La depresión entre los católicos

P. Augusto Marín

El P. Augusto Marín, sacerdote nicaragüense, es una vocación tardía. Psicólogo de profesión, dejó la consulta para abrazar la vida sacerdotal. Estos conocimientos profesionales le son de gran ayuda para ejercer la paternidad espiritual. Analiza en esta entrevista el hecho de que muchos católicos estén depresivos hoy en día.

¿Por qué hay tantos católicos depresivos, cuando deberíamos tener una vida plena de alegría y de confianza en Dios, aún en medio de las dificultades?

Creo imprescindible un enfoque antropológico desde la verdad: somos cuerpo y alma; y por tanto, nuestra naturaleza humana no está exenta de las limitaciones, sobre todo por las consecuencias del pecado original en el intelecto, la voluntad y la afectividad.

De esta forma, aunque la fe católica tiene todos los medios para nuestra santificación, también la fe católica nos enseña que tendremos sufrimientos físicos, psíquicos o espirituales. Ahora bien, algunos de estos sufrimientos son permitidos por Dios para nuestra santificación, otros son provocados como consecuencia del pecado, otros forman parte de ataques diabólicos, y otros forman parte de las heridas recibidas a lo largo de nuestra existencia y las circunstancias que nos han afectado.

La depresión requiere una atención integral: biológica, psíquica, social y espiritual. Ser humildes para pedir ayuda.

Incluso la depresión es muy común entre los sacerdotes, personas que libremente se han entregado a Dios…¿Cómo se puede explicar este hecho?

Dios ha llamado a su servicio a seres humanos frágiles. Todos los llamados experimentan también el cansancio, la desilusión, la frustración, la soledad, la falta de apoyo, la incompresión y otras circunstancias, más o menos profundas, que les llevan a la depresión.

En un mundo tan desacralizado, y ante la pérdida del sentido de trascendencia, también el bautizado que se ha consagrado a Dios, sea en la vida religiosa como en el sacerdocio, es víctima de las crisis propias de su estado de vida, pero también de la agresividad mediática, estigmatización y discriminación por el hecho de ser consagrado a Dios.

A esto debe sumarse la falta de apoyo institucional, de fraternidad sacerdotal y de vida comunitaria en la vida religiosa, así como la progresiva y fatal pérdida de la identidad, crisis en la coherencia con el estado de vida, y lo peor, abandono de los medios de santificación que la Santa Madre Iglesia siempre ha recomendado.

¿Puede ser esta depresión en el fondo producto de la posmodernidad, en donde el entorno invita a la desesperanza?

Ciertamente la posmodernidad invade todas las esferas, incluso las eclesiásticas. El entorno invita a la desesperanza, y muy frecuentemente la enseñanza católica ha diluido su predicación sobre los novísimos, la doctrina, la moral, el culto. Todo esto crea un vacío interior en el consagrado. Sin vida sobrenatural, sin sentido de cruz, sin comunión como Cuerpo Místico de Cristo, sin sacralidad en la Liturgia, todo se reduce a actos externos de piedad que no llenan el alma del consagrado, del sacerdote. Esto es más evidente cuando la secularización ha hecho perder la identidad sobrenatural impresa por el Orden Sagrado y otorgada como don por la profesión de los votos religiosos.

El peligro de vaciar nuestra fe, para entregarnos a un activismo desenfrenado, también repercute en la vida interior. Quedamos sin la protección necesaria para enfrentarnos a un mundo hostil, secularizado, hedonista, hipersexualizado y anticlerical.

 

¿Esta depresión y tristeza de muchos católicos, puede ser motivo de escándalo o es perfectamente comprensible para usted que además de sacerdote es psicólogo?

San Agustín expresa “nada de lo humano me es ajeno”. No podemos escandalizarnos de realidades humanas. Lo que provocaría escándalo es que un católico seglar, clérigo o de vida consagrada, no busque ayude integral, tanto psicológica (con una auténtica y sana psicología de probada coherencia católica), como espiritual, médica y fraternalmente.

Los católicos, en los diversos estados de vida, somos barro en las manos de Dios, y estamos en la Iglesia para ser sanados y santificados por la Gracia.

Los santos han pasado momentos de mucho sufrimiento, pero generalmente se trataban más de purificaciones y noches oscuras, que quizá no es lo que nos pasa hoy en día.

