La Estatolatría

José Roca y Ponsa

La Estatolatría consiste en atribuir al Estado mayor autoridad que la que Dios le ha concedido; es la afirmación tácita o expresa de que el Estado lo puede todo, lo domina todo, y tiene derecho a exigir que todo el mundo se le someta, mande lo que mande, disponga lo que disponga.

Es el Estado Dios o el Dios Estado, que mira como institución inferior a la santa y divina Religión. Es el supremo árbitro en todas las cuestiones morales, jurídicas, religiosas y sociales, no reconociendo autoridad superior, ni igual a la suya.

Adviértase y téngase presente que la Estatolatría no se refiere a la nación, al pueblo, a la Patria; sino al gobierno, a las que son como los depositarios de la autoridad pública. Es la apoteosis práctica del gobierno de un pueblo. Los gobernados son nada, están sometidos a este Poder altísimo y sufren sus consecuencias. Es el absolutismo más monstruoso, sin sujeción a ley alguna; porque el Estado dicta leyes pero no las recibe.

Obedecen estos abusos, quizá más bien que errores, a la tendencia del hombre que tiene autoridad, a exagerarla para acrecentar su poder y su gloria.

Y nótese ahora, de paso, que si el Estado es superior a la Religión, y resuelve a su gusto los conflictos del orden religioso, el Estado ya lo puede todo, ya reclama un poder absoluto sobre todos, porque todo es inferior a la Religión. Si la Religión le está sometida, todo le está sometido.

En la época moderna o contemporánea estos abusos, errores de otros tiempos, revisten un carácter particular. El génesis de la Estatolatría le encontramos en el panteísmo y en el liberalismo.

Desde luego el panteísmo es un ateísmo disfrazado. Si todo es Dios, no hay Dios. Niega a Dios el panteísmo, y en cambio hace que cada criatura sea una partecita de Dios y todas juntas sean Dios, sin que exista un Dios independiente y Señor único.

Dado el panteísmo, el ser más perfecto es el hombre y el hombre tiene su representación más elevada en el Estado. Por eso, dentro del panteísmo se impone que el Estado lo sea todo. La Religión es un abuso porque representaría el culto a nosotros mismos; y en todo caso el llamado a representarlo, como todo lo demás, es el Estado.

Lo que es derivación lógica del panteísmo en general, tiene su aplicación más explícita, tratándose del panteísmo del filósofo alemán Hegel, de la escuela de Kant. El panteísta no admite más que un todo; pero ese todo es Absoluto que se va manifestando y desenvolviendo en las cosas que vemos.

Hasta ahora el grado mayor de este desarrollo es la sociedad humana, y la más sublime y perfecta de la sociedad es el Estado. El Estado, pues, para Hegel es el Absoluto concretado, es por consiguiente Dios.

Conviene saber que el panteísmo alemán en algunas de sus formas ha invadido toda la filosofía heterodoxa, y por consiguiente es manifiesta la influencia que ejerce sobre los que no se inspiran en la doctrina de la Iglesia.

Y si a esto se agrega la propaganda materialista o positivista entenderemos el porqué de la Estatolatría en nuestros tiempos: el materialismo porque no admite más que materia, negando el espíritu y por consiguiente a Dios; el positivismos enseñando que ni sabemos, ni podemos saber nunca si existe o no existe Dios.

La supresión explícita o implícita de la divinidad, ha dado origen, y es la razón de ser del Estado-Dios, o del Dios-Estado, verdadero panteísmo social que entraña la negación de Dios.

Quizá en la práctica, de hecho, la Estatolatría de hoy se deriva del liberalismo. Realmente el liberalismo, en su esencia, no es más que la proclamación de la independencia del Estado con respecto a la Religión. No es el liberalismo una forma de gobierno más o menos democrática, ni siquiera es, hablando en absoluto, el parlamentarismo. Cualquier gobierno sea monárquico o republicano, aristocrático o democrático, puede no ser liberal si reconoce la superioridad de la Religión o de la Iglesia.

Si, pues, el liberalismo consiste esencialmente en la independencia del Estado con respecto a la Religión, resulta que el Estado liberal es un Estado que no se somete a la Religión, un Estado que no reconoce superior ni aún en el orden religioso, un Estado sin Dios, el Estado-Dios.

Resulta, pues, de lo expuesto que en el terreno de las ideas, la Estatolatría procede rigurosamente del panteísmo y del liberalismo: dos errores, manantial infecto de otros muchos, condenados mil veces por la Iglesia de Dios.

