Juan Antonio Montero Gutiérrez (a) Popeye: de profesión chequista (hoy: luchador por la libertad y democracia)

Cuando hoy en día, por mor de la desmemoria antihistórica y antidemocrática, se reescribe falsamente la verdad y se hace pasar a los verdugos por víctimas y viceversa, aún en contra de los hechos sobradamente documentados, nada mejor que traer a la memoria esa verdad que en aras a la verdadera reconciliación se enterró deliberadamente durante los años de gobiernos del Caudillo, lo que hoy sabemos que fue un craso error. Pues bien, aquí va la verdad histórica sobre Juan Antonio Montero Gutiérrez (a) «Popeye», uno de los más activos y crueles chequistas de entonces, al que hoy, como a tantos de su ralea, se pretende hacer pasar por luchador por la libertad y la democracia por quienes da la impresión de que están deseando hacer lo que él hizo, sólo que como por el momento no se lleva, se reprimen.

«Popeye»

Juan Antonio Montero Gutiérrez (a) «Popeye» (mote debido a su afición a fumar en pipa) (Córdoba 1916- Rostov/URSS 1959). Licenciado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid. Afiliado al PCE desde 1933. Secretario de organización del Comité de la Base Naval de Cartagena. Miembro de las Milicias de Vigilancia de Retaguardia y del radio Oeste del PCE de Madrid y uno de los principales dirigentes de la checa de la calle de San Bernardo de la capital.

Sus andanzas cono cruel chequista son ya de poco antes de que estallara la contienda, al formar parte de la que se ha descubierto que fue la primera checa que se creó.

El 28 de Abril de 1936, el comité del círculo socialista del Puente de Segovia de Madrid se incautaba del convento sito en la calle Antillón, nº 4, con el aparente fin de crear en él unas escuelas para los hijos de sus afiliados; unos días después, un anuncio informaba de que los desempleados del barrio podían pasar por la Secretaría de Parados abierta en el nuevo local.

Pero al poco, la cosa cambió de signo y un grupo de miembros de las comunistas Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (MAOC), se hicieron por asalto con el edificio, amenazando a las monjas que todavía residían allí; la cosa fue tal, que incluso el concejal y dirigente socialista Andrés Saborit tuvo que asistir impotente a la ocupación del edificio «Después de violentas discusiones poco faltó para que la Guardia de Asalto la emprendiera a tiros con los comunistas. Los esfuerzos de Andrés Saborit resultaron infructuosos. Los comunistas se quedaron en él, alegando que no eran ellos los que se habían incautado del convento, sino los representantes del Frente Popular para hacer escuelas obreras. Ante esta afirmación, el Gobierno no se atrevió a mover el asunto y las cosas quedaron como estaba» (Rafael Pelayo Aunión, testigo de los hechos, en el libro «Rusia al desnudo» (1956) de Ramón Moreno Hernández).

Una vez hechos los comunistas con el edifico entero, y por supuesto expulsadas no sólo las monjas sino también los socialistas  –en realidad éstos no dudaron en ceder, sino incluso todo lo contrario, pues el hecho de la incautación fue objeto del siguiente titular del periódico Claridad (órgano oficial del sector caballerista del PSOE, que era el mayoritario con diferencia en dicho partido) «Ese es el camino»–, los comunistas procedieron a organizar el edificio de la siguiente forma: el primer piso supuestamente para escuelas –en realidad como pantalla–, el segundo para los locales del Frente Popular y el tercero para las oficinas de las MAOC, pero su verdadero fin se encontraba en el sótano que fue acondicionado como «cárcel del pueblo»; en realidad centro de secuestros, torturas y ejecuciones. Este esquema se repetiría en prácticamente todas las checas que hubo tras el inicio de la guerra.

