Juan Carlos I y el 23-F: a confesión de parte relevo de pruebas
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Nadie quiere ya recordar los audios de Bárbara Rey con Juan Carlos I; y ella misma asegura que hay vídeos. Nadie quiere saber nada de ellos, pero ahí están y estarán. Y algún día formaran parte de la mejor y verdadera biografía de tan infame personaje… me refiero al emérito, que ella, siendo lo que es, no lo es ni el diéz por ciento que él.
Entre dichos audios hay unas cortas frases que lo dicen todo:
«-… las cosas de Sabino. Y, palabra de honor, me río, me río, cariño, me río de Alfonso Armada.
-¿Sí verdad? No, es que tiene…
-Armada… Siete años en la cárcel, se ha ido a su pazo de Galicia y el tío jamás ha dicho una palabra.»
Ergo, blanco y en botella… ¿o no?
La figura de Sabino ni se menta nunca en relación con el 23-F, salvo aquel lacónico «El rey ni está ni se le espera», en Zarzuela, se entiende, cuando estaba, vaya si estaba, y desde el primer instante a la espera del desenlace, o sea, de avalar al «Gobierno de salvación nacional» mediante el cual Juan carlos metía al PSOE, su obsesión, su objetivo a conquistar, en el poder por la puerta de un «pronuncionamiento militar», para que le perdonara ser rey y él pudiera pasarle la factura de haber llegado al poder gracias a él sin tener que somterse a unas elecciones que en 1981 no tenía muy claras.
En cuanto a Armada, el emérito lo dice todo «jamás ha dicho una palabra», o sea, que se calló lo que sabía, y lo sabía todo, claro, y se calló siempre por un erróneo concepto de lealtad al miserable rey que puso por encima de su lealtad y juramento a España, es decir, que se calló que todo era obra del rey, que el rey era el «elefante blanco», que Juan Carlos I era el 23-F, todo lo que Tejero dinamitó, y que no era un golpe militar, que el Ejército no tenía nada que ver, que era un autogolpe palaciego, traicionando también Armada a la familia militar.
En cuanto a ese reírse de Armada que confiesa también el emérito es una nueva y fehaciente prueba de la catadura moral del personaje.
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Nadie quiere ya recordar los audios de Bárbara Rey con Juan Carlos I; y ella misma asegura que hay vídeos. Nadie quiere saber nada de ellos, pero ahí están y estarán. Y algún día formaran parte de la mejor y verdadera biografía de tan infame personaje… me refiero al emérito, que ella, siendo lo que es, no lo es ni el diéz por ciento que él.
Entre dichos audios hay unas cortas frases que lo dicen todo:
«-… las cosas de Sabino. Y, palabra de honor, me río, me río, cariño, me río de Alfonso Armada.
-¿Sí verdad? No, es que tiene…
-Armada… Siete años en la cárcel, se ha ido a su pazo de Galicia y el tío jamás ha dicho una palabra.»
Ergo, blanco y en botella… ¿o no?
La figura de Sabino ni se menta nunca en relación con el 23-F, salvo aquel lacónico «El rey ni está ni se le espera», en Zarzuela, se entiende, cuando estaba, vaya si estaba, y desde el primer instante a la espera del desenlace, o sea, de avalar al «Gobierno de salvación nacional» mediante el cual Juan carlos metía al PSOE, su obsesión, su objetivo a conquistar, en el poder por la puerta de un «pronuncionamiento militar», para que le perdonara ser rey y él pudiera pasarle la factura de haber llegado al poder gracias a él sin tener que somterse a unas elecciones que en 1981 no tenía muy claras.
En cuanto a Armada, el emérito lo dice todo «jamás ha dicho una palabra», o sea, que se calló lo que sabía, y lo sabía todo, claro, y se calló siempre por un erróneo concepto de lealtad al miserable rey que puso por encima de su lealtad y juramento a España, es decir, que se calló que todo era obra del rey, que el rey era el «elefante blanco», que Juan Carlos I era el 23-F, todo lo que Tejero dinamitó, y que no era un golpe militar, que el Ejército no tenía nada que ver, que era un autogolpe palaciego, traicionando también Armada a la familia militar.
En cuanto a ese reírse de Armada que confiesa también el emérito es una nueva y fehaciente prueba de la catadura moral del personaje.
