La furibunda persecución izquierdista de los camisas azules de Falange Española de las JONS

ESCUCHAR NOTICIA: El gobierno de Frente Popular quería controlar a los jueces (AQUÍ) y las Fuerzas de Orden Publico (AQUÍ), porque la promesa izquierdista de «disolución» de los grupos que tildaba de “fascistas”, dependía más de ellos que del gobierno, que quería declarar ilegales a todas las organizaciones que consideraba «reaccionarias» desde su particular concepción del pluralismo político, que en su vocabulario comprendían a prácticamente toda la oposición, distintas formaciones que iban desde las republicanas de centro, pasando por el catolicismo político y la derecha monárquica, y, por supuesto, Falange Española de José Antonio (AQUÍ). Como era habitual en los discursos izquierdistas, todos ellos quedaban situadas al mismo nivel, y tan “fascistas” era el Partido Republicano Radical, como las derechas católicas de Gil-Robles (CEDA) y los monárquicos de Calvo Sotelo o los tradicionalistas requetés, pasando por los Sindicatos Libres y los Sindicatos Católicos, hasta los falangistas. Lo curioso de esta construcción discursiva, era que el «verdadero fascismo» no lo representaba Falange, tanto los socialistas de Largo Caballero como los comunistas de José Díaz, expresaron que el verdadero peligro se encontraba en la CEDA y su «ladino» líder Gil-Robles. Jugaba el convencimiento de que existía una «voluntad subversiva incrustada en el tuétano de la República» y una «anarquía desde arriba», y les atribuían el propósito deliberado de perturbar por medio del terror el orden público, con golpes rápidos y audaces, a través del «fascismo realista y sacristanesco», se quería provocar la alarma para que los españoles se soliviantaran y reclamaran la intervención de los militares (AQUÍ). Cuando eso era precisamente lo que hacían los socialcomunistas, que necesitaban imperiosamente otro Casas Viejas, otro Castilblanco o un Arnedo, ya que la izquierda republicana trató de sacar partido de la violencia ya desde 1931 (AQUÍ), y la amparo y toleró después (AQUÍ), ya que los grandes episodios de desestabilización durante la II República no los desencadenó la derecha, hasta 1936 en que la situación se tornó en intolerable (AQUÍ). El 17 de febrero de 1936, un día después de las fraudulentas elecciones (AQUÍ), se había promulgado el estado de Alarma, que suspendía garantías constitucionales relativas a derechos y libertades. Desde la constitución del gobierno del Frente Popular (AQUÍ), la Falange se convirtió en su blanco predilecto, con el despido en masa de sus camaradas obreros, la suspensión de su prensa, el cierre de sus sedes, el cerco policial, etc. Del mismo modo que había que saquear y expropiar la riqueza de la Iglesia y depurar a los jueces (…) y funcionarios no afines al Frente Popular (…), también había de suspenderse la prensa de igual signo y detener a sus integrantes. El día 20, su líder nacional, José Antonio Primo de Rivera, hasta ordenó a los editorialistas del periódico falangista “Arriba”, que tratasen bien a los líderes del Frente Popular. El día 21, dijo a sus jefes provinciales que no fueran hostiles con el gobierno de Azaña, declarando una tregua incluso en los ataques propagandísticos de su partido, así como en otros actos hostiles contra las izquierdas[1]. Sin embargo, el 27 de febrero, la Policía clausuró las sedes locales de la Falange en toda España, con la ridícula acusación de tenencia ilícita de armas, cuando en las sedes socialistas y comunistas, donde ya se habían ocultado armas para el golpe de estado de octubre de 1934 (AQUÍ), no se practicaban registros, debido a las descargas de armas anteriormente referidos. El 5 de marzo, la Policía recogió el semanario falangista “Arriba”. A pesar de que varios falangistas fueron asesinados durante los días posteriores a las elecciones (AQUÍ), José Antonio mantuvo la misma actitud durante unas tres semanas, resistiéndose a autorizar represalias para no incrementar o verse salpicados por los desórdenes causados por las izquierdas al calor de la celebración de su acceso al poder, y ni siquiera le hizo cambiar de actitud el cierre por la Policía del centro de Falange en Madrid el 27 de febrero ni la suspensión de Arriba el 5 de marzo, aunque el cierre de las sedes de Falange y la detención de sus afiliados era algo que venía haciéndose desde semanas atrás. El 14 de marzo, por el gobierno del izquierdista Frente Popular, se detuvo a toda la Junta Política de Falange, incluido José Antonio[2], que fueron encerrados en la cárcel Modelo de Madrid. La acusación se limitaba a la rotura de los precintos de la sede nacional falangista, aunque en el informe policial, curiosamente, aparecía otro motivo: «Detenido por fascista», delito que no estaba tipificado en el Código Penal. Se le abrió un segundo proceso por haber declarado que esos precintos los había roto el director general de Seguridad José Alonso Mallol. El 5 de junio se procedió a sacarlo de la Cárcel Modelo, para trasladarlo a la prisión de Alicante. Cuando esto sucedía, el líder falangista les dijo a sus camaradas también encarcelados: «¡Me sacan de aquí para asesinarme!». No se equivocaba porque se le instruyen dos nuevos procesos penales en Alicante, iniciada la Guerra Civil, uno por posesión ilegal de armas al serle intervenidas en su celda 2 pistolas y 2 cuchillos en el mes de agosto de 1936 y otro por los delitos de «conspiración y Rebelión militar». Después de que José Antonio se enfrentara con un Tribunal Popular Especial de Alicante, compuesto por 3 Jueces de carrera y un Jurado de miembros de partidos y sindicatos de izquierdas que tenían la orden del anarquista Ministro de Justicia García Oliver de conseguir una Sentencia condenatoria a muerte para José Antonio, que, complaciente con los deseos del gobierno del Frente Popular, se dictó el 18 de noviembre de 1936, condenando a José Antonio a la pena de muerte, mediante una sentencia totalmente antijurídica e ilegal, ya que tanto a lo largo de la Instrucción del proceso como de la vista oral, en la que se negó a José Antonio la práctica de pruebas de defensa solicitadas por él mismo como su abogado defensor, en ningún caso se pudo demostrar que José Antonio había cometido ese delito de rebelión militar ya que se encontraba en prisión desde meses antes a cuando se produjo la rebelión, siendo condenado a muerte sin pruebas de cargo suficientes, sin embargo, el Gobierno del Frente Popular dio el «enterado» a la ejecución de José Antonio, y dando su conformidad, José Antonio fue asesinado vilmente ante un pelotón de fusilamiento en un patio de la prisión de Alicante en la madrugada del 20 de noviembre de 1936. El 17 de abril, fue declarada ilegal y prohibida contra la legislación vigente Falange Española, ordenando su disolución inmediata, y eso que desde el 16 de febrero se asesinaran a 40 falangistas e hirieran a más de 100, sin que se detuviera ni a un solo agresor[3]. La Audiencia Provincial de Madrid[4] declaró que la ideología de Falange era perfectamente legal, por lo que José Antonio y sus camaradas quedaban absueltos del supuesto delito de asociación ilícita y, por tanto, de ese «delito de fascista» excusa de la izquierda para aniquilar a sus enemigos. El gobierno apeló al Tribunal Supremo, que confirmó la Sentencia absolutoria[5], y declaró a la Falange dentro del marco constitucional, anulando la arbitraria actuación del gobierno frentepopulista, que siguió persiguiendo y acosando a los falangistas a pesar de la Sentencia. Cuando un Tribunal anuló los cargos contra José Antonio, el gobierno siguió presentando nuevas acusaciones con el fin de mantenerle sometido a detención permanente, algunas de ellas de dudosa autenticidad. Como la del 27 de abril, en que se le abrió otro proceso por la posesión de armas encontradas en su domicilio en Madrid, ya registrado varias veces por la Policía, en uno de los cuales la propia Policía, por orden superior, había colocado las pistolas, por lo que el 28 de mayo José Antonio fue condenado a 5 meses de cárcel, por las armas colocadas por la Policía. La justicia del Frente Popular, cumpliendo, en varios casos, órdenes directas del gobierno, le encadenó hasta 6 procesos penales, uno tras otro, que le impidieron recobrar la libertad[6]. Se trataba de una persecución implacable, contra una organización política minoritaria, lo que resultaba inaudito en un sistema democrático y parlamentario. Tales irregularidades gubernamentales, junto con la suspensión de garantías constitucionales, no eran desconocidas para un gran sector de la población. Los gobernadores civiles se emplearon a fondo contra la Falange, siguiendo órdenes de su gobierno, que la Dirección General de Seguridad reiteró con toda claridad: «Proceda a detener, si no lo estuvieran ya, a todos los directivos de FE de las JONS, a sus elementos más destacados y a cuantos estime peligrosos por anteriores actuaciones»[7]. Los registros de las sedes falangistas y las detenciones de sus seguidores se acentuaron después de la grave crisis de orden público de mediados de abril. Continuaron durante mayo, pero con la particularidad de que las detenciones no se limitaron a los falangistas, sino que se extendieron a todas las derechas, estaban deteniendo indiscriminadamente a todas las gentes de derechas, incluyendo numerosos afiliados de la CEDA[8], e incluso, en casos como los de Jaén, Oviedo, Málaga o La Coruña, a numerosos sacerdotes. El hostigamiento y las detenciones de los dirigentes y militantes conservadores significados alcanzó tales dimensiones, que se realizaron por miles en todas las provincias, en algunas provincias, su caza y captura llenó las cárceles provinciales durante semanas y contribuyó, tanto o más que la denuncia de la violencia política, a la circulación y justificación del discurso radical[9]. El secretario de la minoría de AP, Geminiano Carrascal, acompañado del diputado por Jaén, Moreno Torres, presentaron un informe al ministro Moles con «datos de toda España» sobre las detenciones de afiliados de AP, realizadas «por el simple hecho de ser eso y sin prueba alguna», según los denunciantes[10]. Reconocía que «muchos de ellos» eran liberados con prontitud, pero aun así le pidió al Gobierno que cesaran «esos lamentables atropellos»[11]. Las detenciones de derechistas se produjeron «por toda España», como señaló el embajador británico Henry Chilton, que se refería el 22 de abril a «150 detenidos en Granada, ochenta en Zamora, veinte en Santiago de Compostela, veintiséis en Huesca, setenta en Gijón y cuarenta y cuatro en Valencia»[12] a modo de ejemplo. El propio José Antonio Primo de Rivera, llegó a afirmar en mítines que Falange Española fundada en 1933 y unificada con las JONS en 1934, tenía 60.000 militantes activos de «primera hora» (la Vieja Guardia). Según las actas y los registros conservados, la historiografía académica y los estudios de los principales historiadores especializados de referencia en este periodo[13], los datos sobre su afiliación y militancia, antes de las elecciones del 16 de febrero de 1936, demuestran que las dinámicas de su afiliación real y la militancia real cotizante, estaba entre un mínimo de 5.000 (sin contar a los estudiantes universitarios del SEU, ni los sindicatos obreros jonsistas 935) y un máximo de 25.000 militantes en toda España, y sus núcleos principales se concentraban en Madrid (FE) y Valladolid (JONS), a ser un movimiento eminentemente urbano y juvenil. Antes del 16 de febrero de 1936, los militantes de FE y de las JONS, fundamentalmente, eran trabajadores, estudiantes, funcionarios y campesinos (AQUÍ). En las elecciones del 16 de febrero, obtuvo unos 46.000 votos en toda España, alrededor del 0,4% del electorado, como reflejo de su escasa implantación real antes de esa fecha, por lo que era la fuerza política independiente más débil en la preguerra (AQUÍ). Esto contrasta con el crecimiento posterior, y su transformación en una organización de masas, que comenzó justamente después del acceso del Frente Popular al poder en febrero, con decenas de miles de afiliaciones. Debido a ser ilegalizada la Falange Española de las JONS y la posterior radicalización de la sociedad, tras la llegada al poder del izquierdista Frente Popular y el hundimiento de la confianza en el futuro de la CEDA, absorbió en masa a las juventudes de la derecha moderada católica tradicional (JAP de la CEDA), y la basculación fue masiva de los jóvenes, ya que la Falange representaba entonces la modernidad política, y encarnaba la lucha abierta contra el gobierno del Frente Popular de la República. Así, pasaron a tener decenas de miles de miembros después de marzo de 1936 y en pocos meses, disparando su afiliación de forma exponencial en apenas unos meses (AQUÍ). Gil-Robles acertó en identificar que algunas medidas tomadas por el gobierno e implementadas casi antes de aprobadas, con no pocos problemas, como la readmisión de los despedidos por el golpe de estado de octubre de 1934, estaban nutriendo las filas de Falange: «Esa difusa tendencia fascista […] se está nutriendo, de día en día, de los perseguidos, de los multados, de los encarcelados contra toda razón y toda justicia y de aquellos que, militando en partidos legales, se ven igualmente perseguidos, vejados y oprimidos […] si no se aplicaba la justicia igual para todos, ese movimiento crecería y se llevaría a España «a una situación de guerra civil»[14]. También la basculación fue masiva de los jóvenes simplemente católicos, o que pertenecieran a los Estudiantes Católicos, ya que la Falange, en el apartado VIII de los Puntos Iniciales “Lo Espiritual”, recogía: “la interpretación católica de la vida es, en primer lugar, la verdadera; pero es, además, históricamente, la española”, también “toda reconstrucción de España ha de tener un sentido católico”, para terminar, resumiendo toda esta idea política en: “el Estado nuevo se inspirará en el espíritu religioso católico tradicional en España y concordará con la Iglesia las consideraciones y el amparo que le son debidos”. El texto no puede ser más claro ni más taxativo, en que catolicismo y nación están unidos inextricablemente, pues así lo había determinado la historia, haciendo que el pueblo español se sienta y se reconozca como católico de manera ineludible, por lo que mantener esta tradición era forzoso. Igualmente, en la Norma Programática de los 27 Puntos, el punto 25 abordaba específicamente la cuestión religiosa y se preocupaba de clarificar el papel del catolicismo en la reconstrucción nacional, fijando el rol necesariamente importante de las instituciones religiosas: “Nuestro Movimiento incorpora el sentido católico —de gloriosa tradición y predominante en España— a la reconstrucción nacional. La Iglesia y el Estado concordarán sus facultades respectivas, sin que se admita intromisión o actividad alguna que menoscabe la dignidad del Estado o la integridad nacional”. Primo de Rivera dejó claro también que “el punto 25 del programa de Falange Española y de las J.O.N.S. coincide exactamente con la manera de entender el problema[religioso] que tuvieron nuestros más preclaros y católicos reyes”. Consideraba que la Falange debía tener un carácter católico en alma y pensamiento, aunque no clerical, el sentido católico que se incorpora a los postulados falangistas está más mediado por la propia religiosidad de sus líderes que por querer obtener apoyos eclesiásticos, cuya posibilidad, por otro lado, se vio inhabilitada al abogarse por una separación entre Estado e Iglesia[15]. Las palabras de José Antonio Primo de Rivera y Saénz de Heredia, abogado fundador de Falange Española y diputado en las Cortes (noviembre 1933 – enero 1936), han sido las más tergiversadas, manipuladas o falsificadas, no obstante, la amplitud y complejidad de su pensamiento, que se refleja en muchas de sus declaraciones, como: – «El ser ‘derechista’ como el ser ‘izquierdista’, supone siempre expulsar del alma la mitad de lo que hay que sentir. En algunos casos es expulsarlo todo y sustituirlo por una caricatura de la mitad»[16]. – “El Estado totalitario no puede salvarnos tampoco de la invasión de los bárbaros, además de que lo totalitario no puede existir”[17]. – “[El fascismo] pretende resolver la inarmonía entre el hombre y su contorno absorbiendo al individuo en la colectividad. El fascismo es fundamentalmente falso: acierta al barruntar que se trata de un fenómeno religioso, pero quiere sustituir la religión por una idolatría”[18]. – «Todas las guerras son, en principio, una barbarie, y una guerra civil es, además, una ordinariez, porque el pueblo que se lanza a ella demuestra que no ha sabido usar una de las gracias más profundas que Dios concedió a la Humanidad: la inteligencia y un idioma común para entenderse»[19], y «¡Ojalá fuera la mía la última sangre española que se vertiera en discordias civiles! […] Perdono con toda el alma a cuantos me hayan podido dañar u ofender, sin ninguna excepción, y ruego que me perdonen todos aquellos a quienes deba la reparación de algún agravio grande o chico»[20]. En paralelo al cerco y la represión gubernamental, se multiplicaron habitualmente los atentados y las agresiones contra los falangistas durante el período del Frente Popular, que dio pie a atentados de gran envergadura en su manifestación más extrema entre el 17 de febrero y el 11 de marzo las agresiones contra sus militantes sumaron al menos 11 muertos y 23 heridos de gravedad. Entre el 17 de febrero y el 17 de julio de 1936, se registraron un total de 150 víctimas falangistas, desglosadas en 67 muertos y 83 heridos, y 103 muertos en total desde su fundación hasta el inicio de la guerra, a cargo fundamentalmente de socialistas y comunistas[21]. Las víctimas fueron: JOSÉ RUIZDE LA HERMOSA Y FERNÁNDEZ ESPARTERO, un estudiante de 23 años, de las JONS, había asistido al mitin fundacional de Falange el día 29 de octubre con Ramiro Ledesma ramos, fue asesinado en Daimiel (Ciudad Real) el 2 de noviembre de 1933; CIRPIANO LUIS ZARZUELO, de 16 años, asesinado en Valladolid el 11 de mayo de 1932; MIGUEL DE SEGISMUNDO GARCIA MATILLA, muerto en San Fernando (Cádiz) el 12 de noviembre de 1933, en un atentado contra José Antonio; JUAN JARA HIDALGO, panadero, de 22 años, asesinado en Zalamea de la Serena (Badajoz) el 3 de diciembre de 1933; TOMÁSPOLO GALLEGO, campesino asesinado en Villanueva de la Reina (Jaén) el26 de diciembre de 1933; FRANCISCO DE PAULA SAMPOL CORTES, estudiante, de 22 años, asesinado en Madrid el 11 de enerode 1934; VICENTE PEREZ RODIRGUEZ, asesinado en Madrid el 28 de enero de1934 por encargarse de la venta del semanario F. E.; MATÍAS MONTERO YRODRÍGUEZ DE TRUJILLO, estudiante, de 20 años, asesinado en Madrid el9 de febrero de 1934; ANGEL ABELLA GARCIA, estudiante, herido en Valladolid el 4 de marzo de 1934 y fallecido el 6; ÁNGEL MONTESINOS CARBONELL, albañil, de 36 años, asesinado en Madrid el 8 de marzode 1934; JESÚS HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, estudiante, de 13 años, heridoen Madrid el 23 de marzo de 1934 y muerto dos días después; ALEJANDROALONSO, de 15 años, asesinado en Peñafiel (Valladolid) el 1 de mayo de1934; LUIS ARROYO RODRIGUEZ, estudiante, de 14 años, asesinado en Madrid el 10 de mayo de 1934; JOSÉ HURTADO GARCÍA, arrendatario de un cortijo, de 22 años, asesinado en Torreperogil (Jaén)el 6 de junio de 1934; JUAN CUÉLLAR CAMPOS, estudiante, de 18 años, asesinado en Madrid el 10 de junio de 1934; MANUEL CARRIÓN DAMBORENEA, jefe local de Falange, copropietario de un hotel, de 40 años, herido en San Sebastián el 9 de septiembre de 1934 y muerto el 10; ÁLVARO GERMÁN GUTIÉRREZ, minero, muerto en la defensa de Moreda deAller (Asturias) el 6 de octubre de 1934; JOSÉ MONTES CAMPAL, igual queel anterior; FRANCISCO DÍAZ GARCÍA, abogado e industrial, de 25 años ,muerto en Torrelavega (Cantabria) el 8 de octubre de 1934; ELEUTERIOLÓPEZ, barrendero, herido en Madrid el 3 de octubre de 1934 y muerto el 6; JESÚS SAINZ HIERRO, obrero, de 21 años, herido en Arija(Burgos) el 7 de octubre de 1934 y fallecido el 17; MANUEL ARRABAL ESCOBAR, conductor, de 17 años, asesinado en Málaga el 19 de enero de 1935; JOSÉ GARCÍA VARA, panadero, de 36años, secretario del Sindicato de Panadería de la CONS, asesinado en Madrid el 2 de abril de 1935; CARMEN PEREZ ALMEIDA, estudiante, de 11 años, asesinada en Salamanca el 10 de abril de 1935 en un atentado contra su hermano; MANUEL GARCÍA MÍGUEZ, perito industrial, de 32 años, asesinado en Aznalcóllar (Sevilla) el 30 de abril de 1935; JUAN PÉREZ ALMEIDA, electricista, de 29 años, herido en Salamanca el 10 de abril de 1935 y muerto el 4de mayo; ANTONIO SANCHEZ ALVAREZ, taxista, de 47 años, asesinado en Sevilla el 8 de mayo de 1935 como represalia por haber sido uno de los taxistas que habían llevado a los falangistas hasta Aznalcóllar; MIGUEL SORIANOJIMÉNEZ, obrero, de 27 años, herido en Linares (Jaén) el 31 de mayo de 1935y muerto el 6 de junio; JOSÉ SOTO DÍAZ, comerciante, de 27 años, asesinado en Málaga el 10 de junio de 1935; ENRIQUE MOYANO MARTÍNEZ, peluquero, de 21 años, muerto en Oviedo el 12 de junio de 1935; JOSÉ MARÍA SUÁREZ LÓPEZ, electricista, de 32 años, herido junto con el anterior y muerto el día 13; ANTONIO CORPAS GUTIÉRREZ, camarero, de 22años, herido en Sevilla el 8 de agosto de 1935 y muerto el día 9;EDUARDO RIVAS LÓPEZ, mecánico, de 27 años, asesinado en Sevilla el 6de noviembre de 1935; JERÓNIMO PÉREZ DE LA ROSA JIMÉNEZ, estudiante, de 18 años, herido junto con el anterior y muerto el día 7;LAUREANO MONTERO SERRANO, albañil, de 45 años, herido en Madrid el 17 de enero de 1936 y fallecido al día siguiente; JOSÉ ALCÁZAR TORRERO, albañil, de 34 años, asesinado en Madrid el 21 de enero de 1936;LUIS COLLAZO CAMPOS, albañil, de 21 años, herido en Vigo (Pontevedra)el 7 de febrero de 1936 y muerto el 9; JOSÉ MOLINA GARCÍA, de 29 años, herido en Oviedo el 12 de junio de 1935 y fallecido el 16; PEDRO MARCO ORTÍN, empleado, de 29 años, asesinado en Yecla(Murcia) el 20 de febrero de 1936; VÍCTOR ÁLVAREZ AJURIA, médico, de20 años, herido en Frieres (Asturias) el 16 de febrero de 1936 y fallecido el 21; JOSÉ DÍAZ GARCÍA, panadero, de 31 años, asesinado en Pechina (Almería) el 23 de febrero de 1936; ANTONIO DÍAZ MOLINA, albañil, de 19 años, asesinado en Málaga el 26 de febrero de 1936; JOSÉ RODRÍGUEZ SANTANA, albañil, de 37 años, asesinado en Madrid el 27 de febrero de 1936; HIGINIO SEPÚLVEDA VERDUGO, conductor, asesinado en La Puebla de Almoradiel (Toledo) el 6 de marzo de 1936; RAMÓN PEREAMONZÓN (18 años) y TOMÁS VILLANUEVA ANGULO (23 años), asesinados junto con el anterior; JOSÉ URRA GOÑI, albañil, de 26 años, asesinado en Madrid el 6 de marzo de 1936; RAMÓN FAISÁN ALONSO, mutilado de guerra, muerto junto con el anterior; JOSÉ ANTONIO AUMENDI RODRÍGUEZ, conductor del servicio público de limpieza, de 35 años, asesinado en Santander el 6 de marzo de 1936; 4 OBREROS FALANGISTAS fueron asesinados en Ares (La Coruña) el día6 de marzo de 1936; JUAN JOSÉ DE OLANO Y ORIVE, estudiante, de 18años, herido en Madrid el 11 de marzo de 1936 y muerto el 12; JESÚS MARTÍNEZ ERASO, estudiante, de 18 años, asesinado en Jumilla(Murcia) el 16 de marzo de 1936; PEDRO CUTILLAS SÁNCHEZ, mecánico, de 22 años, muerto junto con el anterior; JAVIER MARTÍNEZ SAINZ YMARTÍNEZ DE ESPRONCEDA; de 24 años, herido en Mendavia (Navarra) el 17 de marzo de 1936 y fallecido el 27; MANUEL GIRÁLDEZMORA, de 21 años, asesinado en Sevilla el 31 de marzo de 1936; MANUELPEYRÓ CRESPO, capataz, de 42 años, herido en Barcelona el 9 de abril de1936 y muerto el 10; ANDRÉS SÁENZ DE HEREDIA Y ARTETA, estudiante, de 24 años, asesinado en Madrid el 16 de abril de 1936; MANUEL RODRÍGUEZ JIMENO, estudiante, de 28 años, asesinado junto con el anterior durante el entierro del alférez de la Guardia Civil Anastasio de los Reyes; JULIO MIR COSTA, estudiante, de 16 años, simpatizante falangista, asesinado junto con los dos anteriores; hermanos ELOY y ANTONIO GÓMEZ FERNÁNDEZ, comerciantes, de 24 y 32 años, asesinados en Canillas(Madrid) el 17 de abril de 1936; JOSÉ CARO BAUTISTA, contable, de 20años, asesinado en Yecla (Murcia) el 20 de abril de 1936; JOSÉ FIERRO HERRERO, de 23 años, asesinado en Carrión de los Condes (Palencia) el 3 demayo de 1936; MÁXIMO INCLÁN BRAVO, de 27 años, asesinado en Calabazanos (Villamuriel de Cerrato, Palencia) el 3 de mayo de 1936; RAFAELREAL DE LEÓN, de 28 años, asesinado en Calzada de Calatrava (CiudadReal) el 4 de mayo de 1936; JESÚS PRIETO GARCÍA, estudiante, de 16 años,herido en Valles de Palenzuela (Castrojeriz) el 5 de mayo de 1936 y fallecido el 14 en Burgos; SECUNDINO ESPERÓN ESPERÓN, contratista, de 42años, asesinado en Pontevedra el 19 de mayo de 1936; FRANCISCO GUTIÉRREZ RIVERO, estudiante, de 22 años, asesinado en Zamora el 20 de mayode 1936; JOSÉ OLAVARRIETA ORTEGA, obrero, de 28 años, herido en Santander (Cantabria) el 5 de mayo de 1936 y muerto el 22; MANUEL PASCUAL LÓPEZ GIL, repartidor de telégrafos, de 18 años, herido en Madrid el23 de mayo de 1936 y muerto al día siguiente; JOSÉ FRANCISCO MARCANO IGARTÚA, herrero, de 39 años, herido en Los Corrales de Buelna (Cantabria) el 25 de mayo de 1936 y muerto el 26; VICENTEMARTÍN ÁLVAREZ HERNÁNDEZ, albañil, de 31 años, asesinado en Zamora el 27 de mayo de 1936; MANUEL RODRÍGUEZ MANTERO, jornalero, de 20 años, herido en Castilleja del Campo (Sevilla) el 31 de mayo de 1936 y fallecido el 2 de junio; AMADEO PICO RODRÍGUEZ, estudiante, de 20años, asesinado en Santander el 3 de junio de 1936; PEDRO CEA GUTIÉRREZ, maestro, de 24 años, también asesinado en Santander el 3 de junio de 1936; RAFAEL PANADERO MARTÍNEZ, herrero, de 45 años, asesinado en Sevilla el 4 de junio de 1936; SANTIAGO MONJE DÍEZ, campesino, de40 años, herido en Toreno de Sil (León) el 4 de junio de 1936 y muerto el 5; JOSÉ LUIS LÓPEZ ORTEGO, botones, de 16 años, herido en Madrid el 5 de junio de 1936 y muerto el 9; JULIÁN SAN MIGUEL, herido en Gumiel de Izán (Burgos) el 10 de junio de 1936 y muerto el 12; VICTORIANO MANZANARES ALBELDA, albañil, de 19años, asesinado Nájera (La Rioja) el 14 de junio de 1936; FRANCISCO GALARRETA BEZARES, carpintero, de 22 años, asesinado junto con el anterior; JOSÉ HERNÁNDEZ NOVAS, herido en Puertollano (Ciudad Real) el 27de mayo de 1936 y fallecido el 14; ANTONIO MENÉNDEZ, estudiante, herido en Oviedo el 28 de abril de 1936 y fallecido el 21;BENJAMÍN PIÑEIRA ALBERDI, funcionario, de 24 años, herido en Santander el 19 de junio de 1936 y fallecido el 24; ABUNDIO SAN MIGUEL VILLAFÁÑEZ, de 16 años, asesinado en Aldeamayor de San Martín (Valladolid) el21 de junio de 1936; MARÍA DÍAZ GUTIÉRREZ, ama de casa, de 55 años, primera víctima femenina que militaba en la Falange, herida en Los Corrales de Buelna (Cantabria) el 23 de junio de 1936 y muerta el 24;JOSÉ MARIANO SÁNCHEZ GALLEGO, estudiante, de 18 años, secuestrado en Madrid el 30 de junio de 1936, cuyo cuerpo apareció muerto el 4 de julio; JUSTO SERENA ENAMORADO, militar retirado, de 33 años, secuestrado en Madrid el 30 de junio de 1936, cuyo cuerpo apareció muerto el7 de julio; AQUILINO FUSTER IGLESIAS, electricista, de 28 años, asesinado en Madrid el 2 de julio de 1936; MIGUEL ARRIOLA CRUZ, estudiante, de 18 años, asesinado junto con el anterior; JACOBO GALÁN SUIRÁ, estudiante, de 18 años, herido junto con los anteriores y fallecido el 3; FRANCISCO VARGAS RECIO, campesino, de 27 años, herido en Villanueva de San Juan (Sevilla) el 29 de junio de 1936 y muerto el día 3 de julio; CLAUDIO FERNÁNDEZ LÓPEZ, estudiante, de 17 años, herido en Miguelturra (Ciudad Real) el 5 de julio de 1936 y fallecido el día 6;CARMELO ESCRIBANO ORTEGA, cartero, de 47 años, asesinado en Camuñas (Toledo) el 7 de julio de 1936; PEDRO GUERRERO TORRES, estudiante, herido en Jerez de la Frontera (Cádiz) en de mayo de 1936 y fallecido el día9 de julio; MANUEL GUERRERO GUTIÉRREZ, igual que el anterior; MARTÍN CABEZAS SORIANO, asesinado en Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real) el 12 de julio de 1936; JOSÉ VICENTE RUBIO, campesino, asesinado en Báguena (Teruel) el 13 de julio de 1936; JOSÉ MARÍA ITURRALDE, estudiante, de 19 años, asesinado en Madrid el 14 de julio de 1936; JOSÉ VALENCIA MARCIAL, estudiante, de 20 años, asesinado junto con el anterior; LEOPOLDO SÁNCHEZ HIDALGO, barbero, de 26 años, asesinado en Castuera (Badajoz) el 14 de julio de 1936; RICARDO PARADELA ARCHIDONA, de 29 años, asesinado en Sevilla el 15 de julio de 1936; FEDERICO LANGEHELDT RODRÍGUEZ, mecanógrafo, de 24 años, asesinado junto con el anterior; y MANUEL BANÚS AGUIRRE, estudiante, de 17 años, asesinado en San Sebastián el 15 de julio de 1936; y REGINO SEVILLANO ALONSO, del SEU, mortalmente herido el 17 de julio de 1936 (falleció el día 20). La censura silenciaba sus asesinatos y obligaba a una clandestinidad en sus enterramientos, con las luces primeras de las mañanas, desde el Depósito Judicial al cementerio, sin dejar siquiera a sus camaradas el triste consuelo de velarlos. No obstante, los falangistas acompañaban a sus muertos al cementerio se preparaba cuidadosamente el ritual, como una peregrinación desbordante de marcialidad, misticismo y religiosidad. Estas víctimas, muertos y heridos, minaron la moral de los militantes falangistas, quedando grabados traumáticamente en su memoria, las balas de sus enemigos hicieron que los falangistas interiorizaran la beligerancia, y no se privaron de responder a la hostilidad socialcomunista con la suya propia. Es incuestionable que los falangistas no se quedaron de brazos cruzados y decidieron hacerse presentes aquí y allá, ante la masiva ocupación de la calle y de las instituciones locales por parte de los socialcomunistas, ocupación que con mucha frecuencia comportó arbitrariedades de todo tipo, con graves derivaciones violentas contra ciudadanos de querencias conservadoras. Por tanto, sólo en casos minoritarios la violencia falangista respondió a una planificación con fines estratégicos desestabilizadores. Casi siempre se trató de una violencia puramente contingente, surgida sobre la marcha y bajo impulsos más reactivos que proactivos. Los falangistas disparaban sobre todo cuando se encontraban en circunstancias muy adversas, cuando se veían inmersos en una situación de extremo peligro sobrevenida por azar, o en forma de represalias frente a agresiones ajenas previas. Eso no excluye que ellos provocaran también los enfrentamientos o que, en los momentos más extremos, decidieran disparar fríamente cuando consideraron oportuno golpear duramente a sus enemigos, pero esto fue la excepción y los choques circunstanciales no planificados fueron la mayoría. Por su parte, hubo 144 víctimas ocasionadas, repartidas en 56 muertos y 88 heridos[22]. No tuvieron la exclusiva de la violencia, y, durante mucho tiempo, los falangistas fueron a remolque de las agresiones de sus contrarios, lo que contribuyó de forma decisiva a enturbiar la ya de por sí irrespirable atmósfera política del país. En términos de violencia letal, como ocurrió desde mediados de marzo a mediados de mayo, Falange siguió llevando las de perder en el mes que precedió al estallido de la guerra civil. En todo caso, ni siquiera en sus manifestaciones más desestabilizadoras, la violencia de Falange fue capaz de poner contra las cuerdas ni hacer tambalearse al régimen republicano. De hecho, sería la razón última de su definitiva subordinación al poder castrense y de la imposibilidad de volar solos, para constituir un proyecto político independiente sostenido únicamente en las fuerzas propias. Su violencia sólo sirvió para neutralizar, a duras penas, el poder ofensivo de los socialcomunistas, muy crecidos tras el asalto al poder del Frente Popular, sobre todo, beneficiarios de la mayor lenidad de las autoridades gubernativas hacia ellos a la hora de aplicar la ley para preservar el orden. Ni socialistas ni comunistas sufrieron una represión comparable a la desplegada contra los falangistas por el gobierno de la Nación, los gobernadores civiles y los alcaldes. Todo ello, junto con la clandestinidad, la cárcel, la sangre y el combate, propició que, un número considerable de jóvenes, empezase a creer que Falange Española era un remedio eficaz frente a las amenazas y a las agitaciones revolucionarias socialcomunistas, en una colaboración de los partidos y los sindicatos de izquierdas. Y todo esto creó una atmósfera de inquietud y terror en ciertas capas de la población (AQUÍ), como un factor indispensable por el que la sublevación militar fue recibida como una fuerza de salvación. [1]El general Franco no se mostró extremista ni catastrofista, de acuerdo con José Antonio Primo de Rivera, señaló que técnicamente el sector moderado estaba representado en el gobierno, que la izquierda estaba dividida, y que lo peor se evitara cuando se aplastó la revolución de 1934: “Mientras haya alguna esperanza de que el régimen republicano pueda impedir la anarquía y no se entregue a Moscú, hay que estar al lado de la República” [2] [3]En Santiago de Compostela numerosos falangistas fueron detenidos y llenaron las cárceles; en Ferrol, un numeroso grupo de izquierdistas agredió al joven abogado falangista Víctor Otero por el por la calle leyendo un semanario falangista, el 20 de febrero un numeroso grupo de marxistas asalta la sede, y los incidentes empiezan a ser diarios, el 8 de abril, en la carretera de Puentedeume, el socialista Constantino Permuy dispara a bocajarro y hiere al falangista JesusCarballeira; en La Coruña, las detenciones de falangistas y derechistas fue practica constante, el 19 y 21 de enero de 1936 un numeroso grupo de socialistasasalta la sede de Falange destrozando el mobiliario y le prenden fuego en la puerta a un bidón de gasolina y el 12 de febrero,su líder Juan Canalejo, que era objeto de continuas persecuciones y amenazas por sus adversarios políticos, fue tiroteado en la Plaza de María Pita por un socialista que fue amnistiado por el gobierno del Frente Popular poco después; en Ares, el 6 de marzo, varios obreros falangistas fueron ametrallados por un comando marxista, matando a 4 e hiriendo gravemente a 2; en Vimianzo son detenidos varios falangistas y derechistas el 18 de abril; en Orense inmediatamente después de las elecciones de febrero intentaron asaltar la sede de Falange por la noche; en el Barco de Valdeorras, el 14 de junio asesinaron a un falangista, y el 14 de julio los marxistas asesinaron a otro con un arma corta en el km. 4 de la carretera Ponferrada-Orense; tras las elecciones de febrero, se asaltaron varias sedes de Falange en la provincia de Pontevedra; en Vigo, en febrero de 1934, la sede de Falange había sido apedreada por marxistas por escucharse desde la calle por las ventanas sonar el himno nacional, el 5 de septiembre de 1934 un grupo de socialistas con pistolas asaltan la sede en una y mientras inmovilizan a los falangistas reunidos destrozan el mobiliario, el 7 de febrero de 1936 fue asaltada y ametrallada por 20 pistoleros izquierdistas matando a un falangista e hiriendo gravemente a 5, y el 9 de febrero de 1936 se agrede a un falangista que pegaba carteles, el 12 de marzo un grupo de izquierdistas con palos y porras apalizaron gravemente en la calle al joven falangista Eduardo Robles Matalindos, el 13 de marzo fue tiroteado otro joven falangista de 23 años Jesús Gonzales de la Gandara, al que ya intentaran agredir anteriormente, el 19 de mayo fue asesinado con 4 tiros por la espalda el falangista Secundino Esperon por el comunista de Betanzos y delincuente habitual Antonio FandiñoEstevez que no fue detenido y huyó a Asturias, en junio fue herido el operador de cine y falangista Constante Fernández Pasin; etc.. [4]Sentencia de 30 de abril de 1936. [5]Sentencia de 8 de juniode 1936. [6]Delito de infracción a la Ley de Imprenta, delito de injurias contra el Director General de Seguridad, delito por Asociación ilegal declarando ilegal a Falange, delito de Tenencia Ilícita de Armas, delito de Desacato y delito de Atentado a la Autoridad. [7] Telegrama del director de la Dirección General de Seguridad al gobernador de Cáceres, el 27.04.1936. CDMH, P-S Madrid, 2336/4602. [8] Hay centenares de denuncias sobre detenciones de derechistas en la documentación gubernativa, en CDMH, P-S Madrid, 2612, 2376 y 2377. [9] El Carbayón, 15.05.1936. Detenciones de derechistas que no eran falangistas, por distintas provincias, en La Vanguardia, 18 a 21.04.1936; Región (Oviedo), 21.04.1936; ABC, 18 a 26.04 y 03 a 07.05.1936; Grandío Seoane (1998), 283 («Las detenciones de elementos derechistas se generalizaron por toda Galicia»); Rey Reguillo (2008), 530 (señala que en la provincia de Ciudad Real fueron un mínimo de trescientas las personas detenidas); Macarro Vera (2000), 443; Barragán-Lancharro (2006); Sepúlveda Losa (2003), 42-43. Detenciones de religiosos, en El Noticiero (Zaragoza), 24.04.1936, El Diario Palentino, 23.04.1936 y Heraldo de Zamora, 24.04.1936, La Rioja, 21.04.1936; ASV, Nunz. Madrid, 945 y 925. [10] Ver también la carta del nuncio Tedeschini al ministro de la Gobernación, 27.04.1936, en Ibid., 912B. [11] Región (Oviedo), de 29.05.1936. [12] Chilton a Eden, 22.04.1936, en NA-FO, 371/20521 [13] Stanley G. Payne, Hugh Thomas y Sheelagh Ellwood. [14] DSC, 19-05-36, 696-698. [15]En el mismo sentido, un pequeño texto de José Antonio, que redactó mientras estaba prisionero en 1936, decía: “Solución religiosa: el recobro de la armonía del hombre y su contorno en vista de un fin trascendente. Este fin no es la patria ni la raza, que no pueden ser fines en sí mismos: tienen que ser un fin de unificación del mundo, a cuyo servicio puede ser la patria un instrumento; es decir, un fin religioso. Desde luego, de sentido cristiano”. [16] «Ha fenecido el segundo bienio», 9 de enero de 1936. [17] Conferencia en el Cine Gran Hotel de Zaragoza, el 17 de febrero de 1935. [18] José Antonio Primo de Rivera, “Cuaderno de notas de un estudiante europeo”, septiembre de 1936. [19] Testimonio de su hermano Miguel Primo de Rivera en Frente a frente de José María Mancisidor, 1963. [20] Testamento del 18 de noviembre de 1936. [21] GONZÁLEZ CALLEJA, E. (2015): Cifras cruentas. Las víctimas mortales de la violencia sociopolítica en la Segunda República española (1931-1936), Granada, Comares. (2015), 287-290. [22] CÓRDOBA, C. (2011): De cada cuatro cayeron tres (Persecución y muerte de la Falange fundacional), Madrid, Ediciones Barbarroja ofrece la contabilidad más seria –bien documentada– desde las propias filas del movimiento.   