En esta, que ya podemos bautizar como la primera checa de las muchas que la seguirían, se concentraron enseguida quienes iban a dirigirla desde esos primeros momentos: junto a nuestro protagonista, Juan Antonio Montero Gutiérrez (a) «Popeye», se congregaron: Manuel Escontrela Ruimonte (a) «El Rácano» (Madrid, 1914-Moscú, 1968), litógrafo; Manuel Díez del Valle (a) «El Tendero» (Salamanca, 1915-Varsovia, 1964), dirigente de las MAOC en el radio Oeste; José García Granda (a) «El Gárcia» (Madrid, 1915-1986), piloto y comisario político durante la guerra, regresó a España y se unió al movimiento vecinal de Vallecas, donde una calle lleva su nombre; Manuel Martínez Sanjosé (a) «El Viejo» (Valladolid 1905- ¿?); y Andrés Asiain Martín (Madrid, 1913-1943), fusilado tras el correspondiente consejo de guerra sumarísimo.

Popeye (1), Rácano (2), Tendero (3) y Gárcia (4)

Y una vez organizado todo, tardaron apenas dos meses en ponerse manos a la obra. El 30 de Junio de ese año de 1936, los citados miembros de la ya checa, junto a otros, tomaron como sus primeros objetivos a:

  • José Vicente Sánchez Gallego. 18 años. Hijo de Mariano Sánchez Rexach (promotor del Circo Price). Congregante de Acción Católica, militante de Falange (poco activo), asistía a clases y ayudaba a su padre en la gestión del Circo.
  • Justo Serena Enamorado. 32 años. Oficial del Ejército en la reserva, de la promoción de 1921 de la Academia de Toledo, había pasado de Teniente de la Legión a cuidar de su madre enferma. Falangista de primera línea. Detenido varias veces por participar en algaradas, riñas y enfrentamientos con socialistas y comunistas. Todo el mundo le conocía en el barrio (vivía en un piso antiguo del distrito de Latina, cerca del Puente de Segovia).
Sánchez Gallego (1), Justo Serena (2)

Ambos fueron secuestrados al mismo tiempo, en la tarde-noche del 30 de Junio de 1936; la madre de Justo Serena denunció la desaparición de su hijo en la comisaría de Latina el 1 de Julio y el día 5 de Julio, la llamaron para identificar el cadáver.

Consta que que Sánchez Gallego fue secuestrado por Juanito Fernández y Agustín Lafuente, dirigentes de las MAOC de Madrid. Ingresado junto Justo Serena en la checa esa noche, fueron recibidos en el sótano por el Tendero, el Rácano y el Gárcia, y finalmente asesinados por el Viejo y por Juan Antonio Montero Gutiérrez (a) «Popeye».

Recreación de la estancia de una checa (Película ·Rojo y Negro»)

Seis días los tuvieron allí. Los cadáveres aparecieron en la salida de Carabanchel y en la carretera de Húmera, a unos cientos de metros el uno del otro. Por su estado se sabe lo que les había ocurrido «le dieron muerte lenta, 73 puñaladas y arrancamiento del cuero cabelludo además de otras lesiones». También «Tuvo ocasión la dicente de oírles hablar de sus fechorías, contando una de las veces, con toda clase de detalles, el asesinato de don Justo Serena Enamorado, en el que se confesaban de haber intervenido: el Andrés Asiain Martín y su cuñado Antonio Carmona, refiriendo el citado Andrés que le habían colgado como a un cerdo encima de un baño, habiéndole dado numerosísimas puñaladas cortándole los dedos y haciéndole objeto de toda clase de ultrajes» (María Madrueño, en la Causa General, criada durante la guerra en la checa del palacio de los marqueses de Peñafuerte, de la que fue responsable Andrés Asiain)

El padre de Sánchez Gallego no pudo soportar lo ocurrido, muriendo a los pocos meses. Un hermano de Justo, Joaquín Serena Enamorado, capitán de la Guardia Civil, encabezó el Alzamiento en Hellín y fue asesinado posteriormente en Cartagena;  el otro, Francisco, luchó en el bando frentepopulista como capitán de un batallón de voluntarios.

Comenzada la contienda al poco de lo relatado, Juan Antonio Montero Gutiérrez (a) «Popeye» pasó a ser uno de los principales cabecillas de la checa de San Bernardo, una de las más activas y terribles de las muchas que hubo en Madrid.

