La conciencia

Este colapso sanitario lo anuncié en un programa de DistritoTV en diciembre de 2020 ante los ataques de algunos. Inocularon a miles de médicos y enfermeros que están cogiendo bajas constantes por “Covid” y otras muchas afecciones derivadas de haberse inyectado varias dosis tóxicas y de estar doce horas al día con las mascarillas puestas. Tres años haciendo esto causan estragos. A estas bajas le hemos de sumar el hecho de que los pacientes se hayan multiplicado por tres porque los vacunados están dando análisis anómalos y patologías de todo tipo que hacen que millones de personas pidan citas médicas y pruebas sin parar casi cada semana.

El tercer factor es el que explico en mi libro con amplitud, el sector sanitario se encuentra inmerso en una profunda depresión personal causada por remordimiento de conciencia. Miles de médicos que recomendaron a sus pacientes y familiares vacunarse están viéndolos morir por eso, y aunque no lo digan lo saben, o lo sospechan. Esto, que llamo en mi libro el síndrome de Judas, es la mayor causa de bajas por depresión en cualquier gremio. Muchos de los médicos que recomendaron las vacunas no tenían ni idea de lo que hacían, simplemente obedecieron a un sistema en el que creen desde hace años. Son buenas personas que se equivocaron y actuaron con soberbia. Ahora muchos se están dando cuenta de que colaboraron en una masacre, y eso para alguien que dedicó su vida a curar debe ser muy duro. Les obligan a mentir cada día. Entran pacientes uno tras otro, muchos preguntando si lo que tienen es por las vacunas, y los doctores les mienten una y otra vez. Esto día tras día destruye a cualquier sanitario. Se ven cómplices de algo horrible pero no saben cómo salir, ello repercute en más bajas.

Sanitarios inmunodeprimidos y psicológicamente deprimidos justo cuando los hospitales y consultas están llenos de pacientes vacunados buscando respuestas, muchos ya muy nerviosos.

Todos ellos saben en el fondo lo que pasa, porque se lo advertimos y no quisieron hacernos caso.

Que vayan ahora a Tele5, a la Cuatro o a La Sexta a protestarles a los locutores, periodistas y famosos que les dijeron que se vacunaran.

Menos sanitarios y más pacientes, cánceres disparados, neumonías como nunca, ictus, infartos, bebés, niños y adolescentes con toda suerte de nuevas patologías… una catástrofe que anunciamos.

Y nos quieren desviar la atención hacia el CCA (Cambio Climático Acojonante), hacia este o aquel gobernante, hacia señuelos, capotes de despiste… pero la verdad es que más de 50.000 personas han muerto en España sin causas reconocidas, un goteo de casi 200 personas al día que no cesa y que no cesará.

Una masacre, una matanza, un genocidio delante de nuestras narices que la mitad de la población se niega a ver porque es cómplice.

Muchos eran “ya mayores”, otros tenían “vida poco saludable”, algunos “tuvieron cáncer hace años”, los más tienen “mala suerte” por tumores nuevos y fulminantes, demasiados tuvieron “golpes de calor”, los más es porque no acudieron a consultas a tiempo… excusa tras excusa, pero las cifras son pertinaces, la epidemiología no miente, el concepto estadístico llamado EXCESO DE MORTALIDAD no puede ser obviado, máxime cuando coincide como un guante con las distintas dosis de vacunación en todos los países y clases de edad del mundo.

Los sanitarios, manipulados políticamente, tratan de consolarse buscando culpabilidades externas: nos pagan poco, trabajamos mucho… Echan balones fuera para no encarar que se sienten muy mal por haber colaborado activamente en intoxicar a sus propias familias y pacientes. No son diablos, tienen que estar sufriendo, con sus conciencias destrozadas, yo lo estaría.

¿Colapso sanitario? Pues verán lo que viene. Más le vale a usted llevar una vida sana y no necesitar nada más que cirugías, porque los cirujanos sí que son efectivos, siempre los defiendo porque para mí no son médicos normales, estos sí que nos arreglan averías graves y lo hacen de forma excelente.


6 respuestas a «La conciencia»

  1. Magnifica descripción del escenario en que nos encontramos.
    conozco diagnósticos de cánceres de amigos, conocidos y otros que los fulminan en pocos meses, una agresividad nunca vista
    Y casos que también aparecen en prensa
    En fin, un genocidio planificado en toda regla, prevaliéndose de la fomentada estulticia del personal
    Muchas gracias por el articulo
    Saludos