Seguramente habrá chocado a algún lector que hayamos hablado de la sumisión del Estado a la Iglesia. Y se les habrá ocurrido que tratamos de quitar la independencia al Estado y de predicar la teocracia. Nada de esto es verdad. Pongamos en claro este punto.

El Estado es independiente en todo lo que se refiere a su naturaleza y a la misión que desempeña. Una nación es libre para darse el gobierno que quiera con tal de no faltar a la justicia ni a derechos legítimamente adquiridos al amparo de las leyes por el pueblo formadas. Puede el gobierno atender como le parezca prudente y necesario, al Ejército, a la Marina, a la Aviación, a la Agricultura, Comercio e Industria, a la división territorial, a la formación de leyes para el régimen, etc., etc., etc. Para todo lo que es propio del gobierno de una nación tiene perfecta independencia, hasta autonomía, según la doctrina católica. En nada de esto está subordinado a la Iglesia.

Pero el Estado debe tener Religión, porque es criatura de Dios, y en la Religión hay doctrina de fe, que debe admitir y creer, y doctrina moral por la que se ha de regir; y culto que debe practicar.

Que el Estado crea en Dios, se rija por las leyes de Dios, le rinda culto; y como todo esto pertenece a la Religión, en estas cosas está sometido a la Religión; y como la Religión única es la Iglesia Católica, Apostólica, Romana, el Estado entre católicos debe someterse en todo a lo dicho por la Iglesia.

La razón de esto es muy clara. La Iglesia es una institución superior al Estado; pertenece a un orden más elevado. Por su origen es la Iglesia sobrenatural, fundada por Cristo; el Estado es el orden natural. La Iglesia tiene por objeto la santificación del hombre y conducirle a la vida eternael Estado cuida del bien temporal, y su objeto es el bienestar del hombre en la tierra. Todo en la Iglesia es sobrenatural, todo en el Estado es natural. Pero el orden sobrenatural es más elevado, superior al orden natural que se acaba con la muerte.

Como los padres de familia católicos son perfectamente libres e independientes para el gobierno de su casa, y si embargo creen, oran, practican, reciben los Sacramentos y obedecen las leyes de la Iglesia; así el Estado es completamente libre e independiente de todo lo que al gobierno se refiere, sin que menoscabe esta independencia el someterse a la Iglesia en todo lo que es propio de la Iglesia.

Nadie, pues, quiere arrebatar la independencia al Estado en lo que le pertenece. Nadie ha soñado en teocracias que nunca han existido, ni no es en el pueblo de Dios.

La Estatolatría es contra la naturaleza. Lo natural es que el Estado sea para la nación, para el pueblo. El gobierno no es un ídolo al cual deban rendir adoración y homenaje todos los hombres.

La Estatolatría contradice a la verdad natural y a la revelada, se opone a la naturaleza y a la gracia.

No hay en la tierra poder, ni autoridad ilimitada.

Toda autoridad tiene un fin: aquí en la tierra cada autoridad tiene su objeto; y no tiene más extensión que el objeto en que entiende.

Aquí tienes, caro lector, un bosquejo de lo que es la Estatolatría, para que la abomines y la combatas donde quiera que se encontrare.

Habrás encontrado ideas casi apuntadas, otras apenas esbozadas, para que meditándolas todas, el sacar el abundante jugo que entrañan sea obra tuya y no mía.

De Tradición Viva


3 respuestas a «La Estatolatría»

  1. Curioso lo de que este sacerdote tradicionalista perteneciera a la Congregación de Sacerdotes de San Felipe Neri.
    Y muy bueno su enfoque.
    No es un manido tópico político eso de que «El liberalismo (no solo el socialismo/comunismo) es pecado»
    Enhorabuena al editor

  2. Se está utilizando la ideología comunista para concentrar el poder al Estado, en todos los países, pero el objetivo real es sustituirlo por una IA, han elegido esta ideología subversiva, al ser la que calza mejor en la ignorancia, hacerle creer al ganado que están gobernando. La inteligencia artificial hace un tiempo que fue conectada al internet de las cosas, solo falta activar la interfaz cerebro-máquina a nivel mundial, cuando tengan los suficientes transhumanos para ese objetivo de Estado. La cuestión es que cuesta cuestionarse en que mundo nos manifestamos, el gran engaño, es el olvido y extravío de nuestro origen.

    Saludos cordiales

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