Los santos como seres humanos han tenido noches oscuras, que son propias de la vida espiritual. Pero no podemos negar que es posible hayan experimentado momentos de depresión, porque esto, les da más mérito, al luchar contra ella abandonándose en las manos del Buen Dios.

Aunque hay muchas causas de la depresión. ¿Cuáles pueden ser algunas de las más comunes entre personas creyentes?

Evidentemente cuando consideramos la depresión, debemos tener en cuenta que hay causas biológicas, psíquicas, sociales y espirituales. Hay depresiones endógenas (las causas son internas) y depresiones exógenas (las causas son externas).

Ya en concreto, las causas más comunes con la soledad, los duelos, la falta de sentido de la vida, escasez económica, conflictos familiares, dificultades en las relaciones humanas.

También, se debe tener en cuenta, que en muchos casos la depresión forma parte de un cuadro clínico complejo, y que debe ser tratada a nivel médico y psicológico, con una sabia y prudente dirección espiritual y vida sacramental.

Usted personalmente, que ha sido perseguido, ¿cómo lucha para sobreponerse a las dificultades y no caer en depresión?

He tenido momentos muy difíciles. Sin embargo, la prevención es siempre muy importante. Esto implica fortalecer la vida interior, acudir más a la oración, la Liturgia, la dirección espiritual de un sacerdote sabio, piadoso y prudente; alimentación nutritiva y ejercicio físico, sana distracción, y la amistad humana que es un don divino.

Ser humildes para reconocer que estamos atravesando una etapa de crisis y vulnerabilidad.

¿Cómo ayuda a sus fieles, con sus conocimientos y experiencia a salir de la depresión o a no caer en ella?

Siempre he considerado que la escucha en el ejercicio de la paternidad espiritual es esencial. Por esta razón, brindo a los fieles la posibilidad de recibir ayuda psicológica y espiritual. He acondicionado un despacho en donde cada persona se sienta acogida, y recibida para recibir el apoyo posible en su situación particular. Realizo promoción de la salud mental en coherencia con nuestra fe, además de atención personalizada en la dirección espiritual y la confesión.

Jesús dice que acudamos a Él si estamos fatigados y agobiados, que Él nos aliviará. Por eso adoración al Santísimo, como la devoción a la Santísima Virgen, causa de nuestra alegría pueden ser el mejor antídoto. ¿En qué medida ayuda una buena dirección espiritual a que la persona tenga un sentido concreto en su vivencia cristiana, algo que debe configurar toda su existencia?

En la dirección espiritual el sacerdote es padre espiritual, instrumento en las manos del Buen Dios y de la Virgen Santísima, para discernir de acuerdo a las verdades de fe, la voluntad de Dios para un alma. Esta paternidad espiritual hace que el sacerdote busque siempre la máxima gloria de Dios en la vida de quien acude a él como padre espiritual.

El tiempo que un sacerdote dedica a la dirección espiritual, es el tiempo que un fiel católico puede recibir la luz para cambiar de rumbo, consolidar decisiones y profundizar en su llamada al cielo.


2 respuestas a «La depresión entre los católicos»

  1. Le voy a dar una respuesta a todas esas preguntas en varios puntos para intentar emerger la verdad en cada individuo:

    1- Para el espíritu el dolor y sufrimiento es ajeno, es ilusión que se manifiesta en las formas materiales.
    2- Es más fácil engañar a la gente, que convencerla de que ha sido engañada.
    3- Aceptar que has sido engañado, es el comienzo para el proceso en despertar el espíritu.
    4- El valor es imprescindible que solo reside en el guerrero y no en el sacerdote, que se arrodilla en la sumisión, y en la esperanza que le solucionen los problemas en los cuales esté su personalidad pusilánime.
    5- La flagelación es un gran engaño masoquista de consolarse para no enfrentar la verdad.
    6- El gregarismo es la enfermedad que azota al individuo para impedir su despertar espiritual.
    7- Católico significa imperio universal o patria del espíritu, que solo los guerreros sabios saben que significa, y si son reyes de pura sangre, aplican la función regia en su reino para defender a su pueblo, raza, sangre y suelo.
    8- El espíritu está sobre la naturaleza y todas sus criaturas.
    9- Sin espíritu todo sujeto tiene vetado la eternidad, ni lo es y nunca lo ha sido, ni será, el espíritu es y siempre es, aunque duerma en las formas materiales.
    10- La revelación de la verdad se manifiesta en los guerreros del espíritu, nunca en los sujetos de barro, aunque su astucia de apropiarse de esta verdad, sea predicada en su actitud lúdica y sacralizante sacerdotal.
    11- Por mucho que se disfracen las monas y monos, monas y monos se quedan, tienen vetado el reino espiritual.
    12- El tiempo es necesario en la naturaleza, necesita transformarse constantemente de vida y muerte en su procreación, reino mineral, vegetal y animal, el humano de barro es animal, aunque a muchos les pese.