Pulse para escuchar el texto El gobierno de Frente Popular quería controlar a los jueces (AQUÍ) y las Fuerzas de Orden Publico (AQUÍ), porque la promesa izquierdista de «disolución» de los grupos que tildaba de “fascistas”, dependía más de ellos que del gobierno, que quería declarar ilegales a todas las organizaciones que consideraba «reaccionarias» desde su particular concepción del pluralismo político, que en su vocabulario comprendían a prácticamente toda la oposición, distintas formaciones que iban desde las republicanas de centro, pasando por el catolicismo político y la derecha monárquica, y, por supuesto, Falange Española de José Antonio (AQUÍ). Como era habitual en los discursos izquierdistas, todos ellos quedaban situadas al mismo nivel, y tan “fascistas” era el Partido Republicano Radical, como las derechas católicas de Gil-Robles (CEDA) y los monárquicos de Calvo Sotelo o los tradicionalistas requetés, pasando por los Sindicatos Libres y los Sindicatos Católicos, hasta los falangistas. Lo curioso de esta construcción discursiva, era que el «verdadero fascismo» no lo representaba Falange, tanto los socialistas de Largo Caballero como los comunistas de José Díaz, expresaron que el verdadero peligro se encontraba en la CEDA y su «ladino» líder Gil-Robles. Jugaba el convencimiento de que existía una «voluntad subversiva incrustada en el tuétano de la República» y una «anarquía desde arriba», y les atribuían el propósito deliberado de perturbar por medio del terror el orden público, con golpes rápidos y audaces, a través del «fascismo realista y sacristanesco», se quería provocar la alarma para que los españoles se soliviantaran y reclamaran la intervención de los militares (AQUÍ). Cuando eso era precisamente lo que hacían los socialcomunistas, que necesitaban imperiosamente otro Casas Viejas, otro Castilblanco o un Arnedo, ya que la izquierda republicana trató de sacar partido de la violencia ya desde 1931 (AQUÍ), y la amparo y toleró después (AQUÍ), ya que los grandes episodios de desestabilización durante la II República no los desencadenó la derecha, hasta 1936 en que la situación se tornó en intolerable (AQUÍ). El 17 de febrero de 1936, un día después de las fraudulentas elecciones (AQUÍ), se había promulgado el estado de Alarma, que suspendía garantías constitucionales relativas a derechos y libertades. Desde la constitución del gobierno del Frente Popular (AQUÍ), la Falange se convirtió en su blanco predilecto, con el despido en masa de sus camaradas obreros, la suspensión de su prensa, el cierre de sus sedes, el cerco policial, etc. Del mismo modo que había que saquear y expropiar la riqueza de la Iglesia y depurar a los jueces (…) y funcionarios no afines al Frente Popular (…), también había de suspenderse la prensa de igual signo y detener a sus integrantes. El día 20, su líder nacional, José Antonio Primo de Rivera, hasta ordenó a los editorialistas del periódico falangista “Arriba”, que tratasen bien a los líderes del Frente Popular. El día 21, dijo a sus jefes provinciales que no fueran hostiles con el gobierno de Azaña, declarando una tregua incluso en los ataques propagandísticos de su partido, así como en otros actos hostiles contra las izquierdas[1]. Sin embargo, el 27 de febrero, la Policía clausuró las sedes locales de la Falange en toda España, con la ridícula acusación de tenencia ilícita de armas, cuando en las sedes socialistas y comunistas, donde ya se habían ocultado armas para el golpe de estado de octubre de 1934 (AQUÍ), no se practicaban registros, debido a las descargas de armas anteriormente referidos. El 5 de marzo, la Policía recogió el semanario falangista “Arriba”. A pesar de que varios falangistas fueron asesinados durante los días posteriores a las elecciones (AQUÍ), José Antonio mantuvo la misma actitud durante unas tres semanas, resistiéndose a autorizar represalias para no incrementar o verse salpicados por los desórdenes causados por las izquierdas al calor de la celebración de su acceso al poder, y ni siquiera le hizo cambiar de actitud el cierre por la Policía del centro de Falange en Madrid el 27 de febrero ni la suspensión de Arriba el 5 de marzo, aunque el cierre de las sedes de Falange y la detención de sus afiliados era algo que venía haciéndose desde semanas atrás. El 14 de marzo, por el gobierno del izquierdista Frente Popular, se detuvo a toda la Junta Política de Falange, incluido José Antonio[2], que fueron encerrados en la cárcel Modelo de Madrid. La acusación se limitaba a la rotura de los precintos de la sede nacional falangista, aunque en el informe policial, curiosamente, aparecía otro motivo: «Detenido por fascista», delito que no estaba tipificado en el Código Penal. Se le abrió un segundo proceso por haber declarado que esos precintos los había roto el director general de Seguridad José Alonso Mallol. El 5 de junio se procedió a sacarlo de la Cárcel Modelo, para trasladarlo a la prisión de Alicante. Cuando esto sucedía, el líder falangista les dijo a sus camaradas también encarcelados: «¡Me sacan de aquí para asesinarme!». No se equivocaba porque se le instruyen dos nuevos procesos penales en Alicante, iniciada la Guerra Civil, uno por posesión ilegal de armas al serle intervenidas en su celda 2 pistolas y 2 cuchillos en el mes de agosto de 1936 y otro por los delitos de «conspiración y Rebelión militar». Después de que José Antonio se enfrentara con un Tribunal Popular Especial de Alicante, compuesto por 3 Jueces de carrera y un Jurado de miembros de partidos y sindicatos de izquierdas que tenían la orden del anarquista Ministro de Justicia García Oliver de conseguir una Sentencia condenatoria a muerte para José Antonio, que, complaciente con los deseos del gobierno del Frente Popular, se dictó el 18 de noviembre de 1936, condenando a José Antonio a la pena de muerte, mediante una sentencia totalmente antijurídica e ilegal, ya que tanto a lo largo de la Instrucción del proceso como de la vista oral, en la que se negó a José Antonio la práctica de pruebas de defensa solicitadas por él mismo como su abogado defensor, en ningún caso se pudo demostrar que José Antonio había cometido ese delito de rebelión militar ya que se encontraba en prisión desde meses antes a cuando se produjo la rebelión, siendo condenado a muerte sin pruebas de cargo suficientes, sin embargo, el Gobierno del Frente Popular dio el «enterado» a la ejecución de José Antonio, y dando su conformidad, José Antonio fue asesinado vilmente ante un pelotón de fusilamiento en un patio de la prisión de Alicante en la madrugada del 20 de noviembre de 1936. El 17 de abril, fue declarada ilegal y prohibida contra la legislación vigente Falange Española, ordenando su disolución inmediata, y eso que desde el 16 de febrero se asesinaran a 40 falangistas e hirieran a más de 100, sin que se detuviera ni a un solo agresor[3]. La Audiencia Provincial de Madrid[4] declaró que la ideología de Falange era perfectamente legal, por lo que José Antonio y sus camaradas quedaban absueltos del supuesto delito de asociación ilícita y, por tanto, de ese «delito de fascista» excusa de la izquierda para aniquilar a sus enemigos. El gobierno apeló al Tribunal Supremo, que confirmó la Sentencia absolutoria[5], y declaró a la Falange dentro del marco constitucional, anulando la arbitraria actuación del gobierno frentepopulista, que siguió persiguiendo y acosando a los falangistas a pesar de la Sentencia. Cuando un Tribunal anuló los cargos contra José Antonio, el gobierno siguió presentando nuevas acusaciones con el fin de mantenerle sometido a detención permanente, algunas de ellas de dudosa autenticidad. Como la del 27 de abril, en que se le abrió otro proceso por la posesión de armas encontradas en su domicilio en Madrid, ya registrado varias veces por la Policía, en uno de los cuales la propia Policía, por orden superior, había colocado las pistolas, por lo que el 28 de mayo José Antonio fue condenado a 5 meses de cárcel, por las armas colocadas por la Policía. La justicia del Frente Popular, cumpliendo, en varios casos, órdenes directas del gobierno, le encadenó hasta 6 procesos penales, uno tras otro, que le impidieron recobrar la libertad[6]. Se trataba de una persecución implacable, contra una organización política minoritaria, lo que resultaba inaudito en un sistema democrático y parlamentario. Tales irregularidades gubernamentales, junto con la suspensión de garantías constitucionales, no eran desconocidas para un gran sector de la población. Los gobernadores civiles se emplearon a fondo contra la Falange, siguiendo órdenes de su gobierno, que la Dirección General de Seguridad reiteró con toda claridad: «Proceda a detener, si no lo estuvieran ya, a todos los directivos de FE de las JONS, a sus elementos más destacados y a cuantos estime peligrosos por anteriores actuaciones»[7]. Los registros de las sedes falangistas y las detenciones de sus seguidores se acentuaron después de la grave crisis de orden público de mediados de abril. Continuaron durante mayo, pero con la particularidad de que las detenciones no se limitaron a los falangistas, sino que se extendieron a todas las derechas, estaban deteniendo indiscriminadamente a todas las gentes de derechas, incluyendo numerosos afiliados de la CEDA[8], e incluso, en casos como los de Jaén, Oviedo, Málaga o La Coruña, a numerosos sacerdotes. El hostigamiento y las detenciones de los dirigentes y militantes conservadores significados alcanzó tales dimensiones, que se realizaron por miles en todas las provincias, en algunas provincias, su caza y captura llenó las cárceles provinciales durante semanas y contribuyó, tanto o más que la denuncia de la violencia política, a la circulación y justificación del discurso radical[9]. El secretario de la minoría de AP, Geminiano Carrascal, acompañado del diputado por Jaén, Moreno Torres, presentaron un informe al ministro Moles con «datos de toda España» sobre las detenciones de afiliados de AP, realizadas «por el simple hecho de ser eso y sin prueba alguna», según los denunciantes[10]. Reconocía que «muchos de ellos» eran liberados con prontitud, pero aun así le pidió al Gobierno que cesaran «esos lamentables atropellos»[11]. Las detenciones de derechistas se produjeron «por toda España», como señaló el embajador británico Henry Chilton, que se refería el 22 de abril a «150 detenidos en Granada, ochenta en Zamora, veinte en Santiago de Compostela, veintiséis en Huesca, setenta en Gijón y cuarenta y cuatro en Valencia»[12] a modo de ejemplo. El propio José Antonio Primo de Rivera, llegó a afirmar en mítines que Falange Española fundada en 1933 y unificada con las JONS en 1934, tenía 60.000 militantes activos de «primera hora» (la Vieja Guardia). Según las actas y los registros conservados, la historiografía académica y los estudios de los principales historiadores especializados de referencia en este periodo[13], los datos sobre su afiliación y militancia, antes de las elecciones del 16 de febrero de 1936, demuestran que las dinámicas de su afiliación real y la militancia real cotizante, estaba entre un mínimo de 5.000 (sin contar a los estudiantes universitarios del SEU, ni los sindicatos obreros jonsistas 935) y un máximo de 25.000 militantes en toda España, y sus núcleos principales se concentraban en Madrid (FE) y Valladolid (JONS), a ser un movimiento eminentemente urbano y juvenil. Antes del 16 de febrero de 1936, los militantes de FE y de las JONS, fundamentalmente, eran trabajadores, estudiantes, funcionarios y campesinos (AQUÍ). En las elecciones del 16 de febrero, obtuvo unos 46.000 votos en toda España, alrededor del 0,4% del electorado, como reflejo de su escasa implantación real antes de esa fecha, por lo que era la fuerza política independiente más débil en la preguerra (AQUÍ). Esto contrasta con el crecimiento posterior, y su transformación en una organización de masas, que comenzó justamente después del acceso del Frente Popular al poder en febrero, con decenas de miles de afiliaciones. Debido a ser ilegalizada la Falange Española de las JONS y la posterior radicalización de la sociedad, tras la llegada al poder del izquierdista Frente Popular y el hundimiento de la confianza en el futuro de la CEDA, absorbió en masa a las juventudes de la derecha moderada católica tradicional (JAP de la CEDA), y la basculación fue masiva de los jóvenes, ya que la Falange representaba entonces la modernidad política, y encarnaba la lucha abierta contra el gobierno del Frente Popular de la República. Así, pasaron a tener decenas de miles de miembros después de marzo de 1936 y en pocos meses, disparando su afiliación de forma exponencial en apenas unos meses (AQUÍ). Gil-Robles acertó en identificar que algunas medidas tomadas por el gobierno e implementadas casi antes de aprobadas, con no pocos problemas, como la readmisión de los despedidos por el golpe de estado de octubre de 1934, estaban nutriendo las filas de Falange: «Esa difusa tendencia fascista […] se está nutriendo, de día en día, de los perseguidos, de los multados, de los encarcelados contra toda razón y toda justicia y de aquellos que, militando en partidos legales, se ven igualmente perseguidos, vejados y oprimidos […] si no se aplicaba la justicia igual para todos, ese movimiento crecería y se llevaría a España «a una situación de guerra civil»[14]. También la basculación fue masiva de los jóvenes simplemente católicos, o que pertenecieran a los Estudiantes Católicos, ya que la Falange, en el apartado VIII de los Puntos Iniciales “Lo Espiritual”, recogía: “la interpretación católica de la vida es, en primer lugar, la verdadera; pero es, además, históricamente, la española”, también “toda reconstrucción de España ha de tener un sentido católico”, para terminar, resumiendo toda esta idea política en: “el Estado nuevo se inspirará en el espíritu religioso católico tradicional en España y concordará con la Iglesia las consideraciones y el amparo que le son debidos”. El texto no puede ser más claro ni más taxativo, en que catolicismo y nación están unidos inextricablemente, pues así lo había determinado la historia, haciendo que el pueblo español se sienta y se reconozca como católico de manera ineludible, por lo que mantener esta tradición era forzoso. Igualmente, en la Norma Programática de los 27 Puntos, el punto 25 abordaba específicamente la cuestión religiosa y se preocupaba de clarificar el papel del catolicismo en la reconstrucción nacional, fijando el rol necesariamente importante de las instituciones religiosas: “Nuestro Movimiento incorpora el sentido católico —de gloriosa tradición y predominante en España— a la reconstrucción nacional. La Iglesia y el Estado concordarán sus facultades respectivas, sin que se admita intromisión o actividad alguna que menoscabe la dignidad del Estado o la integridad nacional”. Primo de Rivera dejó claro también que “el punto 25 del programa de Falange Española y de las J.O.N.S. coincide exactamente con la manera de entender el problema[religioso] que tuvieron nuestros más preclaros y católicos reyes”. Consideraba que la Falange debía tener un carácter católico en alma y pensamiento, aunque no clerical, el sentido católico que se incorpora a los postulados falangistas está más mediado por la propia religiosidad de sus líderes que por querer obtener apoyos eclesiásticos, cuya posibilidad, por otro lado, se vio inhabilitada al abogarse por una separación entre Estado e Iglesia[15]. Las palabras de José Antonio Primo de Rivera y Saénz de Heredia, abogado fundador de Falange Española y diputado en las Cortes (noviembre 1933 – enero 1936), han sido las más tergiversadas, manipuladas o falsificadas, no obstante, la amplitud y complejidad de su pensamiento, que se refleja en muchas de sus declaraciones, como: – «El ser ‘derechista’ como el ser ‘izquierdista’, supone siempre expulsar del alma la mitad de lo que hay que sentir. En algunos casos es expulsarlo todo y sustituirlo por una caricatura de la mitad»[16]. – “El Estado totalitario no puede salvarnos tampoco de la invasión de los bárbaros, además de que lo totalitario no puede existir”[17]. – “[El fascismo] pretende resolver la inarmonía entre el hombre y su contorno absorbiendo al individuo en la colectividad. El fascismo es fundamentalmente falso: acierta al barruntar que se trata de un fenómeno religioso, pero quiere sustituir la religión por una idolatría”[18]. – «Todas las guerras son, en principio, una barbarie, y una guerra civil es, además, una ordinariez, porque el pueblo que se lanza a ella demuestra que no ha sabido usar una de las gracias más profundas que Dios concedió a la Humanidad: la inteligencia y un idioma común para entenderse»[19], y «¡Ojalá fuera la mía la última sangre española que se vertiera en discordias civiles! […] Perdono con toda el alma a cuantos me hayan podido dañar u ofender, sin ninguna excepción, y ruego que me perdonen todos aquellos a quienes deba la reparación de algún agravio grande o chico»[20]. En paralelo al cerco y la represión gubernamental, se multiplicaron habitualmente los atentados y las agresiones contra los falangistas durante el período del Frente Popular, que dio pie a atentados de gran envergadura en su manifestación más extrema entre el 17 de febrero y el 11 de marzo las agresiones contra sus militantes sumaron al menos 11 muertos y 23 heridos de gravedad. Entre el 17 de febrero y el 17 de julio de 1936, se registraron un total de 150 víctimas falangistas, desglosadas en 67 muertos y 83 heridos, y 103 muertos en total desde su fundación hasta el inicio de la guerra, a cargo fundamentalmente de socialistas y comunistas[21]. Las víctimas fueron: JOSÉ RUIZDE LA HERMOSA Y FERNÁNDEZ ESPARTERO, un estudiante de 23 años, de las JONS, había asistido al mitin fundacional de Falange el día 29 de octubre con Ramiro Ledesma ramos, fue asesinado en Daimiel (Ciudad Real) el 2 de noviembre de 1933; CIRPIANO LUIS ZARZUELO, de 16 años, asesinado en Valladolid el 11 de mayo de 1932; MIGUEL DE SEGISMUNDO GARCIA MATILLA, muerto en San Fernando (Cádiz) el 12 de noviembre de 1933, en un atentado contra José Antonio; JUAN JARA HIDALGO, panadero, de 22 años, asesinado en Zalamea de la Serena (Badajoz) el 3 de diciembre de 1933; TOMÁSPOLO GALLEGO, campesino asesinado en Villanueva de la Reina (Jaén) el26 de diciembre de 1933; FRANCISCO DE PAULA SAMPOL CORTES, estudiante, de 22 años, asesinado en Madrid el 11 de enerode 1934; VICENTE PEREZ RODIRGUEZ, asesinado en Madrid el 28 de enero de1934 por encargarse de la venta del semanario F. E.; MATÍAS MONTERO YRODRÍGUEZ DE TRUJILLO, estudiante, de 20 años, asesinado en Madrid el9 de febrero de 1934; ANGEL ABELLA GARCIA, estudiante, herido en Valladolid el 4 de marzo de 1934 y fallecido el 6; ÁNGEL MONTESINOS CARBONELL, albañil, de 36 años, asesinado en Madrid el 8 de marzode 1934; JESÚS HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, estudiante, de 13 años, heridoen Madrid el 23 de marzo de 1934 y muerto dos días después; ALEJANDROALONSO, de 15 años, asesinado en Peñafiel (Valladolid) el 1 de mayo de1934; LUIS ARROYO RODRIGUEZ, estudiante, de 14 años, asesinado en Madrid el 10 de mayo de 1934; JOSÉ HURTADO GARCÍA, arrendatario de un cortijo, de 22 años, asesinado en Torreperogil (Jaén)el 6 de junio de 1934; JUAN CUÉLLAR CAMPOS, estudiante, de 18 años, asesinado en Madrid el 10 de junio de 1934; MANUEL CARRIÓN DAMBORENEA, jefe local de Falange, copropietario de un hotel, de 40 años, herido en San Sebastián el 9 de septiembre de 1934 y muerto el 10; ÁLVARO GERMÁN GUTIÉRREZ, minero, muerto en la defensa de Moreda deAller (Asturias) el 6 de octubre de 1934; JOSÉ MONTES CAMPAL, igual queel anterior; FRANCISCO DÍAZ GARCÍA, abogado e industrial, de 25 años ,muerto en Torrelavega (Cantabria) el 8 de octubre de 1934; ELEUTERIOLÓPEZ, barrendero, herido en Madrid el 3 de octubre de 1934 y muerto el 6; JESÚS SAINZ HIERRO, obrero, de 21 años, herido en Arija(Burgos) el 7 de octubre de 1934 y fallecido el 17; MANUEL ARRABAL ESCOBAR, conductor, de 17 años, asesinado en Málaga el 19 de enero de 1935; JOSÉ GARCÍA VARA, panadero, de 36años, secretario del Sindicato de Panadería de la CONS, asesinado en Madrid el 2 de abril de 1935; CARMEN PEREZ ALMEIDA, estudiante, de 11 años, asesinada en Salamanca el 10 de abril de 1935 en un atentado contra su hermano; MANUEL GARCÍA MÍGUEZ, perito industrial, de 32 años, asesinado en Aznalcóllar (Sevilla) el 30 de abril de 1935; JUAN PÉREZ ALMEIDA, electricista, de 29 años, herido en Salamanca el 10 de abril de 1935 y muerto el 4de mayo; ANTONIO SANCHEZ ALVAREZ, taxista, de 47 años, asesinado en Sevilla el 8 de mayo de 1935 como represalia por haber sido uno de los taxistas que habían llevado a los falangistas hasta Aznalcóllar; MIGUEL SORIANOJIMÉNEZ, obrero, de 27 años, herido en Linares (Jaén) el 31 de mayo de 1935y muerto el 6 de junio; JOSÉ SOTO DÍAZ, comerciante, de 27 años, asesinado en Málaga el 10 de junio de 1935; ENRIQUE MOYANO MARTÍNEZ, peluquero, de 21 años, muerto en Oviedo el 12 de junio de 1935; JOSÉ MARÍA SUÁREZ LÓPEZ, electricista, de 32 años, herido junto con el anterior y muerto el día 13; ANTONIO CORPAS GUTIÉRREZ, camarero, de 22años, herido en Sevilla el 8 de agosto de 1935 y muerto el día 9;EDUARDO RIVAS LÓPEZ, mecánico, de 27 años, asesinado en Sevilla el 6de noviembre de 1935; JERÓNIMO PÉREZ DE LA ROSA JIMÉNEZ, estudiante, de 18 años, herido junto con el anterior y muerto el día 7;LAUREANO MONTERO SERRANO, albañil, de 45 años, herido en Madrid el 17 de enero de 1936 y fallecido al día siguiente; JOSÉ ALCÁZAR TORRERO, albañil, de 34 años, asesinado en Madrid el 21 de enero de 1936;LUIS COLLAZO CAMPOS, albañil, de 21 años, herido en Vigo (Pontevedra)el 7 de febrero de 1936 y muerto el 9; JOSÉ MOLINA GARCÍA, de 29 años, herido en Oviedo el 12 de junio de 1935 y fallecido el 16; PEDRO MARCO ORTÍN, empleado, de 29 años, asesinado en Yecla(Murcia) el 20 de febrero de 1936; VÍCTOR ÁLVAREZ AJURIA, médico, de20 años, herido en Frieres (Asturias) el 16 de febrero de 1936 y fallecido el 21; JOSÉ DÍAZ GARCÍA, panadero, de 31 años, asesinado en Pechina (Almería) el 23 de febrero de 1936; ANTONIO DÍAZ MOLINA, albañil, de 19 años, asesinado en Málaga el 26 de febrero de 1936; JOSÉ RODRÍGUEZ SANTANA, albañil, de 37 años, asesinado en Madrid el 27 de febrero de 1936; HIGINIO SEPÚLVEDA VERDUGO, conductor, asesinado en La Puebla de Almoradiel (Toledo) el 6 de marzo de 1936; RAMÓN PEREAMONZÓN (18 años) y TOMÁS VILLANUEVA ANGULO (23 años), asesinados junto con el anterior; JOSÉ URRA GOÑI, albañil, de 26 años, asesinado en Madrid el 6 de marzo de 1936; RAMÓN FAISÁN ALONSO, mutilado de guerra, muerto junto con el anterior; JOSÉ ANTONIO AUMENDI RODRÍGUEZ, conductor del servicio público de limpieza, de 35 años, asesinado en Santander el 6 de marzo de 1936; 4 OBREROS FALANGISTAS fueron asesinados en Ares (La Coruña) el día6 de marzo de 1936; JUAN JOSÉ DE OLANO Y ORIVE, estudiante, de 18años, herido en Madrid el 11 de marzo de 1936 y muerto el 12; JESÚS MARTÍNEZ ERASO, estudiante, de 18 años, asesinado en Jumilla(Murcia) el 16 de marzo de 1936; PEDRO CUTILLAS SÁNCHEZ, mecánico, de 22 años, muerto junto con el anterior; JAVIER MARTÍNEZ SAINZ YMARTÍNEZ DE ESPRONCEDA; de 24 años, herido en Mendavia (Navarra) el 17 de marzo de 1936 y fallecido el 27; MANUEL GIRÁLDEZMORA, de 21 años, asesinado en Sevilla el 31 de marzo de 1936; MANUELPEYRÓ CRESPO, capataz, de 42 años, herido en Barcelona el 9 de abril de1936 y muerto el 10; ANDRÉS SÁENZ DE HEREDIA Y ARTETA, estudiante, de 24 años, asesinado en Madrid el 16 de abril de 1936; MANUEL RODRÍGUEZ JIMENO, estudiante, de 28 años, asesinado junto con el anterior durante el entierro del alférez de la Guardia Civil Anastasio de los Reyes; JULIO MIR COSTA, estudiante, de 16 años, simpatizante falangista, asesinado junto con los dos anteriores; hermanos ELOY y ANTONIO GÓMEZ FERNÁNDEZ, comerciantes, de 24 y 32 años, asesinados en Canillas(Madrid) el 17 de abril de 1936; JOSÉ CARO BAUTISTA, contable, de 20años, asesinado en Yecla (Murcia) el 20 de abril de 1936; JOSÉ FIERRO HERRERO, de 23 años, asesinado en Carrión de los Condes (Palencia) el 3 demayo de 1936; MÁXIMO INCLÁN BRAVO, de 27 años, asesinado en Calabazanos (Villamuriel de Cerrato, Palencia) el 3 de mayo de 1936; RAFAELREAL DE LEÓN, de 28 años, asesinado en Calzada de Calatrava (CiudadReal) el 4 de mayo de 1936; JESÚS PRIETO GARCÍA, estudiante, de 16 años,herido en Valles de Palenzuela (Castrojeriz) el 5 de mayo de 1936 y fallecido el 14 en Burgos; SECUNDINO ESPERÓN ESPERÓN, contratista, de 42años, asesinado en Pontevedra el 19 de mayo de 1936; FRANCISCO GUTIÉRREZ RIVERO, estudiante, de 22 años, asesinado en Zamora el 20 de mayode 1936; JOSÉ OLAVARRIETA ORTEGA, obrero, de 28 años, herido en Santander (Cantabria) el 5 de mayo de 1936 y muerto el 22; MANUEL PASCUAL LÓPEZ GIL, repartidor de telégrafos, de 18 años, herido en Madrid el23 de mayo de 1936 y muerto al día siguiente; JOSÉ FRANCISCO MARCANO IGARTÚA, herrero, de 39 años, herido en Los Corrales de Buelna (Cantabria) el 25 de mayo de 1936 y muerto el 26; VICENTEMARTÍN ÁLVAREZ HERNÁNDEZ, albañil, de 31 años, asesinado en Zamora el 27 de mayo de 1936; MANUEL RODRÍGUEZ MANTERO, jornalero, de 20 años, herido en Castilleja del Campo (Sevilla) el 31 de mayo de 1936 y fallecido el 2 de junio; AMADEO PICO RODRÍGUEZ, estudiante, de 20años, asesinado en Santander el 3 de junio de 1936; PEDRO CEA GUTIÉRREZ, maestro, de 24 años, también asesinado en Santander el 3 de junio de 1936; RAFAEL PANADERO MARTÍNEZ, herrero, de 45 años, asesinado en Sevilla el 4 de junio de 1936; SANTIAGO MONJE DÍEZ, campesino, de40 años, herido en Toreno de Sil (León) el 4 de junio de 1936 y muerto el 5; JOSÉ LUIS LÓPEZ ORTEGO, botones, de 16 años, herido en Madrid el 5 de junio de 1936 y muerto el 9; JULIÁN SAN MIGUEL, herido en Gumiel de Izán (Burgos) el 10 de junio de 1936 y muerto el 12; VICTORIANO MANZANARES ALBELDA, albañil, de 19años, asesinado Nájera (La Rioja) el 14 de junio de 1936; FRANCISCO GALARRETA BEZARES, carpintero, de 22 años, asesinado junto con el anterior; JOSÉ HERNÁNDEZ NOVAS, herido en Puertollano (Ciudad Real) el 27de mayo de 1936 y fallecido el 14; ANTONIO MENÉNDEZ, estudiante, herido en Oviedo el 28 de abril de 1936 y fallecido el 21;BENJAMÍN PIÑEIRA ALBERDI, funcionario, de 24 años, herido en Santander el 19 de junio de 1936 y fallecido el 24; ABUNDIO SAN MIGUEL VILLAFÁÑEZ, de 16 años, asesinado en Aldeamayor de San Martín (Valladolid) el21 de junio de 1936; MARÍA DÍAZ GUTIÉRREZ, ama de casa, de 55 años, primera víctima femenina que militaba en la Falange, herida en Los Corrales de Buelna (Cantabria) el 23 de junio de 1936 y muerta el 24;JOSÉ MARIANO SÁNCHEZ GALLEGO, estudiante, de 18 años, secuestrado en Madrid el 30 de junio de 1936, cuyo cuerpo apareció muerto el 4 de julio; JUSTO SERENA ENAMORADO, militar retirado, de 33 años, secuestrado en Madrid el 30 de junio de 1936, cuyo cuerpo apareció muerto el7 de julio; AQUILINO FUSTER IGLESIAS, electricista, de 28 años, asesinado en Madrid el 2 de julio de 1936; MIGUEL ARRIOLA CRUZ, estudiante, de 18 años, asesinado junto con el anterior; JACOBO GALÁN SUIRÁ, estudiante, de 18 años, herido junto con los anteriores y fallecido el 3; FRANCISCO VARGAS RECIO, campesino, de 27 años, herido en Villanueva de San Juan (Sevilla) el 29 de junio de 1936 y muerto el día 3 de julio; CLAUDIO FERNÁNDEZ LÓPEZ, estudiante, de 17 años, herido en Miguelturra (Ciudad Real) el 5 de julio de 1936 y fallecido el día 6;CARMELO ESCRIBANO ORTEGA, cartero, de 47 años, asesinado en Camuñas (Toledo) el 7 de julio de 1936; PEDRO GUERRERO TORRES, estudiante, herido en Jerez de la Frontera (Cádiz) en de mayo de 1936 y fallecido el día9 de julio; MANUEL GUERRERO GUTIÉRREZ, igual que el anterior; MARTÍN CABEZAS SORIANO, asesinado en Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real) el 12 de julio de 1936; JOSÉ VICENTE RUBIO, campesino, asesinado en Báguena (Teruel) el 13 de julio de 1936; JOSÉ MARÍA ITURRALDE, estudiante, de 19 años, asesinado en Madrid el 14 de julio de 1936; JOSÉ VALENCIA MARCIAL, estudiante, de 20 años, asesinado junto con el anterior; LEOPOLDO SÁNCHEZ HIDALGO, barbero, de 26 años, asesinado en Castuera (Badajoz) el 14 de julio de 1936; RICARDO PARADELA ARCHIDONA, de 29 años, asesinado en Sevilla el 15 de julio de 1936; FEDERICO LANGEHELDT RODRÍGUEZ, mecanógrafo, de 24 años, asesinado junto con el anterior; y MANUEL BANÚS AGUIRRE, estudiante, de 17 años, asesinado en San Sebastián el 15 de julio de 1936; y REGINO SEVILLANO ALONSO, del SEU, mortalmente herido el 17 de julio de 1936 (falleció el día 20). La censura silenciaba sus asesinatos y obligaba a una clandestinidad en sus enterramientos, con las luces primeras de las mañanas, desde el Depósito Judicial al cementerio, sin dejar siquiera a sus camaradas el triste consuelo de velarlos. No obstante, los falangistas acompañaban a sus muertos al cementerio se preparaba cuidadosamente el ritual, como una peregrinación desbordante de marcialidad, misticismo y religiosidad. Estas víctimas, muertos y heridos, minaron la moral de los militantes falangistas, quedando grabados traumáticamente en su memoria, las balas de sus enemigos hicieron que los falangistas interiorizaran la beligerancia, y no se privaron de responder a la hostilidad socialcomunista con la suya propia. Es incuestionable que los falangistas no se quedaron de brazos cruzados y decidieron hacerse presentes aquí y allá, ante la masiva ocupación de la calle y de las instituciones locales por parte de los socialcomunistas, ocupación que con mucha frecuencia comportó arbitrariedades de todo tipo, con graves derivaciones violentas contra ciudadanos de querencias conservadoras. Por tanto, sólo en casos minoritarios la violencia falangista respondió a una planificación con fines estratégicos desestabilizadores. Casi siempre se trató de una violencia puramente contingente, surgida sobre la marcha y bajo impulsos más reactivos que proactivos. Los falangistas disparaban sobre todo cuando se encontraban en circunstancias muy adversas, cuando se veían inmersos en una situación de extremo peligro sobrevenida por azar, o en forma de represalias frente a agresiones ajenas previas. Eso no excluye que ellos provocaran también los enfrentamientos o que, en los momentos más extremos, decidieran disparar fríamente cuando consideraron oportuno golpear duramente a sus enemigos, pero esto fue la excepción y los choques circunstanciales no planificados fueron la mayoría. Por su parte, hubo 144 víctimas ocasionadas, repartidas en 56 muertos y 88 heridos[22]. No tuvieron la exclusiva de la violencia, y, durante mucho tiempo, los falangistas fueron a remolque de las agresiones de sus contrarios, lo que contribuyó de forma decisiva a enturbiar la ya de por sí irrespirable atmósfera política del país. En términos de violencia letal, como ocurrió desde mediados de marzo a mediados de mayo, Falange siguió llevando las de perder en el mes que precedió al estallido de la guerra civil. En todo caso, ni siquiera en sus manifestaciones más desestabilizadoras, la violencia de Falange fue capaz de poner contra las cuerdas ni hacer tambalearse al régimen republicano. De hecho, sería la razón última de su definitiva subordinación al poder castrense y de la imposibilidad de volar solos, para constituir un proyecto político independiente sostenido únicamente en las fuerzas propias. Su violencia sólo sirvió para neutralizar, a duras penas, el poder ofensivo de los socialcomunistas, muy crecidos tras el asalto al poder del Frente Popular, sobre todo, beneficiarios de la mayor lenidad de las autoridades gubernativas hacia ellos a la hora de aplicar la ley para preservar el orden. Ni socialistas ni comunistas sufrieron una represión comparable a la desplegada contra los falangistas por el gobierno de la Nación, los gobernadores civiles y los alcaldes. Todo ello, junto con la clandestinidad, la cárcel, la sangre y el combate, propició que, un número considerable de jóvenes, empezase a creer que Falange Española era un remedio eficaz frente a las amenazas y a las agitaciones revolucionarias socialcomunistas, en una colaboración de los partidos y los sindicatos de izquierdas. Y todo esto creó una atmósfera de inquietud y terror en ciertas capas de la población (AQUÍ), como un factor indispensable por el que la sublevación militar fue recibida como una fuerza de salvación. [1]El general Franco no se mostró extremista ni catastrofista, de acuerdo con José Antonio Primo de Rivera, señaló que técnicamente el sector moderado estaba representado en el gobierno, que la izquierda estaba dividida, y que lo peor se evitara cuando se aplastó la revolución de 1934: “Mientras haya alguna esperanza de que el régimen republicano pueda impedir la anarquía y no se entregue a Moscú, hay que estar al lado de la República” [2] [3]En Santiago de Compostela numerosos falangistas fueron detenidos y llenaron las cárceles; en Ferrol, un numeroso grupo de izquierdistas agredió al joven abogado falangista Víctor Otero por el por la calle leyendo un semanario falangista, el 20 de febrero un numeroso grupo de marxistas asalta la sede, y los incidentes empiezan a ser diarios, el 8 de abril, en la carretera de Puentedeume, el socialista Constantino Permuy dispara a bocajarro y hiere al falangista JesusCarballeira; en La Coruña, las detenciones de falangistas y derechistas fue practica constante, el 19 y 21 de enero de 1936 un numeroso grupo de socialistasasalta la sede de Falange destrozando el mobiliario y le prenden fuego en la puerta a un bidón de gasolina y el 12 de febrero,su líder Juan Canalejo, que era objeto de continuas persecuciones y amenazas por sus adversarios políticos, fue tiroteado en la Plaza de María Pita por un socialista que fue amnistiado por el gobierno del Frente Popular poco después; en Ares, el 6 de marzo, varios obreros falangistas fueron ametrallados por un comando marxista, matando a 4 e hiriendo gravemente a 2; en Vimianzo son detenidos varios falangistas y derechistas el 18 de abril; en Orense inmediatamente después de las elecciones de febrero intentaron asaltar la sede de Falange por la noche; en el Barco de Valdeorras, el 14 de junio asesinaron a un falangista, y el 14 de julio los marxistas asesinaron a otro con un arma corta en el km. 4 de la carretera Ponferrada-Orense; tras las elecciones de febrero, se asaltaron varias sedes de Falange en la provincia de Pontevedra; en Vigo, en febrero de 1934, la sede de Falange había sido apedreada por marxistas por escucharse desde la calle por las ventanas sonar el himno nacional, el 5 de septiembre de 1934 un grupo de socialistas con pistolas asaltan la sede en una y mientras inmovilizan a los falangistas reunidos destrozan el mobiliario, el 7 de febrero de 1936 fue asaltada y ametrallada por 20 pistoleros izquierdistas matando a un falangista e hiriendo gravemente a 5, y el 9 de febrero de 1936 se agrede a un falangista que pegaba carteles, el 12 de marzo un grupo de izquierdistas con palos y porras apalizaron gravemente en la calle al joven falangista Eduardo Robles Matalindos, el 13 de marzo fue tiroteado otro joven falangista de 23 años Jesús Gonzales de la Gandara, al que ya intentaran agredir anteriormente, el 19 de mayo fue asesinado con 4 tiros por la espalda el falangista Secundino Esperon por el comunista de Betanzos y delincuente habitual Antonio FandiñoEstevez que no fue detenido y huyó a Asturias, en junio fue herido el operador de cine y falangista Constante Fernández Pasin; etc.. [4]Sentencia de 30 de abril de 1936. [5]Sentencia de 8 de juniode 1936. [6]Delito de infracción a la Ley de Imprenta, delito de injurias contra el Director General de Seguridad, delito por Asociación ilegal declarando ilegal a Falange, delito de Tenencia Ilícita de Armas, delito de Desacato y delito de Atentado a la Autoridad. [7] Telegrama del director de la Dirección General de Seguridad al gobernador de Cáceres, el 27.04.1936. CDMH, P-S Madrid, 2336/4602. [8] Hay centenares de denuncias sobre detenciones de derechistas en la documentación gubernativa, en CDMH, P-S Madrid, 2612, 2376 y 2377. [9] El Carbayón, 15.05.1936. Detenciones de derechistas que no eran falangistas, por distintas provincias, en La Vanguardia, 18 a 21.04.1936; Región (Oviedo), 21.04.1936; ABC, 18 a 26.04 y 03 a 07.05.1936; Grandío Seoane (1998), 283 («Las detenciones de elementos derechistas se generalizaron por toda Galicia»); Rey Reguillo (2008), 530 (señala que en la provincia de Ciudad Real fueron un mínimo de trescientas las personas detenidas); Macarro Vera (2000), 443; Barragán-Lancharro (2006); Sepúlveda Losa (2003), 42-43. Detenciones de religiosos, en El Noticiero (Zaragoza), 24.04.1936, El Diario Palentino, 23.04.1936 y Heraldo de Zamora, 24.04.1936, La Rioja, 21.04.1936; ASV, Nunz. Madrid, 945 y 925. [10] Ver también la carta del nuncio Tedeschini al ministro de la Gobernación, 27.04.1936, en Ibid., 912B. [11] Región (Oviedo), de 29.05.1936. [12] Chilton a Eden, 22.04.1936, en NA-FO, 371/20521 [13] Stanley G. Payne, Hugh Thomas y Sheelagh Ellwood. [14] DSC, 19-05-36, 696-698. [15]En el mismo sentido, un pequeño texto de José Antonio, que redactó mientras estaba prisionero en 1936, decía: “Solución religiosa: el recobro de la armonía del hombre y su contorno en vista de un fin trascendente. Este fin no es la patria ni la raza, que no pueden ser fines en sí mismos: tienen que ser un fin de unificación del mundo, a cuyo servicio puede ser la patria un instrumento; es decir, un fin religioso. Desde luego, de sentido cristiano”. [16] «Ha fenecido el segundo bienio», 9 de enero de 1936. [17] Conferencia en el Cine Gran Hotel de Zaragoza, el 17 de febrero de 1935. [18] José Antonio Primo de Rivera, “Cuaderno de notas de un estudiante europeo”, septiembre de 1936. [19] Testimonio de su hermano Miguel Primo de Rivera en Frente a frente de José María Mancisidor, 1963. [20] Testamento del 18 de noviembre de 1936. [21] GONZÁLEZ CALLEJA, E. (2015): Cifras cruentas. Las víctimas mortales de la violencia sociopolítica en la Segunda República española (1931-1936), Granada, Comares. (2015), 287-290. [22] CÓRDOBA, C. (2011): De cada cuatro cayeron tres (Persecución y muerte de la Falange fundacional), Madrid, Ediciones Barbarroja ofrece la contabilidad más seria –bien documentada– desde las propias filas del movimiento.

