Inesperado y trágico fracaso del Alzamiento en Barbastro

Hace muy pocos días nuestro compañero Javier Navascués publicó un magnífico artículo (VER AQUÍ), como todos los suyos, sobre los seminaristas mártires de Barbastro. Un habitual seguidor de esta web insertó un comentario muy interesante en el que, entre otras cosas, solicitaba saber por qué fracasó el Alzamiento en tal localidad si en ella había una guarnición tan importante como era todo un Regimiento; también algún otro ha aventurado algunas posibilidades no del todo exactas. Pues bien, como los deseos de nuestros seguidores son órdenes para nosotros, aquí va la causa principal de dicho fracaso; como como vemos por el artículo de Navascués no fue estéril pues, como sabemos, fue origen de mártires y éstos lo son siempre de conversiones.

El Alzamiento triunfó en la practica totalidad de Aragón gracias a hacerlo en su capital, Zaragoza –que arrastró consigo a Huesca y Teruel–, de la mano del muy republicano y masón Gral. Cabanellas; quien no por lo dicho dejaba de ser un gran patriota. Pero hubo un grave, inesperado y trágico fallo: Barbastro

El Col. Villalba de Comandante de la II Bandera de La Legión

Barbastro, situada a 36 Km de Huesca, era en 1936 la cuarta población de la región con mayor guarnición militar. En ella se alojaba el cuartel general de la 2ª Media Brigada de la 1ª Brigada de Montaña; la cual disponía de batallones en Barbastro y Seo de Urgell.

Col. Ricardo Villalba, héroe de El Alcázar y de la División azul

El jefe de dicha 2ª Media Brigada era el Col. José Eduardo Villalba Rubio (1889 – 1960). Dicho jefe procedía de una familia de arraigadísima tradición militar. Era hijo del Gral. José Villaba Riquelme (ministro de la Guerra de 1919 a 1920). Estaba casado con una hija del Gral. Francisco Gómez-Jordana quien fuera Alto Comisario de España en Marruecos de 1928 a 1931 y ministro de Asuntos Exteriores con Franco de 1938 a 1944, año éste en que murió. Tenía cinco hermanos militares –y dos hijos que también lo eran–, todos los cuales se sumaron al Alzamiento. Uno de dichos hermanos, Ricardo, fue quien siendo Comandante facilitó el traslado de la munición de la fábrica de armas de Toledo a El Alcázar, participó en tal epopeya y se unció ya de Coronel a la División Azul. Otro, Antonio, se tuvo destacadísima actuación en los frentes de Badajoz y Guadalajara, así como en la batalla del Ebro.

Destacado veterano de la guerra de Marruecos, el Col. Villalba había obtenido varios ascensos por méritos de guerra, había sido herido en tres ocasiones, llegó a mandar de Comandante la III Bandera de La Legión, participó en primera línea a las órdenes directas de Franco en el desembarco de Alhucemas en 1927 al mando de fuerzas de Regulares, tras de lo cual mandó la II Bandera de La Legión. Es decir, que la solvencia militar y patriótica del Col. Villalba estaba más que acreditada; así como la de toda su familia como hemos visto.

Durante los conciliábulos preparatorios del Alzamiento se había mostrado partidario del mismo, asistiendo a varias reuniones con Cabanellas y el resto de implicados en Aragón. Pero llegado el momento de la verdad optó por permanecer pasivo y mantener sus tropas acuarteladas.

Columnas catalanas anarquistas

Su radical cambio de opinión de última hora permanece aún inexplicable en toda su profundidad. Pudo ser debido a que sobre él  pesaran los siguientes factores.

  • Barbastro quedó en seguida aislada de Zaragoza.
  • No contó con amplia mayoría entre sus subordinados en favor del Alzamiento.
  • La tropa estaba muy infiltrada por el anarquismo, mayoritario en Aragón.
  • Las noticias que emitía Madrid por radio afirmaban el fracaso general del Alzamiento.
  • La prueba de lo que decía Madrid era el constatado fracaso en Barcelona y toda Cataluña.
  • Desde Barcelona se anunciaba la partida de fuertes columnas anarquistas, que incluían guardias civiles y soldados en dirección a Aragón, con primer objetivo el propio Barbastro; de hecho, en la noche del mismo 19 de Julio comenzaron a dejarse ver en las cercanías de la localidad algunas de las avanzadillas anarquistas.

