Israel desembarca en Marruecos

Nasser Bourita, Ministro de Asuntos Exteriores marroquí y Benny Gantz de Defensa israelí, respectivamente

Marruecos e Israel han firmado un importantísimo acuerdo por el cual éste se convierte de la noche a la mañana en principal socio de aquél en numerosos sectores incluso de importancia estratégica como son las prospecciones petrolíferas y los asuntos militares que incluyen su industria –Marruecos va a ser la punta de lanza de la fabricación de los más avanzados drones militares israelíes en el mundo, arma clave del futuro que ya está aquí donde las haya–, culmen de un proceso de acercamiento llevado a cabo con tanta inteligencia como  secretismo, que culminó hace unos meses con el reconocimiento de Israel por Rabat (otro país «árabe» que lo hace) a cambio, eso sí y entre otras cosas, del reconocimiento de Marruecos a la soberanía del Sahara por Estados Unidos; ahí es nada. Con lo dicho, Israel desembarca en Marruecos y lo hace por la puerta grande, lo que supone un éxito sin precedentes de Rabat, y más aún de Mohamed VI que va a convertir al país norteafricano en la primera potencia de dicho continente, porque no duden que la cosa va muy en serio.

La presencia judía en Marruecos no es nueva, bien que en general muy desconocida.

Una tradición antigua afirma que los primeros judíos llegaron al actual Marruecos ya en tiempos del rey Salomón en la naves fenicias que recorrían toda la costa africana en sus aventuras comerciales, pues, al parecer, existió gran amistad entre Salomón y el rey Hirab (en el actual Marruecos), llegando incluso a hablarse de una ciudad judía en Marruecos denominada Borrión. Más fiables son las noticias según las cuales desplazados judíos por las guerras del rey David contra su General Yoab llegaron hasta Marruecos. Hay crónicas de viajeros y testigos oculares que aseguran que existió una inscripción antigua en piedra que decía: «Hasta aquí llegó persiguiéndolos Yoab, Ministro del Ejército, en pos de los Filisteos», así como un lugar denominado «Hjar Sulaiman» (Piedra de Salomón), traducido del árabe. Asimismo, otras tradiciones señalan la llegada de muchos judíos a Marruecos cuando la destrucción del Templo por el Rey Nabucodonosor para no caer en manos de los asirios. El Talmud habla de los judíos exilados en Saus (actual sur de Marruecos) existiendo inscripciones en algunas sepulturas encontradas cerca de Infrán (200 Km. al este de Rabat), en una cueva, escritas en hebreo que datan de los años 400 a 300 antes de Jesucristo.

Bajo el dominio griego y más aún del imperio romano, las colonias judías de Marruecos sufrieron la consiguiente persecución, hecho que cambió con la llegada de los vándalos durante cuyo dominio los judíos marroquíes tuvieron poblaciones netamente judías incluso gobernadas autónomamente por ellos mismos. Lo anterior cesó cuando Marruecos cayó bajo el imperio Bizantino, como venganza por la ayuda de los judíos a los vándalos, recuperando su estatus anterior con la llegada de los godos.

Para cuando los árabes invadieron todo el norte de África, los judíos tenían en Marruecos enclaves que formaban casi una nación propia muy próspera por su activo comercio. Al principio los árabes recién llegados que eran abasidas establecieron relaciones amistosas con dichas colonias judías, lo que terminó con la llegada desde Damasco de Idris el Fatimista quien logró crear enemistad entre los judíos y los abasidas, iniciándose una cruenta guerra con numerosos vaivenes y cambios de bandos que terminó con la dispersión de los judíos por todo Marruecos ya en pequeñas poblaciones.

Judíos sefardíes marroquís

A raíz de su expulsión de los judíos de España por los Reyes Católicos en 1492 llegaron a Marruecos grandes cantidades de «sefarditas» que se asentaron principalmente en Mequinez, Alcázarquivir, Uazán, Rabat, Larache, Tánger, Debdu, Arcila, Salé, Tetuán, Saf.

