Javier Marías y el patriotismo

Javier Marías

En Septiembre de 2017, El Mundo publicó una entrevista de Antonio Lucas a Javier Marías. El escritor dijo: «Recuperar la idea de patria genera fanatismo». Samuel Johnson, destacado escritor y crítico inglés del s. XVIII, dijo la conocida frase: «El patriotismo es el último refugio de los canallas». ¿Es cierto?

Según el historiador Juan Pablo Fusi: «La patria no es sino la circunstancia, el entorno territorial en el que uno ha nacido y cuya lengua, historia, paisaje, herencia patrimonial, cultura, etc. hacen que podamos explicarnos, comprender mejor nuestro origen y nuestra biografía. De ahí, patriotismo no es sino la consecuencia de nuestro afecto a ese entorno, de nuestra responsabilidad por mantenerlo y mejorarlo, de nuestro compromiso con lo colectivo cercano».

Supongamos que- de momento- damos por buenas sus definiciones. Si lo que quiere decir Javier Marías es que el patriotismo puede llegar a ser fanático, no hay nada que objetar. Pero esto puede suceder con casi todo. Un aficionado al fútbol puede convertirse en un fanático.  Incluso con el cricket.

Muchas personas, especialmente de izquierdas, vinculan las religiones al fanatismo. Pero, ¿cuántos atentados terroristas se han realizado, en los pasados diez años, en nombre de Cristo? ¿cuántos atentados terroristas se han realizado, en los pasados diez años, en nombre de Alá?

 La Iglesia católica gestiona 5.167 hospitales y 17.322 dispensarios repartidos en los cinco continentes. Igualmente, dirige 648 leproserías y 15.699 casas para ancianos, enfermos crónicos y minusválidos. Tiene 10.124 orfanatos y 11.596 guarderías. ¿De qué fanatismo hablamos? ¿Todas las religiones son igualmente fanáticas?

Si entendemos, como hacen algunos, que el patriotismo es un sentimiento -aunque en parte lo sea- tenderemos a meterlo- como hace la izquierda, en general- en el saco de los pensamientos políticos totalitarios.  

¿Por qué? Porque las doctrinas colectivistas y totalitarias, enaltecen y exaltan los sentimientos. Porque no se puede razonar contra los sentimientos. Esto lo podemos comprobar, por ejemplo, discutiendo con un separatista catalanista. No quiere razonar. Repetirá incansable, «Espanya ens roba». Pero el patriotismo no es esto.


Los seres humanos- muy mayoritariamente- no somos apátridas. Ser habitante de ningún lugar, es algo posible pero muy extraño. Aceptar que hemos nacido y vivido en algún lugar, del que queremos lo mejor, no nos convierte en fanáticos. Como decía Aristóteles, solamente las fieras y los dioses no son de este mundo. Y si bien es cierto que los seres humanos tenemos piernas en vez de raíces, las raíces, en sentido metafórico, no podemos eliminarlas, porque forman parte de nosotros mismos. Esto no significa que seamos, necesariamente, esclavos de nuestras raíces. Precisamente en las sociedades democráticas es donde resulta más factible escapar de nuestro mundo familiar, infantil y adolescente. Aunque nunca del todo.

El que fuera presidente de USA, John Kennedy (que no era facha), pronunció el día de su investidura, el 20 enero 1961, un memorable discurso, en el que dijo, entre otras cosas: «No preguntes lo que tu país puede hacer por ti; pregunta lo que tú puedes hacer por tu país». Esta fue una clara apelación al patriotismo, que fue muy aplaudida. Incluso por los progres antiespañoles. Pero si lo dijeran Núñez Feijoó, Díaz Ayuso, o Abascal, tendrían que pedir perdón de rodillas. Este es el nivel de estupidez que disfrutamos.

Fijémonos en que esta apelación al patriotismo no se hace desde un sistema político autoritario o tiránico, sino desde un sistema democrático. De ahí que el patriotismo no sea, exclusivamente, el amor por un lugar, en sentido físico sino, además, por unas instituciones que defienden la libertad y la dignidad de sus habitantes. El patriotismo nos recuerda que pertenecemos a una comunidad y una historia.

Por eso, un patriotismo fascista, comunista, o nazi, es un patriotismo espurio, falso. Un patriotismo que ensalza a la patria a costa de la libertad y la dignidad de sus súbditos, es falso patriotismo. No quiere ciudadanos, sino súbditos. Esto sucede en las formas de pensamiento político que privilegian lo colectivo sobre los individuos de carne y hueso. Algo que también sucede con el nacionalismo identitario, al sacralizar la nación y convertirla en algo superior y más digno que los individuos que la componen.

Por eso, una patria no es solamente un lugar físico sino, además, un conjunto de instituciones, narrativas, tradiciones, hitos, mitos, cultura, etcétera, que protegen la libertad y la dignidad de los individuos, además de hacerles sentirse orgullosos de pertenecer a esta patria. En este caso, España. Con una Historia extraordinaria, a pesar de los progres, acomplejados, ignorantes y demás fauna negrolegendaria.

Es esta libertad la que permite que estos individuos puedan ser patriotas críticos con esa misma patria a la que pertenecen. Y que, incluso, puedan abandonarla. De ahí que el concepto de «traidor» a la patria tenga un significado distinto en el nacionalismo. 
Por poner un ejemplo. Albert Boadella, para los nacionalistas identitarios catalanes, es un traidor. ¿Por qué? Porque ha puesto en evidencia las mentiras, corrupciones y abusos de la nación sacralizada y de sus comisarios políticos.

