La Guardia Civil en el caos. ¿Qué esperaban a la vista de su trayectoria?

Gral. Santiago Marín

Recordemos que hace muy poco, el Gral. Santiago Marín (AQUÍ nuestro artículo), a la sazón segundo jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, cargo al que llegó directamente de Coronel gracias al cohete que algún sociata amigo suyo le colocó en el pompis, confesó, y al tiempo nos desveló, lo que todos barruntábamos, que a lo que se dedicaba él, y con él parte de la Benemérita, era a cumplir orden tan sectaria, ideológicamente partidista, amén de inconstitucional, como era la de impedir que proliferaran las críticas contra la criminal gestión del Gobierno en lo que a la epidemia vírica se refería… ¿extensible a otros aspectos  que no dijo?

Col. De los Cobos

Asimismo, el cese de Col. De los Cobos se produjo después de que sus dos Generales jefes inmediatos intentaran que les “soplara” el contenido del informe de la “Operación Sanitario. Por presuntos delitos de prevaricación administrativa y lesiones por imprudencia” que pone al Gobierno, con Sánchez a la cabeza, a las puertas de Alcalá Meco, pasándose por el forro dichos Generales el hecho de que la juez del caso había decretado, como no podía ser de otra forma, que los investigadores, y no su jefe, o sea, De los Cobos, la informaran a ella directamente (para que vean la confianza que tienen algunos jueces en los mandos superiores de la Benemérita), por lo que ni De los Cobos sabía de qué iba las conclusiones del informe, lo que dio igual, pues al poco le llamaba la directora general, desaparecida desde que tomó el cargo, una perfecta mindundi, cesánole por «no haber querido informar del contenido de la investigación». Impresionante.

Por último, y por cerrar la cita de los últimos escándalos con relación a la Guardia Civil, está el hecho de que la Benemérita aceptara cerrar la calle del chalet del impresentable vicepresidente del desGobierno porque al señorito y a su pareja de ahora le molesta que haya ciudadanos que ejerzan en ella democrática y pacíficamente su derecho a la libertad de opinión, ese que el marxismo-leninismo de Sánchez e Iglesias no admiten.

Todo lo anterior, y la tormenta a raíz del cese del Col. De los Cobos, ha puesto de manifiesto, bien que no por primera vez, aunque ojalá sea la última, que la Guardia Civil está en buena medida corrompida y su putrefacción no parece tener remedio porque, entre otras cosas, ella misma no quiere curarse. Dos son las causas de tan lamentable situación: su politización (ideológica y partidista) y el hecho de que en ella cada día más prevalecen los intereses y ambiciones personales sobre el cumplimiento del deber. Como siempre, hay una parte sana, muy sana, pero si la gangrena no se corta quedará reducida a la nada y desaparecerá.

La primera de las causas se debe, no cabe duda, al interés de todos los partidos políticos por utilizar a la Benemérita en su favor tanto ideológico como partidista; la enorme lista de directores generales (AQUÍ la actual María Gámez Gámez) y cargos absolutamente nefastos, incompetentes, mindundis y alguno de ellos incluso vulgar chorizo lo demuestran; y ello sin que la propia Guardia Civil haya chistado nunca… sino parece que, incluso, todo lo contrario, o sea, entrando en connivencia. Ello ha sido causa de que la Benemérita sufra de grave indisciplina, desconfianza interna, corporativismo, favoritismo, injusticias, carreras meteóricas, degradaciones abusivas, sectarismo y para qué seguir.

La segunda se debe a que los mandos, en especial los superiores, hace tiempo que abandonaron los ideales de servicio a España, a la patria y al pueblo español, es decir, el de desear sólo la satisfacción del deber cumplido, por el de servir a sus ambiciones personales. Y no les quepa la menor deuda de que esto segundo es causa de lo primero y, por ello, peor, mucho peor. Lo de «si no lo hago yo lo hará otro no cuela», por cierto. Lo de que tengo hijos que alimentar, tampoco, que conste.

Actual plantilla de generales de la Guardia Civil ¿Cómo han llegado ahí?

La Benemérita atraviesa desde hace décadas una de sus peores crisis, puede que incluso peor que aquella que la aquejaba en los años treinta del siglo pasado que fue la causa de que, llegado el momento de la verdad, buena parte de ella se alienara con la Revolución, dando lugar a fotografías de guardias civiles junto a delincuentes, todos ellos igual de desarrapados, asesinando gentes de orden, curas y monjas.

El problema es que el enemigo está dentro. El problema es que van ya muchas décadas de confundir la disciplina y la obediencia con la sumisión y el sometimiento; de exigir derechos y de diluir responsabilidades; de anteponer la ambición personal al deber; de perseguir hacer carrera en vez de servir;  de aceptar imposiciones políticas, nombramientos y prebendas, y de confiar en el favor y temer de la arbitrariedad. En definitiva, y por desgracia, de, en buena parte de sus miembros, no hacer honor a los ideales de dicho Cuerpo que son España, el orden y la ley, como dice su himno, muy por encima de ideologías, partidos, autoridades y más aún de beneficios e intereses personales.


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