Dicha checa de San Bernardo estaba situada en el convento que existía en tal calle ocupando los números del 72 al 74. Al mando de ella estaba Agapito Escanilla de Simón y su hermano Carlos, contando además de con Juan Antonio Montero Gutiérrez (a) «Popeye» con, entre otros, Santiago Álvarez, Manuel Tellado, Andrés Urresolo, Rafael Sánchez de las Matas Covarrubias, Vicente Díaz (a) “El Piedra”, Ladislao Antón (a) “El Ladis”,  José Lechuga Soto (a) “El Lechuga”, Eloy de la Figuera y el conserje  de la propia checa y sus mujer Edmundo y Resurrección. Además, de la checa de San Bernardo dependían tres más situadas en la calle Princesa, 27; la del Ateneo Libertario de Vallehermoso sita en la calle Blasco de Garay, 53 y la de la Fundición Pasionaria en la Ronda de Atocha, 21-23 (en ella, además de los mismos crímenes que en las otras, se fundían las joyas (oro y plata) expoliadas a los detenidos y/o asesinados de todo Madrid). Todas ellas, como la de San Bernardo, eran comunistas.

La checa de San Bernardo fue, como se ha señalado, una de las más activas y su funcionamiento tuvo dos fases: la primera, la más temprana, era la citada donde todos sus miembros se organizaban en grupos «brigadas» –una de ellas dirigida por Juan Antonio Montero Gutiérrez (a) «Popeye»— participando en las detenciones, interrogatorios, torturas y asesinatos según mejor les convenía; en la segunda, quedó a cargo de comunistas pero que a su vez habían sido policías durante la II  República, quedando la checa al mando de Santiago Álvarez Santiago (logró huir en 1939, vivió en la URSS, trabajó en Radio España Independiente, regresó a principio de los setenta amparándose en el decreto de prescripción de 1969) y otros.

Collar eléctrico
Manuel Mateo, por su condición de ex-comunista fue tan odiado por sus antiguos compañeros que llegaron a publicar su fotografía en los periódicos

Entre los diversos métodos de tortura que empelaba Juan Antonio Montero Gutiérrez (a) «Popeye» están: el “quebrantahuesos”, que consistía en que con una tenaza de punta hueca luxaban los huesos de cada dedo de las manos y pies; el “Talón de Aquiles”, por el cual luxaban de igual modo todos los huesos de la mano y pies a la vez; el “gomazo”, que consistía en colocar alrededor de la cabeza una goma elástica ancha a la altura de la frente, de la cual colgaba una campanilla metálica que soltaban para que impactara contra el cráneo del detenido o “el collar eléctrico” que era un artilugio a modo de collar con bolas metálicas que se colocaba alrededor del cuello de la víctima y que iba conectado a un cable a través del cual se le administraban descargas eléctricas reguladas en intensidad.

De las múltiples «hazañas» allí realizadas hay testimonios fidedignos. Uno, el relatado por su autor, Vicente Díaz (a) «El Piedra», quien contaba una y otra vez cómo había asesinado a una familia entera, el matrimonio y dos hijos, hembra y varón; primero, al padre; más tarde, a la madre –a la que tuvieron que sacar en un colchón inmovilizada como estaba por las torturas–; luego vino el hijo; y finalmente la hija «a la cual después de ser asesinada la atropellaron» (declaración de Clemente Paramio, miembro en la checa). Otro, la de la detención, brutal tortura con especial ensañamiento y asesinato del conocido falangista, y ex-comunista, Manuel Mateo y Mateo, hombre de confianza de José Antonio: “Cuando llegué al zaguán de la checa de San Bernardo, vi a las gentes andar de un lado para otro con cierta precipitación. — ¿Qué pasa? Pregunté al  camarada Santiago Álvarez. La caza ha sido buena esta noche, Enrique. Entre ellos Mateo. Si quieres presenciar un gran espectáculo, quédate.  No puedo, contesté. Entonces, contestó, ni te entretengo ni me entretengo. Y desapareció mientras yo me dirigí a mi coche. En ese instante pensé en las tareas de Santi Álvarez. Hice un gesto de desprecio. Muchos hombres para matar a un hombre. Muchas horas para convertir a un vivo en un muerto…” (Enrique Castro Delgado en su «Hombres made in Moscú»)

