La cesada Juna Rectora del Casino Militar de Madrid (CCE) entra en pánico

ESCUCHAR NOTICIA: Hemos informado puntualmente de lo que viene ocurriendo en el Centro Cultural de los Ejércitos (Casino Militar) de Madrid. El último artículo se tituló «El Casino Militar de Madrid (CCE): algunas preguntas antes de su trascendental Asamblea Extraordinaria» (AQUÍ) en el que, además, se incluían todos los anteriores. En él hacíamos una serie de preguntas que, como era de esperar, no han recibido contestación por parte de ninguno de los miembros de la Junta Rectora ya cesada. ¿Quién calla otorga? Por cierto, Junta Rectora al frente de la cual llevaba como presidente y durante los ¡¡ÚLTIMOS 40 AÑOS!! el Gral. Velarde, de Intendencia, hoy, claro, nonagenario y desde algún tiempo con sus facultades, como es natural, pues la Naturaleza no perdona, capitidisminuidas, y es que hay algunos que en su desvarío con tal de figurar son capaces de todo, incluso de exponerse a hacer el ridículo; y los que le rodeaban y reían la gracia más todavía. Pues bien. Hoy vamos a formular una nueva pregunta que añadimos a las ya hechas en nuestro anterior artículo y vamos a darles una noticia de traca; y esperemos no tener que volver sobre este asunto hasta que podamos informarles del resultado de la Asamblea Extraordinaria del próximo 21 de Abril donde conforme a ley y a los estatutos, por fin, se elija una nueva Junta Rectora. La pregunta. ¿Es o no verdad que varios miembros de esa Junta Rectora ya cesada disponía de «tarjetas black», sí, esas de tan mala fama? La noticia de traca. En un intento extremo por impedir que la próxima Asamblea Extraordinaria se celebre, miembros de dicha Junta Rectora cesada presentaron un requerimiento de medidas cautelarísimas ante el juzgado, que fue resuelto el pasado 7 de Abril, como no podía ser de otra forma denegándolas. ¡Cómo se puede caer en pozo de ignominia tan profundo! ¿De qué pasta están hechos estos individuos todos ellos, para más inri, de alta graduación militar? La iniciativa, que estaba condenada al fracaso porque sus argumentos eran tan absurdos que muy bien pudieron ser tomados como incluso hirientes por el juez, sólo puede explicarse porque sus impulsores han entrado ya en pánico ante la posibilidad de que la nueva Junta Rectora que salga de dicha Asamblea, si es la que tiene que ser y hace lo que tiene que hacer, saque a la luz la verdad, rescatándola del oscuro sótano en el que lleva años, por no decir décadas, encerrada.   Pulse para escuchar el texto Hemos informado puntualmente de lo que viene ocurriendo en el Centro Cultural de los Ejércitos (Casino Militar) de Madrid. El último artículo se tituló «El Casino Militar de Madrid (CCE): algunas preguntas antes de su trascendental Asamblea Extraordinaria» (AQUÍ) en el que, además, se incluían todos los anteriores. En él hacíamos una serie de preguntas que, como era de esperar, no han recibido contestación por parte de ninguno de los miembros de la Junta Rectora ya cesada. ¿Quién calla otorga? Por cierto, Junta Rectora al frente de la cual llevaba como presidente y durante los ¡¡ÚLTIMOS 40 AÑOS!! el Gral. Velarde, de Intendencia, hoy, claro, nonagenario y desde algún tiempo con sus facultades, como es natural, pues la Naturaleza no perdona, capitidisminuidas, y es que hay algunos que en su desvarío con tal de figurar son capaces de todo, incluso de exponerse a hacer el ridículo; y los que le rodeaban y reían la gracia más todavía. Pues bien. Hoy vamos a formular una nueva pregunta que añadimos a las ya hechas en nuestro anterior artículo y vamos a darles una noticia de traca; y esperemos no tener que volver sobre este asunto hasta que podamos informarles del resultado de la Asamblea Extraordinaria del próximo 21 de Abril donde conforme a ley y a los estatutos, por fin, se elija una nueva Junta Rectora. La pregunta. ¿Es o no verdad que varios miembros de esa Junta Rectora ya cesada disponía de «tarjetas black», sí, esas de tan mala fama? La noticia de traca. En un intento extremo por impedir que la próxima Asamblea Extraordinaria se celebre, miembros de dicha Junta Rectora cesada presentaron un requerimiento de medidas cautelarísimas ante el juzgado, que fue resuelto el pasado 7 de Abril, como no podía ser de otra forma denegándolas. ¡Cómo se puede caer en pozo de ignominia tan profundo! ¿De qué pasta están hechos estos individuos todos ellos, para más inri, de alta graduación militar? La iniciativa, que estaba condenada al fracaso porque sus argumentos eran tan absurdos que muy bien pudieron ser tomados como incluso hirientes por el juez, sólo puede explicarse porque sus impulsores han entrado ya en pánico ante la posibilidad de que la nueva Junta Rectora que salga de dicha Asamblea, si es la que tiene que ser y hace lo que tiene que hacer, saque a la luz la verdad, rescatándola del oscuro sótano en el que lleva años, por no decir décadas, encerrada.