En 1859 España entró en guerra con el sultán, situación que aprovecharon los marroquíes para saquear las casas de los judíos de Tetuán, asesinando a 400 de ellos. Como consecuencia de tal hecho, y de otras represalias en poblaciones del norte de Marruecos, numerosos judíos huyeron. En 1863 Moisés Montefiore y el Consejo de Diputados Judíos de Gran Bretaña recibieron una petición de socorro de parte de un grupo de judíos que se encontraba encarcelado en la ciudad de Safi, bajo la acusación de haber asesinado a un español. Montefiore, con el apoyo y respaldo del gobierno británico, viajó a Marruecos para exigir su liberación. Los prisioneros fueron liberados, consiguiendo además Montefiore que en 1864 el sultán Mohamed IV decretara la concesión de igualdad de derechos a los judíos, edicto que confirmó su sucesor, Hasán I, tras su llegada al trono en 1873.

Para mediados del siglo XX la población judía en Marruecos estaba repartida de la siguiente forma: Marruecos francés 200.000; Marruecos español, 13.000; Tánger (ciudad internacional) 12.000 (doce mil). En la Zona francesa las ciudades con mayor población judía eran: Casablanca, con unos 100.000 judíos; Fez, con unos 14.000; Mequinez, con unos 15.000, y a continuación Rabat, Mogador, Sale, Marraquech, Sefrú, Port-Lyautey. En Zona española estaba Tetuán con aproximadamente 6.000 judíos y el resto repartido entre Larache, Alcazarquivir, Nador, Arcila y Villa Sanjurjo. En ambas zonas existía, con sedes en Rabat y Tetuán, respectivamente, un Alto Tribunal Rabínico formado por tres jueces rabínicos cada uno de ellos, ante el cual eran juzgados en grado de apelación los asuntos –incluidos los religiosos– que antes hubieran sido fallados por el juez rabínico que existía en cada ciudad con población judía. Un apunte: la comunidad judía en el Protectorado español se puso de parte del Alzamiento, colaborando con aportaciones económicas.

En 1948, con el estallido de la Guerra de Independencia de Israel, tuvieron lugar numerosos altercados antijudíos en las ciudades de Oujda y Djerada con el resultado de 44 judíos asesinados. En 1949, 18.000 judíos emigraron a Israel, un fenómeno migratorio que continuó durante los años siguientes, alentado por las organizaciones sionistas. La independencia de Marruecos en 1956 no frenó dicha emigración; Rabat no reconoció a Israel, no existiendo desde entonces y hasta ahora relaciones oficiales entre ambos países, aunque sí extraoficiales comerciales llevadas siempre con gran cautela y discreción. En 1965 sólo quedaban en Marruecos unos 60.000 judíos. La Guerra de los Seis Días en 1967 incrementó la emigración de judíos marroquíes, no sólo a Israel, sino también a Europa y Estados Unidos. La población judía actual en Marruecos no supera las 5.000 personas.

Los acuerdos ahora firmados revisten una importancia capital, porque suponen la vuelta de los judíos a Marruecos ahora con el respaldo del poderoso Estado de Israel, detrás del cual siempre están los Estados Unidos como también se ha visto, ya que la jugada de Trump con respecto al Sahara ha sido la llave última para el reconocimiento de Israel por Rabat; ahí es nada.