El gobierno de Frente Popular quería controlar a los jueces (AQUÍ) y las Fuerzas de Orden Publico (AQUÍ), porque la promesa izquierdista de «disolución» de los grupos que tildaba de “fascistas”, dependía más de ellos que del gobierno, que quería declarar ilegales a todas las organizaciones que consideraba «reaccionarias» desde su particular concepción del pluralismo político, que en su vocabulario comprendían a prácticamente toda la oposición, distintas formaciones que iban desde las republicanas de centro, pasando por el catolicismo político y la derecha monárquica, y, por supuesto, Falange Española de José Antonio (AQUÍ). Como era habitual en los discursos izquierdistas, todos ellos quedaban situadas al mismo nivel, y tan “fascistas” era el Partido Republicano Radical, como las derechas católicas de Gil-Robles (CEDA) y los monárquicos de Calvo Sotelo o los tradicionalistas requetés, pasando por los Sindicatos Libres y los Sindicatos Católicos, hasta los falangistas. Lo curioso de esta construcción discursiva, era que el «verdadero fascismo» no lo representaba Falange, tanto los socialistas de Largo Caballero como los comunistas de José Díaz, expresaron que el verdadero peligro se encontraba en la CEDA y su «ladino» líder Gil-Robles. Jugaba el convencimiento de que existía una «voluntad subversiva incrustada en el tuétano de la República» y una «anarquía desde arriba», y les atribuían el propósito deliberado de perturbar por medio del terror el orden público, con golpes rápidos y audaces, a través del «fascismo realista y sacristanesco», se quería provocar la alarma para que los españoles se soliviantaran y reclamaran la intervención de los militares (AQUÍ). Cuando eso era precisamente lo que hacían los socialcomunistas, que necesitaban imperiosamente otro Casas Viejas, otro Castilblanco o un Arnedo, ya que la izquierda republicana trató de sacar partido de la violencia ya desde 1931 (AQUÍ), y la amparo y toleró después (AQUÍ), ya que los grandes episodios de desestabilización durante la II República no los desencadenó la derecha, hasta 1936 en que la situación se tornó en intolerable (AQUÍ).

