Jaque a Pablo Casado

Muchas lecturas se están haciendo en relación a los últimos comicios electorales celebrados en Galicia y Vascongadas. Y cierto es que los análisis se prestan a innumerables interpretaciones. Desde el punto de vista político los enfoques pueden ser múltiples. Yo me voy a centrar en uno que, quizá, esté quedando en un segundo plano. Me refiero a la posición en la que queda el liderazgo de Pablo Casado al frente del Partido Popular.

En Galicia, la mayoría absoluta cosechada por los populares es incontestable. Correcto. Decir lo contario es faltar a la verdad. Alberto Núñez Feijoó consolida su dominio y se impone con claridad. Hasta ahí nada que decir. Sin embargo, pierde Pablo Casado. La aureola victoriosa del gallego le da una relevancia nacional que excede a los territorios de Galicia. Aunque en reiteradas ocasiones, el presidente de la Xunta se ha manifestado contrario a su abordaje de Madrid, no son pocas las voces que, pública y privadamente, le sitúan en Génova como futuro presidente nacional de los populares. Lo  señalo con conocimiento de causa, se lo aseguro. Sus cuatro mayorías absolutas, su experiencia de gobierno y gestión, su liderazgo en Galicia y no pocas simpatías le hacen ser “candidato” a ello. De otra parte, su nada disimulada oposición al discurso de la ejecutiva nacional, siempre a favor de una moderación y una centralización ideológica, es conocida y reconocida por propios y extraños.  Pablo Casado pierde peso dentro de su propia formación y es consciente de ello.

Este personal análisis cobra especial fuerza si nos atenemos al “neutro” posicionamiento del gallego durante las primarias celebradas para suceder a Mariano Rajoy. No apoyó a Casado, tampoco a Soraya Sáez de Santamaría, ni a María Dolores de Cospedal. Cierto, pero las simpatías por la ex vicepresidenta del anterior ejecutivo de Don Mariano, eran archiconocidas. Su postura es un tanto alejada de la derechización inicial con la que se manifestó Casado. Hoy también se manifiesta crítico con una persona de confianza del palentino, Cayetana Álvarez de Toledo, a la que no se la ha visto hacer campaña en tierras gallegas, y a la que ha censurado públicamente en algunas de las declaraciones de aquella. Sencillamente no comparte la táctica, ni la estrategia de Madrid.  Pablo Casado sabe que su principal rival dentro de su formación es Núñez Feijoó. La situación se hace muy incómoda e ingrata para el joven, pero preparado dirigente. La cortesía y la diplomacia van a ser las reglas del juego no escritas entre ambos. Apariencia de cercanía y frialdad en la intimidad. Las guardias pretorianas de uno y otro velan armas. Todavía las escaramuzas no han pasado de eso.

Dos años tiene por delante de la actual legislatura el líder nacional para diseñar una estrategia que no le desaloje del sillón de la calle Génova. Mientras, en Santiago, sin arriesgar nada, el gallego asiste a los toros desde la barrera. Unas elecciones generales con discretos resultados podrían ser la excusa para el asalto final. Nadie cree que sus aspiraciones y ambiciones políticas se ciñan a gobernar la Xunta. También es muy consciente de la supervivencia “clandestina” de muchos sorayistas muy bien situados en relevantes puestos institucionales. Todos ellos muy dispuestos, en la sombra, a apoyar esa operación política. Pablo Casado es muy consciente de quién es quién y lo sabe. Muchos, demasiados, se mantuvieron en silencio prudente, yo diría que cobarde, para no arriesgarse a perder sus ventajosas responsabilidades públicas. Hay presidentes regionales, presidentes provinciales, presidentes de comunidades autónomas, presidentes de diputaciones y gentes bien posicionadas fuera de Madrid que no le dieron apoyo explícito. Incluso en su propia tierra natal, Palencia, salvo el presidente provincial de Nuevas Generaciones, luego senador, Rodrigo Mediavilla y, el entonces portavoz en el Senado y ex Director General de la Policía, Ignacio Cossidó, el silencio espectral fue verdaderamente vergonzante. Pablo Casado lo sabe y lo sufrió.