    Tras estas aclaraciones me dirijo a los que tienen espíritu en la sangre, los demás ni se molesten en responderme. En referencia a la agenda 2030 que todos los países han firmado en la ONU, su verdad es la despoblación para la SOSTENIBILIDAD y control de todos los recursos. Es evidente que estamos en una guerra, entre asuras y devas o entre el árbol de la vida y árbol de la muerte, una guerra espiritual de eterno retorno cíclica en este universo de materia. Quien gane o pierda es lo de menos, unos construyen y otros destruyen, es parte de las leyes de este universo de entelequias.

    Mi orientación es para el que puede ver el gran engaño al espíritu dormido para que no despierte y se libere. Si te resuena en la sangre podrás discernir y cuestionarte, que es en vano dejarte capturar por uno de los dos bandos. La liberación espiritual es única y original para cada singularidad de cada espíritu, en comprender a la serpiente y ser nuevamente libre en el origen, del cual se extravió por un misterio que se le revelará en su despertar.

    Para entender la globalización y sus enemigos del espíritu, necesitan constantemente controlar la granja humana, para no desaparecer al tener vetado el retorno a su origen por traición al espíritu, os dejo este programa VIVIR CON SALUD del TORO TV, se les debe haber colado el que dirige este programa, ante tanta censura que hay en los medios.

    https://eltorotv.com/programas/vivir-con-salud/vivir-con-salud-19-11-22-programa-completo-20221119

    Podrán hilvanar la información y discernir que es la sinarquía, control sobre el rebaño del cual se nutren y sacrifican, si repercute en su control y recursos al colapsar su matriz, entonces resetean toda la humanidad. Es lo que conocemos como apocalipsis, juicio final, Ragnarock, fin del mundo, etc. pero es todo un engaño para volver a comenzar de nuevo en otro ciclo del Samsara, borrado de memoria. Lo importante es ir alcanzando más comprensión desde el YO DESPIERTO, pero siempre en alerta constante ante el cerco que se va estrechando en lo anímico, por eso vemos la gran depresión emocional en los sujetos anímicos. La lucha es defender tu espacio vital para ir alcanzando mayor orientación hacia el espíritu, hasta el día o kairos, que las puertas del cielo se abrirán y poder dar batalla contra el maligno del umbral que impide liberar al espíritu, la creación de las ilusiones en las formas materiales. Será tu batalla final y si se tiene valor infinito ante las artimañas del maligno, la liberación espiritual será la revelación que andabas buscando.

    Entre camaradas de honor, esta lucha titánica, se hace más llevadera y con mayor posibilidad de alcanzar más comprensión y dar más firmeza a la estrategia de liberación espiritual. La mayor desgracia que a uno le puede pasar, es morir idiota, perder la oportunidad de trascender todos los velos ilusorios.

    Saludos cordiales

  2. La «depresión» SÍ es una «noche oscura» según el sentido acuñado por San Juan de la Cruz, pues viene a ser la ausencia, falta, renuncia o abandono de alguna pasión, inclinación, deseo, etc. San Juan distingue tres tipos de «noches oscuras» con sendos grados de elevación o sea describe un fenómeno con sentido de la verticalidad. Justamente eso mismo es lo que falta en nuestros tiempos de pensamiento horizontal, plano. Con «depresión» se entiende una especie de ascesis forzada o necesaria, inevitable, mayormente negativa precisamente porque se ignora su sentido espiritual. El «mono» de un «yonki», la abstinencia de un alcohólico, las penas de amor, la pérdida de un trabajo o oficio etc. causan «depresiones» que se entienden como fastidios de los que uno quisiera librarse, no vías de liberación espisitual. En nuestra época se explica todo sin el espíritu y por eso los concepto quedan cojos o son desatinados.

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