El 17 de febrero de 1936, un día después de las fraudulentas elecciones (AQUÍ), se había promulgado el estado de Alarma, que suspendía garantías constitucionales relativas a derechos y libertades. Desde la constitución del gobierno del Frente Popular (AQUÍ), la Falange se convirtió en su blanco predilecto, con el despido en masa de sus camaradas obreros, la suspensión de su prensa, el cierre de sus sedes, el cerco policial, etc. Del mismo modo que había que saquear y expropiar la riqueza de la Iglesia y depurar a los jueces (…) y funcionarios no afines al Frente Popular (…), también había de suspenderse la prensa de igual signo y detener a sus integrantes. El día 20, su líder nacional, José Antonio Primo de Rivera, hasta ordenó a los editorialistas del periódico falangista “Arriba”, que tratasen bien a los líderes del Frente Popular. El día 21, dijo a sus jefes provinciales que no fueran hostiles con el gobierno de Azaña, declarando una tregua incluso en los ataques propagandísticos de su partido, así como en otros actos hostiles contra las izquierdas[1]. Sin embargo, el 27 de febrero, la Policía clausuró las sedes locales de la Falange en toda España, con la ridícula acusación de tenencia ilícita de armas, cuando en las sedes socialistas y comunistas, donde ya se habían ocultado armas para el golpe de estado de octubre de 1934 (AQUÍ), no se practicaban registros, debido a las descargas de armas anteriormente referidos. El 5 de marzo, la Policía recogió el semanario falangista “Arriba”. A pesar de que varios falangistas fueron asesinados durante los días posteriores a las elecciones (AQUÍ), José Antonio mantuvo la misma actitud durante unas tres semanas, resistiéndose a autorizar represalias para no incrementar o verse salpicados por los desórdenes causados por las izquierdas al calor de la celebración de su acceso al poder, y ni siquiera le hizo cambiar de actitud el cierre por la Policía del centro de Falange en Madrid el 27 de febrero ni la suspensión de Arriba el 5 de marzo, aunque el cierre de las sedes de Falange y la detención de sus afiliados era algo que venía haciéndose desde semanas atrás.