Nadie quiere ya recordar los audios de Bárbara Rey con Juan Carlos I; y ella misma asegura que hay vídeos. Nadie quiere saber nada de ellos, pero ahí están y estarán. Y algún día formaran parte de la mejor y verdadera biografía de tan infame personaje… me refiero al emérito, que ella, siendo lo que es, no lo es ni el diéz por ciento que él.
Entre dichos audios hay unas cortas frases que lo dicen todo:
«-… las cosas de Sabino. Y, palabra de honor, me río, me río, cariño, me río de Alfonso Armada.
-¿Sí verdad? No, es que tiene…
-Armada… Siete años en la cárcel, se ha ido a su pazo de Galicia y el tío jamás ha dicho una palabra.»
Ergo, blanco y en botella… ¿o no?

La figura de Sabino ni se menta nunca en relación con el 23-F, salvo aquel lacónico «El rey ni está ni se le espera», en Zarzuela, se entiende, cuando estaba, vaya si estaba, y desde el primer instante a la espera del desenlace, o sea, de avalar al «Gobierno de salvación nacional» mediante el cual Juan carlos metía al PSOE, su obsesión, su objetivo a conquistar, en el poder por la puerta de un «pronuncionamiento militar», para que le perdonara ser rey y él pudiera pasarle la factura de haber llegado al poder gracias a él sin tener que somterse a unas elecciones que en 1981 no tenía muy claras.
En cuanto a Armada, el emérito lo dice todo «jamás ha dicho una palabra», o sea, que se calló lo que sabía, y lo sabía todo, claro, y se calló siempre por un erróneo concepto de lealtad al miserable rey que puso por encima de su lealtad y juramento a España, es decir, que se calló que todo era obra del rey, que el rey era el «elefante blanco», que Juan Carlos I era el 23-F, todo lo que Tejero dinamitó, y que no era un golpe militar, que el Ejército no tenía nada que ver, que era un autogolpe palaciego, traicionando también Armada a la familia militar.
En cuanto a ese reírse de Armada que confiesa también el emérito es una nueva y fehaciente prueba de la catadura moral del personaje.
Vamos a ver
El Rey estaba utilizando a los militares monárquicos mas caracterizados para enderezar la España que se estaba cargando el cretino Suarez, de manera que Sabino sabia perfectamente lo que estaba sucediendo y desde su puesto a la derecha del rey vio todo el trapicheo que se armó y quel tuvo que maquillar con los militares cuando Tejero se negó a seguir aquella farsa.
Si llega a entrar en el congreso un general que no se distinguiera por su acendrado monarquismo tal vez hubiera colado eso de que Juan Carlos no tenia ni pajolera idea de lo que sucedía.
Con Armada y Milans en el ajo la suma sale de forma correcta y dos y dos suman cuatro
Armada no es que lo supiera todo, es que era el director del golpe, era el jefe ejecutivo. Armada era el elefante blanco que iba a ir al Congreso a encargarse de todo, y creo que ese nombre de «elefante blanco» era un código para que felipe gonzález, carrillo y todos los demás supieran que se estaba produciendo el golpe de estado que ellos habían negociado con zarzuela, para que no tuvieran miedo y reconocieran a sus organizadores y siguieran adelante con los planes (el gobierno de concentración). El rey era el jefe supremo, sin el cual no se hubiera hecho nada, y el enlace último con los EEUU, los cuales necesitaban una España en la OTAN. El cesid era el organizador del golpe, el que lo diseñó y llevó a cabo el asalto al congreso, con su fichaje de «Tejero», el principal punto débil que hizo fracasar el auto golpe.
Así es… la Verdad nos hace libres, y las grabaciones de la tal barbara rey ya han quedado caducadas, porque todos sabemos todo, aunque algunos pobres infelices sigan diciendo que el rey «salvó» no sé qué democracia que según los que la hicieron dicen «que nos hemos dado», jajajajajajajajaja, sería muy cómico si no fuera terroríficamente trágico.
España es una dictadura de partidos de lista cerrada, masónicos y antiespañoles, con el PSOE y PRISA a la cabeza de la indignidad y de la alta traición a la Patria, enemigos de Dios y de España, y lleno de socialdemócratas masónicos sin principios verdaderos.