La celebración de la Constitución

Hoy, 6 de diciembre, se celebra en toda España, como si fuese la panacea del éxtasis democrático, el 39 aniversario de la ilegal Constitución de 1978, nacida sin proceso constituyente, origen y causa del panorama actual.

Uno piensa ¿cómo, siendo católicos, se puede festejar una Constitución atea, que primeramente descompuso el Fuero patrio, y más tarde nos arrebató el tesoro de la Confesionalidad Católica del Estado?

Además, sintiéndonos orgullosos de ser españoles, como lo hemos demostrado en las masivas manifestaciones habidas en toda España provocadas por el odio de los separatistas, y en las que no nos hemos presentado con la Constitución en las manos, sino con la bandera y símbolo de la Patria, para reclamar a gritos, no el dialogo, sino la unidad de España y la aplicación de las leyes a los golpistas.

Estoy seguro de que todos éramos conscientes de lo que está sucediendo en España. Pero, ¿lo éramos también de que todos estos acontecimientos son actos de una farsa programada y realizada siguiendo un guión preestablecido?

Es evidente que, en cualquier estamento laico o religioso, para su buen funcionamiento, necesita un Jefe. Toda orquesta necesita un director. Todo equipo de futbol necesita de un entrenador. Toda Parroquia necesita de un párroco. Todo ejército necesita un mando… etc. Por ello y con mayor razón, toda representación, farsa o pieza teatral necesita de un realizador que la ponga en escena. Y ante este despropósito secesionista preguntamos: ¿quién está detrás de estos acontecimientos dirigiendo esta tragedia escenificada por gobernantes, separatistas y partidos políticos?

Los sucesos vividos y que estamos viviendo en las provincias catalanas y en resto de España no han sido fruto de la casualidad, ni accidentales o espontáneos. Los pasos andados estaban previstos y sopesados desde hace 40 años con la trampa constitucional de “nación de naciones”.

Y aquí y ahora estamos viviendo las consecuencias de la Constitución, norma máxima del ordenamiento jurídico español, que fue redactado por los “Padres”: Jordi Solé Tura, Miquel Roca, José Pedro Pérez-Llorca, Gregorio Peces Barba, Miguel Herrero Rodríguez de Miñón, Manuel Fraga Iribarne y Gabriel Cisneros, quienes se encargaron, tras 29 sesiones, de parir el anteproyecto presentado en el Congreso de los Diputados, quienes tras su debate le aprobaron el 21 de julio con 258 votos a favor, 2 en contra y 14 abstenciones.

Y que una vez aprobado el texto, fue refrendado el 6 de Diciembre de 1978, razón por la cual  se celebra todos los años su onomástica en ese día, aunque bien es verdad que fue el Rey Juan Carlos I quien sancionó la Constitución en una sesión conjunta del Congreso de los Diputados y el Senado celebrada en el Palacio de las Cortes el 27 de Diciembre de 1978, aunque no se publicó al día siguiente, como era norma habitual, por ser el día de los Santos Inocentes, fecha  en que tradicionalmente se dedica a hacer bromas y para no dar pie a que se la apodase “La Inocente”, como anteriormente se había bautizado  “La Pepa»,  a la promulgada el 19 de Marzo de 1912, por lo que entró en vigor el día 29 cuando se publicó en Boletín Oficial del Estado.

Esa es la Constitución que se festeja todos los años en diciembre como la compensación de la quinta esencia democrática, cuando en realidad es una avalancha de perversiones incontables, contrarias a la Ley de Dios y a la Ley Natural; ni más ni menos que la tapadera aconfesional del laicismo confesionalmente radical y anticatólico de la que emanan los males que enlutan al pueblo español como es el deterioro moral y económico, las leyes inicuas y contranatura, los sueldos disparatados a políticos y a sus enchufados, las prebendas y subvenciones a sindicatos, titiriteros,  maricones y extranjería, la injusticia de los liberados, el derroche del erario público, el atraso educacional, los impuestos asfixiantes, la congelación de pensiones, la estrangulación moral y económica familiar; amén de las autonomías y estatutos separatistas, la propiciación de odios, la censura de la verdad intentando subvertir la historia, etc.

Juzgad vosotros mismos si ante los acontecimientos que estamos padeciendo los españoles, gracias a los liberales malminoristas, legalizados por los votos de los católicos, que hoy nos gobiernan con una infidelidad permanente a nuestros principios católicos y una fidelidad a una Constitución agnóstica que ha prescindido absolutamente de Dios, y que en sus formulaciones ha dejado entreabiertas las puertas para dar paso a una serie ininterrumpida de Leyes perversas: del divorcio, la fornicación, el adulterio, el aborto, la manipulación de embriones, los matrimonios de hecho, la despenalización de la blasfemia, etc., que han hundido al pueblo español en la oscuridad de la apostasía, el pecado y la ruina. Amén que las autonomías, surgidas de la Constitución, han dado pie a las exigencias egoístas de los nacionalistas-separatistas, para pedir más y más dinero, sin verse jamás saciados, a pesar de las cuentas de Andorra y la corrupción que respalda la actual farsa catalana. ¿Es o no motivo de fiesta?

Para mayor esclarecimiento, y dada la gravedad de la ausencia de Dios en la vigente Constitución, nosotros no podemos ni debemos celebrar esa carencia como fiesta, hasta que sea restituido el sacrosanto nombre de Dios en la Carta Magna.


3 respuestas a «La celebración de la Constitución»

  1. En la vida, tenemos dos opciones:
    Elegir el Orden De Dios ó, rechazarlo y optar por el des-orden? del Mundo. Lo que llama San Agustín, las dos ciudades.
    En la segunda opción La mundanidad del relativismo a todos los niveles, da entrada a bocanadas de degradación moral. Al dar la espalda a Dios, e ir contra lo Sagrado, ¿qué mejor culto que el ególatra?. ¿Cabe así el Amor a la Patria?.
    Dios, Patria, Justicia y Familia, van unidos, para amarlos y defenderlos, o para despreciarlos, para optar por lo infame: la cultura de la muerte, el hedonismo, la codicia y la traición.
    En la medida que se atropella, se es “sin Dios”=“ateo”.

    1. Está claro que con esa CONSTITUCIÓN , se optó por la andadura que llevaría a envenenar con la Naciión de Naciones, al desguace de España, calculado por el fundamentalismo ateo, masón y apátrida.
      La palabra División viene de Diábolo, Diablo.

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