El 14 de marzo, por el gobierno del izquierdista Frente Popular, se detuvo a toda la Junta Política de Falange, incluido José Antonio[2], que fueron encerrados en la cárcel Modelo de Madrid. La acusación se limitaba a la rotura de los precintos de la sede nacional falangista, aunque en el informe policial, curiosamente, aparecía otro motivo: «Detenido por fascista», delito que no estaba tipificado en el Código Penal. Se le abrió un segundo proceso por haber declarado que esos precintos los había roto el director general de Seguridad José Alonso Mallol. El 5 de junio se procedió a sacarlo de la Cárcel Modelo, para trasladarlo a la prisión de Alicante. Cuando esto sucedía, el líder falangista les dijo a sus camaradas también encarcelados: «¡Me sacan de aquí para asesinarme!». No se equivocaba porque se le instruyen dos nuevos procesos penales en Alicante, iniciada la Guerra Civil, uno por posesión ilegal de armas al serle intervenidas en su celda 2 pistolas y 2 cuchillos en el mes de agosto de 1936 y otro por los delitos de «conspiración y Rebelión militar». Después de que José Antonio se enfrentara con un Tribunal Popular Especial de Alicante, compuesto por 3 Jueces de carrera y un Jurado de miembros de partidos y sindicatos de izquierdas que tenían la orden del anarquista Ministro de Justicia García Oliver de conseguir una Sentencia condenatoria a muerte para José Antonio, que, complaciente con los deseos del gobierno del Frente Popular, se dictó el 18 de noviembre de 1936, condenando a José Antonio a la pena de muerte, mediante una sentencia totalmente antijurídica e ilegal, ya que tanto a lo largo de la Instrucción del proceso como de la vista oral, en la que se negó a José Antonio la práctica de pruebas de defensa solicitadas por él mismo como su abogado defensor, en ningún caso se pudo demostrar que José Antonio había cometido ese delito de rebelión militar ya que se encontraba en prisión desde meses antes a cuando se produjo la rebelión, siendo condenado a muerte sin pruebas de cargo suficientes, sin embargo, el Gobierno del Frente Popular dio el «enterado» a la ejecución de José Antonio, y dando su conformidad, José Antonio fue asesinado vilmente ante un pelotón de fusilamiento en un patio de la prisión de Alicante en la madrugada del 20 de noviembre de 1936.

