«La División Azul. Ciudad Real y provincia», de David Céspedes Barroso

David Céspedes

En su encomiable, valiente y en no pocos aspectos solitaria labor por no dejar un trozo de lo mejor de nuestra historia sin cubrir, SND Editores nos trate una pieza más de ese gran rompecabezas que poco a poco se va completando, aún quedando mucho, muchísimo por juntar, entre otras partes sobre la División Azul.

SND Editores pone a dispoción de los interesados, que gracias  Dios en lo que se refiere a la División Azul son cada día más, «La División Azul. Ciudad Real y provincia», cuyo autor es David Céspedes Barroso, quien tiene acreditada su solvencia por venir dedicando desde hace más de una década sus esfuerzos como investigador a esta parcela de la historia tan apasionante.

Como mejor presentación de lo que se puede encontrar en este gran y exhaustivo trabajo, nada mejor que dar voz a su autor:

«…por un momento vamos a trasladamos a agosto de 1942. Ha pasado algo más de un año desde el inicio de la campaña de Rusia. La Diputación Provincial de Ciudad Real acuerda crear una medalla específica para premiar a los voluntarios de la provincia en la División Azul (Pérez y Prieto, 2012). ¿Qué tiene esto de singular?. Ninguna otra provincia española hará algo similar. Una lo intentó –Murcia- pero desistió, de tal forma que cuando la Diputación Provincial hace su encargo, la División Azul se ha trasladado desde el frente del río Vóljov hasta los arrabales de Leningrado, con el objetivo de tomar parte en lo que se espera sea el asalto a la ciudad donde el bolchevismo triunfó en el año de 1917.

A día de hoy y aunque pueda sorprender a más de uno, quedan muchos aspectos por estudiar sobre la División Azul. Por ejemplo sería muy interesante un estudio comparativo sobre la repercusión de cada provincia sobre el conjunto de provincias españolas. El profesor Carlos Aller está en ello y ha tenido la amabilidad de adelantarnos los datos que se refieren a Ciudad Real. Centrándonos en el contingente inicial de voluntarios, y atendiendo al personal reclutado a través de las Jefaturas de Milicias de Falange, nos encontramos con que la Jefatura de Ciudad Real ocupa la posición nº 15 según el volumen de voluntarios aportados. Le superan –a muchísima distancia- las Jefaturas de Madrid, Barcelona, Asturias y Valencia. Hay también una notable diferencia con las de Valladolid, Sevilla, Pontevedra y Cádiz y, finalmente con un margen ya mucho más ajustado con las de Santander, Albacete, Murcia, Zaragoza, y Bilbao. Las restantes Jefaturas Provinciales van a proporcionar menos inscritos que la provincia de Ciudad Real.

Otra interesante comparativa la tenemos en la cifra de voluntarios alistados por cada Jefatura de Milicias en relación directa con la población masculina en edad militar, en esta caso Ciudad Real escala hasta la 13ª posición a tenor de los resultados estadísticos de la citada investigación, aún en curso, pues resulta que en ese caso el orden de prelación es: Madrid, Valladolid, Albacete, Santander, Álava, Asturias, Cádiz, Guadalajara, Pontevedra, Guipúzcoa, Palencia, Cuenca y Ciudad Real. Todas las demás tienen un proporción entre voluntarios aceptados por las Jefaturas de Milicias respectivas y la población varonil en edad militar, por debajo de la cifra de Ciudad Real.

Finalmente para el mes de octubre de 1943, la Diputación Provincial de Ciudad Real establece el Reglamento que determina la concesión de citada medalla y en el siguiente mes de noviembre, se realiza una concentración pública en Valdepeñas para imponer las 500 medallas concedidas, un acto referenciado en la prensa nacional. Y, sin embargo, la situación es radicalmente diferente a la existente en aquel relativamente cercano junio de 1941. La suerte de las armas se ha inclinado contra Alemania. En Rusia, desde Stalingrado. Y en el Mediterráneo –en las inmediaciones de España- desde que en noviembre de 1942, los norteamericanos han desembarcado en Marruecos. Nunca podremos saber qué pensaban aquellos hombres que se congregaron en Valdepeñas para recibir esta singularísima condecoración –de la que se hablará al final de este estudio- pero con seguridad, todos eran muy conscientes de cuanto había cambiado el escenario desde aquel verano de 1941, cuando dejando atrás las mieses doradas muchos de ellos partieron hacia aquella guerra que se iba a librar en Rusia, en principio tan extraña a ellos, aunque convencidos que iban a rematar allí lo que en España se había iniciado: la tarea de acabar con el comunismo…»

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6 respuestas a ««La División Azul. Ciudad Real y provincia», de David Céspedes Barroso»

  1. La División Azul está en auge. Salen y salen y salen libros sobre el tema sin parar. Descontando los panfletos antidivisionarios, ridículos por sus inexactitudes y burda propaganda.

    1. Colaboraron en la invasión de un país que no había declarado la guerra a Alemania, menos a España, para escribir una de las páginas de terror y crimen más negras de la Historia de la mano de una pandilla de psicópatas, también llamados nazis.

      1. Estimado señor: si su comentario es el resumen y conclusión de lo que sabe sobre la División Azul, le recomendamos que sumerja sus ojos e intelecto en los libros de historia de verdad, no en los de propaganda, que con documentos y testimonios de verdad también, contradicen lo por usted creído, producto sin duda del adoctrinamiento (lavado de cerebro) y la desmemoria que hoy nos intenta ahogar. Como adelanto, y ahí están los documentos históricos, vayan los siguientes apuntes: la URSS de Stalin, y el comunismo internacional de la Komintern, no sólo declararon la guerra ( a su manera) a España, sino que incluso la invadieron con sus asesores, checas, armamento y comunismo de los propios de aquí (PSOE y PCE) puesto a su servicio con la única intención de satelizar a España, como hicieron con los países del Este tras la II Guerra Mundial con el resultado que todos conocemos; la División Azul no estuvo nunca implicada en crimen alguno, como está más que probado –si fuera así ya se lo habrían sacado ¿no cree?–, todo lo contrario, fueron con la población rusa caballeros como lo que eran, españoles de pro, tratándola con humanidad y gran afecto –miles de testimonios existen de parte rusa sobre ello–, ese que sus propios paisanos comunistas nunca les habían dado; combatieron a la bestia comunista que tanta sangre había derramado en España, y tanta derramaría después por toda Europa y el mundo. Lo de los nacionalsocialistas es otra historia, no se puede mezclar churras con merinas. A cada cual lo suyo si se quiere ser justo y más aún en temas históricos donde hay que juzgar poniéndose en la época y el momento y sobre los documentos, no sobre la propaganda. Saludos cordiales PD.- ¿De qué república es usted?

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