Hemos informado puntualmente de lo que viene ocurriendo en el Centro Cultural de los Ejércitos (Casino Militar) de Madrid. El último artículo se tituló «El Casino Militar de Madrid (CCE): algunas preguntas antes de su trascendental Asamblea Extraordinaria» (AQUÍ) en el que, además, se incluían todos los anteriores. En él hacíamos una serie de preguntas que, como era de esperar, no han recibido contestación por parte de ninguno de los miembros de la Junta Rectora ya cesada. ¿Quién calla otorga? Por cierto, Junta Rectora al frente de la cual llevaba como presidente y durante los ¡¡ÚLTIMOS 40 AÑOS!! el Gral. Velarde, de Intendencia, hoy, claro, nonagenario y desde algún tiempo con sus facultades, como es natural, pues la Naturaleza no perdona, capitidisminuidas, y es que hay algunos que en su desvarío con tal de figurar son capaces de todo, incluso de exponerse a hacer el ridículo; y los que le rodeaban y reían la gracia más todavía.

Pues bien. Hoy vamos a formular una nueva pregunta que añadimos a las ya hechas en nuestro anterior artículo y vamos a darles una noticia de traca; y esperemos no tener que volver sobre este asunto hasta que podamos informarles del resultado de la Asamblea Extraordinaria del próximo 21 de Abril donde conforme a ley y a los estatutos, por fin, se elija una nueva Junta Rectora.

  • La pregunta. ¿Es o no verdad que varios miembros de esa Junta Rectora ya cesada disponía de «tarjetas black», sí, esas de tan mala fama?
  • La noticia de traca. En un intento extremo por impedir que la próxima Asamblea Extraordinaria se celebre, miembros de dicha Junta Rectora cesada presentaron un requerimiento de medidas cautelarísimas ante el juzgado, que fue resuelto el pasado 7 de Abril, como no podía ser de otra forma denegándolas. ¡Cómo se puede caer en pozo de ignominia tan profundo! ¿De qué pasta están hechos estos individuos todos ellos, para más inri, de alta graduación militar? La iniciativa, que estaba condenada al fracaso porque sus argumentos eran tan absurdos que muy bien pudieron ser tomados como incluso hirientes por el juez, sólo puede explicarse porque sus impulsores han entrado ya en pánico ante la posibilidad de que la nueva Junta Rectora que salga de dicha Asamblea, si es la que tiene que ser y hace lo que tiene que hacer, saque a la luz la verdad, rescatándola del oscuro sótano en el que lleva años, por no decir décadas, encerrada.

10 respuestas a «La cesada Juna Rectora del Casino Militar de Madrid (CCE) entra en pánico»

