La batalla de Cataluña

Yagüe

La ofensiva de Cataluña, también llamada batalla de Cataluña, campaña de Cataluña o defensa de Cataluña, fue el conjunto de operaciones militares que se desarrollaron en Cataluña entre diciembre de 1938 y febrero de 1939 dentro del marco de la guerra civil española, y que se saldó con la victoria de las tropas Nacionales, cuyo objetivo era la toma de Barcelona y del reducto republicano de Cataluña, al tratarse de ocupar una importantísima ciudad española que junto con el resto de la región catalana había permanecido en el bando republicano desde el comienzo de la guerra.

El general Juan Yagüe dirigió sus divisiones marroquíes por la costa mediterránea sin hallar gran resistencia, en tanto la mayor parte de las tropas republicanas estaban absortas en la defensa del flanco occidental. El ataque nacional desde el sur no pudo ser detenido por los batallones republicanos adscritos a Tarragona y las tropas del General Yagüe acabaron entrando en Tarragona el 14 de enero, presionando así por el sur a la propia Barcelona, donde el gobierno republicano ordenó la movilización general de ciudadanos de ambos sexos entre 17 y 55 años de edad, así como la militarización de todas las industrias, pero esta medida no tuvo eficacia, ya que se enfrentaba a la crisis causada por miles de refugiados republicanos que se dirigían en masa hacia Barcelona.

Mientras, el gobierno de Negrín  y el consejo de ministros acordaron declarar el «estado de guerra» y asignar al Ejército Popular Republicano la autoridad civil en retaguardia así como la subordinación de las autoridades políticas a las militares, pero esta medida carecía nuevamente de utilidad práctica en tanto la línea del frente ya estaba a 25 kilómetros del centro de Barcelona y los jefes militares estaban más urgidos de evitar la mayor desmoralización de sus tropas que en hacerse cargo de la autoridad civil, sobre todo cuando el gobierno de la República ordenaba «estado de guerra» recién tras treinta meses de combates. En paralelo, las divisiones políticas dentro del bando republicano entre socialistas, anarquistas, y comunistas no desaparecieron ante la perspectiva de un gran desastre bélico para la República en Cataluña.

Barcelona liberada

Amén de que, al difundirse la noticia de la caída de Tarragona, el frente republicano quedó expuesto nuevamente al descubierto, y la retirada se convirtió en una huida caótica de refugiados republicanos de toda clase: autoridades políticas, funcionarios, civiles comunes, e incluso soldados, que marcharon apresuradamente hacia la frontera francesa, a veces inclusive sin pasar antes por Barcelona.

En tanto que las tropas nacionales continuaban avanzando, los funcionarios de la Frentepoopulistas evacuaron aceleradamente sus oficinas empacando archivos, mientras tanto militantes de los diversos partidos políticos de la zona republicana incendiaron documentación, archivos, y tarjetas de identidad en las calles barcelonesas. Los presos del bando nacional aún recluidos en Barcelona fueron sacados de sus celdas para ser también trasladados en la masiva retirada republicana. Ese mismo día, el ejército nacional atacó Sabadell, Tarrasa, y Badalona, mientras cruzaban el Llobregat.

A lo largo del 25 de enero las fuerzas de la 105.ª División del coronel Natalio López Bravo ocuparon el aeródromo del Prat. Y al amanecer del día siguiente las tropas nacionales alcanzaban las cumbres del Tibidabo y de Montjuic, y al mediodía entraron al centro de Barcelona y ocuparon toda la urbe semidesierta, sin hallar resistencia alguna. En paralelo, la «quinta columna» nacional hizo su aparición en las calles barcelonesas tras dos años y medio de ocultamiento.


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