La batalla de Villalar

Monumento a la batalla de Villalar

Apenas a dos kilómetros de Villalar de los Comuneros, a medio camino entre esta localidad y Marzales, ambas pertenecientes a la provincia de Valladolid, se encuentra el lugar conocido como Puente el Fierro, levantado sobre el arroyo de los Molinos. Es ahí, precisamente, el lugar exacto en el que se produjo, el martes 23 de abril de 1521, la batalla de Villalar. Hoy en día se erige un monumento conmemorativo que recuerda la pelea mantenida entre las tropas realistas, fieles a Carlos I, entonces ya proclamado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (Aquisgrán, 26 de octubre de 1520) y, las huestes comuneras capitaneadas por Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado. Este lugar fue declarado Bien de Interés Cultural, con la categoría de sitio histórico, en 1996. El monumento laudatorio fue inaugurado en 2004 y, por cierto, a mi modesto entender de fea factura, se levanta inhiesto, vertical y reconocible a kilómetros de distancia.

En una amplia llanura, anegada por el barro a consecuencia de la pertinaz lluvia que caía en aquella jornada –onomástica de San Jorge-, se libraba una definitiva batalla que, aunque no de inmediato, pondría fin al sueño de libertad de los comuneros. Estamos celebrando, por tanto, el V Centenario de la batalla de Villalar (1521-2021). Con motivo de tan relevante fecha son muchos los eventos programados por el gobierno regional de Castilla y León, también por parte de otras instituciones tanto públicas como privadas.

Carlos V en 1521

Pero ¿Qué ocurrió realmente aquel día? Muchas han sido las publicaciones, los congresos, simposios, conferencias y exposiciones celebradas, y más que tendrán lugar durante el presente año. Sin embargo, la objetividad histórica ha sido demasiadas veces olvidada, mancillando la verdad de los sucesos acaecidos. De una parte, los comuneros han sido elevados al grado de héroes, de la otra, se les ha tachado de traidores y saqueadores del Reino de Castilla. Sea como fuere, atenderemos a la veracidad de los sucesos.

Fadrique Enríquez de Velasco

Desde el 17 de diciembre de 1520, la Junta de las Comunidades se hallaba en Valladolid, a cuarenta y dos kilómetros de distancia. Tordesillas, en poder de los realistas, estaba muy cerca, lugar en el que estaba confinada la reina Juana I de Castilla, la madre del joven rey y emperador –contaba con veintiún años cumplidos-. Medina de Rioseco, otro lugar de obligada referencia, se encontraba a unos cincuenta kilómetros, también en manos de los realistas, era Señorío del IV almirante de Castilla, Fadrique Enríquez de Velasco, oficial del monarca encargado de estar al frente de la Armada, profundamente leal. En las inmediaciones del campo de batalla se encuentra la fachada occidental de los montes Torozos. Un lugar verdaderamente estratégico para las aspiraciones de todos.

Durante la madrugada del día 23, las tropas comuneras salían del castillo de Torrelobatón (Valladolid) precipitadamente, desorganizadas y temerosas de las tropas realistas acampadas en Peñaflor de Hornija, a siete kilómetros de distancia. La intención de Juan de Padilla, capitán en jefe de facto de la Comunidad, daba orden de repliegue táctico hacia Toro (Zamora), en manos comuneras, donde pretendían hacerse fuertes ante la acometida de las fuerzas realistas agrupadas desde el domingo, 21 de abril. La empresa no se presentaba sencilla por diversas razones : la distancia a recorrer hasta la ciudad zamorana era de alrededor de cincuenta kilómetros; por la falta de organización en el repliegue –verdaderamente caótico-; por el pavor infundido por la superioridad de los leales a Carlos; por las deserciones que se habían producido a consecuencia de la falta de pago de su soldada; por la dificultad del transporte de las piezas de artillería que con ellos llevaban y, por si fuera poco, por la lluvia y el lodazal en el que se había convertido la vía de fuga. Es importante recordar que las tropas comuneras no eran profesionales de las armas, sino milicias armadas y deficientemente pertrechadas.

En Peñaflor habían sumado sus fuerzas los grandes señores de Castilla a las llegadas, procedentes de Burgos, al mando del III condestable de Castilla, Iñigo Fernández de Velasco, en el que recaía el mando supremo del ejército y virrey en ausencia de Carlos. Allí se dieron cita, entre otros, el duque de Medinacelli, los condes de Haro,  de Benavente,  de Alba de Liste, de Castro, de Osorno, de Miranda, de Cifuentes, los marqueses de Astorga y de Denia, entre otros muchos. La flor y nata de los grandes del reino, deseosos de poner fin a la sublevación. Ninguno quería perder la oportunidad de participar de la segura victoria, por el interés en defender sus privilegios y, de paso, obtener cargos, reconocimientos y prebendas por parte del soberano por el apoyo y la lealtad demostrada. En la retaguardia, muy atento a los acontecimientos, se encontraba el regente nombrado por Carlos I, Adriano de Utrecht.

Así pues, alertados por la maniobra de los comuneros, iniciaron una rápida persecución con la caballería. Atravesaron los sublevados, sin orden ni concierto, Villasexmir, San Salvador y Gallegos. La lluvia era fuerte y las comunicaciones entre la vanguardia y la retaguardia eran imposibles, pese al denodado esfuerzo de Padilla y, ante el inmediato enfrentamiento, decidió  sin éxito, desplegar a sus tropas a la altura de Vega de Valdetronco, pero parte de su vanguardia ya se encontraba en las inmediaciones de Villalar.