Así pues, la resultante de todo lo anterior pudo ser lo que llevó a militar tan breado a «arrugarse». El enigma está en que militar tan aguerrido no hiciera lo que muchos otros, es decir, que actuara con máximo arrojo y audacia a fin de arrastrar a los decidios a sublevarse o… que muriera en el empeño. La Guardia Civil, al ver que el Ejército no se movía tampoco lo hizo.

Pero lo que más sorprendente fue no sólo que no se sublevara, sino que se uniera a los frentepopulistas tomando en seguida parte activa a su favor.

El Col. Villalba durante su jefatura militar en Málaga

Efectivamente. La actitud de Villalba facilitó que las columnas frentepopulistas catalanas se enseñorearan de Barbastro; lo que dio lugar a la consabida represión de todos los sectores no revolucionarios, entre ellos al martirio de los seminaristas. Se puso al frente de las turbas y tropas frentepopulistas que en los primeros momentos asediaron Huesca, bien que sin éxito. Al chocar repetidas veces con Durruti en cuanto a la forma sobre cómo dirigir los ataques, en Diciembre de ese mismo año de 1936 fue ascendido a General y trasladado, pasando a mandar la 2ª División frentepopulista con sede en Gerona. La peligrosa acción nacional en el Sur, llevada a cabo por Queipo a comienzos de 1937, hizo que se le trasladase en Febrero, nombrándole jefe del Ejército Sur del ya incipiente Ejército Popular. Su actuación fue mediocre y en ocasiones poco clara, protagonizando la pérdida de Málaga, motivo por el cual tanto él, como los otros altos mandos frentepopulistas –los Generales Asensio Torrado, Martínez Monje y Toribio Martínez Cabrera–, fueron sometidos a aconsejo de guerra por «traición». Villaba fue sentenciado a pena de cárcel, permaneció en ella hasta que en Febrero de 1939 fue liberado y nombrado comandante militar de Gerona en cuyo cargo organizó la retirada a Francia de los restos del ejército frentepopulista.

Como puede verse, sobre su actuación planea todavía la duda de si su mediocridad, extraña en jefe tan curtido, fue real o fingida para permitir en lo posible la victoria de los nacionales. El hecho de que fuera enjuiciado y sentenciado parece afirmarlo, también el que, exiliado en Francia, tras su regreso a España en 1950 –sus hermanos intercedieron por él decididamente– fuera juzgado, condenado y posteriormente indultado, al concurrir en su persona «clara desafección al bando rojo, que el procesado auxilió en momentos críticos a personas afines a la Causa Nacional y que había manifestado en numerosas ocasiones que no compartía las ideas predominantes en la zona de nuestra Patria que estuvo bajo la dominación roja», según la sentencia del Consejo de Guerra, reconociéndosele el grado de Coronel en la reserva. Claro que, por un lado, dicho párrafo resulta algo vago y, por otro, ya en 1950, y mucho antes también, a nadie se le condenaba efectivamente por sus actuaciones durante la guerra.

Por último, no podemos dejar de reseñar, bien que con toda suerte de peros, pues nunca se pudo confirmar, una declaración del Gral. Mola que arroja una oscura nube sobre los motivos de Villalba para no sublevarse en Barbastro:«Hubo defecciones ( del Alzamiento) por cobardía y las hubo por traición, y por algo más: tal, por ejemplo, el caso del flamante General de División (grado que el Col. Villaba alcanzó al poco de comenzar la guerra) José Eduardo Villalba Rubio, que exigió veinte mil duros ¡Cien mil pesetas! para sublevar la guarnición de Barbastro, cantidad que, como es lógico, no le dimos».


5 respuestas a «Inesperado y trágico fracaso del Alzamiento en Barbastro»

  1. Agradezco mucho esta brillante y exhaustiva «explicación» de la «no actuación» del Ejército en Barbastro, cumpliendo con su deber de asegurar la paz y el orden, que para algo estaba -y está- al servicio de la sociedad que con sus impuestos lo mantiene.
    La «exigencia» de dinero por parte del citado Coronel para APOYAR A LA CAUSA NACIONAL, de ser cierta, me parece merecedora de un Tribunal de Honor, Y DE SU EXPULSIÓN DEL EJÉRCITO.
    Y, de cualquier forma, su ascenso de Coronel a General de División, en muy poco tiempo, es francamente sospechosa. Parece que se trataba de pagarle los «favores» recibidos por los rojos…

