Jesuitas proselitistas, nada ecuménicos

San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier

Cuando San Ignacio de Loyola fundó la Compañía de Jesús, había mucha santidad e incontenible fervor en los primeros jesuitas. Sacerdotes de sotana y cruz en pecho, verdaderos misioneros que llevaban el Evangelio, como fuego abrasador, hasta el último rincón de la tierra. Anunciaban a Cristo con convicción y combatían con firmeza a todos los anticristos y falsas creencias. Todo éste espíritu combativo y estos ardorosos deseos de santidad están perfectamente reflejados en EL DIVINO IMPACIENTE, obra de teatro de José María Pemán.

Lamentablemente una obra tan piadosa y brillante, está hoy prácticamente olvidada. Es una reliquia recóndita, un cofre que alberga quilates de espiritualidad. Es una verdadera pena pues narra en verso, de forma incomparablemente bella, la heroica vida de San Francisco Javier desde su conversión hasta su heroica muerte por extenuación en las playas de Sanchón.

De tanto amor a Cristo le ardía el pecho y le quemaba la sotana, de tanto bautizar y conquistar almas murió de agotamiento. Para que luego digan que ya no hay que hacer proselitismo, que hay que respetar la religión de cada uno.

Pero no sólo eso, además está históricamente enmarcada en nuestro glorioso siglo de oro, época de grandes hazañas y conquistas no sólo en el terreno de la fe sino en todos los ámbitos. Y sobre todo narra con santa cercanía y familiaridad los inicios de la Compañía de Jesús. San Ignacio de Loyola en la Universidad de Paris recluta bravos soldados para la milicia de Cristo. Caen en sus redes Padres como Lainez, Fabro, Salmerón entre otros…y el mismo Francisco Javier.

Pemán

Es el santo patrono de los misioneros. ¿Cómo quieren que haya vocaciones si no se dan a conocer las vidas de los héroes de la cristiandad? ¿Donde están los jesuitas actuales difundiendo las hazañas de sus santos?

La obra, que hoy debería ser más vigente y necesaria que nunca, hay que comprenderla en el momento histórico en el que se compuso. El autor la estrenó en 1933 como protesta ante la disolución de la Compañía de Jesús y el devastador laicismo que quería imponer la Segunda República. En pleno apogeo del Nacional-Catolicismo español tuvo exitosas representaciones. Desde entonces es, prácticamente, una obra perdida en país del olvido.

Desempolvemos los tesoros de nuestra fe, limpiemos las telas de araña de la indiferencia. Recuperemos estas grandes obras clásicas, que conocen unos pocos nostálgicos y regalémosela a nuestra juventud, deseosa de grandes ideales, y hastiada de tanta telebasura. Que sea para ellos un soplo de aire fresco en sus vidas. El que tenga dones para que escribir que intente emular a Pemán y crear buena literatura católica para la mayor gloria de Dios. En Agnus Dei Prod hicimos un modesto homenaje a esta magistral obra. La titulamos Elegidos para su gloria con el deseo de que muchos sigan el mismo camino y que se creen muchas obras católicas con el fervor de antaño.

Les dejo con uno de sus diálogos más famosos sobre el llamado vocacional. Javier sueña sueños de gloria mundana. San Ignacio le ofrece la gloria eterna. Es un aperitivo para que escuchen la obra completa en el audio que adjunto.

Ignacio: Me preocupa el dolor
de tu alma ardiente, Javier:
me da pena verla arder
sin que dé luz ni calor.
Eres arroyo baldío
que, por la peña desierta,
va desatado y bravío.

 

Javier: No vive, Ignacio, infecundo
quien busca fama.


Ignacio: ¡Qué abismo
disimulado y profundo!
¿Qué importa ganar el mundo
si te pierdes a ti mismo?


Javier: ¿Me quieres, pues, apartado
de todo? ¿Pides, quizás,
que deje hacienda y estado?…
Me pides demasiado….


Ignacio: ¡Yo te ofrezco mucho más!
Cuando el aplauso te aclama,
ya piensas que estás llegando
a tu más alto destino.
¿No ves que el tuyo es divino
y que así te estás quedando
a la mitad del camino!

¡Deja ya esos devaneos
que te anublan la verdad
y te acortan los deseos!
¿Por qué andar con regateos
con al Generosidad?.

El mundo es un vuelo
que pasa pronto… y detrás:
muerte, juicio, infierno o cielo.
Recordarlo es detener
el paso en el precipicio.

Para escuchar completo en audio AQUÍ


3 respuestas a «Jesuitas proselitistas, nada ecuménicos»

  1. Los jesuitas desde hace medio siglo se han convertido en otro brazo de la masoneria.
    El ultimo gran jesuita que conoci, el Padre Jose Maria Alba Cereceda un prodigio de amor y pasion por Cristo. Descanse en paz.
    I. Caballero
    Donostiarra y carlista

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