios «gabinetes» de la «República» en el exilio como «ministro de Asuntos Militares» e incluso, entre 1960 y 1962, como «presidente del Gobierno»; en realidad todo ello del Frente Popular nunca extinguido, al contrario que aquella República que pudo ser y no fue por culpa de… entre otros muchos el Col. Herrera Linares.

Protagonizó un gesto que, en primera instancia, le honró. Según refirió su ayudante, el piloto Antonio García Borrajo: «Cuando los norteamericanos le ofrecieron a Herrera trabajar para su programa espacial con un cheque sin limitaciones en ceros, pidió que una bandera española ondeara en la Luna, pero le dijeron que sólo ondearía la de Estados Unidos». Herrera rechazó la oferta. Pero en segunda instancia, no, pues muy posiblemente la bandera a la que se refería era la tricolor y no la bicolor lo cual, sin duda, quitó mérito a su gesto y bien pudo ser uno de los motivos por los que los estadounidenses no admitieran su empeño.

Herrera Linares falleció en 1967 en el domicilio de su hijo José (a) «Petere», en Ginebra, a los ochenta y ocho años de edad. «Petere» era comunista acérrimo, afiliado al PCE, escritor y poeta, había sido amigo personal de Miguel Hernández con quien colaboró durante la guerra en labores de propaganda. El segundo hijo de Herrera Linares, Miguel, también comunista radical, había muerto en la batalla de Belchite a los mandos de un «Rata» frentepopulista. O sea, dignos hijos de su padre, que no era republicano, sino frentepopulista.

Cap. Barreiro Álvarez
Tte. Ríos Argüeso

Pues bien, para homenajear a tan sin duda insigne científico, como equivocado español, Defensa, en vez de limitarse a su faceta científica, llena su biografía de adulaciones ideológicas… falsas, y, de paso, aprovecha la ocasión para poner su nombre al salón de actos de la Escuela de Técnicas Aeronáuticas del Ejército del Aire, quitándoselo a sus hasta ahora –y desde hace mucho– anteriores «dueños», lo ya citados pilotos laureados Cap. Manuel Barreiro Álvarez y del Tte. Julio Ríos Angüeso. Como si no hubiera edificios, incluso más apropiados, para darles el nombre de Herrera Linares.

Pero parar más inri, para más mala leche y mala sangre, el caso es que ambos pilotos ganaron su merecida recompensa en la guerra de Marruecos, no en la Cruzada de Liberación Nacional contra el marxismo-leninismo, el 19 de Noviembre de 19313 cuando, sobrevolando el monte Cónico en Marruecos, ambos recibieron varios impactos de bala de resulta de los cuales quedaron gravemente heridos logrando a duras penas aterrizar en campo propio. Barreiro nunca se recuperó del todo. Ríos, sí, aunque con secuelas. Sus respectivos pecados, para Robles y los militares de hoy, fueron que el primero logró pasarse desde Guadarrama a zona nacional, ofreciendo sus servicios que fueron rechazados por su precaria salud (falleció en 1940), mientras que el segundo, detenido en Madrid en un primer instante, logró escapar y refugiarse en la embajada de Noruega donde permaneció toda la guerra, falleciendo en 1973.

Y es que ya se sabe que la villanía y miseria marxista-leninista no tienen límites, y la cobardía, traición y vil sumisión de los militares de hoy tampoco.


Una respuesta a «Homenaje sectario de Defensa al Col. Herrera Linares»

  1. Desde luego, Herrera si no era masón lo parecía, y mucho.
    Y lo mismo quienes le ensalzan ahora.

    Muy buen trabajo de investigación comparada, del que trasluce el sectarismo masónico a raudales.

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