Ignominia amparada, vileza cometida

El verano pasado saltó a los medios una “declaración” en favor de la figura militar de Franco, que fue firmada de inmediato por algo más de mil militares retirados –los en activo hubieran sido decenas de miles pero la legislación en vigor se lo impedía–, entre los cuales había cinco en la reserva, sobre los cuales, también de inmediato, se dirigieron las iras de Margarita Robles (a) “la mofletes”, por una pretendida, y nunca demostrada, sino todo lo contrario, vulneración de la neutralidad política de las FFAA. Hemos venido siguiendo el caso con todo detalle y al final de este artículo ofrecemos los enlaces correspondientes para que puedan ustedes recapitular.

Pues bien, nos llega la noticia de que, finalmente, a dichos cinco Jefes y Oficiales –un Teniente Coronel, dos Comandantes y dos Capitanes, todos ellos, menos uno de los Capitanes que es del Aire, lo son del Ejército de Tierra–, se les ha impuesto una sanción de suspensión de ocho días de sueldo por dicha presunta falta –la menor de todas las posibles, a más no se han atrevido–; en cuyo recurso ya están, el cual, no le quepa a nadie la menor duda, ganarán.

Sobre “la Robles”, no mucho más de lo que venimos diciendo hay que añadir, toda vez que vista su trayectoria vital, y más aún su paso por Defensa, no podía esperarse otra cosa de una marxista empedernida, sectaria y totalitaria como todos los de su ideología; mediocre, histérica e inestable; nostálgica de aquellos años de las checas y los “paseos” que asolaron media España, y de las revoluciones y regímenes que doquiera se implantaron, siempre por la fuerza y la mentira, acabaron derrumbándose en entre mares de miseria y sangre. Su adicción a las purgas stalinistas le ha llevado a cepillarse a un Vicealmirante de forma indigna, ilegal y estúpida, lo que le ha costado un varapalo monumental de la Justicia, así como al cese del general jefe del gabinete del JEMAD, caso en el que le ha salido bien sólo porque dicho “general” no ha tenido lo que hay que tener para recurrir, prefiriendo someterse a la espera de que su docilidad se pague con otro ascenso cuando Margarita haya pasado a mejor vida… política. De tal individua, burla femenina escondida tras arrapos rojos como su alma, nada más vamos a añadir porque está todo dicho y no merece la pena.

Ángel Olivares
Casteleiro

Pero sí hay que hablar de los que la rodean; y no nos referimos a su Secretario de Estado, Ángel Olivares, que cada día nos recuerda más a los sicarios del siglo XVI asiduos a tabernas y putiferios dispuestos a cualquier cosa por un vaso de vino y tres monedas, ni a la patética jefe de gabinete, Esperanza Casteleiro, una nada, una completa nulidad que sólo levanta cabeza cuando la cubre la sombra de la decrépita y corrupta rosa socialista. No, ellos tampoco merecen la pena.

Noos referimos a los militares que han hecho posible la ignominiosa sanción, así como las demás injusticias cometidas en este funesto período que terminará con la salida de la Robles de Defensa. Porque sin ellos, cómplices necesarios, sin su silencio, sin su servilismo, sin su bisagreo, sin su cobardía, sin su vileza, ni la Robles, ni nadie hubiera cometido tamañas ignominias.

Gral. Alejandre

Nos referimos a esos “militares”, a esos mandos superiores que la han amparado y apoyado: los Alejandre, Villarroya, Serrano Barberán, del Pozo y un largo etcétera, tan largo cual es el actual Cuerpo de generales y almirantes, de jefes y oficiales, al menos hasta el grado de Capitán.

Gral. Villarroya

Nos referimos a ellos, que a fuer de bajarse los pantalones, lo han hecho también con los calzoncillos; a los que caminan  en pelota picada, pero sin pelotas por los pasillos de los cuarteles generales; a los que con sus zapatos manchados de heces, lustran las alfombras; a los que, si alguna vez tuvieron honor, que lo dudamos, lo perdieron con el primer ascenso; a los que visten el uniforme militar, con la misma indignidad que lo harían con el mono; a los que hace mucho que interesadamente confunden obediencia con sumisión; a los que creen que la disciplina es sinónimo de complicidad; a los que no quieren saber que lealtad es sinceridad; a los que se les supuso valor, pero sólo demuestran su cobardía; a los que miran desde Afganistán o Líbano cuánto crecen sus cuentas bancarias con las dietas que cobran; a los que se hartan de hacerse fotos de postureo, sin darse cuenta de que enseñan y se les ve el plumero; a los que se ven cada mañana al espejo y no son capaces de aguantarse la mirada; a los que se atragantan al hablar de España porque tienen el alma seca; a los que reniegan de nuestros héroes, porque se les cae la cara de vergüenza; a los que se han pasado la vida mirando el BOD y los puntos que podrían obtener; a los que han vigilado a sus compañeros para ver la forma de pasar por encima de ellos; a los que tienen más tragaderas que un socavón de la M30; a los que echan discursos pletóricos de… vaciedad y falsedades; a los que se alimentan de su propia ruindad; a los que siempre sólo han pensado en cómo “hacer la carrera”; a los que se atiborran de prebendas y pernadas. En fin, a los que amparando la ignominia de la Robles, la han hecho posible, y con ello se han hecho cómplices necesarios de la iniquidad, a los que por todo lo dicho tienen más culpa que ella y han mostrado su vileza.

Ya saben para quién y por qué

Así nos va; a ellos aparentemente muy bien, claro, pues ya tienen su recompensa; a los otros, a los que optan por todo lo contrario… realmente mucho mejor, porque han seguido, impasibles, el camino correcto, sosteniendo sus principios, ideales y juramento, demostrando honor, dignidad, crédito y opinión. De aquellos nadie hablará, serán una generación o dos de inmundos pseudomilitares cuyos nombres se perderán entre la caterva de traidores y bellacos de lo peor de nuestra reciente historia; a éstos se les enaltecerá llegado el momento, que nadie lo dude. Hay sanciones que son orgullosas medallas para quien las recibe, y vil acusación para quien las impone o lo permite habiendo estado en su mano impedirlo.

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4 thoughts on “Ignominia amparada, vileza cometida”

  1. Acertadísimo artículo, que comparto en toda su extensión, y que retrata lamentablemente la indignidad y la vileza del mando de las FAS españolas, cuya única preocupación cobarde es la de salvar su propio culo. Actos de cobardía frente al enemigo. Antes que la disciplina está el honor. Que Dios se los demande.

    1. Estimado seguidor: nos alegramos. Es una pena, una gran tristeza que cuando menos los mandos superiores de nuestras FFAA hayan abdicado, cuando no mejor decir traicionado, sus más sagrados juramentos. Mil gracias. Saludos cordiales

  2. Es una pena que yo no tenga tiempo para hacer el comentario que quisiera y que merece las cuestiones que este extraordinario artículo plantea de forma tan valiente y pone encima de la mesa.
    Sólo felicitar al autor por su valentía y su claridad de ideas, y a esta página por publicarlo.

    1. Estimado seguidor: felicitarle a usted por su comentario. Tal vez en otro momento pueda explayarse. Una pena, pero es la realidad de lo que ocurre. ¡Traición! Saludos cordiales

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