Improvisación de mandos en 1936. (V) Los Sargentos Provisionales

Los suboficiales  de 1936 

Encajan ahora en nuestro estudio los suboficiales. Respecto de ellos hay que decir que la creación del cuerpo de suboficiales tam­bién debida al ministro Azaña, respondía a una necesidad real y pro­funda, fue recibida con entusiasmo por los afectados y dignificados en ella y más por los voluntarios que se alistaban para ser militares. Halagados por la ley, unos y otros, en gran parte se hicieron fervien­tes republicanos, que era lo que en el fondo se pretendía con la ley, como también se pretendía ganar adeptos entre los oficiales que, al no retirarse, podían ser favorecidos por el régimen de ascensos en la pretendida democratización del Ejército. Pero la republicaniza­ción del Ejército fue un fracaso, y sus cuadros eran más republicanos al advenimiento de la República que cuando ésta maltrataba su es­píritu, aunque tratase de atraerlos con halagos. Es también Ramón Salas quien hace un buen análisis de los suboficiales, diciendo que los grupos revolucionarios frentepopulistas se equivocaron al calcu­lar que encontrarían ambiente propicio entre los suboficiales y la tropa, lo mismo que subestimaron el que podrían ofrecer la oficia­lidad, y lo explica considerando que los suboficiales pertenecían, casi en absoluto a la clase tradicional española, procedentes en su mayoría de pequeños propietarios campesinos, nada revolucionarios, por lo que se identificaban fácilmente con el espíritu de sus oficia­les, más o menos como sucedía con la tropa.

La situación geográfica de los suboficiales era semejante, pues, a la de los jefes y oficiales en la primera decena de guerra:

Los datos, concordados del Archivo de la Guerra de Liberación son muy semejantes a los que Ramón Salas toma de las plantillas. Otros  varíos  documentos del mismo Archivo coinciden en anotar 5 .617 suboficiales en la Península y Archipiélagos y 1.004  en Áfri­ca, es decir, 6.621 en total. Pero éstos corresponden exclusivamente a las cuatro armas e Intendencia, es decir, a los que intervienen más directamente en la campaña, con 3 .685 en zona nacional y 2.936 en zona roja. Aparte de ellos había unos 4.500 asimilados del CASE, especialistas, divididos también aproximadamente por mitad en las zonas, que si bien desempeñaban funciones de especialidades indispensables no afectan a nuestro estudio, que atiende al problema de los mandos.

Los primeros sargentos provisionales 

Al mes exacto de empezar la guerra ya se hacía sentir una gran necesidad de mandos de escalones inferiores, por las bajas naturales del combate y para llenar las plantillas  del gran número de unida­des creadas. Los pelotones quedaban al mando de cabos, no sólo cuando el sargento era baja, sino cuando éste tenía que cubrir la del oficial de su sección. Evidentemente había que ascender a quie­nes lo mereciesen, tanto por su antigüedad como por su preparación técnica, acelerada por la guerra, premiando  también sus méritos en ella. Por eso, el 18 de agosto de  1936 el decreto número 50 de la Junta de Defensa Nacional concedía el ascenso al empleo inmediato a los brigadas,sargentos y cabos de las armas y servicios, por co­rrida de escalafón. Y antes de transcurrir un año del Alzamiento aparecía una orden de la Secretaría de Guerra,  de redacción poco académica, pero clara:

S. E. el Generalísimo de los Ejércitos Nacionales ha resuelto que en el último anuario militar corran las escalas los números necesa­ rios para que inmediatamente ascienda el personal siguiente .. . ‘.

Era otra orden de ascenso,  expresada bajo esa forma porque el gran número de los afectados en ella, aconsejaba dar relaciones nu­méricas en vez de nominales en la publicación oficial.

Por uno y otro motivo, los ascensos a sargento durante la cam­paña fueron muy numerosos, aunque en los sucesivos casos de anti­güedad y méritos de guerra el ascenso era provisional, valiéndose del título ya creado de «Sargentos Provisionales» para los que luego es­tudiamos. Sólo en Infantería adquirieron un volumen considerable y a ese arma se contraen los datos que siguen:

Los ascensos se anunciaban siempre en la letra oficial como con­cedidos «Por resolución de S. E. el Generalísimo». La primera re­lación de ascensos por antigüedad es de junio de 1937 y en ella se promovía a Sargentos Provisionales de Infantería a 137 cabos. Los primeros ascensos a Sargento Provisional por méritos de guerra son de agosto de 1937, en una relación de 28 cabos de Infantería del Ejército del Sur, propuesta por su jefe, el general Queipo de Llano.

Aquella orden de corrida de escalas, de marzo del 37, tenía en el mes de septiembre otro impulso con una «promoción extraordina­ria por antigüedad» a sargentos efectivos de 301 cabos de Infantería. Siguen produciéndose paralelamente estos ascensos y otros Sargen­tos Provisionales hasta el 16 de mayo de 1939 en que se publica la última relación.

Mientras tanto se han producido algunas anomalías curiosas, co­mo la de anular el ascenso de dos de los 258 cabos promovidos a sargentos en octubre de  1937, por haber sido declarados inútiles; el mismo mes se publica la mayor promoción de ascensos «por reso­lución del Generalísimo», sin que se cite el motivo. De los 443 de la relación, 18 se quedan posteriormente en cabos y a uno se le anula el ascenso dos meses después por motivos desconocidos. Lo mismo sucede con otros dos de los 51 ascendidos en diciembre de aquel año para Batallones de Orden Público. La anulación de dos más de los 58 que ascendían en junio de 1938, se explicaba por haber fallecido ambos el 22 y 26 de mayo, es decir, que, por falta de información, se les ascendió después de muertos. A partir de agosto de 1938, quizá con motivo de la batalla del Ebro, ascendían a Sargentos Provisionales un total de 53 cabos marroquíes, 37 de ellos aquel mismo mes.

En aquellas relaciones destacaban los 517 destinados a Bata­llones de Orden Público al ascender también «por  resolución de Su Excelencia el Generalísimo», desde noviembre de 1937 en que se promueve a Sargentos a 16 cabos de Infantería, hasta los 33 ascen­didos en septiembre de 1938, con un conjunto de veinticinco rela­ciones, veinte de ellas se publican en 1938, de las cuales, la más numerosa, ascendiendo 117 cabos de Infantería, es del 27 de noviembre  de  1937.

Los ascensos para Batallones de Guarnición se publican en trece relaciones, desde enero a mayo de 1938, la mayor de ellas con 45 cabos ascendidos a Sargentos Provisionales de Infantería, hasta un total de 183 de éstos en el conjunto de la campaña.

El 16 de mayo de 1939 se producían los últimos ascensos por antigüedad de este carácter especial. Eran 103 cabos de Infantería promovidos a Sargentos  Provisionales y destinados al Regimiento de Cádiz número 33.

