La condena de Trump y el fracaso de un sistema sociópata

La sentencia del candidato presidencial republicano Donald Trump a 4 años de prisión (a menos que sea condicional) representa uno de esos momentos en los que el fracaso de un sistema sociopolítico adquiere una forma ostensible.

Estados Unidos es ese país en el que durante décadas la competencia por los más altos cargos estatales ha sido una guerra interna dentro de la oligarquía financiera. Nadie que no cuente con el respaldo de un multimillonario tiene alguna posibilidad de «representar políticamente al pueblo estadounidense».

Este hecho convierte a la clase política en una marioneta en manos de un pequeño número de titiriteros escondidos tras las bambalinas.

Este sistema es técnicamente una oligarquía plutocrática y el hecho de presentarse como una democracia (de hecho, como un modelo ejemplar de nación democrática) es sólo el comienzo de la cascada de mentiras en la que Occidente se está ahogando.

Los dos candidatos en esta ronda de elecciones presidenciales representan vívidamente estas características del sistema.

Por un lado, Joe Biden, que ni siquiera de joven era especialmente brillante, pero que ahora es un anciano que sufre demencia y no está capacitado para dirigir un club de bolos. Pero como el presidente es sólo una bandera, un rostro, un actor ventrílocuo, tener un candidato demente no es una cuestión decisiva (y los medios estadounidenses se «preguntan» pensativamente sobre su «aptitud», como si hubiera algo serio sobre lo que cuestionarse)

Del otro lado tenemos a Donald Trump, que es un candidato atípico porque es capaz de afrontar una campaña electoral al menos en parte con sus propios medios. Esto lo hace menos chantajeable de inmediato. Así, en un maravilloso cortocircuito, un multimillonario neoyorquino autorreferencial y sin escrúpulos puede presentarse como representante de los trabajadores verdaderamente abandonados y empobrecidos del Rust Belt [el “cinturón del óxido”, la zona en declive industrial en el norte y centro de los EUA] y otras áreas desindustrializadas; esto se debe únicamente a que un títere aparece menos evidente en manos de los titiriteros que actúan en las sombras.

Desde el punto de vista de las «ideas políticas» subyacentes, Biden y Trump son dos variantes del neoliberalismo, cuyas diferencias son marginales. La principal diferencia está representada por la mayor propensión aislacionista de Trump, en comparación con la mayor propensión imperialista de los demócratas. Pero estos son detalles que pueden ajustarse si es necesario (después de todo, fue Trump quien ordenó el asesinato del general Soleimani).

La principal diferencia entre ambos personajes es la menor posibilidad de chantaje de Trump, lo que lo hace menos confiable para la plutocracia que gobierna Estados Unidos. Ésta es la razón, la única razón, por la que Trump ha sido objeto de repetidos ataques judiciales. Quien piense que en Estados Unidos la condena, en vísperas de las elecciones presidenciales, de un candidato con ventaja es «la justicia sigue su curso», debe quitarse de las manos el Corriere dei Piccoli [nombre de la pionera revista infantil de historietas italiana, “tebeo” para los españoles] y explicarles que no se trata de una opinión autorizada.

En un sistema neoliberal, el poder es simplemente una batalla entre potencias financieras opacas con la intermediación de sus títeres. Se aplica a la política, se aplica al poder judicial.

Esa mitad de la población que ya no va a votar -al no estar representada- lo sabe, y también lo sabe la mitad de la población que continúa haciéndolo -sintiéndose marginalmente representada o, más a menudo, esperando estarlo en el futuro-. (Los lectores de Corriere y Repubblica no lo saben, pero también creen que el mundo está impulsado por unicornios arcoíris).

El sistema socioeconómico estadounidense es un gigante militar y financiero con las venas podridas, un cyborg colosal con un corazón mecánico y un cerebro delirante. Lo es porque expresa de manera plena, completa y ejemplar un modelo en el que la soberanía pertenece a la propiedad, en el que cada dólar es un voto.

Éste es también el sistema que nos han enseñado continuamente durante treinta años como el modelo glorioso al que todos los europeos deberíamos aspirar. Todas las instituciones públicas, desde los hospitales hasta las universidades, son empujadas constantemente hacia este modelo mediante la subasta de almas y habilidades (quien trae dinero siempre tiene la razón).

Estamos atados de pies y manos a este gigante en descomposición que nos derribará con él.

Y a este suicidio colectivo lo llamamos «realizar los valores occidentales».