La resistencia comunera fue escasa ante la acometida de la caballería realista. Los jefes comuneros fueron apresados. Primero Francisco Maldonado, luego Juan Bravo y, finalmente, no sin resistencia,  Juan de Padilla que, hasta el último momento, daba órdenes a sus aterradas milicias. No se pudo llegar a Villalar, donde se pretendía ubicar la artillería. Muchos fueron apresados, algunos huían perseguidos por los hombres del conde de Haro. Las bajas sufridas oscilan entre las quinientas y las mil. Cuando llegó el condestable con la infantería la lucha había cesado.


4 respuestas a «La batalla de Villalar»

  1. Al respecto del tema expuesto; recomiendo la lectura de la obra del Doctor JOSEPH PÉREZ, «Los Comuneros». Resulta extraordinariamente esclarecedora. El origen de tales revueltas, hay que centrarlo en los abusivos impuestos; lo que daría motivo al MOVIMIENTO COMUNERO. Lucha emprendida por unos patriotas que veían a su nación en manos de un rey extranjero -CARLOS I de España y V de Alemania: fruto del matrimonio habido entre la hija de los Reyes Católicos, doña Juana I de Castilla -la Loca- y Felipe I el Hermoso) y los abusivos y mezquinos intereses de una clase de patricios (nobles y oportunistas), cuales, más miraban proteger sus señoríos y posición, que otra cualquiera cosa. Destaca, el servilismo interesado a un monarca que, lejos de interesarse por el reino que había de mandar y las tierras ricas de Hispanoamérica, prefiriera coronarse de emperador del Sacro Imperio Romano Germánico; el cual, ha no mucho, acabaría perdiéndose por dos básicas razones: a) La torpeza de un monarca empecinado en imponer y defender a toda ultranza la religión católica y su corona imperial, totalmente indiferente o insensible a los sufrimientos del pueblo (Comunidades de Castilla) y, b) Intrigas de los príncipes alemanes que terminaron potenciando, es sus espurios intereses, a un paranoico Lutero, impulsor de la Reforma protestante. Tal pretexto arruinaría el proyecto y dividiría a los católicos; pudiendo afirmar, ese sea inicio del acabose de una España que pudiendo ser grande, quedaría cuasi desmembrada. Resumiéndose todo, con un sabio refrán: «De aquellos polvos vienen estos lodos». España y Portugal, ambas naciones, debieran olvidarse de la quimérica europea, y, promover y centrar todos sus esfuerzos y recursos en la cristalización del proyecto político de la Comunidad de Naciones Iberoamericanas, al igual hiciera Gran Bretaña, en su día, con la Commonwealth; sobre este tema, véase el siguiente enlace. [1]
    [1] https://abogadoscanarios.wordpress.com/2021/02/15/comunidad-iberoamericana-de-naciones/

  2. He leído a Joseph Pérez, es sin duda, su tesis doctoral, al menos para mí, un libro de obligada referencia. Además, he tenido la inmensa fortuna de conocerle personalmente.
    En España, en Aragón, también durante la Guerra de las Comunidades hubo un conflicto, la revuelta de las Germanias. Yo hubiera preferido cómo rey.a su hermano Fernando. Desde luego que Carlos no tenía, al principio de su reinado ningún afecto ni a castellanos ni aragoneses. Éramos tan solo un cajero automático y el medio para financiar sus proyectos imperiales.

  3. Felicito a don José María Nieto Vigil, por abordar un tema de tamaña importancia para España, que, sin embargo, ha pasado casi de puntillas; sinceramente, creo, es usted de los pocos que se han preocupado de refrescar la memoria sobre unos hechos que cumplen 500 años (1521/2021), y, que, sin duda, revisten tantísima importancia que, diría, han sido la causa de la paulatina decadencia de España y la divergencia entre muchos de los ciudadanos de los diferentes territorios que conforman la actual nación española. La tragedia se ha forjado entre los traidores de casa junto a poderes exógenos nítidamente interesados en destruir el poder español en el mundo; tramando, de manera calculada, ladina, de forma paulatina y sostenida en el tiempo. Conste, que, no estoy refiriéndome a la denominada Leyenda Negra, que también; estoy aludiendo a la maniobras urdidas por la pérfida Albión y su brazo francés, para sembrar el descrédito de España. Entre las grandes torpezas acometidas por los diferentes monarcas españoles, destacaría la expulsión de los Jesuitas por el monarca Carlos III, mediante la Pragmática Sanción de 1767; tan absurda e injusta decisión, precipito los movimientos revolucionarios instados por los criollos masones (odian la cristiandad); finalmente, terminaría originándose la cruentas guerras de independencia de las provincias hispanoamericanas de ultramar. ¡Cuánta ignominia y dolor! A continuación recomiendo el visionado el documental titulado «El complot de los masones»; seguir el enlace a continuación indicado: https://www.youtube.com/watch?v=Eyp3ytvF6-k

  4. Muchas gracias Juan, por sus comentarios. Es cierto lo que Vd. señala, con acertado criterio . Es por eso que, con la aceptación de este periódico, seguiré profundizando en el tema con nuevas entregas.
    Durante.este año, con motivo de mis investigaciones, visitaré muchos lugares en los que la Guerra de las Comunidades dejó su impronta.
    Espero que sea uno de su interés. De nuevo, muchas gracias y queda dicho ¡Hasta la próxima entrega! Un abrazo.

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