Imprescindible Oración de Desagravio

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El elaborada en su día por el P. Llopart (SJ), y actualizada por nosotros, ofrecemos a nuestros seguidores esta importantísima e imprescindible Oración de Desagravio, a la par que sencilla y completísima, que aconsejamos rezar al menos semanalmente. No dejen de hacerlo, pues como vemos, cada día se ofende más y peor a Nuestro Señor, por lo que al menos de nuestra parte que reciba algún consuelo; además del esencial de no ofenderle con nuestros pecados.

— Divino Salvador de las almas. Cubierto de confusión mi rostro, me postro ante vuestra presencia soberana, y dirigiendo mi vista al solitario Sagrario, donde gemís cautivo de nuestro amor, se parte mi corazón de pena al ver el olvido en que os tienen los redimidos, al ver esterilizada vuestra sangre, infructuosos los sacrificios y escarnecido vuestro amor. Pero ya que con infinita condescendencia permitís que una mis gemidos a los vuestros, mis lágrimas a las que brotaron por nuestra causa de vuestros santísimos ojos, a las lágrimas de sangre que vertió vuestro divino Corazón, os ruego, dulce Jesús, por los que no ruegan, os bendigo por los que os maldicen y os adoro por los que, despiadados, os ultrajan. Y con toda la energía de mi alma deseo bendeciros y alabaros en todos los instantes y en todos los Sagrarios de la tierra y con los valiosos afectos de vuestro amante Corazón.

Suba, Señor, hasta Vos, el doloroso grito de expiación y arrepentimiento que el pesar arranca de mi contrito corazón:

– Por mis pecados, por los de mis padres, hermanos, hijos, amigos y conocidos, por los de España y el mundo entero.

Perdón, Señor, perdón.

– Por los sacrilegios, profanaciones de iglesias, blasfemias e indiferencias.

Perdón, Señor, perdón.

– Por las impurezas, vicios, infidelidades, escándalos y la corrupción de las costumbres.

Perdón, Señor, perdón.

– Por los divorcios, abortos y la eutanasia.

Perdón, Señor, perdón.

– Por los robos, corrupciones e injusticias, por las debilidades y respetos humanos.

Perdón, Señor, perdón.

– Por los crímenes de los esposos, por las negligencias de los padres y por las faltas de los hijos.

Perdón, Señor, perdón.

– Por la desobediencia y persecución contra la Santa Iglesia.

Perdón, Señor, perdón.

– Por la falta de fe, de oración y penitencia.

Perdón, Señor, perdón.

– Por los ataques contra el Romano Pontífice, obispos, sacerdotes y religiosos.

Perdón, Señor, perdón.

– Por el mal uso y el abuso de los Sacramentos, y por los sacerdotes y religiosos descarriados.

Perdón, Señor, perdón.

 – Por la impiedad, blasfemias y escándalos prodigados por los medios de comunicación, artes y ciencias, por las horrendas maquinaciones de tenebrosas sectas.

Perdón, Señor, perdón.

– Por los justos que vacilan, por los pecadores que resisten a la Gracia y por todos los que sufren.

Piedad, Señor, piedad.

Perdón, Señor, y piedad para el más necesitados de vuestra Gracia; que la luz de vuestros divinos ojos no se aparte jamás de nosotros; encadenad a la puerta del Sagrario nuestros inconstantes corazones; hacedles allí sentir los incendios del amor divino, y a la vista de las propias ingratitudes y rebeldías, que se deshagan de pena, que lloren lágrimas de sangre, que vivan muriendo de amor. Amén.


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