La criminalización de las críticas a Israel, una forma más de globalismo sionista

La aprobación por parte del Congreso estadounidense de la denominada «Ley de concienciación sobre al Antisemitismo» (AQUÍ), es en realidad una forma más de censura de la sagrada libertad de expresión y de prensa, como también incluso de pensamiento. Además, en ella se aprecia, una vez más, no sólo la mano sionista global, sino un nuevo intento de imponer la “deificación” no sólo de los judíos en cuanto a raza, a etnia, sino más aún del actual Estado de Israel que, entre otras cosas, nada tiene que ver, porque no deja de ser un invento, un artificio moderno, sin justificación alguna, incrustado vulnerando los derechos de quienes habitaban el área donde se asienta.

Dicha ley criminaliza materialmente hablando toda crítica contra el Israel actual, ese que se creó en 1948 de la nada, entre otras cosas por la ladina, premeditada y alevosa inmigración judía a Palestina, así como, y todo hay que decirlo, por el terrorismo brutal también judío contra la potencia administradora de entonces, es decir, contra el Reino Unido.

La nueva Ley es realmente malévola, porque obliga al gobierno federal norteamericano, actual o siguientes, a asumir la definición de antisemitismo según la establecida en su día por la “Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto” de Matt Walsh, la cual les transcribimos a continuación porque no tiene desperdicio o, mejor decir, es toda ella un desperdicio:

“El antisemitismo es una cierta percepción de los judíos, que puede expresarse como odio hacia los judíos. Las manifestaciones retóricas y físicas de antisemitismo están dirigidas a personas judías o no judías y/o a sus propiedades, a instituciones de la comunidad judía e instalaciones religiosas”. Las manifestaciones podrían incluir ataques contra el Estado de Israel, concebido como una colectividad judía. Sin embargo, una crítica a Israel similar a la dirigida a cualquier otro país no puede considerarse antisemita. El antisemitismo frecuentemente acusa a los judíos de conspirar para dañar a la humanidad, y a menudo se utiliza para culpar a los judíos de “por qué las cosas van mal”. Se expresa en el habla, la escritura, las formas visuales y la acción, y emplea estereotipos siniestros y rasgos de carácter negativos.

Los ejemplos contemporáneos de antisemitismo en la vida pública, los medios de comunicación, las escuelas, el lugar de trabajo y la esfera religiosa podrían, teniendo en cuenta el contexto general, incluir, entre otros:

    1. Pedir, ayudar o justificar el asesinato o daño de judíos en nombre de una ideología radical o una visión extremista de la religión.
    2. Hacer acusaciones mendaces, deshumanizadoras, demonizadoras o estereotipadas sobre los judíos como tales o el poder de los judíos como colectivo, como, en especial, pero no exclusivamente, el mito sobre una conspiración judía mundial o sobre los judíos controlando los medios de comunicación, la economía, el gobierno u otras estructuras sociales. instituciones.
    3. Acusar a los judíos como pueblo de ser responsables de malas acciones reales o imaginarias cometidas por una sola persona o grupo judío, o incluso de actos cometidos por no judíos.
    4. Negar el hecho, el alcance, los mecanismos (por ejemplo, las cámaras de gas) o la intencionalidad del genocidio del pueblo judío a manos de la Alemania nacionalsocialista y sus partidarios y cómplices durante la Segunda Guerra Mundial (el Holocausto).
    5. Acusar a los judíos como pueblo, o a Israel como estado, de inventar o exagerar el Holocausto.
    6. Acusar a los ciudadanos judíos de ser más leales a Israel, o a las supuestas prioridades de los judíos en todo el mundo, que a los intereses de sus propias naciones.
    7. Negar al pueblo judío su derecho a la autodeterminación, por ejemplo, afirmando que la existencia de un Estado de Israel es un esfuerzo racista.
    8. Aplicar un doble rasero al exigirle un comportamiento que no se espera ni se exige de ninguna otra nación democrática.
    9. Usar los símbolos e imágenes asociados con el antisemitismo clásico (por ejemplo, afirmaciones de que los judíos mataron a Jesús o libelo de sangre) para caracterizar a Israel o a los israelíes.
    10. Haciendo comparaciones de la política israelí contemporánea con la de los nazis.
    11. Responsabilizar colectivamente a los judíos por las acciones del Estado de Israel.

Los actos antisemitas son criminales cuando así están definidos por la ley (por ejemplo, la negación del Holocausto o la distribución de materiales antisemitas en algunos países).

Los actos delictivos son antisemitas cuando los objetivos de los ataques, ya sean personas o bienes (como edificios, escuelas, lugares de culto y cementerios), se seleccionan porque son, o se percibe que son, judíos o están vinculados a judíos.

La discriminación antisemita es la negación a los judíos de oportunidades o servicios disponibles para otros y es ilegal en muchos países.»