El cuadro total de los ascendidos por antigüedad, méritos de guerra y corrida de escalas, es así:

Pero simultáneamente con estos ascensos a Sargento Provisional por méritos de guerra, las Academias de Sargentos iban producien­do sus promociones.

Academias de sargentos

La creciente necesidad de preparación de mandos subalternos au­mentada por las incidencias de un año de guerra, cuando casi todos los sargentos mandaban unidad superior, quedando los pelotones en manos de jefes improvisados, con más entusiasmo que preparación técnica, hizo que la satisfactoria experiencia de los seis primeros cursos de alféreces aconsejase adaptarla a la formación de sargentos. El 30 de abril de 1937, cuando se disponía a salir al frente la sexta promoción de Alféreces, se  convocó un primer curso para cubrir 1.500 plazas de Sargentos Provisionales de Infantería, quinientas en cada Academia de las que entonces se creaban en Carrión de los Condes (Palencia), Plasenda (Cáceres) y Antequera (Málaga). Los cursos, de veinticuatro días lectivos de duración, serían  simultá­neos, acudiendo a la primera Academia los aspirantes admitidos del 5.º, 6.º y 8.º Cuerpos de Ejército, cuya jurisdicción correspondía con la de las antiguas Regiones Militares de los mismos números; a la segunda, los del 7.º Cuerpo de Ejército, y a la tercera, los del Ejér­cito del Sur. Deberían comenzar las clases el 15 de mayo, pero se retrasó cinco días.

Los alumnos se seleccionaban entre los que lo solicitasen, sobre la base inicial de un  máximo de tres soldados o «miembros  de la milicia  nacional» por cada compañía,  escuadrón o batería, que tuviesen dieciocho años cumplidos. La selección se haría proporcio­nando las plazas entre los tres grupos establecidos para atender  simultáneamente a dos tipos de preferencia: la cultural y la experien­cia de campaña, en la forma siguiente:

Primer grupo.- El 30 por ciento de las plazas para quienes tu­viesen conocimientos de gramática, aritmética, geometria y nociones elementales de geografía e historia y justificasen haber permanecido dos meses en el frente.

Segundo grupo.- El 30 por ciento de las plazas para los que no conociendo totalmente aquellas materias tuviesen dos meses de per­manencia en el frente en primera línea.

Tercer grupo.- El 40 por ciento de las plazas para quienes, sin más conocimientos que los de la escuela primaria tuviesen cuatro meses de frente  en primera línea.

Era ya la época en que los alumnos para Alféreces Provisionales se formaban internos, y en régimen de internado se crearon las aca­demias de sargentos.

Refiere Llordés en sus memorias que a los aspirantes a sargen­tos provisionales les examinaban previamente en su compañía o ba­tallón de Régimen Interior y Servicio en Campaña. Puede ser cierto, pero es rara cosa, porque en el frente no solía hablarse para nada de régimen interior ni de servicio en campaña. Personalmente, re­cuerdo haber hecho un examen previo a los aspirantes a sargentos de mi compañía, según estaba ordenado para evitar suspensos en la Academia y les preguntaba cosas de cultura elemental, matemáticas, gramática, geografía e historia. Y recuerdo que mi preocupación por elegir el mejor dio un resultado demasiado bueno en una ocasión, porque hacia septiembre de 1938 el cabo Alonso de Armiño, que fue de mi compañía a la Academia, quedó tan bien que lo dejaron de «monitor».

El mismo Llordés recuerda bien las materias que estudiaban en la Academia: aritmética, geometría, geografía y régimen  interior, otra vez. Puede ser cierto, porque no han quedado los programas y los recuerdos de los sargentos de entonces son difusos. Lo que sí consta es que a los aspirantes del grupo A se les exigía como pre­paración cultural previa las siguientes:

a) Conocimientos gramaticales, especialmente en lo que a orto­grafía y análisis se refiere.

b) Conocimientos de aritmética, que comprendan hasta el sis­tema métrico decimal, razones y proporciones y regla de tres simple.

c) Geometría, en la extensión suficiente para llegar a conocer rectas y planos, polígonos, circunferencia, círculo, superficies y volúmenes.

d) Nociones elementales de geografía en general y de historia.

La misma exigencia se repetía desde la prímera convocatoria, del 30 de abril de 1937, el 20 de julio de aquel año y en otras, con pe­rioricidad poco frecuente, pero el programa era invariable.

Las Academias de Sargentos fueron naciendo sucesivamente al convocarse sus cursos en las fechas iniciales y a partir de ellas en distintas escuelas que funcionaron a lo largo de la guerra, siendo simultáneas sólo tres de las de Infantería, una para cada uno de los Ejércitos del Norte, Centro y Sur:

Infantería: A partir del 30 de abril  de 1937 en Tafalla, Plasen­cia, San Roque, Vitoria, Jerez, Fuentecaliente, Riffien, Soria, Lluch y Dueñas.  

Artillería: A partir del 17 de septiembre de 1937 en Medina del Campo y Lluch.

Ingenieros: A partir del 1 de febrero de 1938 en San Sebastián y Zaragoza.

Automovilismo:  A partir del 6 de diciembre de 1937 en La Coruña.

La financiación de las Academias de Sargentos 

Las Academias de Sargentos se financiaron por analogía con las primeras de oficiales, que fueron precedente y patrón al que era fácil acomodar las distintas características y variedades de sucesivos cursos. No he visto publicados los créditos de los primeros de sar­gentos, pero el 1.3 de julio de 1937 se concedía para los segundos de Tafalla y San Roque una consignación de 40.000 pesetas a cada uno con las que podrían atender a los primeros gastos de alimen­tación. Para los cuartos cursos de Tafalla, San Roque y el primero de Riffíen, los anticipos disminuían en la concesión publicada al mes siguiente:

Academia de Tafalla … … … … 25.000 ptas.

Academia de San Roque … …  25.000 ptas.

Academia de Riffien .. . … … . 18.000 ptas.

Con eso seguramente habría para dar de comer durante un mes a más de 400 alumnos internos en cada Academia. Ya se aclaraba en la orden, como a los alumnos de Academias de Alféreces, que tales cantidades debían reintegrarse al capítulo de «Haberes», de donde salían, descontándolas de las reclamaciones por este concepto de los  meses de junio  y agosto.

También eran iguales a las de los Alféreces las consignaciones de material de enseñanza para cada una de las  «Secciones» de la Academia de Sargentos, que fueron catorce en total, diez de In­fantería y cuatro de otras con 5.000 pesetas por curso, el gasto total era de 70.000  pesetas, exclusivamente para enseñanza, ya que la instalación entraba en capítulos aparte, independientes de los de Academias.

Las Academias de Infantería 

Las Academias de Antequera y Carrión no debieron llegar a in­augurarse, puesto que a los ocho días de ser creadas, se trasladaba a San Roque (Cádiz) y Tafalla  (Navarra).  El 28 de mayo se nombraron en Academias de Artillería, el primero para cubrir necesidades  de los directores y profesores de las tres Academias.

