La Coruña, ¿ciudad turística?

Estamos en pleno julio y una buena parte de las ciudades españoles se preparan para afrontar, un año más, la presencia masiva de forasteros ávidos de encontrar en ellas un tiempo de merecido descanso.

Aspecto de algunos contenedores del Paseo Marítimo

La Coruña, fue siempre una ciudad turística capaz de mudar su aspecto cada vez que el verano llama a sus puertas con el fin de ponerse guapa para ofrecer la mejor imagen a todos los que nos visitan. Una ciudad amable y acogedora en la que, como decía su viejo eslogan, “nadie es forastero”.

Así hemos sido hasta aquel fatídico mayo de 2015 en el que, tras engañar con carantoñas y vanas promesas a muchos de los coruñeses, la malvada marea, la marca blanca de la miserable “podemía”, inundó la ciudad como un tsunami de pestilente agua sucia.

Desde aquel momento, todo comenzó a cambiar en La Coruña. Dejaron de acometerse obras de importancia; dejaron de concederse licencias; la suciedad comenzó a enseñorearse de la ciudad; dejaron de usarse pesticidas y plaguicidas; las ratas y las cucarachas comenzaron a invadirlo todo; las fiestas se tornaron en una caricatura de lo que eran donde tan solo tenían cabida los amigos y correligionarios; el turismo pasó a ser de mochila en lugar de ese que produce riqueza merced al dinero que deja a su paso; las puestas en escena municipales, aquellas que nos distinguían por su clase y elegancia, pasaron a ser tan solo un recuerdo de tiempos mejores y el más feroz de los sectarismos se convirtió en la norma política de aquella caterva de indocumentados.

La ciudad se paralizó lo que sirvió para que otras de su entorno nos superasen con creces dejándonos hundidos en la más absoluta mediocridad y La Coruña dejó de ser lo que había sido, una ciudad de esplendor, para convertirse en un burdo remedo.

El Ayuntamiento comenzó a exigir para todo y en exclusividad el uso del gallego, arrinconando el español, convirtiéndolo en una lengua subsidiaria pese a que aquellos malnacidos podemitas era el único idioma que hablaban en sus relaciones personales.

En 2019 comenzó el desalojo de la marea de los puestos de gobierno, siendo sustituida por los socialistas con la alcaldesita “choqueira” a la cabeza, secundada por una colección de ineptos e ineptas que, aun actualmente, forman el llamado gobierno municipal y que, desde entonces, han seguido al pie de la letra los mandatos de los que los precedieron.

Panel explicativo de la iglesia de Santiago

La Coruña sigue igual de sucia y abandonada, no hay más que ver como se encuentran los lugares próximos a los contenedores de basuras atentados de porquería e inmundicia ya que nadie los recoge. Las únicas obras que se han acometido han sido las derivadas de esa obsesión de la alcaldesita de crear una red de carriles bici por los que no circula nadie, a costa de plazas de aparcamientos y de hacer más inviable el tránsito de vehículos por las calles de la ciudad, dando fiel cumplimiento a los mandatos de esa perniciosa agenda 2030 tan defendida por el partido al que representa esta inepta señora.

La otrora elegante calle Real, arteria por la que paseábamos coruñeses y forasteros, se ha convertido, desde 2015 en un auténtico mercadillo ambulante, con vendedores de falsificaciones sentados en el suelo ofreciendo su mercancía sin que nadie tome la mínima medida correctora.

Una de las últimas ocurrencias de esta individua, un auténtico cáncer para La Coruña, fue colocar cerca de algunos monumentos de la Ciudad Vieja unos paneles explicando su origen y estilo arquitectónico, pues bien, todos ellos están escritos, en exclusividad, en gallego sin que lenguas como el español, que hablan la mayoría de los que nos visitan, o el inglés, conocido por gran número de los cruceristas que recalan en nuestro puerto, tengan cabida. ¿Para quién están confeccionados esos paneles?, ¿solo para los que conocemos el gallego?, ¿solo para los que vivimos en La Coruña?, ¿qué sentido tiene esto en una ciudad que pretende convertirse en un destino turístico?

La Coruña no tiene siquiera un Gerente de Turismo, un técnico que sepa vender la ciudad allá donde sea. Lo tuvo, sin embargo, la alcaldesita “choqueira” le colocó por encima a un amiguete lo que provocó su dimisión y, desde entonces, nadie que sepa lo básico sobre este asunto ha ocupado su puesto.

Lamentablemente, hemos perdido aquella perspectiva de ciudad que tuvimos en otro tiempo y si todavía mantenemos corrientes turísticas que nos visitan, obedece más a la benignidad del clima que a los atractivos, cada vez menos, que puede ofrecerles la urbe.

Vivimos en una ciudad que ha perdido el norte, una ciudad que no sabe a donde va, gobernada por una colección de incompetentes, a cada cual más burdo y mediocre, empezando por quien dirige el rumbo de la urbe que solo sabe dónde tiene la mano izquierda, cegada por el sectarismo y el revanchismo más innoble.

Blog del autor: http://cnpjefb.blogspot.com/


2 respuestas a «La Coruña, ¿ciudad turística?»

  1. Le creo Sr Fernández , si que le creo que cuando llegaron los podemitas se lleno todo de ratas y cucarachas, y quizá desde antes , quizá desde el 78

  2. Leyendo el artículo, me ha parecido que hablaba de ZARAGOZA…
    A excepción del centro (se nota donde viven los concejales y las fuerzzas vivas de la ciudad), todo lo demás está lleno de basura y abandono: faltan losas por las calles, hay pequeñas averías y reparaciones necesarias que nunca se hacen, etc.
    DIECISEIS AÑOS DE PODEMITAS NOS HAN LLEVADO A LA SITUACIÓN ACTUAL.
    Y lo triste del caso es que la actua Alcaldesa, del PP, es más de lo mismo: A EXCEPCIÓN DE LA NUEVA ROMAREDA, que nos dejará endeudados para cincuenta años más, y que generará jugosas comisiones y mordidas PARA ALGUNOS LISTOS, toda su acción de gobierno, y la nada, es lo mismo…

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