En Vascongadas la situación no es nueva, El hundimiento del Partido Popular se remonta a épocas pretéritas. Se pierden cinco escaños, nada más y nada menos. El candidato popular, Carlos Iturgaiz, no ha impedido una debacle que hubiera sido mayor de haber sido nominado Alonso. Era una apuesta personal del presidente nacional. El Partido Popular y Pablo Casado pierden. La sangría de su base electoral es continuada y nada permite pensar que no se siga produciendo. El experimento de la alianza con Ciudadanos ha sido un soberano fracaso. Algo que Feijoó, con enorme vista política, rechazó para Galicia. En las provincias vascas el naufragio es estrepitoso, se pierde espacio, se pierde cuota de poder institucional y hay un amplio descontento en sus organizaciones territoriales. Desde que Mayor Oreja, María San Gil, Regina Otaola  y el propio Abascal, entre otros, desaparecieran, la perdida de fuerza es clamorosa. Alonso, Maroto, Samper, Barreda, Barrio y otros tantos de sus actuales caras visibles, no han tenido la talla suficiente para sustituir a las grandes figuras “olvidadas”. Además, la insistencia de Vox está dando sus resultados. Se ha obtenido un escaño en Vitoria, en dificilísimas circunstancias y un apoyo de cerca de dieciocho mil sufragios emitidos. Santiago Abascal representa para muchos vascos españoles, antiguos votantes del Partido Popular, una recuperación de las viejas esencias. No me he vuelto loco si afirmo que, el futuro de la derecha en Vascongadas lo representa el partido verde. El camino ya se ha iniciado.

En conclusión, Pablo Casado se enfrenta a una disyuntiva, o centra su formación dentro del espacio ideológico en el que no se encuentra cómodo, o intenta recuperar un terreno que ya ha sido ocupado. Si opta por lo primero, perderá votantes por la derecha, si se decide afirmarse en un centro derecha más definido, no conquistará un electorado desencantado con Ciudadanos. En tanto, Núñez Feijoó, es una amenaza real para su liderazgo y para sus aspiraciones presidenciales. En Galicia y Vascongadas perdió Casado. Tiempo al tiempo. Como decía mi madre: “No digas al tiempo lo que el tiempo te contará”.


7 respuestas a «Jaque a Pablo Casado»

  1. El PP es un partido nefasto para España, y es nefasto porque durante 40 años ha capitalizado el voto de la gente que estaba en contra de las políticas de extrema izquierda que representa Zapatero y que defendía el Cristianismo como Religión y como conjunto de valores, y lo que ha hecho es estafar sistemáticamente a la masa social de sus votantes, hacer inútil y estéril este voto y perpetuar las políticas de extrema izquierda de Zapatero.
    Ante esta realidad todo el PP, no sólo el PP más izquierdista y separatista y más colaboracionista con el PSOE que representa Feijó sino también el PP de Casado, es un partido nefasto para España porque ha entregado igualmente España a la extrema izquierda.
    Es verdad que Casado parece mejor persona (para quien no lo conocemos personalmente, como es mi caso) que Feijó, pero no es cuestión de que sea mejor persona, sino que en un político a lo que hay que atender es a qué es lo que hace para España como político y lo que hace para España como político es garantizar el monopolio de las televisiones, de la Educación y el monopolio cultural a la extrema izquierda, contribuyendo con ello de forma fatal y efectiva al adoctrinamiento general de la población en la extrema izquierda. El resultado de las elecciones vascas y gallegas si algo pone de manifiesto es que la población no separatista va envejeciendo con los años, va muriendo y el relevo generacional es gente adoctrinada en las ikastolas en el separatismo y en el odio a España y poco a poco el separatismo se va haciendo dueño de España y se va implantando en la España de hoy unos nuevos Paises Bajos como los del siglo XVI que tantos quebraderos de cabeza dieron a España, pero esta vez no en Holanda, sino en Cataluña, Vascongadas y Galicia, y preparándose por parte del PP también, que en esto juega a ser tan separatista como el que más, en Valencia y en Mallorca.
    Es verdad que Feijó es todavía más nefasto que Casado para España pero no nos engañemos Casado tiene a colaboradores en su equipo como Pío García Escudero y otros (incluido el referente de Rajoy y Soraya) que recordemos cómo se posicionó de parte del senador por Valencia de Podemos Carles Mulet en su enfrentamiento con el Alcalde del PP de Pajares de la Laguna (Salamanca) cuando desde Valencia exigió que se quitara del pueblo de Salamanca la calle dedicada el Héroe del Alcázar de Toledo. Pío García Escudero prevaliéndose de su puesto de Presidente del Senado echó sobre su alcalde hasta la Fiscalía, en un acto de los más miserables que se recuerdan
    Hay que decir que los cambios de calles al gusto de Podemos son manifiestamente contrarios a la Constitución, porque el art. 1 de la Constitución Española consagra los Valores Superiores de la Constitución: la Libertad, la Justicia , la Igualdad y el Pluralismo político, y es contrario al Valor Superior «Pluralismo Político» (y también al resto de Valores Superiores) el pretender la extrema izquierda que sólo pueda haber calles con nombres de su gusto, y el PP transigiendo también en esto para hacerle el juego a la izquierda.
    Lo preocupante de las elecciones vascas y llegas, además del ascenso del separatismo, como no podía ser de otra manera, es que todavía haya gente que vote al PP por un lado y al PSOE por otro, después de la pasividad del Gobierno del PP de Rajoy y Soraya Saenz de Santamaría en el tema del proceso revolucionario y separatista catalán, que se quedaron sin hacer nada y que si en España hubiera Justicia estarían en la cárcel, y después dela gestión que el Gobierno del PSOE está teniendo de la pandemia, que en ambos casos cabe decir que peor imposible.