El  13 de junio se convocaba el segundo curso, con mil plazas en total, las 500 de la Academia  de Tafalla se reservaban para los Ejércitos del Norte y Centro (Cuerpos  de Ejército  5.º , 6.º y  8.º y División  de Avila)  y las otras 500 de San Roque para el Ejército del Sur y el resto del 7.º Cuerpo de Ejército, Baleares  y Canarias. Tras esos dos primeros cursos las Academias de Infantería se multiplicaron y especializaron hasta el último convocado el 16 de marzo de 1939, estando situadas simultáneamente en las localidades de: Tafalla, San Roque, Jerez, Fuentecaliente, Vitoria y Soria.

La primera convocatoria era, pues, de 500 plazas para cada una de las Academias de Carrión de los Condes (luego Tafalla), Ante­quera (luego San Roque) y Plasencia, es decir, 1.500 plazas en to­tal. En la segunda y tercera convocatoria se anunciaban otras 500 plazas en cada una de las dos primeras, 2.000 plazas en total.

Durante el desarrollo del tercer curso, el general Orgaz, jefe del MIR, comunicó al Generalísimo que los numerosos casos de falta de incorporación o retraso de los alumnos admitidos a las Academias impedían que las promociones respondiesen al número previsto para cubrir  las necesidades de los frentes. El 21 de julio de 1937, el C. G. G. pedía informes sobre la causa de ello a los jefes de los Ejércitos del Norte, Centro y Sur, de los cuales sólo se conserva hoy el emitido por el último de ellos, atribuyendo las ausencias y retrasos al hecho de que era insuficiente el plazo concedido para la incorporación de aspirantes, que estaban en unidades de campaña dado que los días transcurridos desde la llegada a los frentes del Boletin Oficial, más los necesarios para la concentración de los ad­mitidos en las planas mayores, y su selección e incorporación a la Academia era muy superior al concedido, para lo cual proponía au­mentar el plazo entre la publicación de cada convocatoria y la incorporación de los alumnos a las Academias.

Por motivos puramente administrativos se producía el mismo problema que en zona roja, si bien en ella tenía como origen in­tencionado el de lograr un predominio comunista, amparándose en un hecho cierto en ambas zonas: el retraso del correo, especialmen­te grande durante las operaciones de guerra.

En otro escrito decía Orgaz al Generalísimo, el 8 de agosto de 1937, que al terminar el curso que se desarrollaba entonces ha­brían formado alrededor de 3.000 Sargentos Provisionales, con mé­todos y procedimientos acordes con las singularidades y psicología de sus instructores alemanes («Negrillos» en  el  texto).

La cuarta convocatoria era de 250 plazas en la Academia de Au­tomovilismo, creada entonces, el 16 de agosto de  1937, en La Coruña. La quinta convocatoria es de 1.100 plazas, 400 de ellas en Tafalla, 400 en San Roque y 300 en la nueva Academia, creada en Riffien el 28 de agosto de 1937. La sexta convocatoria anunciaba 400 plazas en San Roque y otras 400 en la nueva Academia de Jerez, creada en noviembre de 1937. En la octava convocatoria sólo se anunciaban 500 plazas en Tafalla. De la séptima y octava con­vocatorias, únicas de Lluch (Mallorca) y Dueñas (Palencia) no hay datos de plazas anunciadas en cada una, debió tratarse de pequeños cursos para cubrir necesidades de unidades concretas, que se cele­braron en Academias de Artillería, el primero para cubrir necesida­des del batallón de Palma y el segundo para unidades de «Flechas».

Con la décima convocatoria, de 500plazas, se inauguraba la Academia de Vitoria, el 25 de marzo de 1938. En el decimocuarta, la de Fuentecaliente (Burgos), creada el 5 de agosto de aquel año, con otras 500 plazas, en régimen de internado, se exigía a los alum­nos tener de treinta a cuarenta años de edad. La decimoquinta con­ vocatoria fue para Batallones de Guarnición y Orden Público, con 550 plazas en cada una de las academias de San Roque y Vitoria, en un curso simultáneo al de Fuentecaliente para aspirantes del Ejér­cito y la Marina de los reemplazos de 1928 y 1929. En la decimo­sexta se inauguraba la academia de Pamplona, el 2 de septiembre, al convocarse en ella 500 plazas, con otras tantas en Vitoria y San Roque, cursos que por primera vez eran de cuarenta días lectivos de duración. La Academia de Soria nacía en la decimonovena convo­catoria con 500 plazas exclusivamente para el curso que allí se ini­ciaba el 20 de octubre de 1938.

Desde el primer curso se nombraron subinstructores («monito­res») entre los alumnos dístinguidos de la promoción, que cuando eran necesarios se relevaban. No era muy frecuente, ni permanecían mucho tiempo en la Academia. Constan, por ejemplo, a partir de la segunda promoción, los siguientes:

9 de la l.ª promoción de Tafalla quedan en su Academia.

4 de la misma promoción y Academia pasan a la de Riffien.

8 de la 2 .ª de San Roque quedan en su Academia. 13 de la 3.ª de San Roque quedan en su Academia.

21 de la 5.ª de Vitoria quedan en su Academia.

Veamos ahora, con algún detenimiento, el desarrollo de las diez Academias de Infantería.

1.- Academia de Plasencia.- Fue una de las tres creadas inicial­mente el 30 de abril de 1937 y la única que perduró. Tuvo un primer curso de veinticuatro días lectivos que comenzó el 20 de ma­yo con 500 alumnos, de los cuales 423 eran promovidos a sargentos provisionales el 16 de julio y uno más el 2 de septiembre. El primero de esa l.ª promoción fue don Cristino Ortiz Carceller. Así hubo 424 sargentos promovidos de las 500 plazas convocadas en Plasencia.

El 8 de mayo, a la vez que se aplazaba cinco días el curso, con­vocado inicialmente para el día 15, se publicó el cuadro de profe­sores, formado por un jefe y tres oficiales de Infantería, a reserva de nombrarse el director. Los profesores eran:

Sgto. Provisional Juan Pérez Castellano

Comandante, don Lázaro González Gutiérrez. Capitán, don Gilberto Villar Pérez. Capitán, don Arturo Marichalar Sandoval, y Teniente, don Juan  García Angulo.

Dos días después se nombraba director al coronel don Anto­nio del Castillo López, que lo había sido de la de Tenientes de Toledo.

2.- Academia de Tafalla.- Creada el 8 de mayo de 1937 para sustituir a la que el 30 de abril se había previsto en Carrión de los Condes y no llegó a establecerse, sin duda por dificultades de aloja­miento o comunicaciones, fue simultánea su inauguración a la de Plasencia y San Roque. De los 500 alumnos que comenzaron el cur­so el 20 de mayo, salían 417 aprobados, ascendidos a sargentos pro­visionles el 13 de julio. Era la primera promoción, tres días más ántigua que la de Plasencia y cuatro más que la  de San Roque, sin que consten los motivos, de la que fue su número uno don An­tonio Salgado López, el primer Sargento Provisional de España.