    1. Se supone que habría algún Teniente Coronel y, posiblemente, varios Comandantes, Capitales, Tenientes, etc.
      (En el CIR Núm. UNO, en Colmenar Viejo, dónde hice el servicio militar había 3 tenientes coroneles, por ejemplo).
      ¿Cómo es posible que no asumieran el Mando, y enviarán a la Sala de Banderas, o a los calabozos al Coronel éste,que con su cobardía permitió el ASESINATO DE CIENTOS DE PERSONAL EN BARBASTRO Y ALREDEDORES, muchos de ellos sacerdotes, frailes, monjas, incluido el Obispo, al que castraron vivo, o un pobre gitano al que asesinaron por ser católico y llevar un Rosario en el bolsillo…?

  2. Interesantísimo artículo que nos ilustra y que demuestra el conocimiento hasta el detalle de quien escribe, como por otra parte nos tiene acostumbrados.

    Yo leí detalles muy importantes relativos al Coronel José Villalba durante su jefatura militar en Málaga, pero los he olvidado. No eran buenos. Y no apuntaban a que se hubiera dejado ganar, sino a que el Ejército Nacional era moral y técnicamente muy superior. De hecho se estuvieron cometiendo crímenes en Málaga capital hasta el mismo momento de su liberación, tan es así que el barco prisión fondeado en el puerto de Málaga donde cientos de desgraciados esperaban que los rojos llegaran y antes de huir los masacraran, (como había pasado tantas veces que los rojos abandonaban una localidad), tuvo que ser tomado en un golpe de mano ejecutadas por fuerzas del Glorioso Ejército Nacional, y sostenido hasta que la ciudad fue liberada y asegurada. Lo del consejo de guerra por el fiasco pudo ser también, no lo sé, una treta del Gobierno rojo para eludir sus propias responsabilidades en la derrota y echárselas sobre sus subordinados (lo cual era lo habitual entre las autoridades rojas, sobre todo en la concepción militar que los rojos tenían de sus propias fuerzas militares como «carne de cañón» a los que se les exigía combatir hasta la muerte mientras ellos se habían trasladado de Madrid a Valencia para poder salir corriendo al extranjero en cuanto la guerra se acercara un poco hacia ellos) porque según confesión de parte del propagandista rojo disfrazado de historiador Hugh Thomas, los responsables de la defensa de Málaga (el coronel Villalba entre ellos, el General Martinez Monje y el Diputado comunista metido a militar Cayetano Bolivar) había solicitado repetidas veces al Presidente del Gobierno rojo y Ministro de la Guerra, Francisco Largo Caballero, más armas y más hombres, y como Largo Caballero se negaba en redondo incluso Cayetano Bolivar (y no sé si también el Coronel Villalba) se desplazaron a Valencia, sede del Gobierno rojo, porque desde esa ciudad levantina se huía más rápidamente que desde Madrid, para tratar de convencer a Largo Caballero que siguió sin dar su brazo a torcer. Todo lo cual indica que no es que perdieran porque se dejaron ganar sino porque Queipo de Llano y las fuerzas de Quiepo de Llano fueron muy superiores en combatividad y espíritu de lucha, no obstante su inferioridad numérica, porque los rojos contaban con efectivos superiores a los 70.000 hombres, que los nacionales compensaron con su superioridad aérea y naval y el Cuerpo de blindados italianos. No debe perderse de vista que esas alturas de la guerra (febrero de 1937) en el bando nacional había surgido ya en la tropa la convicción de que la guerra era una cruzada. Soldados de leva forzosa, reclutados sin ninguna convicción política o incluso, dado la extensión del analfabetismo en la época, con simpatía iniciales a favor de los rojos, quedaban espantados al liberar las poblaciones de Andalucía y ver ellos , con sus propios ojos, lo que lo rojos hacian en las poblaciones.
    En Andalucía los rojos fueron especialmente criminales hasta niveles de gente enferma para cometer tales atrocidades. Especial consternación provocó lo ocurrido en el pueblo Sevillano de El Arahal. Cuando las tropas Nacionales entraron en esta localidad, vieron uno de los hechos más horrorosos de la guerra: los cadáveres calcinados de 22 personas que habían sido quemadas vivas en la cárcel. Antes los milicianos habían matado salvajemente también a otras personas.