Dron militar israelí: los mejores y más avanzados del momento

Para España –también Argelia y Mauritania–, la firma de este acuerdo y todo lo que supone y va a suponer es una pésima noticia, estando en juego no sólo nuestras españolísimas ciudades de Ceuta y Melilla, así como los varios peñones, piezas todas codiciadísimas de siempre por Rabat, sino también nuestras aguas territoriales canarias donde hace concesiones a nuestra costa; e incluso puede que en un futuro indeterminado las propias islas porque la ambición marroquí es tan grande como su inquina contra nosotros. Para qué hablar del uso de la emigración como forma subliminal, pero real, de invasión, al tiempo que le permite deshacerse de nada despreciables cantidades de población autóctona aliviando así su situación interior, lo que unido a su agresividad comercial y militar hace que debamos poner ya, pero ya, nuestras barbas a remojar y articular y llevar a cabo una política exterior igualmente audaz y decidida para neutralizar los ataques en varios frentes de que venimos siendo objeto de parte de nuestro enemigo del sur desde hace décadas, más de medio siglo, sin que aquí nadie se quiera dar por enterado, optando por la técnica del avestruz que de nada sirve, sino todo lo contrario.

En fin, un aviso más a navegantes que prefieren, al parecer, seguir destruyéndose a sí mismos en vez de aunar esfuerzos para combatir a quien nos reta y agrede; luego no nos quejemos… ocurrió igual con ETA y con el separatismo regional… y es que nuevamente y como siempre, el enemigo está no sólo en nuestro flanco sur, sino dentro que es lo peor y por eso el remedio es imposible.


7 respuestas a «Israel desembarca en Marruecos»

  1. Extraordinario artículo, lleno de datos de todo tipo, realmente exhaustivo, por el que no puedo menos que felicitar a su autor.
    Es posible que no seamos el diario digital más leído en España, pero no se ha hecho la miel para la boca del asno…

    1. ¿Y el que (dice) ser rey de España, ¿a qué se dedica…?
      Los marroquíes nos van a dar por donde la espalda pierde su honroso nombre, y aquí todos, o casi todos, a verlas venir.

  2. Y, mientras tanto, más DE UN MILLÓN DE MARROQUÍES están viviendo en España, la gran mayoría sin trabajar, y viviendo de nuestro «estado de bienestar».
    Y, eso sí, teniendo muchos hijos, pues a más hijos, más ayudas sociales reciben.
    ¿Alguién lo entiende?
    Yo NO, salvo que estemos en manos de traidores, que creo es el caso.

  3. Nada nuevo bajo el sol. En Marruecos, que yo sepa, hay DOS religiones autorizadas por su sultán (el islam y el JUDAÍSMO); y una, prohibida (el Cristianismo).

    Huelga decir que judíos y moros son los dos peores ENEMIGOS que tuvimos, tenemos y tendremos los cristianos.

    Los primeros, son los autores intelectuales de TODO lo MALO que nos pasó, pasa y pasará; los segundos, sus TONTOS útiles, sus SICARIOS.

  4. Totalmente de acuerdo, con una precisión: Israel ha estado presente en Marruecos desde siempre; desde luego desde su independencia en 1956: le suministró armas ya durante la guerra con Argelia, le facilitó mil acciones secretas (asesinato de Ben Barka incluido), permitió al Mossad espiar a los demás países árabes en la 2ªcumbre de la Liga Árabe de 1965 en Casablanca, fue el alma y parte del motor del “muro”, modernizó sus F-5 en 1996, entrenó su aviación en el desierto saharaui, etc, etc.
    Y respecto a la obligada política exterior española para no asistir a nuestra desaparición como nación a manos de yanquis, ingleses, franceses, marroquíes, etc, pasa por la salida de la OTAN y la alianza con Rusia. Además de amenazar con salir de la UE si sigue apoyando a Gibraltar y las importaciones agrícolas y pesqueras de países no comunitarios.

  5. ¿Y a quiém apoyará USA en un próximo y previsible encontronazo -o guerra- entre Marruecos y España…?
    Prece obvio que a Marruecos, y a las pruebas me remito: instalación de bases militares, reconocimiento de la «anexión» (en realidad ocupación) del Sáhara, etc.
    ¡Pobre España, y pobres españoles!
    Es lo que pasa cuando se tienen gobiernos traidores, incapaces de defender los intereses nacionales, pues están al servicio de los esbirros del NOM, y del judaísmo internacional.

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