Se nombró director al coronel de Infantería don Braulio Ordó­ñez Yasel el 7 de mayo y seis días después se publicaba el cuadro de profesores, constituido así:

Capitán  de Caballería, don Mariano Sanz Orrio. Capitán de la Guadia Civil, don Jesús Bercual Esteban. Teniente de Infantería, don Eulogio Gutiérrez Hernández. Alférez de Infantería, don Isaías Calonge Celorrio.

Posteriormente, se nombraban otros dos profesores, acaso para sustituir la baja de alguno de los anteriores. Eran:

Capitán de Intendencia, retirado, don Luis Recalde Yoldi. Capitán de Caballería, don Antonio Manzaneda Cereceda.

Se convocaron cinco cursos, los tres primeros y el quinto de 500 plazas. El cuarto de 400. Comenzó el 1 de marzo de 1937 y termi­nó el 13 de noviembre. El total de los sargentos promovidos fue de 1.812 cuando las plazas convocadas eran 1.900. Un curso poste­rior, el quinto, anunciado el 5 de febrero de 1938 (B. O. núm. 417), con 500 plazas para Batallones de Guarnición y Orden Público, y que debía comenzar el 1º de marzo, y desarrollarse durante veinti­cuatro días lectivos, parece ser que no se llegó a celebrar, pues aunque no consta que fuera anulado, no se publicó la promoción en ninguno de los dos meses, siguientes, cosa anómala en toda la serie de cursos. Seguramente se dejó sin efecto por orden comunicada para no dar publicidad a la contraorden, cosa de mal efecto siem­ pre, pero más en tiempo de guerra .

3.- Academia de San Roque.- Creada el 7 de mayo de 1937 para sustituir a la que el 30 de abril se había previsto en Anteque­ra y que, como la de Carrión, no llegó a inaugurarse, se estable­ ció en el Cuartel Diego Salinas, comenzando el curso simultáneamen­te a los de Plasencia y Tafalla. Era de 500 plazas y los 484 alumnos aprobados fueron promovidos a tenientes el 17 de julio, es decir, los últimos de los tres cursos simultáneos, un día más tarde que los de Plasencia y cuatro más tarde que los de Tafalla, siendo el más antiguo de la promoción don Luis Díaz Teutor, el primero de la Academia.

El 1º de mayo se nombraba director de la Academia al tenien­te coronel de Infantería don Juan Soto Acosta, de quien consta que permanecía en su cargo al menos hasta abril de 1938. Los pro­fesores no se nombraban hasta el 28 de aquel mes 30, todos de In­fantería menos un teniente de la Guardia  Civil:

Comandante, don Francisco Gómez García. Comandante, don Joaquín Guerrero Moreno. Capitán, don Nicolás Cachero Hernández. Capitán, don Alfonso Pérez Mas. Teniente, don Luis Gracera Carrasqueño.

Posteriormente se nombraban cinco capitanes profesores más 81 acaso para sustituir la baja de otros dos de los anteriores. Eran los siguientes:

Capitán de Infantería, don Julio de la Torre Galán. Capitán de Infantería, don Federico Gómez de Salazar. Capitán de Infantería, don Miguel Rubio Nacarino. Capitán de Caballería, don Angel Frejo Colado. Teniente de Infantería, don Faustino Blanco Copado.

De la Academia de San Roque salieron 18 promociones con 8.180 alumnos ascendidos a tenientes de las 8.950 plazas convocadas. Los cuatro primeros cursos y el 13.º, de veinticuatro días de duración. Los cursos 5.º al 12.º, de treinta días, y los restantes, de cuarenta días lectivos, como en todos los casos. El 13.º curso, gemelo de otro en Vitoria, ofrecía la particularidad única en la vida de estas Aca­demias, de convocarse exclusivamente para aspirantes de los Ejér­citos de Tierra y Mar de los reemplazos de  1928 y  1929, que al ser promovidos a Sargentos Provisionales sólo podrían servir en Ba­tallones de Guarnición y Orden Público. No teniendo misión com­bativa, era más reducido su programa y, con ello, el curso, reba­jado a veinticuatro días lectivos, fue intermedio entre los seis ya celebrados de treinta días y los siguientes, de cuarenta días. De las 500 plazas convocadas sólo cubrieron 378 los alumnos aprobados 32 , promovidos a sargentos con antigüedad de 6 de octubre de 1938. La Academia se clausuraba al salir de ella los 358 sargentos de la 17.ª promoción, con antigüedad de l.º de mayo de 1939, un mes después de terminar la guerra, pues aunque el 28 de febrero se ha­bía convocado un curso de 500 plazas conjunto con otros tres en Vitoria, Soria y Fuentecaliente; que debería comenzar el 28 de abril y terminar hacia el 5 de junio, no llegó a iniciarse por la suspensión de todos los cursos a partir del día de la Victoria.

Sgto. Provisional Eladio Pérez García

4.- Academia de Dar Riffien.- Creada esta Academia el 28 de agosto de 1937 al convocarse en ella 300 plazas conjuntamente con otras 400 en cada una de las de Tafalla y San Roque. En la prime­ra promoción salieron 389 sargentos el 30 de septiembre. En los dos únicos cursos celebrados de veinticuatro días cada uno, con 800 plazas en total, fueron promovidos 755 sargentos 33, clausurándose el 16 de noviembre de 1937, fecha de ascenso de la última de ambas promo­ciones. El primer sargento de los aprobados en Riffien fue don Manuel Asensio Moreno.

5.- Academia de Jerez.- Se creó el 28 de octubre de 1937, convocándose 400 plazas para un curso de treinta días lectivos, jun­tamente con otras tantas en San Roque. Comenzó el primer curso el 25 de noviembre y terminó con 380 alumnos aprobados, que as­cendieron a sargentos con antigüedad de 19 de enero de 1938. El último curso se celebró del 25 de julio al 3 de agosto de  1938, y en total la Academia produjo seis promociones con 2.625 sargentos promovidos 34 de las 2.900 plazas convocadas. El número uno de la l.ª promoción de Jerez fue don Lorenzo Pérez Corral.

6.- Academia de Lluch.- Sin datos concretos, este curso, simul­táneo de otros de Alféreces Provisionales y de Sargentos de Arti­llería, se celebró en el convento de Lluch, provincia de Palma de Mallorca, en noviembre de 1937. Fue el único de Infantería en ella, comenzó el 25 de noviembre y el 17 de enero 35 salían promovidos los 161 sargentos provisionales. La convocatoria no consta y debió hacerse por orden comunicada, por ser para cubrir plazas en el Regi­miento de Palma, supongo que fuese de 200 plazas.