    Los medios de propaganda del Gobierno no han perdido la ocasión de arrimar los resultados de las elecciones gallegas a su política sardina y ponderar a Feijó porque es el dirigente del PP más cercano políticamente al PSOE-Podemos. Cuentan la anécdota de Franco preguntándole al Jefe de su Casa civil el General de Villavicencio que qué estaba haciendo mal el Gobierno porque hacía una semana que no eran criticados en los medios internacionales. Si el enemigo no nos critica es que le estamos haciendo le juego. Entonces aquí ocurre igual, basta que los medios de extrema izquierda ponderen y valoren a Feijó para advertir que si este es el candidato que desea el enemigo entonces es el más nefasto para España porque si no no lo defenderían.
    En realidad cuando estos medios hablan de «moderación» se refieren no a la moderación en su verdadero sentido sino al servilismo al colaboracionismo tradicional del PP para las políticas de extrema izquierda del PSOE, apoyando el nombramiento de Carillo como hijo predilecto de Gijón, condenando el Franquismo, facilitando la profanación de la tumba de Franco, manteniendo la Ley de Desmemoria, Falsificación y Manipulación Históricas, sirviendo al discurso cultural de la izquierda etc. .etc.
    Tampoco olvidemos que el PP en lo económico representa el capitalismo liberal, y esto no es defendible:
    https://www.youtube.com/watch?v=E6VMM3nyMEs
    Por tanto el debate Casado Feijó es como el debate, Roosevelt Stalin, al final uno u otro trabajan unidos para someter a media Europa al telón de acero del Comunismo, y la otra media a su degradación para hacerlas desaparecer como naciones cristianas.
    El PP es un partido que debería disolverse, sus elementos más izquierdistas integrarse en el PSOE-Podemos y seguir sirviendo a estos partidos pero ya no de forma encubierta sino abiertamente, y los elementos menos izquierdistas ingresar en un convento y expiar sus pecados de cómo han llevado a España con su servilismo a favor del comunismo y la masonería al borde del precipicio donde se encuentra,

  2. El Partido Popular es la antigua UCD. Cabe todo: socialdemocracia, democracia cristiana, liberalismo, centrismo, reformismo….Un cajón revuelto sin más pretensión que estar ahí. La deriva ideológica en la que han entrado es alarmante. De esto hace más de una década. No es drecha, no es centro, se ha convertido en la NADA más absoluta. Complejos, debilidad y falta de ideario. Un completo desastre.

    1. Totalmente de acuerdocon usted.
      Y, POR SUPUESTO, MIS FELICITACIONES POR SU EXCELENTE ARTÍCULO.
      El PP es la NADA, ESO SÍ, ENVUELTA EN PAPEL DE REGALO…
      Yo les he votado muchos años, décadas,pero ya nunca más.
      Ahora voto a VOX, y la verdad es que, hasta la fecha, NO ME HAN DEFRAUDADO, EN ABSOLUTO.

      1. Muchas gracias caballero:
        El PP es una especie de ensalada de múltiples ingredientes, pero tremendamente insipida. No tiene aroma, ni sabor, ni color. Producto artificial. Un agradecido saludo.

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