El 17 de abril, fue declarada ilegal y prohibida contra la legislación vigente Falange Española, ordenando su disolución inmediata, y eso que desde el 16 de febrero se asesinaran a 40 falangistas e hirieran a más de 100, sin que se detuviera ni a un solo agresor[3]. La Audiencia Provincial de Madrid[4] declaró que la ideología de Falange era perfectamente legal, por lo que José Antonio y sus camaradas quedaban absueltos del supuesto delito de asociación ilícita y, por tanto, de ese «delito de fascista» excusa de la izquierda para aniquilar a sus enemigos. El gobierno apeló al Tribunal Supremo, que confirmó la Sentencia absolutoria[5], y declaró a la Falange dentro del marco constitucional, anulando la arbitraria actuación del gobierno frentepopulista, que siguió persiguiendo y acosando a los falangistas a pesar de la Sentencia. Cuando un Tribunal anuló los cargos contra José Antonio, el gobierno siguió presentando nuevas acusaciones con el fin de mantenerle sometido a detención permanente, algunas de ellas de dudosa autenticidad. Como la del 27 de abril, en que se le abrió otro proceso por la posesión de armas encontradas en su domicilio en Madrid, ya registrado varias veces por la Policía, en uno de los cuales la propia Policía, por orden superior, había colocado las pistolas, por lo que el 28 de mayo José Antonio fue condenado a 5 meses de cárcel, por las armas colocadas por la Policía. La justicia del Frente Popular, cumpliendo, en varios casos, órdenes directas del gobierno, le encadenó hasta 6 procesos penales, uno tras otro, que le impidieron recobrar la libertad[6]. Se trataba de una persecución implacable, contra una organización política minoritaria, lo que resultaba inaudito en un sistema democrático y parlamentario. Tales irregularidades gubernamentales, junto con la suspensión de garantías constitucionales, no eran desconocidas para un gran sector de la población.

Los gobernadores civiles se emplearon a fondo contra la Falange, siguiendo órdenes de su gobierno, que la Dirección General de Seguridad reiteró con toda claridad: «Proceda a detener, si no lo estuvieran ya, a todos los directivos de FE de las JONS, a sus elementos más destacados y a cuantos estime peligrosos por anteriores actuaciones»[7]. Los registros de las sedes falangistas y las detenciones de sus seguidores se acentuaron después de la grave crisis de orden público de mediados de abril. Continuaron durante mayo, pero con la particularidad de que las detenciones no se limitaron a los falangistas, sino que se extendieron a todas las derechas, estaban deteniendo indiscriminadamente a todas las gentes de derechas, incluyendo numerosos afiliados de la CEDA[8], e incluso, en casos como los de Jaén, Oviedo, Málaga o La Coruña, a numerosos sacerdotes. El hostigamiento y las detenciones de los dirigentes y militantes conservadores significados alcanzó tales dimensiones, que se realizaron por miles en todas las provincias, en algunas provincias, su caza y captura llenó las cárceles provinciales durante semanas y contribuyó, tanto o más que la denuncia de la violencia política, a la circulación y justificación del discurso radical[9]. El secretario de la minoría de AP, Geminiano Carrascal, acompañado del diputado por Jaén, Moreno Torres, presentaron un informe al ministro Moles con «datos de toda España» sobre las detenciones de afiliados de AP, realizadas «por el simple hecho de ser eso y sin prueba alguna», según los denunciantes[10]. Reconocía que «muchos de ellos» eran liberados con prontitud, pero aun así le pidió al Gobierno que cesaran «esos lamentables atropellos»[11]. Las detenciones de derechistas se produjeron «por toda España», como señaló el embajador británico Henry Chilton, que se refería el 22 de abril a «150 detenidos en Granada, ochenta en Zamora, veinte en Santiago de Compostela, veintiséis en Huesca, setenta en Gijón y cuarenta y cuatro en Valencia»[12] a modo de ejemplo.

El propio José Antonio Primo de Rivera, llegó a afirmar en mítines que Falange Española fundada en 1933 y unificada con las JONS en 1934, tenía 60.000 militantes activos de «primera hora» (la Vieja Guardia). Según las actas y los registros conservados, la historiografía académica y los estudios de los principales historiadores especializados de referencia en este periodo[13], los datos sobre su afiliación y militancia, antes de las elecciones del 16 de febrero de 1936, demuestran que las dinámicas de su afiliación real y la militancia real cotizante, estaba entre un mínimo de 5.000 (sin contar a los estudiantes universitarios del SEU, ni los sindicatos obreros jonsistas 935) y un máximo de 25.000 militantes en toda España, y sus núcleos principales se concentraban en Madrid (FE) y Valladolid (JONS), a ser un movimiento eminentemente urbano y juvenil. Antes del 16 de febrero de 1936, los militantes de FE y de las JONS, fundamentalmente, eran trabajadores, estudiantes, funcionarios y campesinos (AQUÍ). En las elecciones del 16 de febrero, obtuvo unos 46.000 votos en toda España, alrededor del 0,4% del electorado, como reflejo de su escasa implantación real antes de esa fecha, por lo que era la fuerza política independiente más débil en la preguerra (AQUÍ). Esto contrasta con el crecimiento posterior, y su transformación en una organización de masas, que comenzó justamente después del acceso del Frente Popular al poder en febrero, con decenas de miles de afiliaciones. Debido a ser ilegalizada la Falange Española de las JONS y la posterior radicalización de la sociedad, tras la llegada al poder del izquierdista Frente Popular y el hundimiento de la confianza en el futuro de la CEDA, absorbió en masa a las juventudes de la derecha moderada católica tradicional (JAP de la CEDA), y la basculación fue masiva de los jóvenes, ya que la Falange representaba entonces la modernidad política, y encarnaba la lucha abierta contra el gobierno del Frente Popular de la República. Así, pasaron a tener decenas de miles de miembros después de marzo de 1936 y en pocos meses, disparando su afiliación de forma exponencial en apenas unos meses (AQUÍ). Gil-Robles acertó en identificar que algunas medidas tomadas por el gobierno e implementadas casi antes de aprobadas, con no pocos problemas, como la readmisión de los despedidos por el golpe de estado de octubre de 1934, estaban nutriendo las filas de Falange: «Esa difusa tendencia fascista […] se está nutriendo, de día en día, de los perseguidos, de los multados, de los encarcelados contra toda razón y toda justicia y de aquellos que, militando en partidos legales, se ven igualmente perseguidos, vejados y oprimidos […] si no se aplicaba la justicia igual para todos, ese movimiento crecería y se llevaría a España «a una situación de guerra civil»[14].