  1. Al hombre/mujer/otro que se esconde tras el nombre de Enríquez de Aguilar, hay que decirle que deje de difundir bulos que siempre ponen en duda el honor de la anterior Junta Rectora del Centro Cultural de los Ejércitos. Pero ya que lo hace, eso sí, de forma anónima, con poca o ninguna gallardía, le contesto que las tarjetas black son totalmente desconocidas por la cesada Junta Rectora. No es cierto que existan tales tarjetas black. ¡NO ES CIERTO! ¿Ha quedado claro? No existen tales tarjetas.
    Tampoco sabemos si el llamado/a/e Enríquez de Aguilar las maneja, porque parece conocerlas bien.
    Y en cuanto al hecho de acudir al Juzgado, le recuerdo que el artículo 24 de la vigente Constitución, vigente también para Enríquez de Aguilar, fija el derecho de todos los españoles a la tutela judicial efectiva. Por tanto, el que alguien ejercite su derecho, como en octubre de 2024 lo hicieron 81 socios no puede ofender a nadie, salvo que el llamado/a/e Enríquez de Aguilar entienda que la tutela judicial efectiva no corresponde a la anterior Junta Rectora. Sería un extraño caso de desigualdad, perfectamente prohibido y absolutamente intolerable. Sería como decir que los españoles son iguales ante la Ley, excepto los miembros de la anterior Junta Rectora, porque a Enríquez de Aguilar no le apetece. ¿Es así como la nueva Junta Rectora piensa dirigir los destinos del Centro Cultural de los Ejércitos? Nunca había visto semejante desfachatez en la ya inicua, pero muy española ley del embudo

  2. Ese general, del que dicen llevaba CUARENTA AÑOS PRESIDIENDO EL CENTRO,
    ¿Pasó a presidirlo nada más salir de la AGM, supongo…?
    Y con el grado de Teniente, pues la carrera de un militar suele durar unos cuarenta años, y, en ocasiones, incluso menos.

  3. A los militares “españoles” deberían retirarlos
    a los 40/45 años sin pensión, a esa edad tienen tanta barriga que ya no caben en el asiento delantero y hay que pagarles chofer y coche oficial; darles una escoba, recogedor y carrito y ponerlos a limpiar las calles y que coticen hasta los 67 años como todos los demás percebes, para que así hagan algo útil por la nación antes de morirse.

    1. Ha pasado tiempo suficiente, pero Enríquez de Aguilar no ha respondido a la cuestión que le planteaba en 10 de abril, esto es: ¿Cual es su conocimiento de las tarjetas black del Casino Militar? Porque él/ella/ello sí parece conocerlas bien, al contrario que los miembros de la Junta Rectora, los cuales no han tenido nunca, repito NUNCA, esa especie de tarjetas, que sin embargo el/la/lo llamado/a/e Enríquez de Aguilar parece conocer bien. ¿Las usa, no las usa? ¿Tiene Enríquez de Aguilar tarjeta black del Centro Cultural de los Ejércitos, y por eso supone que las tenemos también otros? La actitud de Enríquez de Aguilar induce a cualquier pensamiento acerca de esas inexistentes tarjetas black del Casino Militar. ¿O resulta que sí existen, pero es un arcano que solo conoce Enríquez de Aguilar? Y alguien más, es de suponer. Todas estas cuestiones espero que las aclare la próxima Junta Rectora, a la que deseo.el mayor de los éxitos en su gestión.
      Por otro lado, la decisión del Juzgado es solamente sobre las medidas cautelares, no sobre el fondo del asunto, que eso se verá en la sentencia. Y en ese momento ya veremos lo que pasa.
      Mientras tanto, sería muy bueno que se despejen las dudas que existen entre numerosos socios acerca del destino de la sede social en Gran Vía 13, y sobre el futuro de los 27 empleados del CCE, cuyos puestos de trabajo han sido mantenidos y cuidados hasta ahora por las sucesivas Juntas Rectoras, presididas o no por el General Valverde. Esperamos, no sé si con fundamento o sin él, que el edificio de Gran Vía 13, magníficamente conservado hasta ahora, siga siendo nuestra sede social por muchos años, libre de la terrible especulación que amenaza con acabar con la idiosincrasia de la villa de Madrid, y que la Junta Rectora del General Valverde ha rechazado en varias ocasiones. Y también sería muy conveniente que Enríquez de Aguilar, que parece saberlo todo sobre el Casino Militar, nos aclare los futuros planes de empleo del personal del CCE.
      Finalmente, la salida insólita, incomprensible, ininteligible, incoherente e inconcebible de Xenofanes, pidiendo que los militares pasen a los 45 años a limpiar las calles, plantea la siguiente pregunta: ¿El autor no es militar pero quiso serlo? Semejantes afirmaciones no merecen la pena rebatirse, porque caen por sí solas.

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