Israel y Netanyahu o el tiro por la culata

La nueva sesión de guerra abierta entre palestinos e israelíes cumple ya los nueve meses de duración; todo un parto sin que veamos el final.

Sin embargo, recientemente el mentiroso compulsivo de Netanyahu ha dicho que ese final está muy cerca; aunque de alguien como él que miente más que habla y tanto como piensa, nada se puede creer. Que es un mentiroso lo reconocieron y confesaron al unísono Obama y Macron hace mucho sin darse cuenta de que el micrófono que tenían delante estaba abierto.

Tras esos nueve meses de invasión militar de gaza por Israel, de genocidio como ya está más que reconocido, Netanyahu sólo ha conseguido matar moscas a cañonazos, toda vez que no ha doblegado la voluntad de resistencia de los palestinos y apenas ha liberado a un puñado de rehenes; al tiempo, las bajas del ejército israelí reconocidas, otra cosa son las reales, alcanzan no menos de unos 500 muertos y cerca de 1.500 heridos, de los cuales casi un tercio irrecuperables; además, el enorme gasto en material militar de diversa clase que por el momento suministra EEUU.

Es decir, que el tiro le está saliendo a Israel y más aún a Netanyahu por la culata, máxime cuando son cada día más habituales las manifestaciones de los familiares de los rehenes que presiona para que se les libera mediante negociaciones, toda vez que la mano militar no lo ha conseguido; incluso algunos han muerto por los bombardeos indiscriminados israelíes. Asimismo, la colación política que con el asunto del ataque palestino del 7 de Octubre del año pasado consiguió Netanyahu, se ha roto por la dimisión de uno de los coaligados, harto de las veleidades del todavía primer ministro israelí.

Lo dicho tiene a Netanyahu contra las cuerdas, motivo por el cual su anuncio de que el final de la invasión estaría cerca puede deber nada más a una de sus mentiras y trampas habituales para salvar su propio trasero, ese mismo que peligraba cuando los palestinos, con sus habitual estupidez, discapacidad mental y anorexia intelectual llevaron a cabo su ataque terrorista que tan bien le vino a Netanyahu.

A todo ello se une la certeza cada vez más palpable de que el ataque terrorista palestino alcanzó tanta eficacia por la negligencia del propio Netanyahu. Y es que a las varias informaciones que surgieron ya desde aquellos días según las cuales el éxito palestino no pudo lograrse sin la “ayuda” israelí, hace unos días el periódico The Jerusalem Post (AQUÍ) volvía sobre el tema citando un documento que de forma concluyente afirma que tanto el ejército como el servicio de inteligencia israelí conocieron con mucha antelación, así como en todo detalle, las intenciones palestinas, hasta el punto que incluso valoraron en unos 250 los rehenes que con su proyecto tenían calculado coger los palestinos en su incursión.

¿Qué ocurrió entonces? Pues muy sencillo que prevaleció, sobre las informaciones fidedignas la soberbia israelí, el creerse sus propias mentiras según las cuales lo de los palestinos eran fantasías, junto a la de considerarse a sí mismos invulnerables. Por ello, despreciando a unos y sobrevalorándose a ellos mismos, ni el ejército ni el servicio de inteligencia tomaron medida alguna sobre el particular, lo que sumado a la relajación propias del uno y el otro toda vez que hacía ya mucho que no sufrían ataques de envergadura, propició el éxito palestino, todo lo cual, no cabe duda, es imputable en última instancia al propio Netanyahu que en vez de estar en lo que su cargo le exigía, andaba en corruptelas y conciliábulos pesudomafiosos con el único fin de mantenerse en el poder y disfrutar de sus prebendas.

A todo lo dicho hay que unir, y reconocer, que los palestinos están aguantando numantinamente sin ceder un ápice, si doblegarse, sin aceptar ni una tregua si quiera, entre otras cosas porque conocen a su enemigo, el tal Netanyahu, que saben, como Obama y Macron, que es un enfermo mental, un mentiroso compulsivo del que nunca se pueden ni podrán fiar, por lo que de nada serviría aceptar de él ningún acuerdo que bajo ningún concepto cumplirá.

Por demás, lo único que ha conseguido Netanyahu es, con sus masacres indiscriminadas y genocidio, con ese matar moscas a cañonazos, generar aún más odio del que ya de por sí existe el cual prevalecerá por generaciones, así como que Israel pierda apoyos internacionales de parte de las naciones que no se resignan a contemplar impávidas y menos a ser cómplices, como en ambos casos hace EEUU, lo que está ocurriendo, lo que tendrá sus consecuencias en el futuro.

PD.- Y peor aún si el frente norte, o sea, la frontera con Líbano donde Hezbollah domina, se a activara y entrara en ebullición, lo que no hay que descartar.


3 respuestas a «Israel y Netanyahu o el tiro por la culata»

  1. «Obama y Macron hace mucho sin darse cuenta de que el micrófono que tenían delante estaba abierto»; jajajaj; el hecho no tiene desperdicio… dos lacayos masones lameculos anglosionistas cuchicheando contra sus amos B´nai B´rith y cia.

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