7.- Academia de Dueñas.- Establecida en Dueñas (Palencia) para Sargentos Provisionales de Artillería y para Oficiales Provisio­nales, con destino exclusivo a las unidades hispano-italianas de «Fle­chas Negras», hubo en ella un curso único de Infantería y muy limi­tado también para destinar mandos a ellas, que comenzó a fina­les del año 1937 y concluyó el 20 de enero de 1938, 36 con 26 alum­nos aprobados y ascendidos con esa fecha y destinados a la Brigada de «Flechas Negras».

8.- Academia de Vitoria.- Creada el 25 de marzo de 1938 para un primer curso de 500 plazas y treinta días lectivos de duración, que comenzó el 25 de abril; se desarrollaron en ella un total de diez cursos, de los que salieron promovidos 3.692 sargentos provi­sionales, cuando se habían convocado 4 .550 plazas. El número uno de la Academia fue don Pedro Gil Torres.

No consta más profesor de esta Academia que el capitán de In­tendencia, retirado, don Luis Recalde Yoldi, trasladado a ella desde la de Tafalla el 17 de febrero. En cambio, tenemos el cuadro com­ pleto de subinstructores:

Alférez provisionales: Don Bernardo Latorre Sevilla, don Vi­cente Morales Alcalde, don Enrique Navarro Nieto, don Amador Zapico García, don Antonio Monge Vaz; don  José  de  Oriol  Fe­rrus, don Moisés Jimeno García, don Forencio Galindo  Morales, don Gillermo Pérez-Aranda Córdoba, don Lorenzo Lozano Piza­rroso, y don Julio  Jiménez García.

La sexta convocatoria, conjunta con otra en San Roque, fue para promover sargentos destinados exclusivamente a Batallones de Guar­nición y Orden Público, de treinta años de edad 37, de los cuales salieron 406 con antigüedad de 7 de octubre de 1938. Una última convocatoria de 500 plazas, prevista para comenzar el curso el 28 de abril, fue anulada al terminar la guerra.

9.- Academia de Fuentecaliente.-En el balneario próximo a Miranda de Ebro (Burgos), cuyo nombre se hizo popular por la an­terior Academia de Alféreces Provisionales, se estableció la de Sargentos el  14 de julio  de 1938. El 5 de agosto comenzó  el primer curso, de veinticuatro días lectivos de duración con 500 plazas, se convocaba para quienes tuviesen edad de treinta a cuarenta años y buena conducta. El 14 de septiembre salían promovidos 117 sargen­tos, destinados a Batallones de Trabajadores, como se había establecido al exigir la edad impropia para servir en unidades combatientes, siendo número uno de la promoción don Adolfo Rodríguez Rodrí­ guez. El último curso terminó el 28 de abril de 1939. Hubo seis cursos, con un total de 1.845 sargentos promovidos de las 3.000 pla­zas que se convocaron, incluyendo las 117 de Batallones de Traba­jadores 39, o bien las 1.728 de 2.000 convocadas, sin incluirlos. Anunciado un nuevo curso que debía comenzar en la misma fecha de ter­minación del anterior, no llegó a celebrarse por haber terminado la guerra.

10.- Academia de Soría.- Creada el 20 de octubre de 1938, su primer curso se inició el 30 de noviembre, de cuarenta días lectivos, para 500 plazas y terminó el 19 de enero de 1939, con 343 sargen­tos de su primera promoción, de la que fue cabeza don Vicente Pa­lau Se cerró la Academia al salir de ella la tercera y última, el 26 de abril de  1939. En sus tres cursos se formaron en ella 641 sargentos provisionales, cuando se habían  anunciado 1.500 pla­zas. Tampoco comenzó el curso previsto para el 28 de abril, como en la anterior y por la misma razón.

Resumen de promociones de Academias de Infantería

 Academia de Automovilismo.- Creada con independencia, como propia de un cuerpo especial, el 16 de mayo, al convocarse allí un curso de veinticuatro días lectivos  para 250 plazas, que comenzó el 1.º de septiembre y concluyó el 4 de noviembre al ser promo­vidos a Sargentos Provisionales de Automovilismo los 223 alumnos aprobados, con don Santiago Alameda Sierra como cabeza de pro­moción.

El 6 de diciembre se nombraba director de la Academia al te­niente coronel de Artillería don Feliciano López Barceló y jefe de estudios al comandante de Ingenieros don Antonio Olivé Mogasola. En la misma orden se designaban como profesores a dos capitanes:

Capitán de Ingenieros don Juan Ramón Barón. Capitán de Ingenieros don Rodrigo García López.

Aquel mismo mes se nombraban dos profesores más, que se incorporarían al tercer curso:

Teniente del Cuerpo de Tren don José Vesteiro Martínez. Alférez honorario don Pablo Iglesias Atocha, de la Reserva de Automóviles.

La última promoción salió con antigüedad del 19 de julio de 1938. En sus cuatro cursos se promovieron en la Academia de la Co­ruña un total de 669 Sargentos Provisionales de Automovilismo. Su carácter especial se conservó durante toda la guerra, sin que se les equiparase a Infantería ni a Ingenieros. No hay datos de otras convocatorias que la primera. Blanca Carlier indica en su estudio, sin fecha, otro de 150, pero los restantes debieron convocarse por órdenes comunicadas. Las promociones era:

Las Feéba B. O. Promovidos
4-11-37 392 223
28-12-37 435 178
20- 4-38 548 143
11. 6-38 601 125
TOTAL … 669

Hay que pensar en convocatorias uniformes, de 250 plazas, para los tres primeros cursos, y puede concederse a Blanca que la última fuese de 150 alumnos. En tal supuesto, serían 900 las plazas con­vocadas.

De las plazas convocadas conviene desglosar las siguientes:

Cursos no celebrados, los núms. 9 y 25 y el de Pamplona del núm. 18: 3.000

                                                           Quedan  de  Infantería  combatiente: 21.150

Al conocerse la distinción entre uno y otro destino de los promovidos en las Academias, podría calcularse sin gran error el cincuenta por ciento, quedando así las promociones totales para cada servicio:

Academias de Artillería 

Sólo existió fundamentalmente la de Medina del Campo (Va­lladolid), con profesores españoles e instructores y material italia­nos, según la división establecida, que dejaba la instrucción «legio­narias» para Artillería e Ingenieros y la de los «negrillos» alema­nes para Infantería, evitando con ello emulaciones que pudieran crear rivalidades conflictivas y también problemas de dualidad de instrucción y material que contrariase a la necesaria uniformidad y unidad de criterios que la guerra exige, hasta en  los pormenores, para facilitar la máxima identidad de espíritu y doctrina de la que deriva la convergencia de esfuerzos.

Sólo esporádicamente se celebró un curso en Lluch (Mallorca). Extrañará en general que anunciándose cursos de quince días lectivos, la promoción de sargentos sea incluso cincuenta y cinco días posterior a su ingreso como alumnos. Luego veremos que mu­chas veces el curso había de retrasarse notablemente porque el tiem­po concedido para solicitarlo y las operaciones subsiguientes hasta su comienzo era a todas luces insuficiente, lo cual hacía precisos nuevos anuncios ampliando plazos de solicitud y en consecuencia se retrasaba el curso mucho más que habiendo concedido un amplio plazo inicial. Tal debió ser el caso del primer curso, al que concre­tamente  se refiere ese lapso de tiempo desde la fecha en que se prevenía su iniciación, seguramente muy retrasada, y su terminación casi dos meses después.