  2. No estoy de acuerdo con López- Mirones en relación a que “Muchos de los médicos que recomendaron las vacunas no tenían ni idea de lo que hacían, simplemente obedecieron a un sistema”.
    Tenemos que partir que los médicos tienen su formación y que, en caso de duda o ignorancia, su deber es estudiar el problema que se le presente. En un comienzo –Marzo de 2020- nos vienen con la milonga de un virus y que habría que tomar precauciones y medidas excepcionales: estar aislados (arresto domiciliario), no tomar aspirinas ni ibuprofeno (anti inflamatorios) pero sí paracetamol (no anti inflamatorio), aplicación de respiradores, no realización de autopsias,… Y cuando –después de saltarse la normativa de autopsias por unos médicos decentes- se observa un exceso de coagulación y que sus efectos son rápidos e incluso ultra rápidos –como si fuese, en estos casos, un ataque al corazón, un envenenamiento por cianuro, un tiro- y diametralmente su tratamiento era opuesto a los protocolos IMPUESTOS. Es decir, fue una matanza intencionada. Si más adelante a un producto experimental que mal intencionadamente denominan VACUNA, cuyos efectos “supuestamente se desconocen”, cuya composición es “ultra secreta” y se hace OBLIGATORIO cuasi a la fuerza y con coacciones, represalias y restricciones severas si no se pincha, no hace falta tener un C.I. de Einstein para saber que estamos en la segunda fase de un exterminio masivo.
    A posteriori de estas inoculaciones se presentan efectos llamativos: deportistas que empiezan a morir por doquier, etc. Si hoy todavía siguen muchos de estos MATASANOS GENOCIDAS en sus trece es por falta de empatía con el prójimo y carencia en grado extremo de conciencia.
    Por todo lo cual, los médicos SÍ TENÍAN CONOCIMIENTO suficiente para saber que estaba sucediendo. Fueron de lo más cobarde y miserable posible ante su complicidad necesaria e imprescindible en este horrendo crimen masivo. “Otros” que se vendieron por 30 monedas.
    Nuestra conciencia nos obliga a actuar contra estos miserables criminales SIN CONCIENCIA. Un día recibirán por centuplicado la misma medicina que ellos aplicaron.

  3. Gran documental, lástima que no está traducido al español, pero se puede observar que hacen estos tóxicos dentro de la sangre, en resonancia con las frecuencias de pulsos electromagnéticos. La agenda es evidente y su abducción jerárquica para ejecutarla, esta eugenesia durará hasta el 2030, dicen que las inoculaciones dan de vida de 3 a 10 años, cuantos más refuerzos menos años de vida y algunas te matan al poco de inocularte. La obediencia ciega se inocula, es gregaria, sin pensamiento propio para cuestionárselo, lo mismo pasa en la educación de los hijos. Los no gregarios, que son pocos, son los que tienen pensamiento propio, para cuestionar antes de obedecer. Los que se han salvado, por escuchar a estos por la duda que les ha invadido y no se han inoculado, caerán en otras trampas. Por desgracia, el cerco se irá estrechando y dependerá de la estrategia de cada individuo, evidentemente que se necesitan años para trazar una estrategia, ante la tribulación que nos ha tocado experimentar, por eso es muy importante alcanzar más comprensión de la que se tiene en el proceso o katarsis espiritual, que abren los ojos en alertarnos antes de caer en la trampa seductora del maligno. Recuerden, estos tóxicos pueden estar por todos los medicamentos que salen de los laboratorios farmacéuticos. También nos fumigan con nanoparticulas, todo va sumando para la eugenesia, por eso es muy importante tener conocimientos de las plantas para tener una constante depuración de la sangre.

    https://rumble.com/embed/v1to6s2/?pub=aw9cg

    Saludos cordiales

  4. No hay más ciego que el que no quiere ver. Mucha gente intuye que hay algo raro detrás de esta gigantesca farsa genocida o ha oído campanas pero no sabe dónde (a estas alturas hay que ser muy estúpido o estar totalmente en babia para no haberlo hecho), pero son tan buenistas, tan cobardes y tan planos mentalmente que prefieren taparse los ojos ante la realidad, como hacen los niños cuando tienen miedo, porque están aterrados y el pánico paraliza y nubla la razón, lo que los lleva a comportarse como los indigentes mentales profundos que son. Por desgracia, la aplastante mayoría no despertará jamás de esta pesadilla; preferirá echarle la culpa de todo al cambio climático, al virus de turno, a la centésima ola del mismo que le venda la mafia mediática, a que «la gente muere» o al sursum corda.
    Gracias por el artículo y por sus enconados esfuerzos por abrir los ojos a la gente, D. Fernando (tengo su libro «Yo, negacionista»), y al resto de sufridos amigos que siempre aportan con sus acertados comentarios.
    Un aullido.
    ¡ARRIBA ESPAÑA SIEMPRE!

  5. Que usted Sr Mirones a estas alturas
    siga defendiendo a las enfermeras, sanitarios, médicos etc etc ( asesinos a sueldo ) que han participado, participan ( a día de hoy siguen inyectando y a NIÑOS!!! ) y seguirán participando en este genocidio que ha dado comienzo hace 2 años me parece de una bajeza deleznable por su parte
    … a pesar de lo que sabe a día de hoy sobre los efectos de las inyecciones, esos “profesionale “ de la sanidad siguen vacunando y usted les defiende ?
    usted es un caradura

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