No hay nada de “antisemita” en informar y describir el trato que Israel da a los palestinos, como es en nada racista llamar la atención sobre cómo la formación de ese Estado condujo a la limpieza étnica de muchos árabes musulmanes. Del mismo modo, acusarlo de explotar el Holocausto para obtener beneficios sociopolíticos tampoco es antisemita. Lo mismo ocurre con señalar el número desproporcionado de judíos en la Administración Biden y preguntarse si esto influye en la política de su equipo hacia la región.

Los judíos no son los únicos objetivos de la intolerancia en el mundo, y lo ocurrido Segunda Guerra Mundial –real o exagerado– no los coloca en la cima de una jerarquía imaginaria de victimismo con la que obtener privilegios especiales en el mundo a costa de los demás. El Estado de Israel no está por encima de críticas legítimas, como no lo está ninguno. Deificarlo a él y a su gente es una elección en todo caso personal que nunca debería convertirse y menos imponerse mediante la promulgación de leyes ad hoc.

Es más, para los que nose dejan llevar por las toneladas de manipulación informativa que los gobiernos de la globalización imponne, criminalizar las críticas a Israel, deificarlo a él y a todos los judíos, sin importar cuán justa y legítima sea, como por ejemplo las políticas del primero hacia los palestinos lo que va a crear es un verdadero, y por ende, antisemitismo; luego que no se quejen.


11 respuestas a «La criminalización de las críticas a Israel, una forma más de globalismo sionista»

    1. Se nos han colado ya legiones de enemigos en casa, ¿a qué entretenerse con los idólatras de fuera? Ni la pena merece escuchar a uno que discurre desprendiendo ese hedor de «yo, yo, yo», elevando el tono enfáticamente, escuchándose a sí mismo como a un arcano e infiriendo grandes ideas de sus propias falacias. Su enlace remite a uno de eso pavos reales apestosos, el bien cebado, César Vidal, un hereje protestante o sea soberbio y enemigo de Cristo.

  1. Soy muy crítico con lo que hace Israel (simplificando: «hay terroristas en el 3º2ª, ¡pues volamos la finca entera y les damos 5 minutos para, evacuar!») y por supuesto con lo que hace Hamás. Pero siento mucho asco viendo a los manifestantes propalestinos en Europa y Usa, que se callan como p… ante el terrorismo Islámico.

    1. Islámico y, no lo dude, de falsa bandera. Porque muchos de los islamistas, como los del 11-S, 11-M, Londres, Moscú y demás, está probado que son «hijos de la CIA»

  2. ¡Qué pocos «medios» se harán eco de esta trascendental y reveladora noticia!
    Magnífica aportación, D. Pedro.
    Y muy valiente. De Laureada. Porque está claro dónde está el verdadero enemigo. Como dijo el Obispo Williamson, y por cosas como esas se le cayó el mundo encima(incluido el «integrista católico»), la única religión actualmente imperante, especialmente en lo que antaño fue la Cristiandad, es LA RELIGIÓN DEL HOLOCAUSTO, y quien no crea en ella será llevado a la hoguera (mediática o real).
    La plutocracia, el poder de los adoradores del dios Maamón, los creadores de la Sinagoga de Satanás y otras naciones/herramientas/leyes (como las de «delitos de odio»), domina el mundo y es el caballo de batalla diabólico.
    En fin, que no sé como felicitarle debidamente.
    ¡Enhorabuena!

    1. Totalmente de acuerdo.
      Únicamente apuntar que esta «ley» se ha aprobado cuando el estado de Israel está cometiendo, en directo y con luz, taquígrafos y hagiógrafos, bombos y platillos, uno de los mayores genocidios.

      1. Leído.
        Quedo muy agradecido y recomiendo a todo el mundo su lectura y meditación.
        Dios les guarde a Vd y a nuestro contertulio Íñigo Caballero

  3. El término “semita”, inicialmente aplicado a los árabes, sin importar que fuesen judíos, cristianos o musulmanes, se utiliza ahora para designar a los judíos, sean semitas (sefarditas) o europeos (askenazíes). Subrayando ese “desplazamiento” semántico, el autor mexicano Alfredo Jalife ridiculiza la propaganda del primer ministro israelí Benyamin Netanyahu.
    https://www.voltairenet.org/article220820.html#nb1

    Genocidio financiero: jázaros de Wall Street castigan a las universidades pro palestinas de EEUU – Por Alfredo Jalife Rahme
    https://noticiasholisticas.com.ar/genocidio-financiero-jazaros-de-wall-street-castigan-a-las-universidades-pro-palestinas-de-eeuu-por-alfredo-jalife-rahme/

    THE ECONOMIST predice 2024: Los PLANES de la ÉLITE GLOBAL #KontraAgenda 17 con Fausto Frank
    https://odysee.com/@kontrainfo:5/the-economist-predice-2024-los-planes-de:5

    Saludos cordiales

Deja una respuesta

Su dirección de correo nunca será publicada. Si la indica, podremos contestarle en privado en caso de considerarlo oportuno.*

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad