La fe católica

La fe católica por sí misma siempre ha tendido a expandirse, y a quedarse y arraigar allí donde evangelizó. Porque la Verdad ha venido al mundo para quedarse y llenarlo todo. La Verdad, Luz del mundo, ha venido para iluminar a cada alma, a cada pueblo y sociedad. La Verdad es expansiva, no se la puede limitar, tiende a llenarlo todo absolutamente.

No forma parte del “ser” de la Verdad el “diálogo”, porque la Verdad lo posee todo. Toda la verdad que desee y necesite el hombre la tiene la Verdad. La Verdad ha venido para salvar al hombre. Quien tiene la Verdad ya no necesita nada más, porque lo tiene absolutamente todo; cualquier otra cosa es necedad. Todo lo que queda fuera del campo de la Verdad es nada.

La Verdad solo es una. No hay “partes” de Verdad aquí y allí. Es simplemente un sinsentido. O se tiene la Verdad, o no. O se conoce la Verdad, o se la ignora. O nos sometemos al Verdad, o la despreciamos. La Verdad no dialoga. O uno se adhiere a la Verdad o se aleja de ella. La Verdad atrae por sí misma, por su inabarcable belleza, sabiduría y poder. La Verdad está presente, visible para todo el que quiera instruirse de su divina sabiduría, asombrarse de su infinita omnipotencia, y gozar de su infinita caridad.

La Verdad no vio al mundo para dialogar y a fraternizar, vino para ser la Luz, y guiar al hombre hacia la salvación de su alma. Vino al mundo para reconciliar al hombre con Dios Padre. Vino para redimir a la humanidad del pecado que lo apartó y aparta de Dios.

Los enemigos de la Luz, ya desde la Encarnación del Hijo de Dios, no han dejado de confabular para ocultarla, para que deje de brillar y guiar hacia la salvación. Pero no podrá el mal oscurecerla.

Pero…, la Iglesia sí puede oscurecer la Verdad si no la predica. Sino recuerda a los hombres la gravedad del pecado y la posibilidad de la perdición eterna de sus almas. La Iglesia puede ocultar la Verdad, si se alinea con el mundo y sus poderes satánicos para congratularse con ellos, predicando un falso y dañino diálogo que no tiene como fin la salvación de las almas, sino un fin meramente terreno y material.

La Verdad se impone por sí misma, por su propio valor y por su propia verdad.

Nada necesita de otras pobres verdades. Nada necesita porque lo tiene todo. Ninguna pobre verdad humana puede añadir ni siquiera una milésima de verdad a la única Verdad. La Verdad no se “enriquece” con otras verdades humanas, indigentes, frágiles, torpes y sin brillo.

Nuestra fe católica no se “enriquece” con nada, porque lo es todo y lo tiene todo. Es la Luz que refleja el esplendor del Redentor.

La fe católica es la fe que la tradición nos ha legado con su indefectible Verdad. Es la fe que al “mirarnos” en ella nos hace sentir que somos uno con la milenaria tradición de la Iglesia; tradición sin rupturas.

Esta es nuestra fe católica, la que hemos recibido, vivimos y transmitimos intacta. Es necesario profesar la fe católica para la salvación.


6 respuestas a «La fe católica»

    1. Debatir la Verdad para llegar a otra supuesta verdad es algo absurdo y solo es propio de folloneros baratos con intención de crear división y confusión a personas con poca preparación al objeto de alejarlos de la Verdad.
      Hueles un poquito a azufre.

      1. Desde luego, la ignorancia es muy atrevida … y, en su caso, irrespetuosa.

        Aunque la sola razón ya es suficiente para reconocer la utilidad del diálogo en la búsqueda de la Verdad, se puede encontrar una larga lista de documentos eclesiásticos que respaldan está idea. Valga como ejemplo el elaborado por la Comisión Teológica Internacional en 1996 titulado «El cristianismo y las religiones», y alguna de sus numerosas referencias a esta cuestión:

        «114. En este fin del secundo milenio, la Iglesia está llamada a dar testimonio de Cristo crucificado y resucitado «hasta los confines de la tierra» (Hech 1, 8), en amplios mundos culturales y religiosos. El diálogo religioso es connatural a la vocación cristiana. Se inscribe en el dinamismo de la Tradición viviente del misterio de la salvación, cuyo sacramento universal es la Iglesia; es un acto de esta Tradición.

        115. Como diálogo de la Iglesia, tiene su fuente su modelo y su fin en la Trinidad Santa. Manifiesta y actualiza la misión del Logos eterno y del Espíritu Santo en la economía de la salvación. Por su Verbo el Padre llama a todos los seres humanos de la nada a la existencia, y es su Aliento el que les da la vida. Por su Hijo, que asume nuestra carne y es ungido por su Espíritu, se dirige a ellos como a sus amigos, «habla con ellos en la tierra» y les revela «todo el camino del conocimiento» (cf. Bar 3, 36-38). Su Espíritu vivificante hace a la Iglesia Cuerpo de Cristo, enviada a las naciones para anunciarles la Buena Nueva de la resurrección.

        116. El Verbo puede darnos a conocer al Padre porque todo lo ha aprendido de él y ha consentido en aprenderlo todo del hombre. Así debe ocurrir en la Iglesia para aquellos que quieren encontrar a sus hermanos y hermanas de otras religiones y dialogar con ellos. No son los cristianos los que son enviados, sino la Iglesia; no son sus ideas las que presentan, sino a Cristo; no será su retórica la que tocará los corazones, sino el Espíritu Paráclito. Para ser fiel al «sentido de la Iglesia» el diálogo interreligioso pide la humildad de Cristo y la transparencia del Espíritu Santo.»

        1. Vuelve a leer el artículo pues no te enteras. Empecinamiento total en distorsionar la VERDAD, que es lo que defiendes. Sigues viviendo en otro mundo, no quieres enterarte que el Vaticano ha sido tomado por los demoledores. Desde 1958 ha sido tomado por el NOM, hace años -como es el documento que citas El Cristianismo y las religiones aprobado por la Comisión Teológica Internacional- ya daba el cante, pero es que hoy en día es asombrosa la dicotomía -en todos los aspectos- entre la Tradición de la Iglesia y el CVII, y es tan abismal que una es LA IGLESIA de CRISTO y la que defiendes es otra más del montón y ajena a CRISTO.
          Suerte en tu búsqueda de diálogos en el popurrí de religiones y, cuando vayas a una Iglesia presta atención, pues si por despiste, entras en una de VERDAD con Agua Bendita y lo confundes con hidrogel, podrías sufrir quemaduras.

  1. La verdad solo reside en el espíritu y solo el que tiene espíritu puede despertar y recordar la verdad que olvidó. Resolver este misterio es la lucha de cada uno, nadie puede hacer esta lucha por ti. Cuando los velos van cayendo todas las ilusiones se van disipando, que es lo que no es, por eso vemos como se va deconstruyendo lo que no es.

    Saludos cordiales

  2. La Verdad reside en el espíritu -ESPÍRITU SANTO- y solo aquel que es agraciado por el ESPÍRITU SANTO puede despertar y recordar la Verdad que olvidó -si alguna vez la tuvo-. Cualquier alma con sincera y honesta petición puede pidiéndolo (directamente a la Santísima Virgen María, N. S. JESUCRISTO, N. PADRE CELESTIAL, al ESPÍRITU SANTO o por intercesión de cualquier Santo) acceder a esta Verdad. Nadie que acuda a los anteriormente citados se verá desamparado.

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