Sgto. Provisional Domigo Tores Oliva (Fallció con 92 años)

Academia de Medina del Campo.- Creada por orden de 17 de septiembre de 1937 al convocar un curso para cubrir 500 plazas de Sargento Provisional de Artillería. La duración del curso se fijaba en sólo quince días lectivos, cosa extraña, cuando los de Infantería eran de veinticuatro días y estaban a punto de ampliarse a treinta, como extraño fue también que el curso comenzase a los ocho días de publicarse la convocatoria, cuando lo normal era conceder más de un mes para las operaciones de solicitarlo, seleccionar y concen­trarse los alumnos, forzosamente lentas en tiempo de guerra  por causa de las dificultades del correo al frente, la movilidad de las unidades y las dificultades de desplazamiento, aparte de la tramita­ción administrativa en campaña.

No se hacía designación personal del director y profesores, nom­brándose en la misma convocatoria para dirigir el curso al coronel jefe del 4.º Regimiento Pesado de Artillería, quien seleccionaría en­tre sus propios jefes y oficiales los profesores y auxiliares, sin espe­cificarse el número de ellos que compondría el cuadro.

El primer curso, iniciado el  26 de  septiembre, alcanzó uno de los máximos de plazas cubiertas de todos los de Sargentos Provi­sionales, pues el 20 de noviembre salían promovidos los 495 prime­ros sargentos provisionales de Artillería 46, teniendo entendido que esa era su antigüedad. Salía con el número uno don Antonio Quesada.

El  segundo curso de Medina consiguió el máximo número de aprobados en el total de los sargentos provisionales, con una pro­moción de 498 en las 500plazas convocadas.

El cuarto y último curso comenzó el 20 de febrero de 1939, era el único de cuarenta días lectivos de duración, cuando todos los demás fueron de quince días; como todos se convocaba para 500 plazas. La promoción, con antigüedad  del  10  de  abril,  a  los  diez días de terminar la guerra, fue de 411 sargentos provisionales. En total hubo en Medina cuatro cursos, con 2.000 plazas convocadas y 1.893 sargentos promovidos.

Aproximadamente la mitad de los instructores eran italianos, escalonándose sus empleos desde dos comandantes hasta un núme­ro impreciso de brigadas.

A los alumnos seleccionados, con título de bachiller, además del curso normal de 15 días para ser sargentos, se les dio otro de 30 días más, del cual saldrían con aptitud para oficial, empleo al que se les dijo que  serían promovidos en el caso de que se retirasen los italianos, como se rumoreaba.

Academia  de  Lluch.-Se trató, en  realidad, de un solo curso, el segundo de Artillería, convocado el 19 de octubre de 1937, co­menzado el l.º de noviembre, de quince días lectivos de duración, del que el 17 de enero salían promovidos 147 sargentos. Quizá esta falta de concurrencia motivó la supresión de tal Academia. El primero de la promoción fue don José García del Llano.

El cuadro general de los cursos de Artíllería es así:

Como se ve, el tercer curso, segundo de Medina, fue un éxito y un récord de sargentos promovidos, al no quedar sin cubrir más que dos plazas, en contraste con el anterior, único de Lluch, que no cubrió ni la tercera parte de las plazas previstas.

La Academia de Ingenieros 

La Academia de Ingenieros fue creada en San Sebastián el l.º de fe­brero de 1938 para un curso de 20 días lectivos y 500 plazas de Sargentos Provisionales de Zapadores. Fue cabeza de promoción don Sánchez Embarbao. Al terminar el segundo curso de esta espe­ cialidad, el 18 de mayo de 1938 se trasladaba la Academia a Za­ ragoza, instalándose en locales del 5º Regimiento de Zapadores­ Minadores, cuyo teniente coronel jefe pasaba a ser director de los cursos, desarrollados hasta entonces en el 6.º Regimiento, también con su teniente coronel como director de la Academia hasta el tras­ lado. De modo que los admitidos al tercer curso se presentaban ya en el Regimiento de Zaragoza para comenzar allí sus estudios el 1 de junio  de 1938, según se había previsto.

Bajo la dirección de la única Academia de Infantería, los sargen­ tos provisionales se formaban separadamente en alguna de las tres especialidades que en cada curso se convocaban, de modo que pro­ piamente no eran sargentos de Ingenieros, sino de Zapadores, For­ tificación o Trabajadores, según el curso al que hubiesen asistido. En total se celebraron nueve cursos, alguno de ellos en dos tandas separadas. A partir del quinto empezaron los especiales para Bata­ llones de Trabajadores y sólo el octavo fue de Fortificación. El cua­dro general lo aclarará gráficamente:

A partir del quinto curso de Ingenieros se admitían aspirantes de Ingenieros y de  otras armas, sin duda por falta de aspirantes suficientes para cubrir las plazas.

Como en las cuatro Academias de Infantería,  se anunció tam­ bién en la de Zaragoza un  curso  de  cuarenta  y  cinco  días  para 200 plazas de Zapadores, que debía empezar después del día de la Victoria, aunque no tan tarde como aquellos cuatro, sino el 15 de abril, si bien  se anunciaba  un  mes  después  que los  de Infantería el 16 de marzo. No se celebró, por la misma razón, al anularse todos los cursos pendientes  el día  l.º  de abril de 1939.

Cursos de Batallones  de Traba¡adores 

En cuanto a los sargentos provisionales para Batallones de Tra­ bajadores, es destacable la curiosa anomalía de que los del primer curso convocado son de Infantería y los de los otros dos, en menos de un mes de diferencia de promoción, son de Ingenieros, con las siguientes características:

En el noveno, último de los celebrados, se quiso destinar a ba­ tallones de Trabajadores a los sargentos de más edad del frente que lo solicitasen, con lo cual se convertía para ellos en un curso de es­ pecialización y no de· ascenso, al que se convocaba a todos los sar­ gentos movilizados desde los reemplazos de 1927 a 1930, ambos inclusive, y además al personal de treinta y dos a cuarenta años que reuniese las condiciones exigidas. Así se acentuaba la intención de aprovechar los combatientes de más edad para el mando de estas unidades de servicios que no exigían la flexibilidad juvenil necesa­ ria a los sargentos en unidades activas de primera línea.