Para sinistrainrete


6 respuestas a «La condena de Trump y el fracaso de un sistema sociópata»

  1. El artículo de Andrea Zhok no desarrolla los verdaderos hechos, hay que correr el velo mediático, judicial, y el porqué a una fuerza le interesa someter a Trump. No se trata de juzgar su vida privada, sino que es lo que sabe y les molesta a esta gran fuerza que quiere implantar su nuevo orden mundial.

    1- Proceso judicial:
    https://dailyreckoning.com/lawfare-trumps-justice/

    2- Se repite la misma jugada de Nixon en Trump, eliminar el patrón oro por el petrodolar:
    https://dailyreckoning.com/trump-and-nixon/

    3- Las divisas CBDC es la imposición del nuevo orden mundial, en contra del retorno al patrón oro, que bien sabe Trump, que es lo mejor para rescatar la soberanía nacional de EEUU del deep state.
    https://dailyreckoning.com/trump-vows-to-stop-biden-bucks-2/

    4- Los 10 mandamientos de la Agenda 2030 que impuso Von der Leyen en España y la Unión Europea
    https://noticiasholisticas.com.ar/los-10-mandamientos-de-la-agenda-2030-que-impuso-von-der-leyen-en-espana-y-la-union-europea/

    Traduzcan estos tres artículos por este orden, si es que quieren correr el velo y poder entender la entelequia de la comunidad europea con el articulo 4, bajo el yugo de este Deep State.

    Saludos cordiales

  2. Si Donald Trump hubiese estado detrás de un asunto tan infame como el asesinato del general iraní Soleimani, todavía sería el presidente de su país.

  3. Según «Andrea Zhok» Trump es un «un multimillonario neoyorquino autorreferencial y sin escrúpulos»… pero entonces Putin sería un «comandante del KGB soviético, autorreferencial y sin escrúpulos». Me parece muy injusto el calificativo para ambos, sin ser yo «fan» de nadie en particular. Sobre todo si se les compara con Biden y la guerra en la que nos ha metido con sus provocaciones a Rusia y con su sabotaje a las negociaciones de Paz que iban a culminar en un acuerdo en Estambul entre zelensky y putin en marzo del 2022, y la paz fue impedida por Biden y Boris Johnson… qué asco.

    Creo que Trump nominó a tres jueces del supremo estadounidense católicos y pro-vida que lograron derogar la sentencia «Roe Vs. Wade» que convertía el aborto en un derecho constitucional en EEUU desde los años 70 y hacía imposible para los estados legislar contra el crimen del aborto. Chapó por Trump, en el tema del aborto tiene algunos escrúpulos, obras son amores. En otros temas (tema de Gaza y similares, con el gobierno genocida de Netanyahoo al fondo) puede estar muy bajo de escrúpulos, a lo Abascal, temas que me dejan boquiabierto, y me hacen pensar en su falta de escrúpulos ó en deudas inconfesables que no justifican ese vergonzoso apoyo.

    Pero Trump lleva cuatro años dejándose la piel por recuperar la presidencia después de denunciar un pucherazo (golpe de estado), sufriendo un acoso y una presión torticera insoportables, y ahí sigue. Además de haber luchado por los estadounidenses durante su mandato subiendo increíblemente el empleo y la riqueza del país, incluyendo el ser el primer presidente USA en un siglo que no empieza ninguna guerra, sumado a lo de su defensa de la vida y en contra del aborto con los jueces nominados al supremo… ¿UN MILLONARIO SIN ESCRÚPULOS?, más bien será que no le perdonan lo de suleimani, pero creo recordar que leí en algún sitio que Trump se arrepintió de esa decisión, y que sus asesores tenían bastante parte de la responsabilidad.

    En todo caso yo no soy Pro-Trump (y lo de las muertes selectivas de enemigos políticos me parece repugnante), soy CATÓLICO y pro-español, pero al escritor del artículo se le ve el plumero a distancia.

  4. las relaciones hispano norteamericanas nunca fueron de amistad, fueron de interes, quitando como el mundo masonico anglosajon con complices de los masones españoles,- asi lo afirmó un diputado socialista español Vazquez Fouz, cuando dijo nosotros influimos en las guerras de independencia de las provincias americanas, y en la cuestion del sahara y carrero cuando Kissinger asomo la patita , tampoco podemos olvidarnos del mason de Truman, que fue uno de los que veto que el plan marshall llegara a España.

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