    Un oficial del Ejército Nacional, ante la vista de aquel tremendo espectáculo, y conocedor que si hubiera llegado sólo unos pocos minutos antes habría salvado a aquellos desgraciados, sintió tal frustración y tal dolor por aquella pobre gente que enloqueció allí mismo, a pesar de ser un veterano de la guerra de África, acostumbrado a ver los horrores de la guerra. Pero aquella forma tan canallesca de actuar de los rojos con mujeres y personas indefensas superaba los peores pronósticos. En otras poblaciones los cristianos eran encerrados en la iglesia del pueblo y ésta incendiada con ellos dentro y lanzando a su interior bombas de mano, justo cuando las tropas de España avanzaban para liberar esa población.
    Estos hechos, que están muy documentados por los libros del periodista Nicolás Salas, desgraciadamente fallecido en 2018, («Sevilla en tiempos de los anti-Dios», «La otra memoria Histórica», «Morir en Sevilla») hicieron que en el bando nacional la guerra adquiriera un cariz claramente moral, y mientras en el bando rojo los soldados republicanos con frecuencia eran atados con cadenas a las ametralladoras para obligarlos a combatir, o los comisarios políticos pistola en mano siempre pendientes de que ninguno se quedara atrás, en el bando nacional, soldados sin ninguna ideología política cuando se alistaron, a la vista de estos crímenes que muy hábilmente Zapatero con el voto útil del PP trata de ocultar para siempre con la Ley de Desmemoria, Falsificación y Manipulación Históricas y de meter en la cárcel al que se atreva a recordarlo, no precisaban leer a Jose Antonio para creer en la Causa Nacional. Y a ellos, mozos corrientes, de pueblo o de ciudades, de familias cristianas y normales, no había que ponerles una Makarov en los riñones para que avanzaran, como los comisarios políticos rusos tenían que hacer con los soldados del Ejército rojo, sino todo lo contrario, los oficiales nacionales tenían que sujetar a sus hombres para que no se expusieran tanto, para que tomaran sus precauciones, porque despues de ver cómo los rojos dejaban las poblaciones que abandonaban, lo que hacían con las mujeres y con familias enteras, lo que esos soldados nacionales sin ideología política previa querían era acortar la distancia con el enemigo para poderles dar su merecido, y no había que obligarlos a combatir sino sujetarlos para que no pretendieran ganar la guerra en una semana. Y esto es lo que pasó en Málaga y en tantos sitios, aunque la propaganda roja, que se inventa justificación para todo con tal de echarle la culpa a otro y engañar y confundir a los incautos, dijera que el Coronel Villalba se había dejado ganar, lo cual a mi modesto entender era imposible por muchos motivos,
    el primero porque él no estaba inicialmente al mando de la defensa sino que se incorporó tardíamente ante la ineptitud del Coronel Manuel Hernández Arteaga, además si bien él era el defensor de Málaga ni estaba solo ni era el mando de mayor graduación, porque él dependía del General Martínez-Monje Restoy que era superior suyo y era una defensa compartida con otros mandos como Cayetano Bolivar, o el General de Estado Mayor Asensio Torrado.
    En segundo lugar si se hubieran dejado ganar no habrían pedido insistentemente refuerzos al Gobierno rojo en Valencia hasta el extremo de desplazarse a la capital y entrevistarse con el Presidente del Gobierno Largo Caballero.
    Y tercero, los militares rojos estaban supervisados por el General ruso Vasili Kiseliov alias Kremen, que si hubiera notado la más mínima desafectación a la causa de Stalin, por la propia cuenta que le traía lo habría denunciado inmediatamente.
    Sería muy interesante si el autor conociera el incidente del barco prisión del puerto de Málaga que fue liberado por las tropas nacionales antes de que los detenidos fueran asesinados, que lo narrara en un futuro artículo. Sería un aporte muy valioso para hacer notar por un lado el carácter criminal de las autoridades rojas por un lado y el carácter liberador y de verdaderos cruzados del glorioso Ejército Nacional, hoy olvidado y vilipendiado injusta y miserablemente.

