Hoy, como siempre, es por España

Nadie puede ser ajeno ni quedar al margen de la grave situación que estamos viviendo en estos tiempos tan complicados. Esto no va de partidos políticos, ni tan siquiera de ideologías salvo, claro está, aquellas cuyo único objetivo es la destrucción de España. Esto va de una realidad histórica que arranca de la misma constitución de España como Nación; de un esfuerzo común tejido a lo largo de más de cinco siglos; de un objetivo colectivo que nos condujo a realizar grandes hazañas, gestas que nadie fue capaz de igualarnos; de patriotismo, si así se le quiere llamar, un sentimiento que no puede ir ligado a la óptica ideológica individual, sino a los supremos intereses de la Patria. Esto va de la supervivencia o no de España.

Durante las últimas semanas hemos sido testigos de cómo, de forma machacona, han desviado nuestra atención sobre un gesto del que, un indeseable, fue protagonista y que provocó que corriesen ríos de tinta y se ocupasen horas de debate sobre aquel gesto, sin duda, totalmente fuera de lugar; sin embargo, el hecho de que nos estemos jugando el futuro de nuestra existencia parece no importarle a casi nadie.

Hemos visto como, con total impunidad, se negocia con un delincuente, con un fugado de la Justicia, y lo hace, sin recato, una Autoridad de la Nación, sin que tal acción suponga el reproche legal que, en buena lógica, correspondería. Igualmente, estamos siendo testigos de las maniobras, claramente anticonstitucionales, que se pretenden realizar para que unos individuos que, en su día, se sentaron en el banquillo de los acusados, tras perpetrar un golpe de Estado, y que, finalmente, fueron declarados culpables por haber tratado de sustraer una parte del territorio de España, puedan ser amnistiados como si de un delito político se tratase, a sabiendas de que, el siguiente paso, será exigir la autodeterminación de una parte de nuestro suelo sobre el que, los únicos que estamos legitimados para decidir, somos todos los españoles.

Estamos asistiendo a situaciones que, de no ser tan dramáticas y crueles, nos parecerían rocambolescas, como que se permita, en un espacio –el festival de cine de San Sebastián- financiado con dinero público, el de todos los españoles, que un asesino etarra, que se llevó por la delante la vida de muchos españoles, entre ellos mujeres y niños, pueda manifestar sus opiniones y pareceres a través de una entrevista que un periodista, tan desalmado como él, le ha realizado para que así cuente, a todo aquel que quiera escucharlo, que no está arrepentido de nada, de ninguno de los viles asesinatos que cometió y, sin embargo, tal atrocidad tampoco merece que corran los mismos regueros de tinta ni se empleen horas de debate como sucedió con el famoso beso que revolucionó a toda España, al menos a esa oficial y a la financiada desde los estamentos públicos.

Estamos asistiendo, impasibles, a que se pretenda enjuiciar a policías por hechos sucedidos hace más de cuarenta y cinco años, en tanto que muchos de los execrables crímenes de los asesinos etarras, cometidos hace relativamente poco tiempo, sigan pendientes de ser aclarados por los deleznables intereses de los que precisan sus votos para seguir gobernando.

Son tiempos muy complicados que nos deberían hacer reflexionar sobre a donde vamos y, sobre todo, cuál será el devenir que le aguarda a España en un futuro inmediato.

Me gustaría conocer la opinión que le merece esta situación a muchos que se han rasgado las vestiduras, cuales nuevos Caifás, cuando alguien, en su pleno, derecho, manifiesta sus opiniones por muy contrarias que estas sean al respecto de las decisiones, injustas, adoptadas por el poder. Ojalá que actúen ahora con la misma energía que observaron entonces. Ojalá que adopten las mismas posturas de intransigencia que adoptaron entonces, aunque mucho nos tememos que no va a ser así. Como en otras ocasiones, se pondrán de perfil, argumentando aquello de que “esto no es cosa nuestra”, “esto no van con nosotros”.

Vivimos tiempos en los que circunstancias, superfluas, que carecen de un valor real más allá del que queramos darle, se convierten en una suerte de motor capaz de mover a la sociedad entera, en tanto que otras, trascendentales, de las que depende nuestro futuro se toman de forma banal, sin importarnos a donde nos pueden conducir.

No se trata de hablar de política y, mucho menos, secundar la postura de cualquiera de los partidos del arco parlamentario, sean de izquierdas o de derechas, se trata de España, de su futuro inmediato y eso debería preocuparnos a todos.

La Constitución por la que nos regimos lo señala bien claro en su artículo 2º, cuando dice: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”.

Poco más cabe añadir a lo que señala el texto constitucional, simplemente recordar la obligación que tienen los poderes públicos y los españoles en su totalidad de hacer valer esta norma legal suprema por la que nos regimos.

No es tolerable que, por intereses de grupo, por intereses de partido, por intereses de un sátrapa, sea el que sea, de izquierdas, de derechas o de centro, se juegue con el futuro de la Nación. Cometerían un delito de lesa patria que, cuando menos, sería condenado por la Historia, aunque también debería ser perseguido y condenado por todos aquellos, sean los que sean, que tienen como sagrada misión, de acuerdo con el juramento realizado, la defensa del orden constitucional y, por ende, todos los españoles.

Ojalá que, finalmente, prime la razón y que todos, más allá de ideas partidistas, defendamos la sagrada unidad de España.

Blog del autor: http://cnpjefb.blogspot.com/


5 respuestas a «Hoy, como siempre, es por España»

    1. Estimado señor: pues de su comentario no hay nada mejor, sino todo peor. Primero porque descalifica sin aportar argumentos para ello. Segundo porque no cabeza en cabeza humana que nadie quiera ver a su país tal y como lo muetsra la imagen, sólo en España se da este caso. Así nos va. Saludos cordiales

    2. Estimado señor: no pierda el tiempo. No hiere quien quiere, sino quien puede y usted no puede. Es cabal representante de los nostálgicos de la chea, el tiro en la nuca, la violación de mojas de 80 años y del Gulag y el «padrecito Stalin». Es fiel representante de la ideología que allá donde se implantó siempre acabó, y acabará, entre toneladas de miseria y ríos de sangre. Es la prueba de la incapacidada del ser humano para razonar. Y, lo sentimos, porque sus carencias y enfermedad moral, intelectual y mental no tiene cura. Saludos cordiales

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