Para un patriota, que quiere lo mejor para su patria, estas críticas de Boadella deberían entenderse como una aportación para la mejora de la patria. Mejora que no se consigue con el fanatismo, el destierro, o la marginación, de los críticos, convertidos en ‘enemigos interiores’.  

Tan negativo como el exceso de autoestima es su enfermiza negación. Esto es lo que sucede en España. Con gente -normalmente progresista, aunque también hay acomplejados de derechas- que desprecia nuestra historia. Muchas veces por ignorancia. Otras, por una hispanofobia que entronca con la falsaria Leyenda Negra.

En fin, seamos tolerantes con los nacionalismos catalán y vasco que quieren romper, antidemocráticamente, a España. Pero no dejemos que el patriotismo español tenga más presencia. Mejor que siga encerrado en el armario. ¿Cómo se puede ser tan estúpido y suicida? Incluso gobiernan.

PD. Si el patriotismo español actual fuese nacionalismo, como el de los nacionalistas periféricos, estos no habrían levantado cabeza. Ni un palmo.


17 respuestas a «Javier Marías y el patriotismo»

  1. Claro, directo y contundente.
    La pura verdad.
    Y, dicho sea de paso, y ahora que no nos oye nadie, a mi don Javier Marías siempre me pareció un tonto con pretensiones, y balcones a la calle.
    El típico progre de salón, pero burgués en la intimidad.
    ¡Que diferente de su padre, don Julián Marías, que rezumaba sabiduría y humanismo cristiano, por todos los poros de su preclara inteligencia!

    1. Así es. Marías, además de mal escritor y corruptor de la lengua española, fue un completo cretino con estrella. Que la tierra del Reino de Redonda le sea leve.

    2. Ni Julián Marías ni su hijo Javier son modelo de NADA, dos malos escritores, pesados, sin contenido, en definitiva dos IDIOTAS que si se habla de ellos es por su credo de izquierdas.
      Solo les deseo que Lucifer NO los haya atrapado en sus redes.

  2. Impecable artículo y comentario. Aquí lo único que hay es maldad y miseria intelectual y moral por parte de una chusma criminal, degenerada, totalitaria y traidora, como es la izquierda (anti)española, cuyo «modus operandi» permanente consiste en tratar de arruinar y destruir, a toda costa y al precio que sea, España y todo lo que ésta significa, todo con lo que ella está relacionado, y a todo aquél que se le oponga o no comulgue con su inmunda y aberrante «ideología».
    Lo de que media España no se resigna a morir era por algo.., y así seguimos y seguiremos si la media España decente no despierta en masa y pasa al ataque hasta acabar con la otra media que está empeñada en aniquilarla.

  3. Gran artículo, los engendros son criaturas sin espíritu, como el hámster, dando vueltas en la noria hasta su fagocitación. Espíritu, sangre y suelo manifiestan la patria, pero se necesita instrucción, valor, lealtad y honor para conquistarla y siempre estar en alerta para defenderla. Por lo tanto, desde la política es imposible comprender su significado de patria, la actitud lúdica es dominante, divide creando laberintos psicológicos y esperpénticos como los que nos ha tocado vivir hoy en día. No hay mal que por bien que no venga, el darse cuenta de todos los errores que nos han llevado a esta situación y aceptar esta miseria y con valor purificarse, transmutando en espíritu, recordamos el significado de PATRIA. Nos conduce Cristo Rey para la reconquista de la patria y si no es posible en la tierra en tiempos finales, será en el cielo, lo importante es su comprensión y no arrodillarse en la miseria.

    Saludos cordiales

  4. Desde luego, poner al traidor Suárez es un pedestal, como ejemplo de «servidor de la Patria», cuando puso los cimientos de la destrucción de España con el «estado de las autonomías», en realidad AUTOSOYAS, demuestra que usted no ha entendido nada…
    Y, de verdad que lo siento.

  5. Pp y psoe son la misma mierda, eso aquí lo sabemos todos. Le recomiendo que frecuente más a menudo este foro. Parece que se ha caído de un guindo o tal vez su comentario tenga segundas intenciones.

  6. Confunde usted la velocidad con el tocino, y lanza una diatriba contra el PP.
    Aqui estamos hablando de don Javier Marás, que en paz descanse, nada más.
    Para criticar al PP, ya tiene el 95% de los medios, y eso como mínimo…

  7. Otros hemos trabajado prácticamente todos los días de nuestr vida, sumultanéando el trabajo con el estudio, criando varios hijos, con el sacrificio correspondiente, pero no salimos a los medios diciendo en público…
    Los méritos propios se quedan en lo privado, por lo menos en mi caso.
    ¡Y no he trabajado 8 horas diarias, sino 10 o 12!

  8. El comentario del darkside es de una soplapollez lamentable… de una estrechez de miras apabullante… nivel barra de bar. La ola final al traidor mediocre de Suárez corona un texto realmente lamentable e indigesto.

    1. Su «argumentario», ya no es que sea de barra de bar, como dice un comentarista anterior, con mucho acierto, sino de taberna de mala muerte.
      Como comprenderá, no voy a molestarme en debatir con usted, porque creo que no lo merece…
      Comprenderá que no puedo bajar a su nivel, es decir, a las ancantarllas.
      Que pase un día día.
      Lea y estudie más, así, al menos, se podrá enterar más de las cosas.

  9. Javier Marías. El escritor dijo: «Recuperar la idea de patria genera fanatismo». O, como tan solo una frase delata al lacayo masón de turno, si encima es escritor.

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