    Otro aspecto interesante del artículo a mi modo de ver es el de la «justicia»(?) franquista.
    «Quod natura non dat, Salmantica non præstat» (en español: Lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo otorga, aforismo que viene a decir que no se pueden sacar virtudes de donde no hay la materia prima para ello).
    La situación de después de la guerra no sería muy diferente de lo que sería ahora. Pensemos en la situación actual de España, con el PP traicionando a España una y otra vez sin solución de continuidad, la mayoría dela gente votando al PP con la estupidez del voto útil, y de pronto hay un alzamiento nacional, donde los pocos que son la élite mueren en combate o son asesinados, y se crea un nuevo Estado al que se apuntan los que por su estupidez dieron lugar a la necesidad del Alzamiento. Saldría gente muy buena, pero el común eran los de la CEDA (ya de los rojos ni hablamos) que con su cortedad de miras habían venido despreciando a José Antonio y habían dado lugar también ellos por la parte que les toca a la guerra.
    Se dicen en este artículo 4 cosas muy importantes del Coronel Villalba:
    – que sorprendente no fue sólo que Villalba no se sublevara, sino que se uniera a los frentepopulistas tomando en seguida parte activa a su favor.
    – que la actitud de Villalba facilitó que las columnas frentepopulistas catalanas se enseñorearan de Barbastro; lo que dio lugar a la consabida represión de todos los sectores no revolucionarios, entre ellos al martirio de los seminaristas.
    – que se puso al frente de las turbas y tropas frentepopulistas que en los primeros momentos asediaron Huesca, bien que sin éxito.
    – la guinda del pastel el testimonio de Quiepo de Llano según el cual Villalba exigió para sumarse al alzamiento que 20.000 duros (100.000 pesetas dela época que era una fortuna). La cantidad es lo de menos, lo importante es que mientras unos daban su vida por Dios y por España, este pájaro exigía dinero.

    Y luego cuando regresa en 1950 se le indulta. Por eso he dicho eso de «Quod natura non dat, Salmantica non præstat», porque no hay justicia, y ya entonces esta estaba en manos de gente que no se merecía estar en el puesto donde estaban, (porque ante tanta muerte de los héroes ocuparon puestos de poder gentes que venían a aprovecharse y sin el espiritu debido) porque si hubiera habido Justicia, no solo no se le habría indultado, sino que los que se hubieran presentado a interceder por él deberían haber sido tiroteados allí mismo en el despacho por la Autoridad a quien hubieran ido a interceder, y sin formación de causa, por venir a pedir peticiones «viciosas» en la terminología militar. Porque la memoria de los caídos no permitía que una persona directamente responsable de tantos (en número) y tan execrables (por su ensañamiento y crueldad) crímenes pudiera nadie deshonrar la memoria de sus víctimas (recordemos que al Obispo de Babastro lo castraron a lo vivo los rojos) intercediendo por el máximo responsable militar de tales asesinatos, como si aquí no hubiera pasado nada. Da idea lo pronto que se dempezó a traicionar a España desde dentro.
    Su condición de militar al Coronel/General Villalba no le eximía sino que le agravaba su responsabilidad porque a él le era de exigir más en aquellas circunstancias que aun anarquista alcohólico, piojoso y analfabeto.
    30 años de trabajos forzados en un campo de concentración levantado al efecto en los páramos de Soria, a los miembros del Consejo de guerra que dictó sentencia, habrían otorgado a dichos miembros del dilatado pero suficiente periodo de tiempo para reflexionar sobre las consecuencias de mancillar sus obligaciones como Tribunal. No de feria sino de Justicia, y no de cualquiera, sino de Justicia Militar de una Nación que retomaba la legítima aspiración de Justicia del Reinado de los Reyes Católicos.
    Por estas concesiones al enemigo nos vemos en la actualidad en las circunstancias que nos vemos, que la España Nacional se dejó engañar y perdonó al enemigo y el enemigo en lugar de hacer honor a ese perdón, lo aprovechó para apuñalar por la espalda a España y ganar ahora la guerra que perdieron entonces.

    1. Brillante y documentada exposición, que le agradezco mucho, pues siempre había dudado del papel del Ej´rcito en Barbastro, porqué permitieron esos horribles crímenes, porqué la Guardia Civil tampoco hizo nada (Barbastro era o es sede de una compañía del Cuerpo, al mando de un capitán), etc.
      Tanto el artículo como su comentario, ambos de categoría, sobresalientes, han despejado mis dudas…
      Gracias y cordiales saludos.

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