Por antigüedad y méritos de guerra Por corrida de escalas En Academias Total
Zapadores  …  …  … 1.764 75 1.153 2.992
Fortificación  …         … 189 2.992
Trabajadores … … … 239 239
TOTAL   …  … 1.764 75 1.581 3.420

Las estadísticas 

Ya el 24 de enero de 1938 la experiencia permitía ciertos cálcu­ los estadísticos que regularizasen las plazas de cada curso, pues las solicitadas al MIR desde su organización hacían pensar que las ne­ cesidades de las unidades eran por término medio de unos 480 sar­ gentos mensuales, es decir, unos mil cada curso. Ello hacía propo­ ner al general Orgaz la convocatoria de un nuevo curso que comenzase el 20 de febrero de 19.38, con la modalidad de dividirlo en dos etapas mensuales, con un examen final en cada una de ellas y ejercicios de conjunto al terminar la segunda, empleando alumnos de segundo como «monitores» (subinstructores) para los de  pri­ mero. Lo aprobaba así el Generalísimo, condicionándolo a que los cursos se organizasen en tal forma que durante la segunda etapa pudiera, en caso preciso, acelerarse su terminación, si las circunstan­ cias lo exigiesen. El decreto marginal de Franco, que constituía la minuta de este oficio, era más lacónico y expresivo: «Que se ha­gan, sin perjuicio de abreviarlos, si hiciesen falta en los frentes.»

La estadística de los sargentos provisionales promovidos no se llevaba al día y los cálculos contenían errores de márgenes  dema­ siado amplios. El 28 de diciembre de 1938 comunicaba al Genera­ lísimo el coronel Fernández de Tamarit,  jefe  del  MIR  entonces, que hasta esa fecha se habían promovido muy cerca de 21.000 sar­gentos provisionales. Era el dato introductorio para un largo escrito sobre la insuficiente preparación básica de los aspirantes y la nece­ sidad de compensarla ampliando los cursos, como se proponía tam­ bién para los de oficiales provisionales:

La realidad viene demostrando que las enseñanzas que se les dan en las Academias no pueden producir el fruto debido por la escasa duración de los cursos, dados los conocimientos con que lle­ gan los alumnos, lo cual se acentuará seguramente en las próximas convocatorias, ya que los aspirantes acuden con una falta absoluta de cultura general y muy pocos conocimientos castrenses.

En cada convocatoria se va notando la disminución de aspiran­ tes con conocimientos, y la eliminación al final, de muchos de ellos, que no han podido adquirir los debidos conocimientos militares, ni siquiera los más precisos para cumplir sus deberes. Tienen un espí­ ritu admirable de sacrificio y combativo, pero en los sesenta días de curso no pueden capacitarse en los conocimientos militares ne­ cesarios 60•

En consecuencia, el coronel Tamarit expone la conveniencia de aumentar a tres meses la duración de los cursos, como propone también para los de oficiales, y piensa que la falta de cultura gene­ ral de los sargentos provisionales podría resolverse sometiendo a un examen a los aspirantes que careciesen de cualquier título. Pero en vista de que la resolución de su propuesta no llegaba a tiempo para ajustar a ella el próximo curso, que habría de celebrarse como siem­ pre, el jefe del MIR dejó sin efecto su petición por el momento. Así constaba en una .nota marginal de su escrito, fruto, sin duda, de alguna conferencia telefónica con el C.G.G.

El último escrito del  M1R sobre sargentos provisionales que conserva el A.G.L. es un proyecto de  11 de enero de  1939 sobre la futura utilización de éstos y los oficiales provisionales para cons­ tituir los cuadros de mandos de la paz. La estadística de los promo­ vidos hasta entonces, aunque aproximada, difiere bastante de la que el mismo coronel Ricardo Fernández Tamarit, jefe del MIR, había firmado tan sólo catorce días antes. En el largo escrito dirigido al Generalísimo  se leen párrafos como este inicial:

La campaña actual, como todas, devoradora de mandos, sobre todo en empleos inferiores, planteó el compleio problema de su for­ mación, en cuantía y periodos de instrucción impuestos por apre­ miantes necesidades, que ni se debieron ni se  pudieron soslayar. Como consecuencia de ello han sido promovidos hasta ahora, apro­ ximadamente, los sargentos provisionales que a continuaci6n se de­ tallan:

Infantería  …  …  …  … … … … … … 15.670
Artillería  …  … … … … … …  … … 1.980
Ingenieros … … … 980
Automovilismo  … … … … … … … … 670

TOTAL  … … … … … … … … …          19.300

Basta el examen global de estas cifras para comprender la hete­ rogénea formación cultural básica de dichas clases y la deficiencia de su formación técnica, inherente a los plazos en que ha sido lle­ vada a cabo; por su valor, abnegaci6n, sacrificio, amor a la Patria y a nuestra Santa Cruzada se han hecho merecedores de la atenci6n y solicitud perennes del Estado, pero es indudable que  éste debe armonizar en su día aquellas excelsas cualidades morales con la ma­ yor aptitud y capacitación técnicas, indispensables a la eficacia de un ejército  moderno.

Con esto, el documento entraba en previsiones sobre el ejército de la paz para «pensar en el período de transición de lo provisional y circunstancial presente, a lo más adecuado y duradero correspon­ diente a la terminación de la campaña». Por ello se pedían normas sobre una serie de extremos, enumerados  en siete apartados, el pri­ mero de los cuales pregunta  qué número de mandos, profesionales y de complemento, constituirán el ejército permanente. El punto f ), referido a las clases de tropa y su formación, interesa especialmente al tema de los sargentos provisionales:

l .º   Por  la importancia  de estos cuadros auxiliares del mando e inmediatos iefes del soldado en continuo contacto con él, debe de­ dicarse atenci6n pre/ erente en su formaci6n.

Las antiguas escuelas regimentales, en la forma en que funcio­ naban, carecían de eficacia, y puede decirse que las clases estuvie­ ron abandonadas  en el aspecto educativo, sometidas a influencias exteriores, que no fueron  cortadas y contrarrestadas; por ello debe pensarse en una nueva y adecuada organización.

2.º Acceso de los actuales sargentos provisionales a la escala de profesionales; condiciones que se les exigirá y destino ulterior de los que no las cumplan.

En 1944,  los  datos  del  entonces  comandante  José  Ruiz  For­nells, en principio muy dignos de crédito por su destino en la Jefatura del Servicio de Instrucción, Movilización y Recuperación (MIR), parecen poco acertados en cuanto  a  los  sargentos,  y  cm.­ dran mal con las plazas convocadas. Pese a ello  han  sido utilizados por la mayoría de los historiadores a falta de otros, pero  se observa que no son sino un  redondeo  de  los  que  el  11 de  enero  de  1939, aún sin terminar los cursos, daba como  informe  el coronel  Tamarit, jefe  del  MIR.  Veamos   comparativamente   con  nuestra   estadística, la  de  Ruiz  Fornells:

Los cursos se  anunciaban  con  un  número  muy  variable  de plazas, especialmente para Infantería, desde 2.000 para cuatro Aca­ demias, hasta un mínimo de 50 en una de ellas. En total  se  con­ vocaron 30.150 plazas para las  distintas  Armas  y  Cuerpos,  salvo error.