También la basculación fue masiva de los jóvenes simplemente católicos, o que pertenecieran a los Estudiantes Católicos, ya que la Falange, en el apartado VIII de los Puntos Iniciales “Lo Espiritual”, recogía: “la interpretación católica de la vida es, en primer lugar, la verdadera; pero es, además, históricamente, la española”, también “toda reconstrucción de España ha de tener un sentido católico”, para terminar, resumiendo toda esta idea política en: “el Estado nuevo se inspirará en el espíritu religioso católico tradicional en España y concordará con la Iglesia las consideraciones y el amparo que le son debidos”. El texto no puede ser más claro ni más taxativo, en que catolicismo y nación están unidos inextricablemente, pues así lo había determinado la historia, haciendo que el pueblo español se sienta y se reconozca como católico de manera ineludible, por lo que mantener esta tradición era forzoso. Igualmente, en la Norma Programática de los 27 Puntos, el punto 25 abordaba específicamente la cuestión religiosa y se preocupaba de clarificar el papel del catolicismo en la reconstrucción nacional, fijando el rol necesariamente importante de las instituciones religiosas: “Nuestro Movimiento incorpora el sentido católico —de gloriosa tradición y predominante en España— a la reconstrucción nacional. La Iglesia y el Estado concordarán sus facultades respectivas, sin que se admita intromisión o actividad alguna que menoscabe la dignidad del Estado o la integridad nacional”. Primo de Rivera dejó claro también que “el punto 25 del programa de Falange Española y de las J.O.N.S. coincide exactamente con la manera de entender el problema[religioso] que tuvieron nuestros más preclaros y católicos reyes”. Consideraba que la Falange debía tener un carácter católico en alma y pensamiento, aunque no clerical, el sentido católico que se incorpora a los postulados falangistas está más mediado por la propia religiosidad de sus líderes que por querer obtener apoyos eclesiásticos, cuya posibilidad, por otro lado, se vio inhabilitada al abogarse por una separación entre Estado e Iglesia[15].

Las palabras de José Antonio Primo de Rivera y Saénz de Heredia, abogado fundador de Falange Española y diputado en las Cortes (noviembre 1933 – enero 1936), han sido las más tergiversadas, manipuladas o falsificadas, no obstante, la amplitud y complejidad de su pensamiento, que se refleja en muchas de sus declaraciones, como:

– «El ser ‘derechista’ como el ser ‘izquierdista’, supone siempre expulsar del alma la mitad de lo que hay que sentir. En algunos casos es expulsarlo todo y sustituirlo por una caricatura de la mitad»[16].

– “El Estado totalitario no puede salvarnos tampoco de la invasión de los bárbaros, además de que lo totalitario no puede existir”[17].

– “[El fascismo] pretende resolver la inarmonía entre el hombre y su contorno absorbiendo al individuo en la colectividad. El fascismo es fundamentalmente falso: acierta al barruntar que se trata de un fenómeno religioso, pero quiere sustituir la religión por una idolatría”[18].

– «Todas las guerras son, en principio, una barbarie, y una guerra civil es, además, una ordinariez, porque el pueblo que se lanza a ella demuestra que no ha sabido usar una de las gracias más profundas que Dios concedió a la Humanidad: la inteligencia y un idioma común para entenderse»[19], y «¡Ojalá fuera la mía la última sangre española que se vertiera en discordias civiles! […] Perdono con toda el alma a cuantos me hayan podido dañar u ofender, sin ninguna excepción, y ruego que me perdonen todos aquellos a quienes deba la reparación de algún agravio grande o chico»[20].

En paralelo al cerco y la represión gubernamental, se multiplicaron habitualmente los atentados y las agresiones contra los falangistas durante el período del Frente Popular, que dio pie a atentados de gran envergadura en su manifestación más extrema entre el 17 de febrero y el 11 de marzo las agresiones contra sus militantes sumaron al menos 11 muertos y 23 heridos de gravedad. Entre el 17 de febrero y el 17 de julio de 1936, se registraron un total de 150 víctimas falangistas, desglosadas en 67 muertos y 83 heridos, y 103 muertos en total desde su fundación hasta el inicio de la guerra, a cargo fundamentalmente de socialistas y comunistas[21]. Las víctimas fueron: JOSÉ RUIZDE LA HERMOSA Y FERNÁNDEZ ESPARTERO, un estudiante de 23 años, de las JONS, había asistido al mitin fundacional de Falange el día 29 de octubre con Ramiro Ledesma ramos, fue asesinado en Daimiel (Ciudad Real) el 2 de noviembre de 1933; CIRPIANO LUIS ZARZUELO, de 16 años, asesinado en Valladolid el 11 de mayo de 1932; MIGUEL DE SEGISMUNDO GARCIA MATILLA, muerto en San Fernando (Cádiz) el 12 de noviembre de 1933, en un atentado contra José Antonio; JUAN JARA HIDALGO, panadero, de 22 años, asesinado en Zalamea de la Serena (Badajoz) el 3 de diciembre de 1933; TOMÁSPOLO GALLEGO, campesino asesinado en Villanueva de la Reina (Jaén) el26 de diciembre de 1933; FRANCISCO DE PAULA SAMPOL CORTES, estudiante, de 22 años, asesinado en Madrid el 11 de enerode 1934; VICENTE PEREZ RODIRGUEZ, asesinado en Madrid el 28 de enero de1934 por encargarse de la venta del semanario F. E.; MATÍAS MONTERO YRODRÍGUEZ DE TRUJILLO, estudiante, de 20 años, asesinado en Madrid el9 de febrero de 1934; ANGEL ABELLA GARCIA, estudiante, herido en Valladolid el 4 de marzo de 1934 y fallecido el 6; ÁNGEL MONTESINOS CARBONELL, albañil, de 36 años, asesinado en Madrid el 8 de marzode 1934; JESÚS HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, estudiante, de 13 años, heridoen Madrid el 23 de marzo de 1934 y muerto dos días después; ALEJANDROALONSO, de 15 años, asesinado en Peñafiel (Valladolid) el 1 de mayo de1934; LUIS ARROYO RODRIGUEZ, estudiante, de 14 años, asesinado en Madrid el 10 de mayo de 1934; JOSÉ HURTADO GARCÍA, arrendatario de un cortijo, de 22 años, asesinado en Torreperogil (Jaén)el 6 de junio de 1934; JUAN CUÉLLAR CAMPOS, estudiante, de 18 años, asesinado en Madrid el 10 de junio de 1934; MANUEL CARRIÓN DAMBORENEA, jefe local de Falange, copropietario de un hotel, de 40 años, herido en San Sebastián el 9 de septiembre de 1934 y muerto el 10; ÁLVARO GERMÁN GUTIÉRREZ, minero, muerto en la defensa de Moreda deAller (Asturias) el 6 de octubre de 1934; JOSÉ MONTES CAMPAL, igual queel anterior; FRANCISCO DÍAZ GARCÍA, abogado e industrial, de 25 años ,muerto en Torrelavega (Cantabria) el 8 de octubre de 1934; ELEUTERIOLÓPEZ, barrendero, herido en Madrid el 3 de octubre de 1934 y muerto el 6; JESÚS SAINZ HIERRO, obrero, de 21 años, herido en Arija(Burgos) el 7 de octubre de 1934 y fallecido el 17; MANUEL ARRABAL ESCOBAR, conductor, de 17 años, asesinado en Málaga el 19 de enero de 1935; JOSÉ GARCÍA VARA, panadero, de 36años, secretario del Sindicato de Panadería de la CONS, asesinado en Madrid el 2 de abril de 1935; CARMEN PEREZ ALMEIDA, estudiante, de 11 años, asesinada en Salamanca el 10 de abril de 1935 en un atentado contra su hermano; MANUEL GARCÍA MÍGUEZ, perito industrial, de 32 años, asesinado en Aznalcóllar (Sevilla) el 30 de abril de 1935; JUAN PÉREZ ALMEIDA, electricista, de 29 años, herido en Salamanca el 10 de abril de 1935 y muerto el 4de mayo; ANTONIO SANCHEZ ALVAREZ, taxista, de 47 años, asesinado en Sevilla el 8 de mayo de 1935 como represalia por haber sido uno de los taxistas que habían llevado a los falangistas hasta Aznalcóllar; MIGUEL SORIANOJIMÉNEZ, obrero, de 27 años, herido en Linares (Jaén) el 31 de mayo de 1935y muerto el 6 de junio; JOSÉ SOTO DÍAZ, comerciante, de 27 años, asesinado en Málaga el 10 de junio de 1935; ENRIQUE MOYANO MARTÍNEZ, peluquero, de 21 años, muerto en Oviedo el 12 de junio de 1935; JOSÉ MARÍA SUÁREZ LÓPEZ, electricista, de 32 años, herido junto con el anterior y muerto el día 13; ANTONIO CORPAS GUTIÉRREZ, camarero, de 22años, herido en Sevilla el 8 de agosto de 1935 y muerto el día 9;EDUARDO RIVAS LÓPEZ, mecánico, de 27 años, asesinado en Sevilla el 6de noviembre de 1935; JERÓNIMO PÉREZ DE LA ROSA JIMÉNEZ, estudiante, de 18 años, herido junto con el anterior y muerto el día 7;LAUREANO MONTERO SERRANO, albañil, de 45 años, herido en Madrid el 17 de enero de 1936 y fallecido al día siguiente; JOSÉ ALCÁZAR TORRERO, albañil, de 34 años, asesinado en Madrid el 21 de enero de 1936;LUIS COLLAZO CAMPOS, albañil, de 21 años, herido en Vigo (Pontevedra)el 7 de febrero de 1936 y muerto el 9; JOSÉ MOLINA GARCÍA, de 29 años, herido en Oviedo el 12 de junio de 1935 y fallecido el 16; PEDRO MARCO ORTÍN, empleado, de 29 años, asesinado en Yecla(Murcia) el 20 de febrero de 1936; VÍCTOR ÁLVAREZ AJURIA, médico, de20 años, herido en Frieres (Asturias) el 16 de febrero de 1936 y fallecido el 21; JOSÉ DÍAZ GARCÍA, panadero, de 31 años, asesinado en Pechina (Almería) el 23 de febrero de 1936; ANTONIO DÍAZ MOLINA, albañil, de 19 años, asesinado en Málaga el 26 de febrero de 1936; JOSÉ RODRÍGUEZ SANTANA, albañil, de 37 años, asesinado en Madrid el 27 de febrero de 1936; HIGINIO SEPÚLVEDA VERDUGO, conductor, asesinado en La Puebla de Almoradiel (Toledo) el 6 de marzo de 1936; RAMÓN PEREAMONZÓN (18 años) y TOMÁS VILLANUEVA ANGULO (23 años), asesinados junto con el anterior; JOSÉ URRA GOÑI, albañil, de 26 años, asesinado en Madrid el 6 de marzo de 1936; RAMÓN FAISÁN ALONSO, mutilado de guerra, muerto junto con el anterior; JOSÉ ANTONIO AUMENDI RODRÍGUEZ, conductor del servicio público de limpieza, de 35 años, asesinado en Santander el 6 de marzo de 1936; 4 OBREROS FALANGISTAS fueron asesinados en Ares (La Coruña) el día6 de marzo de 1936; JUAN JOSÉ DE OLANO Y ORIVE, estudiante, de 18años, herido en Madrid el 11 de marzo de 1936 y muerto el 12; JESÚS MARTÍNEZ ERASO, estudiante, de 18 años, asesinado en Jumilla(Murcia) el 16 de marzo de 1936; PEDRO CUTILLAS SÁNCHEZ, mecánico, de 22 años, muerto junto con el anterior; JAVIER MARTÍNEZ SAINZ YMARTÍNEZ DE ESPRONCEDA; de 24 años, herido en Mendavia (Navarra) el 17 de marzo de 1936 y fallecido el 27; MANUEL GIRÁLDEZMORA, de 21 años, asesinado en Sevilla el 31 de marzo de 1936; MANUELPEYRÓ CRESPO, capataz, de 42 años, herido en Barcelona el 9 de abril de1936 y muerto el 10; ANDRÉS SÁENZ DE HEREDIA Y ARTETA, estudiante, de 24 años, asesinado en Madrid el 16 de abril de 1936; MANUEL RODRÍGUEZ JIMENO, estudiante, de 28 años, asesinado junto con el anterior durante el entierro del alférez de la Guardia Civil Anastasio de los Reyes; JULIO MIR COSTA, estudiante, de 16 años, simpatizante falangista, asesinado junto con los dos anteriores; hermanos ELOY y ANTONIO GÓMEZ FERNÁNDEZ, comerciantes, de 24 y 32 años, asesinados en Canillas(Madrid) el 17 de abril de 1936; JOSÉ CARO BAUTISTA, contable, de 20años, asesinado en Yecla (Murcia) el 20 de abril de 1936; JOSÉ FIERRO HERRERO, de 23 años, asesinado en Carrión de los Condes (Palencia) el 3 demayo de 1936; MÁXIMO INCLÁN BRAVO, de 27 años, asesinado en Calabazanos (Villamuriel de Cerrato, Palencia) el 3 de mayo de 1936; RAFAELREAL DE LEÓN, de 28 años, asesinado en Calzada de Calatrava (CiudadReal) el 4 de mayo de 1936; JESÚS PRIETO GARCÍA, estudiante, de 16 años,herido en Valles de Palenzuela (Castrojeriz) el 5 de mayo de 1936 y fallecido el 14 en Burgos; SECUNDINO ESPERÓN ESPERÓN, contratista, de 42años, asesinado en Pontevedra el 19 de mayo de 1936; FRANCISCO GUTIÉRREZ RIVERO, estudiante, de 22 años, asesinado en Zamora el 20 de mayode 1936; JOSÉ OLAVARRIETA ORTEGA, obrero, de 28 años, herido en Santander (Cantabria) el 5 de mayo de 1936 y muerto el 22; MANUEL PASCUAL LÓPEZ GIL, repartidor de telégrafos, de 18 años, herido en Madrid el23 de mayo de 1936 y muerto al día siguiente; JOSÉ FRANCISCO MARCANO IGARTÚA, herrero, de 39 años, herido en Los Corrales de Buelna (Cantabria) el 25 de mayo de 1936 y muerto el 26; VICENTEMARTÍN ÁLVAREZ HERNÁNDEZ, albañil, de 31 años, asesinado en Zamora el 27 de mayo de 1936; MANUEL RODRÍGUEZ MANTERO, jornalero, de 20 años, herido en Castilleja del Campo (Sevilla) el 31 de mayo de 1936 y fallecido el 2 de junio; AMADEO PICO RODRÍGUEZ, estudiante, de 20años, asesinado en Santander el 3 de junio de 1936; PEDRO CEA GUTIÉRREZ, maestro, de 24 años, también asesinado en Santander el 3 de junio de 1936; RAFAEL PANADERO MARTÍNEZ, herrero, de 45 años, asesinado en Sevilla el 4 de junio de 1936; SANTIAGO MONJE DÍEZ, campesino, de40 años, herido en Toreno de Sil (León) el 4 de junio de 1936 y muerto el 5; JOSÉ LUIS LÓPEZ ORTEGO, botones, de 16 años, herido en Madrid el 5 de junio de 1936 y muerto el 9; JULIÁN SAN MIGUEL, herido en Gumiel de Izán (Burgos) el 10 de junio de 1936 y muerto el 12; VICTORIANO MANZANARES ALBELDA, albañil, de 19años, asesinado Nájera (La Rioja) el 14 de junio de 1936; FRANCISCO GALARRETA BEZARES, carpintero, de 22 años, asesinado junto con el anterior; JOSÉ HERNÁNDEZ NOVAS, herido en Puertollano (Ciudad Real) el 27de mayo de 1936 y fallecido el 14; ANTONIO MENÉNDEZ, estudiante, herido en Oviedo el 28 de abril de 1936 y fallecido el 21;BENJAMÍN PIÑEIRA ALBERDI, funcionario, de 24 años, herido en Santander el 19 de junio de 1936 y fallecido el 24; ABUNDIO SAN MIGUEL VILLAFÁÑEZ, de 16 años, asesinado en Aldeamayor de San Martín (Valladolid) el21 de junio de 1936; MARÍA DÍAZ GUTIÉRREZ, ama de casa, de 55 años, primera víctima femenina que militaba en la Falange, herida en Los Corrales de Buelna (Cantabria) el 23 de junio de 1936 y muerta el 24;JOSÉ MARIANO SÁNCHEZ GALLEGO, estudiante, de 18 años, secuestrado en Madrid el 30 de junio de 1936, cuyo cuerpo apareció muerto el 4 de julio; JUSTO SERENA ENAMORADO, militar retirado, de 33 años, secuestrado en Madrid el 30 de junio de 1936, cuyo cuerpo apareció muerto el7 de julio; AQUILINO FUSTER IGLESIAS, electricista, de 28 años, asesinado en Madrid el 2 de julio de 1936; MIGUEL ARRIOLA CRUZ, estudiante, de 18 años, asesinado junto con el anterior; JACOBO GALÁN SUIRÁ, estudiante, de 18 años, herido junto con los anteriores y fallecido el 3; FRANCISCO VARGAS RECIO, campesino, de 27 años, herido en Villanueva de San Juan (Sevilla) el 29 de junio de 1936 y muerto el día 3 de julio; CLAUDIO FERNÁNDEZ LÓPEZ, estudiante, de 17 años, herido en Miguelturra (Ciudad Real) el 5 de julio de 1936 y fallecido el día 6;CARMELO ESCRIBANO ORTEGA, cartero, de 47 años, asesinado en Camuñas (Toledo) el 7 de julio de 1936; PEDRO GUERRERO TORRES, estudiante, herido en Jerez de la Frontera (Cádiz) en de mayo de 1936 y fallecido el día9 de julio; MANUEL GUERRERO GUTIÉRREZ, igual que el anterior; MARTÍN CABEZAS SORIANO, asesinado en Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real) el 12 de julio de 1936; JOSÉ VICENTE RUBIO, campesino, asesinado en Báguena (Teruel) el 13 de julio de 1936; JOSÉ MARÍA ITURRALDE, estudiante, de 19 años, asesinado en Madrid el 14 de julio de 1936; JOSÉ VALENCIA MARCIAL, estudiante, de 20 años, asesinado junto con el anterior; LEOPOLDO SÁNCHEZ HIDALGO, barbero, de 26 años, asesinado en Castuera (Badajoz) el 14 de julio de 1936; RICARDO PARADELA ARCHIDONA, de 29 años, asesinado en Sevilla el 15 de julio de 1936; FEDERICO LANGEHELDT RODRÍGUEZ, mecanógrafo, de 24 años, asesinado junto con el anterior; y MANUEL BANÚS AGUIRRE, estudiante, de 17 años, asesinado en San Sebastián el 15 de julio de 1936; y REGINO SEVILLANO ALONSO, del SEU, mortalmente herido el 17 de julio de 1936 (falleció el día 20). La censura silenciaba sus asesinatos y obligaba a una clandestinidad en sus enterramientos, con las luces primeras de las mañanas, desde el Depósito Judicial al cementerio, sin dejar siquiera a sus camaradas el triste consuelo de velarlos. No obstante, los falangistas acompañaban a sus muertos al cementerio se preparaba cuidadosamente el ritual, como una peregrinación desbordante de marcialidad, misticismo y religiosidad.

