«La decadencia de Occidente» de Spengler: más actual que nunca

Spengler

Publicada en dos volúmenes, en 1918 y 1922, respectivamente, «La decadencia de Occidente», obra cumbre de Oswald Spengler (1880-1936) fue y es profética hasta el extremo, porque lo que en ella dice su autor se está cumpliendo con una exactitud increíble hasta en las fechas.

Oswald Spengler, filósofo e historiador alemán. Fue nacionalista radical, antiliberal y prominente miembro del movimiento revolucionario conservador alemán de entreguerras. No obstante fue partidario del parlamentarismo, bien que con restricciones. Spengler abogaba por una dictadura como única solución al caos de la República de Weimar. A pesar de conocer a Hitler, nunca llegó a fiarse de él ni a comulgar con el nacionalsocialismo, rechazando una plaza en la Universidad de Leipzig que se le ofreció. Su ruptura definitiva con el nazismo fue consecuencia del golpe contra las SA (Noche de los cuchillos largos) en Junio de 1934 al ser asesinados dos de sus más íntimos amigos, el político Gregor Strasser, y el crítico musical Willi Schmid, este confundido con el oficial de las  SA Wilhelm Schmidt; Spengler le escribió un elogio fúnebre «A la memoria de Willi Schmid» que publicó en 1935. Spengler Fue durante algún tiempo partidario del fascismo italiano, al considerar a Mussolini como parangón del «cesarismo», prototipo del César que levantaría un Occidente que ya intuía en ruinas, no obstante lo cual acabó también rechazando al Duce por sus excentricidades.

«La decadencia de Occidente» apareció en dos volúmenes (1918 y 1922) valiéndole una gran celebridad inmediata, desencadenando debates y polémicas sin fin tanto en medios científicos como literarios. Para Spengler, Occidente se encuentra abocado a una lucha sin piedad por el dominio del mundo, tanto como a su desaparición tal y como se le conoce. En su libro, sin duda profético, Spengler defiende que la historia universal está formada por un conjunto de varias culturas que se desarrollaron independientemente unas de otras –como cuerpos individuales- pasando todas y cada una de ellas a través de un ciclo vital compuesto por cuatro etapas: Juventud, Crecimiento, Florecimiento y Decadencia, igual al ciclo vital de todo ser vivo que tiene su comienzo y su fin determinados. Además, cada una de las etapas de dicho ciclo vital de cada cultura tenía una serie de rasgos distintivos que se manifestaban en todas las culturas por igual enmarcando los acontecimientos particulares de cada una. Con base en este esquema y aplicando un método que bautizó como “morfología comparativa de las culturas”, Spengler defendía que todas ellas tenían, por lo tanto, su punto final, su etapa de «vejez», o sea de decadencia. De acuerdo con su teoría, Spengler anunciaba ya en 1922 de la decadencia de Occidente, cuya etapa final consideró que coincidiría con el inicio del siglo XXI.

Hoy, a la vista de lo que vemos, la lectura de «La decadencia de Occidente» nos parece esencial, porque parece que nos toca vivir esa etapa de decadencia, de absoluta degeneración, previa a su final; lo que venga después no sabemos qué será, pero no será lo mismo, igual le ocurrió a Roma, aquel primer imperio y cultura occidental que alcanzó cotas de desarrollo nunca antes vistas y un poder increíble, justo coincidiendo con el inicio de su decadencia, que se prolongó durante 300 años hasta su caída final a manos de los bárbaros, menos desarrollados pero con convicciones incomparablemente más firmes. Y ya saben por donde voy.


Una respuesta a ««La decadencia de Occidente» de Spengler: más actual que nunca»

  1. «Parece que nos toca vivir esa etapa de decadencia, de absoluta degeneración, previa a su final».

    Así es. Estamos viviendo ya la Tribulación previa al Fin de los Tiempos. Nos ha tocado formar parte de la ÚLTIMA generación, antes de la Parusía.

    «Lo que venga después no sabemos qué será».

    Los católicos, lo sabemos perfectamente: la Nueva Tierra gobernada por Cristo, así como por su santísima Madre.

    Aunque sólo formarán parte de su primera generación los integrantes del Remanente, aquéllos que NO se sometan jamás al DEMONIACO Nuevo Orden Mundial. Ya sabéis, quienes NO sigan al falso profeta (anti-Papa «Francisco») ni, por supuesto, al anticristo -quien se presentará al mundo durante la lll Guerra Mundial como un FALSO pacificador-; quienes NO permitan que les inyecten un VENENO TRANSGÉNICO diseñado por la sinagoga de Satanás para ASESINAR a 7.000.000.000 millones de personas o, en su defecto, convertirlos en «zombies» sintético-biológicos; quienes NO permitan que les implanten un chip intradérmico con la MARCA DE LA BESTIA, etc.

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