«Popeye» al final de sus años

Terminada la contienda, Juan Antonio Montero Gutiérrez (a) «Popeye» consiguió escapar de Barcelona en un barco mercante inglés rumbo a Marruecos. En Agosto de 1939, gracias a las gestiones de la Cruz Roja y al amparo del Partido Comunista pasó a la URSS. Durante la II Guerra Mundial, sirvió en una escuela especial. Tras la guerra se trasladó a vivir a Rostov. Se matriculó en el Instituto Médico de dicha ciudad. Allí conoció a su esposa, estudiante de tercer curso. Decidieron casarse, aunque los parientes de ella estaban en contra pues pensaban que aquel extranjero la abandonaría. Un año después nacieron dos gemelas. Dejó la carrera de medicina. Pasó a trabajar en la Universidad Estatal de Rostov enseñando latín y español. No hablaba ruso con mucha fluidez, pero conocía muy bien el francés y el italiano. A sus estudiantes les fascinaba que hubiera participado en la Guerra Civil española. Hablaba mucho con ellos, les contaba cosas sobre la «lucha contra el fascismo», sobre la historia y la cultura españolas. Montero confesó que estas historias le ayudaban mucho a aliviar la melancolía por su patria, de la que nunca se libró. Era por naturaleza persona muy alegre, aficionado a las reuniones familiares, a las que siempre asistían sus hijas que solían ponerle delante una jarrita de vino tinto, diluido con agua.

Juan Antonio Montero (a) «Popeye», murió de un ataque cardíaco en 1959 a los 43 años. Los estudiantes llevaron su ataúd a hombros, turnándose unos a otros, desde el cruce de la calle Voroshilovsky Prospekt y la calle Gorky, donde se celebró la ceremonia fúnebre, hasta el cementerio de Bratsk.

Fuentes bremaneur.wordpress y Carlos Fernández Barallobre


9 respuestas a «Juan Antonio Montero Gutiérrez (a) Popeye: de profesión chequista (hoy: luchador por la libertad y democracia)»

  1. ¿Este «Popeye» miserable criminal torturador, como podía ser Licenciado en Derecho en 1936 si había nacido en 1916…con 20 años?
    El punto central de este trabajo impresionante y excelente es que YA estas checas funcionaban durante la Republica con total impunidad antes de que empezara la guerra.
    Los miserables criminales que HOY gobiernan España son, al esconder estos hechos históricos demostrados, COMPLICES criminales de este «popeye».
    «Popeye» se está cociendo en el infierno de Lucifer. Todos estos comunistas, chequistas, torturadores NO tienen perdón de Dios por sus terribles y espeluznantes crímenes.
    Gracias por traernos a estas páginas este relato de estos asesinos sin piedad.
    DIOS, PATRIA y REY LEGITIMO

  2. El Psoe siempre ha sido un partido de golpistas, revolucionarios, asesinos, corruptos, ladrones, puteros… Aparte de algún socialista honrado, que los hubo, hay y habrá, el partido debe históricamente ser considerado organización criminal. No le envidia nada al NSDAP alemán, también considerado en 1945 organización criminal.

    1. Lo siento, querido amigo Rafael.
      No ha habido, no hay y en el futuro tampoco…. socialistas honestos.
      Los honestos se encuentran en otros partidos…. y tampoco… los honestos se encuentran fuera del sistema de partidos parasitarios del Presupuesto Nacional.
      Saludos cordiales
      DIOS, PATRIA y REY LEGITIMO

  3. Excelente y aleccionador trabajo.
    Me gustaría saber en qué «escuela especial» estuvo este canalla durante la 2ªGM

    Y, por cierto, algunos olvidarían de buena fe en aras a la verdadera reconciliación, pero cada vez estoy más convencido que ese enterramiento de salvajadas fue seguramente inducido por la masonería, que ya estaba infiltrada en el Régimen y en la Iglesia.

  4. Fabricado psicópata, fabricante de psicópatas. Una razón/fin equivocado justifica cualquier animalada. Y encima el fin, que diría cínicamente el lacayo masón Marx, es la conveniencia relativa de los amos, en la sombra.

    1. Por cierto, hoy con medios más tecnológicos, están en lo mismo; sin guerra declarada y en medio de un mar de calma y sonrisas. La caverna siempre es la caverna, se pinte como se pinte.

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