Estas víctimas, muertos y heridos, minaron la moral de los militantes falangistas, quedando grabados traumáticamente en su memoria, las balas de sus enemigos hicieron que los falangistas interiorizaran la beligerancia, y no se privaron de responder a la hostilidad socialcomunista con la suya propia. Es incuestionable que los falangistas no se quedaron de brazos cruzados y decidieron hacerse presentes aquí y allá, ante la masiva ocupación de la calle y de las instituciones locales por parte de los socialcomunistas, ocupación que con mucha frecuencia comportó arbitrariedades de todo tipo, con graves derivaciones violentas contra ciudadanos de querencias conservadoras. Por tanto, sólo en casos minoritarios la violencia falangista respondió a una planificación con fines estratégicos desestabilizadores. Casi siempre se trató de una violencia puramente contingente, surgida sobre la marcha y bajo impulsos más reactivos que proactivos. Los falangistas disparaban sobre todo cuando se encontraban en circunstancias muy adversas, cuando se veían inmersos en una situación de extremo peligro sobrevenida por azar, o en forma de represalias frente a agresiones ajenas previas. Eso no excluye que ellos provocaran también los enfrentamientos o que, en los momentos más extremos, decidieran disparar fríamente cuando consideraron oportuno golpear duramente a sus enemigos, pero esto fue la excepción y los choques circunstanciales no planificados fueron la mayoría. Por su parte, hubo 144 víctimas ocasionadas, repartidas en 56 muertos y 88 heridos[22]. No tuvieron la exclusiva de la violencia, y, durante mucho tiempo, los falangistas fueron a remolque de las agresiones de sus contrarios, lo que contribuyó de forma decisiva a enturbiar la ya de por sí irrespirable atmósfera política del país. En términos de violencia letal, como ocurrió desde mediados de marzo a mediados de mayo, Falange siguió llevando las de perder en el mes que precedió al estallido de la guerra civil. En todo caso, ni siquiera en sus manifestaciones más desestabilizadoras, la violencia de Falange fue capaz de poner contra las cuerdas ni hacer tambalearse al régimen republicano. De hecho, sería la razón última de su definitiva subordinación al poder castrense y de la imposibilidad de volar solos, para constituir un proyecto político independiente sostenido únicamente en las fuerzas propias. Su violencia sólo sirvió para neutralizar, a duras penas, el poder ofensivo de los socialcomunistas, muy crecidos tras el asalto al poder del Frente Popular, sobre todo, beneficiarios de la mayor lenidad de las autoridades gubernativas hacia ellos a la hora de aplicar la ley para preservar el orden. Ni socialistas ni comunistas sufrieron una represión comparable a la desplegada contra los falangistas por el gobierno de la Nación, los gobernadores civiles y los alcaldes. Todo ello, junto con la clandestinidad, la cárcel, la sangre y el combate, propició que, un número considerable de jóvenes, empezase a creer que Falange Española era un remedio eficaz frente a las amenazas y a las agitaciones revolucionarias socialcomunistas, en una colaboración de los partidos y los sindicatos de izquierdas. Y todo esto creó una atmósfera de inquietud y terror en ciertas capas de la población (AQUÍ), como un factor indispensable por el que la sublevación militar fue recibida como una fuerza de salvación.

[1]El general Franco no se mostró extremista ni catastrofista, de acuerdo con José Antonio Primo de Rivera, señaló que técnicamente el sector moderado estaba representado en el gobierno, que la izquierda estaba dividida, y que lo peor se evitara cuando se aplastó la revolución de 1934: “Mientras haya alguna esperanza de que el régimen republicano pueda impedir la anarquía y no se entregue a Moscú, hay que estar al lado de la República”
[2]
[3]En Santiago de Compostela numerosos falangistas fueron detenidos y llenaron las cárceles; en Ferrol, un numeroso grupo de izquierdistas agredió al joven abogado falangista Víctor Otero por el por la calle leyendo un semanario falangista, el 20 de febrero un numeroso grupo de marxistas asalta la sede, y los incidentes empiezan a ser diarios, el 8 de abril, en la carretera de Puentedeume, el socialista Constantino Permuy dispara a bocajarro y hiere al falangista JesusCarballeira; en La Coruña, las detenciones de falangistas y derechistas fue practica constante, el 19 y 21 de enero de 1936 un numeroso grupo de socialistasasalta la sede de Falange destrozando el mobiliario y le prenden fuego en la puerta a un bidón de gasolina y el 12 de febrero,su líder Juan Canalejo, que era objeto de continuas persecuciones y amenazas por sus adversarios políticos, fue tiroteado en la Plaza de María Pita por un socialista que fue amnistiado por el gobierno del Frente Popular poco después; en Ares, el 6 de marzo, varios obreros falangistas fueron ametrallados por un comando marxista, matando a 4 e hiriendo gravemente a 2; en Vimianzo son detenidos varios falangistas y derechistas el 18 de abril; en Orense inmediatamente después de las elecciones de febrero intentaron asaltar la sede de Falange por la noche; en el Barco de Valdeorras, el 14 de junio asesinaron a un falangista, y el 14 de julio los marxistas asesinaron a otro con un arma corta en el km. 4 de la carretera Ponferrada-Orense; tras las elecciones de febrero, se asaltaron varias sedes de Falange en la provincia de Pontevedra; en Vigo, en febrero de 1934, la sede de Falange había sido apedreada por marxistas por escucharse desde la calle por las ventanas sonar el himno nacional, el 5 de septiembre de 1934 un grupo de socialistas con pistolas asaltan la sede en una y mientras inmovilizan a los falangistas reunidos destrozan el mobiliario, el 7 de febrero de 1936 fue asaltada y ametrallada por 20 pistoleros izquierdistas matando a un falangista e hiriendo gravemente a 5, y el 9 de febrero de 1936 se agrede a un falangista que pegaba carteles, el 12 de marzo un grupo de izquierdistas con palos y porras apalizaron gravemente en la calle al joven falangista Eduardo Robles Matalindos, el 13 de marzo fue tiroteado otro joven falangista de 23 años Jesús Gonzales de la Gandara, al que ya intentaran agredir anteriormente, el 19 de mayo fue asesinado con 4 tiros por la espalda el falangista Secundino Esperon por el comunista de Betanzos y delincuente habitual Antonio FandiñoEstevez que no fue detenido y huyó a Asturias, en junio fue herido el operador de cine y falangista Constante Fernández Pasin; etc..
[4]Sentencia de 30 de abril de 1936.
[5]Sentencia de 8 de juniode 1936.
[6]Delito de infracción a la Ley de Imprenta, delito de injurias contra el Director General de Seguridad, delito por Asociación ilegal declarando ilegal a Falange, delito de Tenencia Ilícita de Armas, delito de Desacato y delito de Atentado a la Autoridad.
[7] Telegrama del director de la Dirección General de Seguridad al gobernador de Cáceres, el 27.04.1936. CDMH, P-S Madrid, 2336/4602.
[8] Hay centenares de denuncias sobre detenciones de derechistas en la documentación gubernativa, en CDMH, P-S Madrid, 2612, 2376 y 2377.
[9] El Carbayón, 15.05.1936. Detenciones de derechistas que no eran falangistas, por distintas provincias, en La Vanguardia, 18 a 21.04.1936; Región (Oviedo), 21.04.1936; ABC, 18 a 26.04 y 03 a 07.05.1936; Grandío Seoane (1998), 283 («Las detenciones de elementos derechistas se generalizaron por toda Galicia»); Rey Reguillo (2008), 530 (señala que en la provincia de Ciudad Real fueron un mínimo de trescientas las personas detenidas); Macarro Vera (2000), 443; Barragán-Lancharro (2006); Sepúlveda Losa (2003), 42-43. Detenciones de religiosos, en El Noticiero (Zaragoza), 24.04.1936, El Diario Palentino, 23.04.1936 y Heraldo de Zamora, 24.04.1936, La Rioja, 21.04.1936; ASV, Nunz. Madrid, 945 y 925.
[10] Ver también la carta del nuncio Tedeschini al ministro de la Gobernación, 27.04.1936, en Ibid., 912B.
[11] Región (Oviedo), de 29.05.1936.
[12] Chilton a Eden, 22.04.1936, en NA-FO, 371/20521
[13] Stanley G. Payne, Hugh Thomas y Sheelagh Ellwood.
[14] DSC, 19-05-36, 696-698.
[15]En el mismo sentido, un pequeño texto de José Antonio, que redactó mientras estaba prisionero en 1936, decía: “Solución religiosa: el recobro de la armonía del hombre y su contorno en vista de un fin trascendente. Este fin no es la patria ni la raza, que no pueden ser fines en sí mismos: tienen que ser un fin de unificación del mundo, a cuyo servicio puede ser la patria un instrumento; es decir, un fin religioso. Desde luego, de sentido cristiano”.
[16] «Ha fenecido el segundo bienio», 9 de enero de 1936.
[17] Conferencia en el Cine Gran Hotel de Zaragoza, el 17 de febrero de 1935.
[18] José Antonio Primo de Rivera, “Cuaderno de notas de un estudiante europeo”, septiembre de 1936.
[19] Testimonio de su hermano Miguel Primo de Rivera en Frente a frente de José María Mancisidor, 1963.
[20] Testamento del 18 de noviembre de 1936.
[21] GONZÁLEZ CALLEJA, E. (2015): Cifras cruentas. Las víctimas mortales de la violencia sociopolítica en la Segunda República española (1931-1936), Granada, Comares. (2015), 287-290.
[22] CÓRDOBA, C. (2011): De cada cuatro cayeron tres (Persecución y muerte de la Falange fundacional), Madrid, Ediciones Barbarroja ofrece la contabilidad más seria –bien documentada– desde las propias filas del movimiento.

4 respuestas a «La furibunda persecución izquierdista de los camisas azules de Falange Española de las JONS»

  1. FE tardo mucho tiempo en devolver las violencias y asesinatos que recibia hasta el punto que a Jose Antonio le llamaban Juan Simon el enterrador
    Eso se acabo cuando Ruiz de Alda le dijo a J A de forma seria que la situación habia tocado fondo y que cada vez que recibieran un ataque responderían con rapidez y energía.
    A partir de ese momento la situación cambio.
    Los falangistas caían y los ojos morían en cada enfrentamiento o atentado.
    Los de FE no se andaban por las ramas y enseñaron a los cobardes derechistas que solo habia un camino devolver sangre por sangre y si era posible corregida y aumentada.
    Hubo en la epoca menos llantos , los de la familia y los camaradas cercanos por supuesto, de lo que ahora se cuenta y mas decision a la hora de ser camaradas decididos a vengar la sangre derramada
    Los rojos se crecieron porque la derecha de Gil Robles, cobardemente, se lo permitio.
    Igual esta sucediendo ahora, el Psoe y su Frente Popular hacen lo que quieren porque el PP se lo permite

    1. ¡No, el PP no se lo permite, en el PP lo que hay es complicidad con esos degenerados hijos de puta! ¡Los PePerros son sus cómplices necesarios, colaboran con ellos y sus fines y al fin son la misma mierda!
      Y, que no se nos olvide, Abascal y sus perros con collar de Tel Aviv demostrarán que son más de lo mismo; en realidad, lo están demostrando ya.

  2. Geppetto tiene razón, a Falange Española (FE), la llamaban Funeraria Española (FE), de la cantidad de militantes y simpatizantes que le mataban los rojos en impunidad sin hacer nada.

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