Nueve cursos  se  desarrollaron  en  1937, veintinueve  en  1938 y  cuatro  en  1939.

Sargentos Provisionales  de la Armada 

A esas 30.150 plazas del Ejército de Tierra de las que salieron promovidos 24.279 sargentos provisionales, hay que añadir las de Marina;  puesto  que  en  Aviación  no  se  convocaron.

En la Armada sólo  existía  el  empleo  de  sargento  en  el  cuerpo de Infantería de Marina,  del que se  venían  promoviendo a sar­gentos  provisionales a alguno sargentos   habilitados   que  reunían las  condiciones  de  aptitud  previstas.  No  he  hecho  el  recuento  de éstos, porque no es ese el objeto de mi estudio, pero seguían promoviéndose 24 de ellos el 30 de enero de 1939 cuando ya se había convocado el primero y único curso de sargentos provisionales de Marina. Las condiciones del curso se publicaban en la siguiente forma:

1. Se convoca un curso para formación de 70 Sargentos provisionales de Infantería de Marina, el cual se celebrará en la Academia Regimental de El ferrol del Caudillo, empezxando el primero de febrero próximo.

2. Las 70 plaas convocadas se dividen en dos gurpos:

a) Treinta Sargentos provisionales para primera línea.

b) Cuarenta Sargentos provisionales para servicios de retaguardia.

Sgto. Provisional Anfiloquio González García (único Sgto. Provisional Laureado de San Fernando)

3. El grupo a) del piunto segundo se cubrirá en la siguiente forma:

Cada Regimiento seleccionará diez individuos para hacer el curso, elegidos como se indica:

Cinco cabos del Cuerpo que, llevando cuatro meses de frente o en barco en tercera situación, hayan demostrado, a juicio de sus Jefes, sobresalientes condiciones de mando, que le hagan acreedores a tal distinción.

Cuatro cabos del Cuerpo, que llevando seis meses de frente o en barco en tercera situación, posean conocimientos elementales de Gramática, en especial Ortografía, Aritmética, las cuatro reglas, sistema métrico decimla, razones y proporciones y regla de tres simple; conocimientos de Geometría, los suficientes para conocer la diferentes figuras, superficies y volúmenes, y nociones elementales de Geografía en general y de Historia.

Un soldado dek Cuerpo que, con seis meses de frente o en barco en tercera situación, posea cultura elemental y obligatoria en Escuelas Nacionales, y sea, por sus condiciones de mando, merecedor de efectuar el curso.

4. El grupo b) del punto segundo se cubrirá como sigue.

Cada Regimiento seleccionará, del personal de cabos o soldados con más de treimneta años de edad, trece individuos (excepto Ferrol, que seleccionará catorce), que, poseyendo como mínimo la cultura elemental y obligatoria en las Escuelas Nacionales, se distingan por sus virtudes militares y morales.

La duración del cursillo será de cuarenta y cinco días laborales, al cabo de los cualeds serán promovidos los aprobados a sargentos provisionales.

Debieron surgir inconvenientes, como siempre en cuanto a cortedad de plazos para selección de aspirantes, incorporación de alumnos y comienzo del curso, por lo cual el 4 de febrero se aplazaba hasta el día 20 la inauguración del curso que debiera haber sido hacía cuatro días. Sin noticias sobre el desarrollo de este curso, consta en la letra oficial que terminó el 6 de mayo de 1939 con 30 alumnos promovidos a sargentos provisionales  de primera línea, cubriendo todas las plazas convocadas, siendo el primero de ellos don Augusto González Gil de Avalle. En cambio, sólo se cubrieron 26 de las 40 palzas para segunda línea. Como la guerra había terminado, fue éste el único curso de sargentos provisionales  –de Infantería de <Marina–, y el único que celebró la Armada.

La estadística definitiva

Con ello el conjunto de las convocatorias y promosiones de sargentos provisionales era:

Tales datos, no siendoaún definitivos, pueden servir como tales, pues las rectificaciones que aún admiten no afectarán a sus totales ni siqiuiera en un cinco por ciento, pues serán precisiones de detalle sobre algunas de la promociones dudosas en el recuento o en la sperposición parcial de incorpotraciones de alguna tanda dentro del curso.

A las naturales faltas de incorporación por incidencias de la lucha por motivos personales y a las bajas normales en las Academias, estudios o conducta, se unían las del hecho extraordinario, aunque comprensible, de que muchos jefes de unidad, queriendo conservar sus mejores hombres y no perder combatientes, enviaban a los cursos a quienes daban por seguro que serían suspendidos por falta de cultura mínima, con lo cual volvaerían suspendidos a ocupar su puestos en el combate. Ello obligó a dar órdenes expresas para evitarlo, haciendo un llamamiento al espìritu de cooperación de los jefes, de modo que aceptasen perder unos buenos soldados o cabos en beneficio del conjunto del Ejército que los necesiatab para desempeñar funciones superiores, incluso el mando accidental de sección, y aún el propio estímulo y recompensa personal que para los elegidos suponía, además de la ejemplaridad y la justicia que habían de quedar petentes.

Aunque esto se remedió en las promociones de sargentos hubo de grabar la natural diferencia entre plazas convocadas y sargentos promovidos, que si en los alféreces provisionales era de un 14 por 100 (4.305 plazas a cubrir), en los sargentos fue bastante mayor, un 20 por 100 (6.308 plazas sin cubrir).

Las Academias de Sargentos Provisionales tuvieron el mismo éxito que las de Oficiales, teniendo como profesores jefes y oficiales españoles, casi siempre mutiladpos y heridos, y como instructores, oficiales de complemento alemanes. Gracias a ellas, Franco logró improvisar los sargentos que con apremio necesitaba, como indnica el hecho de convocar 1.500 plazas en la primera promoción y luego un curso de otras 2.000. Supliendo muchas veces la técnica con voluntad y valor, los Sargebntos Provioanles cooperaron a conseguir la victoria siendo auxiliares muy eficaces de sus oficiales. No sólo solucionaban el problema de los mandos sublaternos, sino que fueron slera, estímulo y ejemplo de su tropa, gracias a su espíritu y su ideal, procedentes en la mayoría de las banderas de falange y Tercios de requeté. Fueron el mejor apotyo de los oficiales provisionales y, como éstos, crearon un nuevo tipo de suboficial destacado por su valor y por la eficacia combativa que infundían a su tropa, gracias a un mando que era cordial y estimulante son dejhar de ser enérgico.

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3 respuestas a «Improvisación de mandos en 1936. (V) Los Sargentos Provisionales»

  1. Brillante y exhaustivo trabajo.
    Como simple soldado escribiente, siempre pensé, y sigo pensando, que para que una compañia funcione bien hacen falta un capitán como Dios manda, y varios sargentes de categoría.

  2. Enhorabuena por colgar este articulo de Gárate Córdoba, creo q, de la Revista de Historia Militar de mediados años 70s. Lástima en el listado de MMI no aparecen las unidades.

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